domingo, 5 de agosto de 2007

¿Y cómo aprovechamos el 3 de agosto de 1492?

La nueva presidenta de la Diputación de Huelva, Petronila Guerrero, en su primer discurso de cada 3 de Agosto en el patio mudéjar del Monasterio de la Rábida, vino a decir algo por lo que muchos llevamos batallando y escribiendo desde hace años: “Huelva –afirmó- no puede desaprovechar haber sido la Cuna del Descubrimiento de América”. Es el mismo diagnostico periodístico que hacemos nosotros y pienso que otro muchos columnistas onubenses, cada vez que por estas fechas tenemos que asomarnos a la fiesta anual de las Colombinas, con toros en la Merced incluidos, y vivimos el protocolario acto con un calor que abraza organizado con sumo esmero, cariño y cuidado por la Real Sociedad Colombina Onubense. Estimada presidenta no podemos negarle que usted está en lo cierto, no debemos desaprovechar algo tan importante, una efemérides que marcó el cambio del mundo desde ese siglo, pero lo que todavía nadie sabe contestar y proponer de una manera institucional formal es qué es lo que debe hacer Huelva para aprovechar como provincia el haber sido la Cuna del Descubrimiento.
Hasta ahora, y el mismo nuevo obispo de la diócesis, José Viaplana, lo decía también en sus palabras cargadas de sinceridad emocional, ya es un milagro que permanezca el Monasterio de La Rábida gracias a la presencia de la orden Franciscana, que tenga vida, que siga abierto y que permanezca como símbolo. Abajo, a la orilla de la ría, el complejo montado con las carabelas como aula temática y centro expositivo pues está también bien, para qué lo vamos a negar. Que las fiestas Colombinas se han recuperado, a base de mucho esfuerzo e imaginación cada año desde el Ayuntamiento de Huelva, y muy en especial del concejal, Manuel Remesal, y su equipo, pues también es otra gran verdad. Ni la oposición, que tiene que ser critica, lo puede negar porque además ellos mismos, con su presencia de caseta en caseta, también lo comprueban cada agosto. Y si me apuran que la dualidad de la fiesta de los toros, con una mini feria muy consolidada, cerradita y muy rentable para los empresarios (vaya llenazo el del viernes, que ni en los mejores tiempos del Litri lo recuerdo), y la cercanía del mismo Trofeo Colombino, que empieza este mismo martes, con un cartel de lujo, conforman un conjunto de actividades variadas y con la suficiente atracción para competir con los calores de cada agosto, la fuerte competencia playera y el ocio nocturno en el litoral logrando que ,al menos, Huelva cada 3 de agosto encuentre eco informativo para que subsista en el recuerdo que todo lo que celebramos es en base y con motivo de la efeméride del Descubrimiento de América en el año 1492.
Ahora bien, yo pienso que la presidenta de la Diputación, Petronila Guerrero, con sus palabras quería llegar más lejos y el problema que yo quiero describirle hoy con mi articulo es eso, como logramos aprovechar mejor algo con tanto reclamo mundial como el mismo Descubrimiento de todo un continente. ¿Cuántas veces se ha hablado y escrito de la construcción de una gran Casa de América que tuviera una sala dedicada a cada país, con contenidos llegados de allá y cambiantes? Pues muchas, que yo recuerde casi tantas como yo llevo en Huelva y me acercó ya a los 30 años. ¡Qué se dicen años! O también, cuántas veces se ha hablado y escrito que Huelva albergue algún organismo internacional de carácter iberoamericano, como la Secretaría General permanente de las Cumbres anuales Iberoamericano. Pues desde el 92 lo venimos escuchando.
Amigos de Bilbao me han dicho en varias ocasiones, al abordar con ellos, el resurgir urbanístico y arquitectónico de esa ciudad que estaba lastrada en el margen izquierda por la zona industrial, que éste no se hubiera producido de la manera y la velocidad en que se hecho sin la construcción del Museo Guggenheim. Es cierto que su excepcional diseño marca a la ciudad bilbaína y me consta que es un reclamo hasta turístico de primer orden, y eso que luego en la parte de contenidos, expositiva, no viene a ser nada del otro mundo. Imagínense en Huelva, con la riqueza en contenidos que nada país iberoamericano puede aportar, lo que sería contar con un Museo/Casa de tan peculiar diseño arquitectónico pero con la variedad de tantos países del otro lado del atlántico. ¿Puede ser esta una forma de aprovechar el haber sido Huelva la Cuna del Descubrimiento? Pues no lo sé. El periodista tiene que quedarse en el análisis, constatando hechos y realidades. Lo de Bilbao está ahí como un simple ejemplo, seguro que habrá más ciudades con experiencias en rentabilizar efemérides de calado. Lo que no me gustaría es que cada 3 de Agosto, en el mismo sitio, y casi con los mismos protagonistas, todos vengamos a decir lo mismo en el diagnostico pero luego se olvide nada más salir por la puerta y pasar los periódicos del día a completar las hemerotecas. Petronila Guerrero, a lo mejor si saberlo, ha asumido un compromiso. Porque algo hay que hacer y hacerlo ya. Con el tesoro histórico que tenemos y con los cambios de un continente tan dinámico como el americano cuesta trabajo de entender que desde ninguna institución oficial se haya sabido todavía dar en la tecla acertada para sacar mayor provecho de 3 de agosto de 1492. Después de casi 30 años en Huelva la esperanza no la pierdo.

lunes, 30 de julio de 2007

El ‘universo’ internacional del Recreativo 2007/08

En Huelva ocurre, a veces, que las mejores notas históricas pasan desapercibidas. Ocurre en muchas cuestiones de la vida cotidiana y casi en todas las facetas. Somos una provincia dada al ‘péndulo’ social, tan pronto encumbramos como ninguneamos; tan pronto sacamos a hombros como nos mostramos fríos y pasotas ante momentos estelares. Con el Recreativo de Huelva, y me asomo desde esta esquina de página al mundo deportivo, tengo muchas veces miedo de que cuanto estamos viviendo, que es auténticamente excepcional pero que responde a un trabajo serio y metódico desde los despachos del Consejo de Administración, pueda sufrir esa tendencia natural de lo que he denominado renglones arriba como ‘péndulo social’. En la temporada pasada, en el primer partido que se disputó en el Estadio Colombino, viví ‘in situ’ esa forma tan extraña de responder sociológicamente determinados colectivos sociales. Recuerdo que marcó un gol el Mallorca que rompía a su favor el empate, cuando todavía quedaban minutos por delante para que terminara el partido, e, inmediatamente, varios aficionados, no uno ni dos, sino varios, se levantaron en las butacas de preferencias para dirigirse de manera desconsiderada y hasta insultante al palco presidencial pidiendo explicaciones. Se llevaban, insisto en el hecho, minutos de juego de lo que tenía que ser una temporada de muchos partidos y miles de minutos de competición. Fue tan desconcertante la reacción de este grupo de aficionados, todos ellos además ‘muy recreativistas’, ‘muy onubenses’, que cada vez que abordó el momento actual del Recreativo de Huelva me viene a la memoria estos hechos. Curiosamente, estos mismos aficionados, cuando el equipo de Marcelino reaccionó y empató el partido al Mallorca no se levantaron de los asientos de la misma manera que lo hacía, eso si es verdad, los otros casi dieciocho mil espectadores que seguían con alegría e ilusión la vuelta del decano a la liga de las estrellas. Los he seguido esta temporada en muchos partidos y creo que todavía andan en una contradicción personal este grupo de aficionados, entre admitir que algunos de los que se sientan en el palco presidencial como miembros del Consejo de Administración tendrían que haber salido en hombros en la temporada pasada o adjudicar, como seguro harán desde el primer minuto de esta nueva cita del 2007/08, a los aciertos en solitario de Marcelino como entrenador. ¡Cómo si una trayectoria deportiva y el resultado extraordinario de este Recre fueran cuestión de una única persona y no fruto de un buen trabajo colectivo y permanente!
Por eso en la noche del sábado, en Lisboa, me sentí reconfortado al poder vivir en persona como un equipo histórico (cumplió su centenario en el 2006), señero y europeo, de champions, invitaba en su enorme Estadio, y ante nada más y nada menos que de 27.132 espectadores (cifra oficial de asistencia hecha pública) y con cámaras de televisión de por medio, al Recreativo de Huelva para presentarse ante su afición de cara a la nueva temporada. El Sporting de Lisboa es, recordando una cifra que circuló en su día, mucho más que un club de fútbol. Es, como decía, una de sus muchas salas expositivas del remozado y moderno Estadio ‘José Avalade’, un universo ya que en torno a su historia, cien años, sus ídolos, sus triunfos y su trayectoria se ha logrado generar un sinfín de contenidos que dan vida y negocio económico al mismo club lisboeta por encima de las taquillas de cada partido, sus abonados, derechos televisivos ventas de los derechos de jugadores. El estadio del Sporting de Lisboa se ha convertido en un símbolo de la misma capital de Portugal, forma parte de su recorrido turístico y su historia se ha convertido en argumento para también generar ingresos extradeportivos al mismo club de fútbol. Creo que todo ello es fruto de una forma de gestionar una entidad deportiva de forma moderna, imaginativa y poniendo en valor todos sus activos. El Recreativo de Huelva, que como sociedad anónima deportiva, es un modelo de gestión en el fútbol español fue recibido en Lisboa y por el Sporting como una gran entidad, acorde posiblemente con la extraordinaria trayectoria como equipo revelación de la pasada temporada pero también como ejemplo vivo de lo que se puede hacer también en el mundo del fútbol para sacar máximas rentabilidades a escasos recursos. Esta ecuación es la que no se debería olvidar también en la temporada que ahora comienza casi con el mismo apoyo de abonados que el año pasado y con los mismos objetivos deportivos marcados al equipo técnico. El Recreativo de Huelva tiene y genera un ‘universo’ que a los que hemos vivido etapas de decadencia y miseria hace años hoy nos parecen auténticamente milagrosas, excepcional y que debemos vivir con enorme intensidad porque conforman una etapa histórica irrepetible en la centenaria vida del decano. Ver al equipo onubense codearse de tu a tu con formaciones de categoría europea y con estructura de club grande que hablan un lenguaje de gestión como sociedades deportivas modernas es una satisfacción enorme que me hacen olvidar la visión empequeñecida y mísera de esos contados aficionados que el día del Mallorca, en el septiembre del 2006, se dirigieron al palco presidencial con esa actitud tan poco noble e insensata como miope. Porque hasta que se no ve por fuera de Huelva lo que se valora al Recreativo de Huelva no entiende ni aprecia uno, a lo mejor, lo que se ha logrado. Y esto no es fruto de la casualidad ni que contemos con uno u otro entrenador.

domingo, 29 de julio de 2007

Fosfoyesos, una dura prueba de fuego

Seguimos inmersos en el debate ‘laberinto’ medioambiental de la Punta del Sebo intentando unos y otros encontrar la primera puerta de salida correcta, tal y como ya hemos escrito en esta misma esquina de páginas de EL MUNDO HUELVA NOTICIAS desde hace varias semanas. Y ya hemos empezado a escuchar y leer alguna que otra tontería, que si el problema no fuera del calado social que es en realidad pues podríamos hasta perdonar o eludir pero que dada la trascendencia de lo que anda en juego pues, al menos nosotros, no vamos a pasar por alto ni perdonar nada. Porque vamos a ver si todos nos enteramos y hablamos claro, por favor: aquí no está en juego, en estos momentos, el futuro de la empresa Fertiberia ni los dineros del señor Villar Mir, su principal accionista; aquí está en juego, hablando en plata (como reza un programa que me gusta seguir de Radio 5), el futuro de muchas familias de trabajadores y trabajadoras onubenses que hoy cuentan mensualmente con el sueldo y la estabilidad que le genera la actividad industrial de Fertiberia en Huelva, así como de otras dos empresas que de manera indirecta se verían afectadas por la paralización de la actividad industrial si se corta el vertido de los dichosos fosfoyesos (que hasta hace unos años se lanzaban por los caños directamente a la ría y al mar) en la zona de las marismas. A lo mejor, y no lo sé con pruebas, la que sí podría salir beneficiada de esta situación era la misma Fertiberia porque deslocalizaba la producción hacia países con menos costes de producción en el apartado de personal. No lo sé, insisto, ni me atrevo a levantar una acusación de este calado, pero de lo que no hay duda es de que el cierre de la factoría de Huelva sí afecta de manera directa y real a varios cientos de familias. De eso sí que no tengo duda alguna.Con la tremenda responsabilidad de que hablamos, escribimos y actuamos, al referirnos a los fosfoyesos y la sentencia dictada, de cientos de familias onubenses debemos todos aproximarnos a la situación generada. Que los fosfoyesos nunca, a lo mejor, debieron estar tan cerca de la capital era una decisión que tiene fecha procesal de hace muchos años, cuando el actual equipo de gobierno municipal del PP aterrizaba en el Ayuntamiento con el pláceme de Izquierda Unida (que no quiso gobernar con los socialistas), allá por el año 95, y no tenía como tiene ahora una voluntad formada de los problemas de la ciudad. Pues sí, no discuto que a lo mejor ahora, si le preguntan al alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, que hubiera hecho cuando le pusieron el sí o no a la licencia como un ‘la bolsa o la vida’, su opinión sería otra y ya desde ese mismo momento Fertiberia hubiera tenido que optar por otras alternativas. Si embargo no fue así y hemos llegado al momento, insisto, procesal de que tenemos ante nosotros una sentencia judicial, no firme puesto que será recurrida en Casación, que ha instado la Dirección General de Costas gobernada por el PSOE. Por qué se ha llegado hasta este extremo del litigio y si se han valorado o no por la administración autonómica, competente en Empleo, su repercusión, es una pregunta que no acaban de contestar en público y no sabemos si en privado a Luciano Gómez, líder sindicalista inquieto y activista de UGT en el sector industrial, los gobernantes socialistas con competencias en el conflicto. La entrada en este debate ‘laberinto’ medioambiental de la Punta de Sebo, que seguimos con enorme atención desde hace varias semanas, está ahí varado, esperando. Está muy bien que desde la FOE y desde la Cámara de Comercio de Huelva se reclame, como hemos dejado nosotros escrito, que los primeros responsables del PSOE y del PP, Javier Barrero y Pedro Rodríguez, se sienten a hablar –porque le va a los dos en el sueldo público que cobran, oiga, que se les paga por ello a los dos desde el erario público- y que hablen y hablen mucho de cómo colaborar institucionalmente para sacar los grandes proyectos de la provincia de Huelva adelante. Y que tienen que hablar de este tema de los fosfoyesos, pues que también que hablen. ¡Faltaría más! Lo que ocurre es que el procedimiento que activa el problema medioambiental, social y, posiblemente, de planteamiento urbanístico futuro de un territorio hoy industrial lo activa, o lo activan, desde despachos en manos de gobernantes socialistas y convendría que supiéramos todos el por qué y con que salida al futuro laboral de cientos de familias trabajadoras. Ellas, y no Fertiberia, ni la FOE, ni la Cámara, ni AIQB, son las que necesitan una primera explicación y, sobre todo, una solución. Eso es gobernar y gobernar bien cuando, como le ocurre al todopoderoso partido socialista en Huelva, maneja todos los resortes de poder, todas las decisiones administrativas. Resulta difícil de explicar que se coloque una espoleta de este tipo, se haga estallar judicialmente y que ahora nadie salga a dar explicaciones. Y Luciano Gómez, su hombre ante la industria, buscando culpables a diestro y siniestro y contradiciendo el mensaje y las propuestas atrevidas, de cierre ordenado de fábricas, expuesto desde Comisiones Obreras. Juro que no entiendo nada. Es preciso, por tanto, mayor claridad, absoluta transparencia informativa y que cuanto antes, porque es su responsabilidad como gobernantes, que las Administraciones del Estado y de la Junta de Andalucía nos digan hacía dónde nos quieren llevar. Desde luego, en esta primera fase del debate ‘laberinto’, no esperaba Pedro Rodríguez, desde el Ayuntamiento de Huelva, que fueran precisamente los socialistas – al entrar en el terreno movedizo de los fosfoyesos- los que le fueran iluminando el tortuoso e incierto camino en el que se había encerrado él, él solito y en campaña electoral, movido y asustado por las voces contadas de la doble Mesa de la Ría que aún subsiste.

lunes, 23 de julio de 2007

Petronila, lo que se da no se quita

«Petronila, lo que se da no se quita». Algo así debe estar pensando todavía la comunidad universitaria onubense desde que escuchó a la nueva y flamante presidenta de la Diputación, Petronila Guerrero, convertir en el eje principal de su discurso de toma de posesión la recuperación de edificio de La Merced, hoy sede de tres titulaciones académicas y uno de los centros más emblemáticos de la ansiada Universidad de Huelva. Además, Petronila Guerrero se fue a decir tal cosa al mismo patio central de La Merced ya que quiso, tal vez porque quería tomar posesión también simbólica de él desde ese mismo momento, que la constitución de la nueva Corporación salida del 27-M y su investidura como presidenta se trasladaran desde la sede central del organismo provincial, en la Gran Vía, un lugar mucho más acondicionado para este tipo de actos, al histórico monumento de La Merced. El rector, Francisco José Martínez López, y su junta de gobierno guardan un prudente silencio, porque conocen bien los acuerdos de cesión por muchos años que están firmados y no es cuestión de debatir en público lo que tan amarrado y sellado está.
Ahora bien, desde el lado político, no entiendo muy bien el silencio del resto de los grupos presentes en la nueva Corporación Provincial ante una reclamación de este magnitud –no sé muy bien si caprichosa o necesaria– que le hace la Diputación a la Universidad, una Universidad que anda todavía, como quien dice, dando sus primeros pasos y a la que le quedan por pagar muchos millones de euros de inversión por los centros construidos y que todavía necesita modernizar y edificar nuevas instalaciones para desarrollar su actividad académica. ¿Imaginan ustedes que quien hace esta reclamación, con tan magna tacañería como desparpajo, fuera el alcalde de Huelva? Los gritos de Manuela Parralo –le recuerdo a los socialistas lo dicho en campaña: su éxito o fracaso era de todos, no sólo de ella, por lo que convendría que no le apretaran más porque se irá cuando ella lo crea conveniente, no cuando se le intente acorralar como política y, quizás también, como mujer– de la misma Petronila Guerrero y no digamos de Javier Barrero y su guardián pretoriano, Mario Jiménez, se escucharían hasta más allá de Despeñaperros, reclamando al mismísimo PP que diera el cese a Pedro Rodríguez por estar en contra, ni más ni menos, que de la Universidad de Huelva. Pues nada, Petronila Guerrero, como presidenta de la Diputación, le quiere quitar a la Universidad uno de sus edificios más importantes, en el que se imparten clases a miles de alumnos, y aquí la oposición ni se inmuta; todavía hay quien hasta le ríe la gracia y le coloca un puente de plata para ver si lo logra durante su mandato. Como si de esto se tratase gobernar, quitar lo que se ha dado para que Huelva pudiera contar a la mayor rapidez con unos centros universitarios de primer nivel.
MRepaso, por otra parte, la justificación de tal petición y no encuentro motivo por ningún lado, máxime cuando el organismo provincial es una de las administraciones más boyantes de Huelva, a juzgar por como juega con los dineros públicos colocando a asesores por doquier a razón de 40.000 euros de media. La misma crisis socialista sucesoria de Cartaya –Millán, que el otro día andaba por el hospital Infanta Elena, no debe estar muy contento de este ‘navajeo’ político después de la obra política que ha hecho durante tantos años en su pueblo– se quería despachar hace unos días al secretario local de la agrupación socialista, Juan Miguel Polo (para comparar su rango en el ámbito local es similar al de Barrero como secretario provincial del PSOE) para que le dejara libre el camino al ambicioso Miguel Novoa (el de los 44 cambios de normas subsidiarias sin pasar por hacer un nuevo PGOU, que ya es caradura la cosa en el plano de la normativa urbanística) con un sueldo como asesor en la Diputación Provincial. Lo mismo tiene prometido y, no sé si ya cumplido, el ex alcalde de Ayamonte, Rafael González, y posiblemente todos los pocos –menos mal que esta vez son pocos porque los socialistas se lo han llevado todo en la provincia– portavoces del PSOE que hayan quedado como oposición municipal en los ayuntamientos gobernados por otras fuerzas políticas. Me decía hace unos meses un funcionario de la Diputación que en su departamento llegaban todos los meses cajas de nóminas que nadie abría y que pasados los meses los conserjes se encargaban de tirar. Me imagino que como muchos asesores de 40.000 euros/año, cobraban vía transferencia pues ni se desplazaban de sus pueblos para venir a la Diputación a recoger la nómina cada mes. Con este panorama, con lo que sabemos todos que se ha convertido el organismo provincial en estos años, ¿cómo se puede iniciar un mandato, querida Petronila, queriéndole quitar a la Universidad de Huelva lo que se le ha dado? ¿Para colocar en este edificio a más funcionarios nombrados a dedo? ¿Para qué entonces? ¿Tan poca importancia le damos a las necesidades de la Universidad de Huelva? ¿Se le ha preguntado acaso al rector, antes de un pronunciamiento reivindicativo tan categórico, si hacía ya falta o no el edificio de La Merced? Porque lo que se da no se quita, y menos de estas maneras tan injustificadas como innecesarias. Pero, claro, con oposición tan blanda como la tenida hasta ahora en la Diputación todo es posible y mucho más que nos queda por ver y escuchar en cuanto se firmen los ‘convenios’ publicitarios, ahora reclamados, que le quitaron a algunos para dárselos a otros de cara a la campaña electoral.

domingo, 22 de julio de 2007

Viñedos del Condado ante la reforma de la OCM

Se quiera o no, en menos de un año, año entrará en vigor la reforma de la Organización Común de Mercado (OCM) del Vino planteada por la Comisión Europea y ésta tendrá una enorme repercusión socio-económica y hasta medioambiental en la zona del Condado de Huelva, donde todavía hay cinco mil hectáreas de viñedos que conviven, muchos de ellos por el método tradicional y sin adaptarse a las nuevas formas de plantación, con otros cultivos con mayor nivel de rentabilidad (caso de la fresa). Es verdad que la reestructuración ya se hizo años atrás y que los viticultores que quedan, entre cooperativistas y empresarios independientes unos 2.500, tienen mayor implicación en los nuevos métodos de producción y se ha trabajado, en especial desde el lado cooperativo, en mejorar mucho al sector con la acertada acción comercial de la propia Denominación de Origen Condado de Huelva que preside un buen conocedor de este mundo como es Manuel Infantes.
Sin embargo nadie puede estar tranquilo ante lo que se avecina cuando la reforma hace una apuesta por la liberalización (en unos años los derechos de plantación, que hoy se cotizan en torno a los 2400 euros por hectáreas, no valdrán nada), el arranque de los viñedos con subvenciones que en el primer años podrían superar los 7.000 euros por hectáreas y se van a suprimir también las ayudas a la destilación del vino de alcohol en boca y el mosto. Además se van a flexibilizar las normas de crianza y quedarán establecidas nuevas clasificaciones para el vino: los comunes, con indicación geográfica protegida y, finalmente, con Denominación de Origen Protegida. Unas propuestas de este calado, teniendo en cuenta que la zona de viñedos del Condado no está enmarcada, precisamente, en el modelo de viticultura por la que apuesta la reforma, vinos de alta calidad que compitan con marca en un mercado totalmente liberalizado, es para preocupar muy seriamente puesto que puede llevarse de golpe todo un modelo socioeconómico de desarrollo en el Condado, de ahí que desde la misma Denominación de Origen y la Fundación Doñana 21 se trabaja ya en algo así como una declaración de cultivo a proteger en torno al propio Parque Nacional de Doñana.
Cuando llegan este tipo de reformas, que además llevan aparejadas dotaciones económicas para que se puedan acometer, siempre hay que bajar a analizar el interés último del viticultor, del que trabaja la tierra durante todo un año y hace número al final para ver si le compensan a o no los resultados obtenidos, un análisis legítimo en cualquier modelo económico empresarial no subvencionado y sometido a las pérdidas y ganancias de una cuenta de explotación. En este sentido, la rentabilidad por kilo de uva producida cada cosecha para los viticultores es bajísima en el Condado si la comparamos con otras zonas del país y menos mal que, como mínimo, con la actividad cooperativista se tiene asegurado que la producción no se queda en los viñedos, como por ejemplo ha pasado estos años en los campos onubenses con la naranja y empieza a pasar con las sandías. A mí, cuando he empezado a conocer y profundizar en este sector, me ha llamado poderosamente la atención que el kilo de uva se venga pagando a 0,18 céntimos media año (unas 30 pesetas) y que en zona como las del Priorato, en Tarragona, se alcance casi los 2 euros (unas 360 pesetas). Es verdad que allí se prima mucho la calidad del racimo y en el Condado, porque ha sido durante años, se sigue trabajando la cantidad de racimos por cepas y con ello se vende al peso. Pero es que aquí radica, al parecer, el objetivo de la reforma, bajar en cantidad y subir en calidad de los caldos europeos para que puedan competir en los mercados internacionales con los florecientes vinos australianos, surafricanos, chilenos o argentinos, muchas de cuyas marcas ya habrá degustado usted mismo en algún que otro restaurante a unos precios no muy elevados en razón a la calidad ofrecida.Estamos ante una reforma, por tanto, muy seria que coge al Condado de Huelva en una fase de transición en su modelo de producción, que no es tan primitivo como el de años atrás y donde se ha echado mucho dinero en la comercialización de los vinos para que no queden tantos excedentes, pero que ataca de manera directa una cultura empresarial no preparada para competir con marcas propias y prestigiadas en un mercado liberalizado. No sé cuánto le queda a Isaías Pérez Saldaña al frente de la Consejería de Agricultura –en los mentideros políticos se rumorea que Manuel Chaves hará cambios en su Gobierno de manera inminente- y es de todos conocidos que la Denominación de Origen del Condado de Huelva ha sido una de las más apoyadas durante su mandato con fuertes inyecciones de dinero para promoción de sus vinos. En los tiempos que vienen seguir contando con un político de Huelva comprometido en una Consejería que puede ser clave en esta reforma del Vino que llegará, que llegará de manera inevitable, tendría que ser una prioridad para los dirigentes socialistas porque el futuro de toda una comarca está en juego y no son estas unas palabras escritas a la ligera para cerrar un articulo. Y mi impresión es que estamos muy pocos preparados para lo que se nos viene encima.

lunes, 16 de julio de 2007

Pretemporada de los populares en Huelva

Más por el buen clima y nuestras excelencias gastronómicas que como premio a unos resultados electorales, la dirección nacional de los populares ha elegido el litoral onubense, concretamente Islantilla, para acoger la Escuela de Verano nacional que todos los años celebra esta formación. No es del nivel de la FAES, que convoca Aznar y sus ideólogos en Madrid, pero esta cita es así como la pretemporada –en términos futbolísticos- que hace todo el equipo directivo de Mariano Rajoy de cara al próximo curso político, curso político que cierra la legislatura y que entremedio, nada más y nada menos, tiene que afrontar las elecciones generales y andaluzas. Se trata, pues, de una cita política importante y es de agradecer a los populares que se hayan acordado de Huelva en esta ocasión porque esta semana que entra vamos a entrar mucho en los informativos nacionales y las declaraciones del mismo Rajoy, este jueves, y las del secretario general, Acebes, el próximo sábado, circularán en estos días ‘vendiendo’, a la vez, quiera que no, la provincia de Huelva y sus playas como destino turístico.
No sé si entre medio de cuestiones programáticas de ámbito nacional, que es el motivo de esta concentración popular, los dirigentes de este partido van a hacer un repaso a la situación de su partido en el modesto esquema provincial. La verdad es que Huelva, de cara a unas elecciones nacionales, no debe ser provincia preferente o de prioridad uno porque desde hace años sale clavado el mismo reparto de diputados para uno y otro partido, 3 para los socialistas y dos para los populares. Las diferencias en votos globales son tan inmensas que se da ni como posibilidad remota que los populares puedan rebasar, aunque sea por un solo voto, a los socialistas en este cómputo provincial y llevarse el tercer diputado. Igual ocurre en el Senado, que tiene el 3-1 como cifra histórica y también inamovible, tres para el PSOE y uno para el PP. Donde si hay margen y escaños por recuperar es en el reparto de los parlamentarios andaluces, ya que el resultado del 2004 fue tan desastroso para el PP, sólo tres de once, que lo lógico y natural es que se trabaje en la provincia con visión, al menos, de recuperar el que logró milagrosamente el PA de Miguel Romero, porque menos ya, como dicen en los mercados, no se ‘despacha’.
Ayer leía con suma atención el comentario semanal de un ilustre periodista sevillano en el que sentenciaba de manera categórica que las elecciones autonómicas del 2008 eran la última oportunidad para Arenas como político. Si fuera así, que todo indica que puede y debe ser después de tres intentos fallidos y dos tutelando desde Madrid los destinos de la candidata Teófila Martínez, un resultado en la provincia de Huelva de siete escaños para los socialistas y tan sólo cuatro para los populares adelantaría el fracaso definitivo de la opción Arenas en el seno de los populares y la necesidad obligada de abrir el melón para que surja de manera natural un nuevo liderazgo en Andalucía. Las cosas en cuanto a resultados probables no debe ir muy descaminada, pese a la encuesta que los mismos populares filtran estos días, dando como posible la pérdida de la mayoría absoluta de Chaves y la práctica desaparición de los andalucistas del mapa político, cuando el segundo hombre de poder orgánico de los socialistas en Huelva, el controvertido y polémico Mario Jiménez, se mostraba ayer preocupado en entrevista que le hacía por la ausencia de alternativa en muchos pueblos y comarcas de la provincia, palabras que me hacían recordar las mismas que Javier Barrero me expresaba en el año 2004 siendo yo director ejerciente de de periódico con capacidad de influencia y que luego, en el mismo sentido, trasmití a Arenas cuando en ese mismo año recibía el mandato de Aznar de renovar las anquilosadas estructuras del PP en toda la región. Un año después ese deseo de renovar el banquillo, de incorporar nuevas personas al proyecto político de Arenas y de Aznar, culminaron con el fichaje sorpresa del entonces independiente Pedro Rodríguez como cabeza de cartel de los populares a la alcaldía de Huelva con los buenos resultados, al menos en la capital, por todos conocidos.
En el Javier Arenas de este 2007 –es verdad que los años no pasan en balde- echo en falta ese impulso creativo y arriesgado del 2004 y, sobre todo, que conociendo como conoce lo que da de sí las estructuras existentes o inexistentes y mucho de su equipo directivo actual, no se atreva, siendo como parece que es su última oportunidad, a mover el banquillo ni revolucionar las alineaciones, a modo de los entrenadores cuando reciben el ultimátum previo al cese. Parece preso del esquema de poder configurado por quienes le guardaron el cortijo mientras él permanecía en Madrid y con ellos, por lo visto, quieren terminar en Andalucía su vida política. Mario Jiménez, con sus declaraciones de ayer, me devolvía al año 2004, a la situación lastimosa de los populares en la provincia de Huelva, y es que esa es la pura verdad. El retroceso es tan evidente que sólo un ciego o un ensimismado ególatra pueden negarse a admitirlo. Después de lo mucho que se logró en el 2003, que debió de obtenerse ya en el 1999, no entiendo a qué espera Arenas para anunciar cambios profundos en la estructura del PP antes de precipitarse al vacío en la convocatoria próxima de marzo del 2008. Y ya no me refiero a Huelva sólo sino también a otras provincias andaluzas, y en especial la de Sevilla. Hablar de esto, aunque fuera en los pasillos, podría ser el mejor y más práctico ejercicio de esta cumbre popular en Huelva. A nosotros nos cabe la tranquilidad de escribir en conciencia lo que otros piensan pero se callan en público.

domingo, 15 de julio de 2007

Fosfoyesos, primera puerta del laberinto

Escribía hace unos domingos de que alguien se había empeñado en abrir de nuevo el debate medioambiental en la capital, con la recuperación de la Avenida Federico de Montenegro de por medio, y que éste es un debate ‘laberinto’, que se sabe cómo se entra pero que nadie sabe cómo se saldrá de él. La sentencia de la Audiencia Nacional dando la razón a la Dirección General de Costas sobre la caducidad de las balsas de fosfoyesos en la marisma próxima a la ciudad (cosa previsible, por otra parte, al tratarse de una concesión administrativa con fecha de caducidad) nos ha abierto de par en par la primera puerta en la casilla de este debate ‘laberinto’. Casi todas las piezas están colocadas en el tablero ya que hasta los variopintos y diversos miembros de la inicial Mesa de la Ría se han situado en el escenario, si bien con dos protagonismos distintos y ya veremos si también con ello con dos posicionamientos distintos. Ha entrado en escena Luciano Gómez, por UGT, como no podía ser menos, y por obligación ha tenido que empezar a hablar el máximo representante de la Asociación de Industrias Químicas y Básicas, Gerardo Rojas. Y como es lógico y natural ha entrado la inquietud en el seno de miles de familias de los trabajadores de las empresas afectadas porque entra dentro de lo normal y previsible que todos piensen que esta decisión judicial puede tener un efecto directo en la continuidad de sus puestos de trabajo al afectar al proceso productivo de varias empresas del sector químico, a algunas de manera directa y que están ubicadas en la Punta del Sebo y a otras de manera indirecta, pero con daños colaterales, al tener que desviar ahora su esquema de salida de los subproductos generados, que están situadas en la parte industrial del Polígono de Palos de la Frontera. Estamos, pues, ante un tema envenenado, complicado y serio, muy serio, que afecta a miles de trabajadores y ante el cual lo primero que se tiene que solicitar de todos los agentes que por obligación o por oportunidad política y social vayan a intervenir en este debate ‘laberinto’ es el que lo hagan con un alto grado de responsabilidad y sin que tengamos que escuchar muchas tonterías.
Por imperativo legal, y siguiendo el transcurso del procedimiento, la pelota está ahora en manos de la empresa Fertiberia y de la Dirección General de Costas, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, o lo que es lo mismo, un estamento administrativo gobernando por el PSOE, principal partido en la provincia de Huelva. Su voz, por tanto, se tiene que hacer notar y de la misma manera las soluciones posibles porque entra dentro de sus tareas de gobierno, bien por sea por la Administración Central, bien sea por la Autonómica. Fertiberia, por su parte, acudirá a instancias superiores judiciales pero no podrá obviar contestar a sus trabajadores con las medidas alternativas que piensa adoptar para seguir con la producción en las fábricas de Huelva. Y Costas, que ha actuado sin ningún tipo de contemplación para prolongar la autorización (y eso que se venía hablando que existían negociaciones en el Ministerio con la presencia, incluso, de los grupos ecologistas que van de la mano de los socialistas) deberá pronunciarse por los plazos extraordinarios que otorgará a o no a partir de ahora a la empresa para que ésta pueda reaccionar. Y en medio del procedimiento legal, encauzado por las puras decisiones judiciales, tenemos de cara ya el debate social, el debate mediático y casi con toda seguridad el debate político. Ya lo estamos viendo en los medios de comunicación que la temperatura informativa aumenta casi con la misma intensidad que las clásicas olas de calor de los meses de julio en estos últimos años.
Aunque no sé por dónde se saldrá en esta primera puerta del debate ‘laberinto’, sí tengo bastante confianza en quienes considero que van a tener que jugar un papel muy importante en esta etapa de incertidumbre en la que entramos. Me refiero a los miembros de la Asociación de Industrias Químicas y Básicas de Huelva, más conocida como AIQB, porque llevan años preparándose para esto y cuentan en la Presidencia como Gerardo Rojas, una persona con un profundo conocimiento de la problemática, desde todos sus ángulos y de todas las perspectivas posibles, y con capacidad más que acreditada para liderar las posiciones de un sector económico tan importante en el ámbito público y de interlocución. AIQB como asociación se constituyó hace muchos años y con sus altibajos, como toda obra humana, ha sabido representar en cada momento los intereses del sector sin generar divorcios ni distanciamientos con la sociedad onubense, a la que se ha acercado en sus más diversas facetas desde el patrocinio de actividades diversas. Le toca un papel destacado en los momentos que vienen y estamos convencidos, porque el problema era conocido, que estará bien posicionada para encontrar, junto a otros agentes, esa primera puerta correcta en esta primera etapa del largo ‘laberinto’ que aún nos queda por atravesar en los años venideros en la ciudad de Huelva. Dosis, pues, de mucha sensatez, serenidad y mesura porque entramos en tiempos convulsos, complejos y difíciles. Espero que de la legislatura del ‘tripuente’, que parecía ser quien concentraría todas las atenciones, no pasemos a la legislatura del futuro de la industria en Huelva y de sus puestos muchos puestos de trabajo que genera y mantiene. Porque vaya la que se pueda terminar liando.