domingo, 14 de octubre de 2007
Políticos alejados de la realidad socio-económica
Esto ocurre en la España global, en la España compleja, variada y difícil que las circunstancias ha ido deparando, pero se extiende cada día más a los marcos y escenarios provinciales o locales más diversos. Basta con analizarlos en profundidad y contemplar las reacciones que se producen ante muchos acontecimientos y reacciones del día a día. Escribía yo, por ejemplo, el lunes pasado del momento tan delicado que viene atravesando desde este verano todo el sector turístico onubense, desde los grandes hoteles hasta el pequeño comercio que subsiste de la temporada turística en muchos puntos del litoral y lo hacía después de bucear en el interior del mundo empresarial y conversar abiertamente con quienes tienen cogido el pulso socio-económico porque las mismas cuentas de sus negocios así lo reflejan. Desde la Federación Onubense de Empresarios, sin que hubiera ninguna acción concertada, también habló esta semana y en parecidos términos a los yo descrito, entre otras razones, porque la realidad es tan cruda que no caben muchas más interpretaciones que la en si mismo refleja el sector y sus representantes empresariales.
Sin embargo este análisis ha sido inmediatamente contestado por Javier Barrero, que no es un cualquiera. Es, ni más ni menos, que secretario provincial del PSOE y líder todavía del partido que tiene en sus manos el gobierno de las principales instituciones de la provincia, desde el Gobierno Central pasando por el autonómico, provincial y nada más y nada menos que sesenta ayuntamientos. Es decir, que su opinión genera, chorrea de inmediato en cascada entre todos los gobernantes socialistas un mismo estado de opinión. De ahí que cuanto diga y haga Barrero tenga muchísima importancia. Pues bien, Barrero vino a decir a los empresarios que el sector turístico estaba más o menos mejor que nunca y que sus cifras se situaban entre las tres mejores de las ocho provincias andaluzas. Minimizó el problema, lo apartó y terminó criticando a la propia organización empresarial por expresarse en los términos que se había expresado. Javier Barrero es el político, el político de la España artificial, de despacho en Madrid y coche oficial, que ahora mismo no reconozco ni con la que me identifico. Se nota que Javier Barrero no ha tenido nunca una empresa (que se le conozca, al menos) ni tenido sobre sus espaldas la responsabilidad de sacar adelante una plantilla de trabajadores. Bastaría con que hubiera estado estos meses en las bambalinas de cualquier de los establecimientos hoteleros del litoral para que conociera, de verdad, cómo se han podido cubrir esas cifras de ocupación hotelera que con tanta frialdad como desconocimiento de la realidad se ofrecen desde los despachos oficiales o, igualmente, que acompañará por un día a los comerciantes detrás de un mostrador para ver hasta que punto ha bajado el poder adquisitivo de las familias españolas y que con tanta guasa nosotros calificábamos este agosto como los veraneantes de las cuatros ‘p’: pipas, paseos, playa y patatas fritas.Retratar lo que ocurre en un sector económico no es censurar globalmente una acción de gobierno como la mayoría de los políticos, siempre a la defensiva, piensan. He dicho y repito que lo peor de los problemas no es que estos existan, sino que no se sepa reaccionar ante los mismos en tiempo y forma y ahí es donde los gobernantes tienen mucho que decir y hacer. Javier Barrero debería haber sido receptivo a cuanto lo dicen los empresarios y escucharle porque con ellos lo que se expresa es la situación real del sector que hasta hace no mucho todos considerábamos como el relevo de la pesca y minería, ambos en decadencia en los últimos años. Espero que el secretario provincial del PSOE recapacite y reaccione con una actitud mucho más dialogante, porque como decía en el artículo del lunes pasado estamos ante dos problemas distintos: la incidencia de un mal momento económico, puramente coyuntural y que con un descenso de los tipos de interés puede superarse, pero también ante un modelo intermedio de desarrollo turístico que ya contando con un número importante de plazas hoteleras y con unas plantas hoteleras nuevas y cómodas carece de un circuito de empresas medianas y pequeñas que complementen una oferta turística con personalidad propia que pueda acudir, diferencialmente, a mercados emergentes y a los que no llega con tanta facilidad las bajadas de precios del caribe, norte de África o países del Este europeo. Con la ‘luz’ del Patronato de Turismo y sus técnicos-políticos liberados ya hemos visto que no es suficiente. La España de hoy pide menos debates artificiales, a la luz tertuliana mañanera, y más diálogo con los agentes sociales, más diálogo a pie de calle.
lunes, 8 de octubre de 2007
El declive de la ‘luz’ de la Huelva turística
Este verano ya adelantábamos que la temporada estaba siendo mala y que los hoteles estaban recurriendo a ofertas de puro saldo de última hora para cubrir la ocupación. Hace unos días los campos de golf también hacían públicas las cifras con un descenso importantísimo de las salidas, que es el termómetro ideal para medir la vitalidad o no de este negocio. En las próximas semanas muchos hoteles de la provincia van a adelantar el cierre que en otros años no se ha dado hasta el puente de la Inmaculada y de la Constitución de diciembre. También se especula con la retirada de algunas cadenas importantes –en concreto de Iberostar– de la gestión compartida con la propiedad de algunos establecimientos hoteleros porque los números no le cuadran a ninguno de los dos socios. Y no digamos nada del pequeño y mediano comercio del litoral, restaurantes y empresas insertadas en las actividades de ocio. Si se le preguntara con honestidad al sector y buscando hacerse una autocrítica para poder sacar conclusiones, a más de un responsable turístico se le quitaban las ganas de seguir haciendo balances tan triunfalistas como falsos.
Creo que estamos al final de un ciclo de ejecutar una determinada política en todo el sector turístico de la provincia y que por el bien de todos debería abrirse un periodo serio de reflexión. La FOE cuenta con el Consejo Empresarial de Turismo y este órgano, demasiado sumiso en los últimos años a las estrategias impuestas desde el Patronato de Turismo, tiene que asumir un papel mucho más determinante, se enfade quien se enfade y guste o no guste a la nueva presidenta-inquilina de la Diputación Provincial.
Porque estamos ante dos problemáticas distintas que ahora empiezan a confluir. Por un lado, la repercusión que el propio sector ha sufrido, especialmente este verano, con el descenso del consumo por las carencias en la economía doméstica por la subida de los intereses de las hipotecas (una de las primeras prioridades en muchas familias) y, por otro, la escasa seducción y personalidad que los eslóganes desarrollados para ‘vender’ Huelva en el mundo tienen. Muchos sabíamos que se tiraba el dinero en viajes a ferias con escasa repercusión real en las cifras de negocios y que el stand de Fitur no era nada más que un pretexto para que los mismos interlocutores se vieran una vez más en enero en Madrid para tomar unas copitas con las embajadas de políticos onubenses. Algo que en momentos de alguna bonanza se podía tolerar pero que con la llegada de la crisis se hace ya inaguantable.
M
La provincia de Huelva en los próximos años aumentará muy poco el número de plazas hoteleras porque los inversores, entre el POTA que paralizó lo que estaba en marcha y ahora la crisis económica, se han marchado al Caribe, países del este europeo e incluso la costa africana. Sin hoteles pocos campos de golf se construirán y no digamos el turismo residencial, que sufre ya el parón del sector del ladrillo y las medidas más restrictivas puestas en marcha por la banca para la concesión de préstamos. Por lo tanto, el dibujo del turismo en Huelva es el que tenemos en la actualidad y poco más. Y lo que conviene ahora es analizar cómo ayudar a salvarlo para que no tengamos que informar, cuando llegue la próxima temporada, que algunos establecimientos hoteleros, por ejemplo, no abrirán sus puertas. Abordar con realismo el turismo de congresos u otros modelos imaginativos, amén de que se hagan de verdad las obras de infraestructura viarias (AVE y aeropuerto) y se aúnen los recursos para desplegar una única oferta turística son cuestiones que deben estar sobre la mesa de los principales agentes e interlocutores. ¿Quién lidera esta reflexión y quién plantea las nuevas líneas de trabajo de cara al futuro? Eso es algo que como decíamos líneas arriba sólo puede venir o del Consejo Empresarial de Turismo o del Patronato de Turismo. Ahora bien, si uno u otro no quieren afrontarlo con la verdad por delante y por cuestiones de relaciones institucionales se queda todo en paños calientes. Veremos si el sector, al menos, quiere dar ese paso adelante antes de que vayamos todavía a peor.
domingo, 7 de octubre de 2007
Tiempos en Huelva de mucha confusión e incertidumbres
A finales de agosto, en la esquina de esta página que EL MUNDO Huelva Noticias me concede los domingos y lunes de cada semana, escribía, ante el panorama económico que la economía doméstica había adelantado este verano, que había llegado el momento de los agentes sociales y empresariales. Y sigo a estas alturas esperando una respuesta común de todos ellos y no tan sólo la voz solitaria del presidente de la FOE y de la Cámara de Comercio, Antonio Ponce, o de el de AIQB, Gerardo Rojas, pronosticando que un “buen bocado de la industria onubense corre cierto peligro de desaparecer”. UGT, y no sólo por la voz ya cansina de Luciano Gómez, tiene que definir sus posiciones y reclamar con mayor valentía una posición más activa de las administraciones en manos socialistas porque no estamos, como ellos lo quieren plantear en una discusión entre PSOE y PP sobre el planeamiento urbanístico de la Punta del Sebo, sino ante unas decisiones empresariales ya adoptadas por necesidad y otra por obligación jurídica que nada tienen que ver con el futuro de la zona de la Punta del Sebo. Y Comisiones Obreras, que está unida al discurso contradictorio de Izquierda Unida entre medio ambiente y empleo, debe adoptar una postura mucho más contundente ante lo que todo el mundo venimos observando.
Para colmo de análisis desenfocados ante el momento actual, el último de Javier Barrero ha sido ya de campeonato al anunciar que “si se produce la macha de Fertiberia –lo cual ya es un hecho-, esto es una nueva Delphi, lo solucionaremos como si fuera Delphi”. Es decir, a la vista de cómo han ido ocurriendo los hechos en la provincia de Cádiz, negociando un cierre ordenado de la factoría, cobrando los trabajadores las indemnizaciones pactadas, en parte por la aportación de dinero público, pero quedando la mayoría de los empleados de esta factoría en las listas del paro hasta el punto de que hace unos días fue noticias la bronca que le formaron a dos consejeros de la Junta de visita en Cádiz mientras el mismo presidente de la Junta, Manuel Chaves, salía por patas del lugar el cariz violento que adquirían los acontecimientos. Por ello, Javier, no nos anuncie una nueva Delphi sino la llegada a Huelva de empresas que generen empleos alternativos a los que se puedan destruir o más inversiones públicas que las raquíticas y ridículas que con tu voto y el de los representantes del PSOE de Huelva se van a aprobar en los presupuestos generales del año 2008.
La economía de una provincia, evidentemente, no puede ser una foto fija porque las circunstancias son cambiantes, como los ciclos económicos de cada sector. Lo que no puede ocurrirle a quienes tienen responsabilidades de gobierno es que los cambios de esta foto fija les coja desprevenidos, sin alternativas, sin recursos y sin ideas. En la provincia de Huelva ya empieza a ser muchas las voces que se alzan ante la mediocridad y falta de compromiso público de la clase política actual, a la que se une esta testarudez obsesiva por dejarse escapar activos tan importantes en toda democracia como es el diálogo y el consenso. La conjunción de todos estos factores es lo que nos deja cada día más confundidos porque no es lógica las reacciones que se están produciendo ante los anuncios tan relevantes que para la economía provincia se vienen dando. Dejar caer un sector tan básico en la provincia como el industrial, sin presentar alternativas y teniendo que escuchar tantas y tantas tonterías, no tiene mucha explicación y en cualquier otro sitio provocaría una reacción al unísono de todas las fuerzas políticas, sociales y empresariales. Aquí no, aquí lo frivolizamos en torno a un debate sentimental y nostálgico de la recuperación futura de un territorio. Inaudito. Pero cierto Y lo que es peor pocos apuntan lo que se debe hacer para salvar los puestos de trabajo en un sector que tiene un valor de producción de 6.251 millones de euros y un efecto directo, indirecto o inducido en la provincia de 15.141 trabajadores. Un tercio de estos puede estar en peligro real de irse al paro en los próximos meses y seguimos vanagloriando de la ‘luz’ de Huelva (mañana hablaremos del momento también que vive el sector turístico) y de que ya no tenemos un proyecto de aeropuerto sino hasta dos. De chiste si no fuera por la gravedad de lo que se nos avecina en los próximos meses.
lunes, 1 de octubre de 2007
IU se agarra electoralmente a la Mesa de la Ría
La coalición de Izquierda Unida tiene por delante, ante la convocatoria de las elecciones autonómicas y generales, recuperar cuanto menos el escaño andaluz que perdieron en el 2004 a manos de los socialistas y que dejaron a su líder regional, el onubense Diego Valderas sin poder sentarse en el Parlamento andaluz (donde en tiempo de la pinza con el PP llegó a sentarse en el sillón de presidente) con el consiguiente descrédito ente sus propios compañeros dado el escaso respaldo que pudo obtener en su propia provincia mientras que los andalucistas, con Miguel Romero a la cabeza, sí eran capaz de aguantar la avalancha socialista y hacerse hasta con relativa facilidad con el escaño. Este fracaso de la coalición y más en concreto de Diego Valderas se ha logrado superar con el aparente éxito de las últimas elecciones municipales al obtenerse en la capital un segundo concejal, que de haber mejorado el PSOE con Manuela Parralo sus registros pudiera haber sido decisivo para dejar al PP de Pedro Rodríguez sin mayoría absoluta y sin alcaldía, como es natural. Todo este aparente éxito se debió a un incremento de unos 700 votos sobre la media que venía alcanzando la coalición, votos que el cómputo global y dada la escasa participación valieron por mucho más del doble y en el reparto final de concejales ese aumento que se ha vendido como un inmenso logro de Pedro Jiménez y de su equipo. El análisis que parece hacerse de puertas para dentro, y que también hacemos muchos de puertas para fuera, es que este partido, sin duda, fue el único y mejor beneficiado de su posición en la ‘Mesa de la ría’, mientras que los andalucistas, por méritos propios, caían en picado hasta registros electorales míseros jamás conocido en la capital y sin que le valiera nada sus apariciones junto a la plataforma ciudadana antes comentada. Lo mismo le pasó a los Verdes del ‘Guito’ que no pasaron, tal vez porque en Huelva todos nos conocemos, de lo que ya venían obteniendo en elecciones anteriores.
En base a estos razonamientos políticos, todo cuanto hace y dice en los últimos meses la coalición de Izquierda Unida en la capital se mueve en torno al mismo tema: futuro de la avenida Federico Montenegro, un discurso al que los miembros de la empresa que redactan el avance del futuro Plan General de Ordenación Urbana parecen darle ala, como si formaran parte del mismo conjunto musical de Izquierda Unida, anunciando en reuniones de toma de contactos con colectivos de la ciudad una presumible fecha de la actividad industrial en la zona antes de que el mismo equipo de gobierno del PP haya todavía analizado y estudiado la orientación final que quiera proponer en el futuro urbanístico de la capital. Todos los grupos políticos son conscientes de las enormes aristas que contiene este debate social, económico y ciudadano, de ahí las cautelas de los mismos socialistas y el tiempo que en su toma de decisiones se dan los populares (hoy se agota el plazo del recurso o no a la sentencia de Endesa y todavía ayer no se conocía oficialmente el camino a tomar por parte del Ayuntamiento de Huelva a través de la Gerencia de Urbanismo). La coalición de Izquierda Unida, a sabiendas de que cualquier toma de postura radical afectará, en primer lugar, a cientos de trabajadores ha tomado la decisión de estar en el centro del conflicto, tal vez porque su posición es muy cómoda al no tener que adoptar, por no estar en posición de gobierno en ninguna de las administraciones afectadas, ningún acuerdo que le comprometa. Lidiar la parte social, la salida laboral a estos cientos de trabajadores, parece que es una pelota que dejan para sus compañeros de Comisiones Obreras y de ahí las posiciones extrañas que a veces se le escucha en temas tan candentes como ya hemos visto con el asunto de Fertiberia.
La estrategia, pues, de apoderarse del movimiento de la ‘Mesa de la ría’ por parte de Izquierda Unida politiza de una manera ya definitiva lo que en un principio se presentó como un movimiento meramente ciudadano. No le va a faltar recursos económicos ni ayudar a cualquier movilización porque ya forma parte de la misma estrategia electoral que haya planificado la coalición de cara a los próximos meses. Faltan varios miles de votos para asegurarse ese escaño en el Parlamento andaluz y esos tienen que salir en gran parte de Huelva capital y en ese objetivo todo cuanto se pueda agitar y movilizar sobre la recuperación de la Punta del Sebo pues mejor que mejor. Desde el punto de vista político es legítimo y nada que objetar, desde el punto de vista de los que auparon e impulsaron la ‘Mesa de la ría’ no deja de ser un exponente más de la falta de personalidad y de criterios exhibida para que todo cuanto han hecho se quede reducido ahora a ir de mera comparsa electoral de la coalición de Izquierda Unida en su necesidad imperiosa de recuperar el escaño andaluz perdido en Huelva. Que de volverse a repetirse podría terminar con el mando de Diego Valderas.
domingo, 30 de septiembre de 2007
¿Tan poca fuerza tiene Javier Barrero ante el Gobierno?
Por más veces que leo en los medios de comunicación las noticias aparecidas en esta semana sobre las partidas presupuestarias destinadas
Yo creo que visto lo visto, los dirigentes populares que todavía están sentados en el Congreso de los Diputados y en el Senado deberían de pedir una reunión con la representación parlamentaria para ofrecerle su ayuda y convenir una enmienda conjunta para modificar estas partidas. (Si trabajaran algo el tema, los diputados populares, apareciendo más veces por Huelva uno de ellos y mostrando más interés por los temas el otro, podrían hasta tener hecha la próxima campaña electoral nacional y autonómicas; bastaría con explicar durante los próximos meses bien este maltrato socialista con la provincia). Los actuales alcaldes de
Y una última cosa, de cara a que todos por lo menos sepamos el por qué de las partidas presupuestarias con mayor volumen que aparece, en especial las dedicadas a infraestructura hidráulica. La presa de Alcolea, a la que se destinan la mayor dotación de los 195 millones de euros que en total vienen
domingo, 23 de septiembre de 2007
Petición unánime para un diálogo entre políticos
Es verdad que el caso Isla Chica-Recreativo de Huelva abrió una importante herida merced a las directrices marcadas por Javier Barrero al Grupo Municipal Socialista, y seguidas al pie de la letra por Pepe Juan Díaz Trillo, de sentar a toda costa en el banquillo al alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, y varios de los concejales. Los socialistas, que no asumieron nunca la dura derrota de las elecciones municipales en la capital, con la amplia mayoría obtenida por el PP, tomaron el camino de los tribunales como única forma posible, al parecer, de poder derribar a sus adversarios y el carisma que el alcalde popular tiene entre la ciudadanía. Aparte de crear, tal vez, este abismo que ahora parece insalvable entre unos y otros en el terreno personal, los dirigentes socialistas cometieron el gran error de convertir a Pedro Rodríguez en una víctima y todo, además, por haber querido salvar el Recreativo de Huelva de la desaparición. Un mensaje demoledor para el PSOE de Huelva capital que le sigue y seguirá pasando factura al socialismo porque el recreativismo de corazón lo pasó muy mal y no entendió nunca ver al alcalde entrando en los juzgados a declarar. Pero todo esto, y lo recuerdo tanto para Javier Barrero como Pedro Rodríguez, ocurrió hace ocho años y no podemos estar anclado en esta provincia en esta afrenta con la cantidad de temas que podrían solucionarse simplemente hablando y hablando en pro de los intereses generales de Huelva.
Además atrás han quedado las elecciones municipales y el veredicto ciudadano no ha podido ser más aplastante para los socialistas, un poco más y volvemos, como también señale durante los días de campaña, a los tiempos en que desde el mismo socialismo onubense se nos reclamaba a algunos, entre los que me encuentro, que ayudáramos, por el bien de la misma democracia, a forjar un centro derecha en Huelva. No son tiempos ahora de jugarse ayuntamientos ni el control en la Diputación y sí, es verdad, que tenemos por delante en los próximos meses unas elecciones generales y autonómicas en la provincia en cuestión de meses pero la importante implantación socialista, y más después de controlar, nada más y nada menos, que sesenta ayuntamientos hacen poco previsible un vuelco electoral y las distancias entre ambas formaciones se van a mantener en línea con comicios anteriores, escaño autonómico arriba o escaño abajo del PSOE o del PP, pero poco más se disputa cada uno en esta nueva cita ante las urnas. Huelva, en cambio, tanto en la capital como en la provincia, se juega mucho más cosas para avanzar si ambos partidos políticos hablan porque proyectos importantes que generan riqueza y bienestar están estancados y a golpe de sentencia judicial.
Para más inri, todo hace indicar que después de esta nueva campaña de autonómicas y generales, tanto en el PSOE como en el PP, a nivel provincial y secuencialmente con lo que vaya ocurriendo en los liderazgos nacionales y regionales, se va a producir en Huelva cambios en los direcciones de ambas formaciones. Pedro Rodríguez tiene más que asumido, y en la coincidencia ya es general en todos los despachos decisorios, que no es posible compatibilizar la alcaldía de la capital y la presidencia de un partido que requiere mucho tiempo de dedicación para asentarlo en los pueblos de la provincia, tu auténtico talón de Aquiles. Y Javier Barrero, que llegó a caballo de la renovación hace ya más de diez años, no puede perpetuarse en un cargo por más tiempo salvo riesgo de que le salga una corriente interna de contestación con los mismos argumentos que él tan hábilmente esgrimió a la hora de derribar a Carlos Navarrete y a los suyos. Ambos políticos, pues, tienen pocos razones de peso y más a estas alturas de sus respectivas carreras políticas para eludirse mutuamente y más cuando es un clamor, al que se unió hace unas semanas la propia Federación Onubense de Empresarios, la necesidad de que hablen e intenten entenderse en cuestiones que sean beneficiosa para la provincia. Espero de den la talla, que ya es hora, y en esto de la política, y en democracia, lo menos importante es quien da el primer paso sino que ejerzan de una vez los dos de políticos de altura, que como decía el mismo rector de la Universidad de Huelva en unas recientes declaraciones, no es algo de lo que podamos presumir mucho en la provincia, visto lo visto hasta ahora.