domingo, 14 de octubre de 2007

Políticos alejados de la realidad socio-económica

Me desconcierta por día cuanto acontece en la España plural, tolerante, constructiva, dialogante y respetuosa que entre muchos, y de muy diferentes ideologías, construimos en la transición. No la conozco hoy ni me identifico como ciudadano con la mayoría de sus políticos, a los que considero cada vez más alejado de la vida cotidiana y de la realidad social. Es como si sólo manteniendo posiciones extremas, enfrentadas y antagónicas (en recuerdo de esa dos Españas de Marchado que me han de ‘helar el corazón’) los representantes que hemos elegido después de los antidemocráticos comicios del 2004 (lo ocurrido el día de reflexión nos dejó a muchos marcados porque por ver cosas así no era por lo que tanto habíamos luchado para sacar adelante la Constitución) ejercitaran el loable y meritorio trabajo de la responsabilidad pública, olvidando que han sido elegidos para precisamente lo contrario: dialogar, consensuar y debatir incorporando las ideas de unos y otros hasta encontrar lo que mejor convengan al interés común. La sociedad, los colectivos sociales, los mismos ciudadanos de pie, lo practicamos mejor, creo yo, que los tanto aparecen en los medios de comunicación con mensajes difíciles de reconocer.
Esto ocurre en la España global, en la España compleja, variada y difícil que las circunstancias ha ido deparando, pero se extiende cada día más a los marcos y escenarios provinciales o locales más diversos. Basta con analizarlos en profundidad y contemplar las reacciones que se producen ante muchos acontecimientos y reacciones del día a día. Escribía yo, por ejemplo, el lunes pasado del momento tan delicado que viene atravesando desde este verano todo el sector turístico onubense, desde los grandes hoteles hasta el pequeño comercio que subsiste de la temporada turística en muchos puntos del litoral y lo hacía después de bucear en el interior del mundo empresarial y conversar abiertamente con quienes tienen cogido el pulso socio-económico porque las mismas cuentas de sus negocios así lo reflejan. Desde la Federación Onubense de Empresarios, sin que hubiera ninguna acción concertada, también habló esta semana y en parecidos términos a los yo descrito, entre otras razones, porque la realidad es tan cruda que no caben muchas más interpretaciones que la en si mismo refleja el sector y sus representantes empresariales.
Sin embargo este análisis ha sido inmediatamente contestado por Javier Barrero, que no es un cualquiera. Es, ni más ni menos, que secretario provincial del PSOE y líder todavía del partido que tiene en sus manos el gobierno de las principales instituciones de la provincia, desde el Gobierno Central pasando por el autonómico, provincial y nada más y nada menos que sesenta ayuntamientos. Es decir, que su opinión genera, chorrea de inmediato en cascada entre todos los gobernantes socialistas un mismo estado de opinión. De ahí que cuanto diga y haga Barrero tenga muchísima importancia. Pues bien, Barrero vino a decir a los empresarios que el sector turístico estaba más o menos mejor que nunca y que sus cifras se situaban entre las tres mejores de las ocho provincias andaluzas. Minimizó el problema, lo apartó y terminó criticando a la propia organización empresarial por expresarse en los términos que se había expresado. Javier Barrero es el político, el político de la España artificial, de despacho en Madrid y coche oficial, que ahora mismo no reconozco ni con la que me identifico. Se nota que Javier Barrero no ha tenido nunca una empresa (que se le conozca, al menos) ni tenido sobre sus espaldas la responsabilidad de sacar adelante una plantilla de trabajadores. Bastaría con que hubiera estado estos meses en las bambalinas de cualquier de los establecimientos hoteleros del litoral para que conociera, de verdad, cómo se han podido cubrir esas cifras de ocupación hotelera que con tanta frialdad como desconocimiento de la realidad se ofrecen desde los despachos oficiales o, igualmente, que acompañará por un día a los comerciantes detrás de un mostrador para ver hasta que punto ha bajado el poder adquisitivo de las familias españolas y que con tanta guasa nosotros calificábamos este agosto como los veraneantes de las cuatros ‘p’: pipas, paseos, playa y patatas fritas.Retratar lo que ocurre en un sector económico no es censurar globalmente una acción de gobierno como la mayoría de los políticos, siempre a la defensiva, piensan. He dicho y repito que lo peor de los problemas no es que estos existan, sino que no se sepa reaccionar ante los mismos en tiempo y forma y ahí es donde los gobernantes tienen mucho que decir y hacer. Javier Barrero debería haber sido receptivo a cuanto lo dicen los empresarios y escucharle porque con ellos lo que se expresa es la situación real del sector que hasta hace no mucho todos considerábamos como el relevo de la pesca y minería, ambos en decadencia en los últimos años. Espero que el secretario provincial del PSOE recapacite y reaccione con una actitud mucho más dialogante, porque como decía en el artículo del lunes pasado estamos ante dos problemas distintos: la incidencia de un mal momento económico, puramente coyuntural y que con un descenso de los tipos de interés puede superarse, pero también ante un modelo intermedio de desarrollo turístico que ya contando con un número importante de plazas hoteleras y con unas plantas hoteleras nuevas y cómodas carece de un circuito de empresas medianas y pequeñas que complementen una oferta turística con personalidad propia que pueda acudir, diferencialmente, a mercados emergentes y a los que no llega con tanta facilidad las bajadas de precios del caribe, norte de África o países del Este europeo. Con la ‘luz’ del Patronato de Turismo y sus técnicos-políticos liberados ya hemos visto que no es suficiente. La España de hoy pide menos debates artificiales, a la luz tertuliana mañanera, y más diálogo con los agentes sociales, más diálogo a pie de calle.

lunes, 8 de octubre de 2007

El declive de la ‘luz’ de la Huelva turística

Cuando se escuchan los datos que aportan los responsables del Patronato de Turismo de Huelva, a la hora de hacer balance de la temporada, uno no sabe muy bien si es que tienen unas variables de medición del sector equivocadas o que recurren a la mentira misericordiosa para no asustar más de los que ya están todos cuanto viven del mismo en la provincia onubense. La realidad es y ha sido en los últimos meses tan distinta a como la pintan que poca, muy poca credibilidad generan los responsables del Patronato de Turismo cuando hablan en nombre del sector, con lo cual cada día es mayor el divorcio entre los agentes turísticos y la oficialidad. Los comentarios se quedan en los despachos porque a nadie interesa romper amarras con la política de promoción que con fondos públicos se hace todos los años, por cierto cada vez más dirigida al turismo español, y no es cuestión de quedarse también sin ese mínimo apoyo en unos momentos tan delicados como los que se viven.
Este verano ya adelantábamos que la temporada estaba siendo mala y que los hoteles estaban recurriendo a ofertas de puro saldo de última hora para cubrir la ocupación. Hace unos días los campos de golf también hacían públicas las cifras con un descenso importantísimo de las salidas, que es el termómetro ideal para medir la vitalidad o no de este negocio. En las próximas semanas muchos hoteles de la provincia van a adelantar el cierre que en otros años no se ha dado hasta el puente de la Inmaculada y de la Constitución de diciembre. También se especula con la retirada de algunas cadenas importantes –en concreto de Iberostar– de la gestión compartida con la propiedad de algunos establecimientos hoteleros porque los números no le cuadran a ninguno de los dos socios. Y no digamos nada del pequeño y mediano comercio del litoral, restaurantes y empresas insertadas en las actividades de ocio. Si se le preguntara con honestidad al sector y buscando hacerse una autocrítica para poder sacar conclusiones, a más de un responsable turístico se le quitaban las ganas de seguir haciendo balances tan triunfalistas como falsos.
Creo que estamos al final de un ciclo de ejecutar una determinada política en todo el sector turístico de la provincia y que por el bien de todos debería abrirse un periodo serio de reflexión. La FOE cuenta con el Consejo Empresarial de Turismo y este órgano, demasiado sumiso en los últimos años a las estrategias impuestas desde el Patronato de Turismo, tiene que asumir un papel mucho más determinante, se enfade quien se enfade y guste o no guste a la nueva presidenta-inquilina de la Diputación Provincial.
Porque estamos ante dos problemáticas distintas que ahora empiezan a confluir. Por un lado, la repercusión que el propio sector ha sufrido, especialmente este verano, con el descenso del consumo por las carencias en la economía doméstica por la subida de los intereses de las hipotecas (una de las primeras prioridades en muchas familias) y, por otro, la escasa seducción y personalidad que los eslóganes desarrollados para ‘vender’ Huelva en el mundo tienen. Muchos sabíamos que se tiraba el dinero en viajes a ferias con escasa repercusión real en las cifras de negocios y que el stand de Fitur no era nada más que un pretexto para que los mismos interlocutores se vieran una vez más en enero en Madrid para tomar unas copitas con las embajadas de políticos onubenses. Algo que en momentos de alguna bonanza se podía tolerar pero que con la llegada de la crisis se hace ya inaguantable.
M
La provincia de Huelva en los próximos años aumentará muy poco el número de plazas hoteleras porque los inversores, entre el POTA que paralizó lo que estaba en marcha y ahora la crisis económica, se han marchado al Caribe, países del este europeo e incluso la costa africana. Sin hoteles pocos campos de golf se construirán y no digamos el turismo residencial, que sufre ya el parón del sector del ladrillo y las medidas más restrictivas puestas en marcha por la banca para la concesión de préstamos. Por lo tanto, el dibujo del turismo en Huelva es el que tenemos en la actualidad y poco más. Y lo que conviene ahora es analizar cómo ayudar a salvarlo para que no tengamos que informar, cuando llegue la próxima temporada, que algunos establecimientos hoteleros, por ejemplo, no abrirán sus puertas. Abordar con realismo el turismo de congresos u otros modelos imaginativos, amén de que se hagan de verdad las obras de infraestructura viarias (AVE y aeropuerto) y se aúnen los recursos para desplegar una única oferta turística son cuestiones que deben estar sobre la mesa de los principales agentes e interlocutores. ¿Quién lidera esta reflexión y quién plantea las nuevas líneas de trabajo de cara al futuro? Eso es algo que como decíamos líneas arriba sólo puede venir o del Consejo Empresarial de Turismo o del Patronato de Turismo. Ahora bien, si uno u otro no quieren afrontarlo con la verdad por delante y por cuestiones de relaciones institucionales se queda todo en paños calientes. Veremos si el sector, al menos, quiere dar ese paso adelante antes de que vayamos todavía a peor.

domingo, 7 de octubre de 2007

Tiempos en Huelva de mucha confusión e incertidumbres

Decía hace unos días el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, en el transcurso de la presentación de un libro, que en España se “viven tiempos de deslealtades”. Yo me atrevería a decir, en clave local, que en “Huelva se viven tiempos de confusión” y que esta enorme confusión dibuja un futuro incierto y con mucha oscuridad en el horizonte. Cada día que pasa entiendo menos determinadas actitudes y hecho en falta esa capacidad de liderazgo social y político que pueda agrupar voluntades y agrupar esfuerzos. Porque ya se ha comunicado el cierre de la planta de Fertiberia en Palos de la Frontera, justificada según la empresa por el elevado precio del gas natural, y es casi seguro que en unos meses se tendrá que parar la actividad productiva en la otra planta de esta misma compañía en la Punta del Sebo, en cumplimiento de la sentencia de los fosfoyesos que impulsada por la Dirección General de Costas en manos del Gobierno socialista impide más vertidos en las marismas, y eso provocará, como también ha anunciado oportunamente la Asociación de Industrias Químicas y Básicas (AIQB), un efecto dominó en torno al futuro de Rhodia y Foret y no vemos que las administraciones con responsabilidad directa sobre el empleo y la industria, las dos gobernadas por el PSOE, la Central y Autonómicas hayan puesto encima de la mesa a los agentes sociales y empresariales ninguna alternativa. Y eso que el mes de septiembre del 2007, en comparación con el mismo mes del año anterior, arroja un incremento de más de un 10% en el número de desempleados, cifras que se han intentado solapar, para engañar con alevosía y premeditación, con los datos del mes de agosto y no, como tendría que ser, con el mismo mes pero del año anterior.
A finales de agosto, en la esquina de esta página que EL MUNDO Huelva Noticias me concede los domingos y lunes de cada semana, escribía, ante el panorama económico que la economía doméstica había adelantado este verano, que había llegado el momento de los agentes sociales y empresariales. Y sigo a estas alturas esperando una respuesta común de todos ellos y no tan sólo la voz solitaria del presidente de la FOE y de la Cámara de Comercio, Antonio Ponce, o de el de AIQB, Gerardo Rojas, pronosticando que un “buen bocado de la industria onubense corre cierto peligro de desaparecer”. UGT, y no sólo por la voz ya cansina de Luciano Gómez, tiene que definir sus posiciones y reclamar con mayor valentía una posición más activa de las administraciones en manos socialistas porque no estamos, como ellos lo quieren plantear en una discusión entre PSOE y PP sobre el planeamiento urbanístico de la Punta del Sebo, sino ante unas decisiones empresariales ya adoptadas por necesidad y otra por obligación jurídica que nada tienen que ver con el futuro de la zona de la Punta del Sebo. Y Comisiones Obreras, que está unida al discurso contradictorio de Izquierda Unida entre medio ambiente y empleo, debe adoptar una postura mucho más contundente ante lo que todo el mundo venimos observando.
Para colmo de análisis desenfocados ante el momento actual, el último de Javier Barrero ha sido ya de campeonato al anunciar que “si se produce la macha de Fertiberia –lo cual ya es un hecho-, esto es una nueva Delphi, lo solucionaremos como si fuera Delphi”. Es decir, a la vista de cómo han ido ocurriendo los hechos en la provincia de Cádiz, negociando un cierre ordenado de la factoría, cobrando los trabajadores las indemnizaciones pactadas, en parte por la aportación de dinero público, pero quedando la mayoría de los empleados de esta factoría en las listas del paro hasta el punto de que hace unos días fue noticias la bronca que le formaron a dos consejeros de la Junta de visita en Cádiz mientras el mismo presidente de la Junta, Manuel Chaves, salía por patas del lugar el cariz violento que adquirían los acontecimientos. Por ello, Javier, no nos anuncie una nueva Delphi sino la llegada a Huelva de empresas que generen empleos alternativos a los que se puedan destruir o más inversiones públicas que las raquíticas y ridículas que con tu voto y el de los representantes del PSOE de Huelva se van a aprobar en los presupuestos generales del año 2008.
La economía de una provincia, evidentemente, no puede ser una foto fija porque las circunstancias son cambiantes, como los ciclos económicos de cada sector. Lo que no puede ocurrirle a quienes tienen responsabilidades de gobierno es que los cambios de esta foto fija les coja desprevenidos, sin alternativas, sin recursos y sin ideas. En la provincia de Huelva ya empieza a ser muchas las voces que se alzan ante la mediocridad y falta de compromiso público de la clase política actual, a la que se une esta testarudez obsesiva por dejarse escapar activos tan importantes en toda democracia como es el diálogo y el consenso. La conjunción de todos estos factores es lo que nos deja cada día más confundidos porque no es lógica las reacciones que se están produciendo ante los anuncios tan relevantes que para la economía provincia se vienen dando. Dejar caer un sector tan básico en la provincia como el industrial, sin presentar alternativas y teniendo que escuchar tantas y tantas tonterías, no tiene mucha explicación y en cualquier otro sitio provocaría una reacción al unísono de todas las fuerzas políticas, sociales y empresariales. Aquí no, aquí lo frivolizamos en torno a un debate sentimental y nostálgico de la recuperación futura de un territorio. Inaudito. Pero cierto Y lo que es peor pocos apuntan lo que se debe hacer para salvar los puestos de trabajo en un sector que tiene un valor de producción de 6.251 millones de euros y un efecto directo, indirecto o inducido en la provincia de 15.141 trabajadores. Un tercio de estos puede estar en peligro real de irse al paro en los próximos meses y seguimos vanagloriando de la ‘luz’ de Huelva (mañana hablaremos del momento también que vive el sector turístico) y de que ya no tenemos un proyecto de aeropuerto sino hasta dos. De chiste si no fuera por la gravedad de lo que se nos avecina en los próximos meses.

lunes, 1 de octubre de 2007

IU se agarra electoralmente a la Mesa de la Ría

Desde la perspectiva que ofrece ya el largo tiempo transcurrido desde que se inició, a instancias del Colegio de Arquitectos, el movimiento social denominado ‘Mesa de la ría’ ya puede decirse quien ha sabido sacar el mayor rédito de lo que suponía una plataforma aparentemente ciudadana, aunque es verdad que con la presencia desde los primeros momentos de las dos formaciones con menos peso electoral en Huelva capital, el Partido Andalucista y la coalición de Izquierda Unida. Ha sido esta última la mayor beneficiada, a juzgar por los resultados obtenidos en las pasadas municipales, de todo lo que haya podido generar y mover socialmente la ‘Mesa de la ría’ y esta valoración es la que da lugar a una estrategia ya concebida y estructurada de tomar un mayor control en la misma y basar una gran parte de su discurso político en torno a los temas medioambientales de la capital, en especial lo se refiere a las industrias asentadas en la Avenida de Federico Montenegro ya que todavía no le hemos visto ni escuchado ninguna declaración en torno al daño que pueda provocar la obra del ‘tripuente’ en el paraje protegido Marismas del Odiel. Como tampoco tenemos muchas noticias, con las ganas que ha tenido últimamente de salir en prensa, de los Verdes del ‘Guito’ y compañía en lo referente a este mismo tema, cuando a buen seguro con su posición se van a jugar la escasa credibilidad que le pueda quedar a este movimiento político en el mundo de los ecologistas de verdad y no, como han hecho hasta ahora, de mera comparsa socialista para aferrarse en la Consejería de Medio Ambiente a algunos despachos oficiales y a las subvenciones que hagan posible su subsistencia.
La coalición de Izquierda Unida tiene por delante, ante la convocatoria de las elecciones autonómicas y generales, recuperar cuanto menos el escaño andaluz que perdieron en el 2004 a manos de los socialistas y que dejaron a su líder regional, el onubense Diego Valderas sin poder sentarse en el Parlamento andaluz (donde en tiempo de la pinza con el PP llegó a sentarse en el sillón de presidente) con el consiguiente descrédito ente sus propios compañeros dado el escaso respaldo que pudo obtener en su propia provincia mientras que los andalucistas, con Miguel Romero a la cabeza, sí eran capaz de aguantar la avalancha socialista y hacerse hasta con relativa facilidad con el escaño. Este fracaso de la coalición y más en concreto de Diego Valderas se ha logrado superar con el aparente éxito de las últimas elecciones municipales al obtenerse en la capital un segundo concejal, que de haber mejorado el PSOE con Manuela Parralo sus registros pudiera haber sido decisivo para dejar al PP de Pedro Rodríguez sin mayoría absoluta y sin alcaldía, como es natural. Todo este aparente éxito se debió a un incremento de unos 700 votos sobre la media que venía alcanzando la coalición, votos que el cómputo global y dada la escasa participación valieron por mucho más del doble y en el reparto final de concejales ese aumento que se ha vendido como un inmenso logro de Pedro Jiménez y de su equipo. El análisis que parece hacerse de puertas para dentro, y que también hacemos muchos de puertas para fuera, es que este partido, sin duda, fue el único y mejor beneficiado de su posición en la ‘Mesa de la ría’, mientras que los andalucistas, por méritos propios, caían en picado hasta registros electorales míseros jamás conocido en la capital y sin que le valiera nada sus apariciones junto a la plataforma ciudadana antes comentada. Lo mismo le pasó a los Verdes del ‘Guito’ que no pasaron, tal vez porque en Huelva todos nos conocemos, de lo que ya venían obteniendo en elecciones anteriores.
En base a estos razonamientos políticos, todo cuanto hace y dice en los últimos meses la coalición de Izquierda Unida en la capital se mueve en torno al mismo tema: futuro de la avenida Federico Montenegro, un discurso al que los miembros de la empresa que redactan el avance del futuro Plan General de Ordenación Urbana parecen darle ala, como si formaran parte del mismo conjunto musical de Izquierda Unida, anunciando en reuniones de toma de contactos con colectivos de la ciudad una presumible fecha de la actividad industrial en la zona antes de que el mismo equipo de gobierno del PP haya todavía analizado y estudiado la orientación final que quiera proponer en el futuro urbanístico de la capital. Todos los grupos políticos son conscientes de las enormes aristas que contiene este debate social, económico y ciudadano, de ahí las cautelas de los mismos socialistas y el tiempo que en su toma de decisiones se dan los populares (hoy se agota el plazo del recurso o no a la sentencia de Endesa y todavía ayer no se conocía oficialmente el camino a tomar por parte del Ayuntamiento de Huelva a través de la Gerencia de Urbanismo). La coalición de Izquierda Unida, a sabiendas de que cualquier toma de postura radical afectará, en primer lugar, a cientos de trabajadores ha tomado la decisión de estar en el centro del conflicto, tal vez porque su posición es muy cómoda al no tener que adoptar, por no estar en posición de gobierno en ninguna de las administraciones afectadas, ningún acuerdo que le comprometa. Lidiar la parte social, la salida laboral a estos cientos de trabajadores, parece que es una pelota que dejan para sus compañeros de Comisiones Obreras y de ahí las posiciones extrañas que a veces se le escucha en temas tan candentes como ya hemos visto con el asunto de Fertiberia.
La estrategia, pues, de apoderarse del movimiento de la ‘Mesa de la ría’ por parte de Izquierda Unida politiza de una manera ya definitiva lo que en un principio se presentó como un movimiento meramente ciudadano. No le va a faltar recursos económicos ni ayudar a cualquier movilización porque ya forma parte de la misma estrategia electoral que haya planificado la coalición de cara a los próximos meses. Faltan varios miles de votos para asegurarse ese escaño en el Parlamento andaluz y esos tienen que salir en gran parte de Huelva capital y en ese objetivo todo cuanto se pueda agitar y movilizar sobre la recuperación de la Punta del Sebo pues mejor que mejor. Desde el punto de vista político es legítimo y nada que objetar, desde el punto de vista de los que auparon e impulsaron la ‘Mesa de la ría’ no deja de ser un exponente más de la falta de personalidad y de criterios exhibida para que todo cuanto han hecho se quede reducido ahora a ir de mera comparsa electoral de la coalición de Izquierda Unida en su necesidad imperiosa de recuperar el escaño andaluz perdido en Huelva. Que de volverse a repetirse podría terminar con el mando de Diego Valderas.

domingo, 30 de septiembre de 2007

¿Tan poca fuerza tiene Javier Barrero ante el Gobierno?

Por más veces que leo en los medios de comunicación las noticias aparecidas en esta semana sobre las partidas presupuestarias destinadas a Huelva en el año 2008 menos me creo que una cosa tan mísera como raquítica pueda ser verdad. Pensé que era un error en un principio pero luego de ver la cara con la que los agentes sociales, empresarios y sindicatos, miraban a los dirigentes socialistas en la reunión mantenida este pasado viernes para explicarlo pues llegué a la conclusión de que sí, que es verdad que nos vuelven a tomar el pelo en el Gobierno Central, en el ‘Gobierno de España’, y esta vez con alevosía y premeditación. Ya escribí hace unas semanas que por el reparto que al final se hiciera de fondos públicos para inversiones en las distintas provincias íbamos a conocer el poder real del socialismo onubense en Madrid, que estaba muy bien que a Javier Barrero lo hayan sentado en la Mesa del Congreso de los Diputados, con coche oficial y obras prebendas protocolarias, pero que en Huelva lo que necesitábamos eran inversiones en dos infraestructuras consideradas vitales, desde hace años, para el desarrollo provincial, la autovía Huelva-Extremadura que supone el desdoble de la actual N-431 y el trazado completo del tren de alta velocidad, con estación nueva incluida, hasta la capital. Lea Javier Barrero en ese artículo el máximo esfuerzo para lograr que aparecieran partidas importantes en el año 2008, cuarto año ya de Gobierno socialista, porque entre oras muchas razones la provincia de Huelva es sumamente generosa en el apoyo electoral al PSOE y ya va siendo hora que éste le corresponda con la misma generosidad en inversiones tantas veces demandadas. Después de lo visto, que en un principio no me creía que ya veo que sí, que es verdad, hay que ir pensando que Javier Barrero, en su doble misión de diputado nacional y secretario general del PSOE de Huelva, manda muy poco en Madrid, ante los ministros y los compañeros que dirigen el partido a nivel nacional. Y como yo, me imagino, lo empezaran a pensar otros muchos dirigentes socialistas que durante años han hecho bandera, cuando gobernaba el PP, de lo mucho que ellos iban a hacer cuando llegaran al Gobierno por el bien de Huelva, discurso que se le ha venido debajo de la noche a la mañana con partidas tan absurdas como esos 65.000 euros que se destinan al futuro desdoble de la Nacional 431 y el 1,2 millones de euros para el trazado del tren de alta velocidad entre Huelva y Sevilla. pedía

Yo creo que visto lo visto, los dirigentes populares que todavía están sentados en el Congreso de los Diputados y en el Senado deberían de pedir una reunión con la representación parlamentaria para ofrecerle su ayuda y convenir una enmienda conjunta para modificar estas partidas. (Si trabajaran algo el tema, los diputados populares, apareciendo más veces por Huelva uno de ellos y mostrando más interés por los temas el otro, podrían hasta tener hecha la próxima campaña electoral nacional y autonómicas; bastaría con explicar durante los próximos meses bien este maltrato socialista con la provincia). Los actuales alcaldes de la Cuenca Minera y de la Sierra, casi todos ellos del PSOE, que durante los años de gobierno del PP, promovieron plataformas reivindicativas y organizaron movilizaciones ciudadanas deberían ahora, por pura coherencia y dignidad política, repetir las mismas acciones que antes con tanta fluidez como insistencia mediática se hicieron como un argumento más de desgaste ante la opinión pública de las políticas presupuestarias para Huelva que hacía el PP desde el Gobierno. Habría que elevar mociones a los plenos municipales en los mismos términos y exigencias que se le hacían a los populares y los alcaldes y concejales de este partido, junto al de resto de formaciones políticas, hacer lo mismo. Y en el capital, el alcalde debería convocar a la candidata socialista a la alcaldía para que ésta le firme una moción conjunta en el Pleno reclamando en los presupuestos mayores partidas de dinero para ejecutar el trazado de la línea de alta velocidad, tal y como más o menos vino a decir el mismo presidente de Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, en un mitin protagonizado en la pasada primavera en Huelva, en apoyo de todos los candidatos municipales socialistas de la provincia. Puede que todo, al final, no sirva de nada porque entre lo que se ha llevado Cataluña y en Andalucía las provincias que llevan ministros en la cabecera de la lista, léase Málaga, será difícil sacar más euros que las limosnas que nos han vuelto a dar, más casi como ofensa que por justificar un mínimo interés de gobierno en las inquietudes onubenses.

Y una última cosa, de cara a que todos por lo menos sepamos el por qué de las partidas presupuestarias con mayor volumen que aparece, en especial las dedicadas a infraestructura hidráulica. La presa de Alcolea, a la que se destinan la mayor dotación de los 195 millones de euros que en total vienen a Huelva, es una obra que esta cofinanciada y que en el futuro quedara pagada con los cánones del agua que Hidroguadiana ha firmado con las comunidades de regantes. Es, por lo tanto, una inversión con retorno y así debería explicarse a la opinión pública y a los mismos agentes sociales. Como debería desenmascararse por la oposición política ese titular periodístico de los dirigentes socialistas vendiendo que se eleva en un 30% las inversiones con respeto al año anterior, cuando el 30% de subida de nada, de otra limosna, no deja de ser otra tomadura de pelo ante la ciudadanía. No esperaba del PSOE y menos de Javier Barrero, que con los apoyos que tiene y cuenta en Huelva, pudiera presentarse con los presupuestos del año 2008 tan vacío de dineros para el desarrollo de la provincia. Una de dos, o no manda nada en Madrid o es que no sabe muy bien defender en los ministerios, de despacho en despacho, lo que interesa en esta provincia. Decepcionante, muy pero que muy decepcionante. Javier, esperaba mucho más de ti y de tu poder en Madrid.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Petición unánime para un diálogo entre políticos

Hace meses lo escribía en esta misma esquina de página que me concede EL MUNDO HUELVA NOTICIAS. No es lógico, ni racional, en un sistema democrático –hecho para la participación y el consenso- que en la provincia de Huelva tengamos unos representantes de los dos máximos partidos políticos con representación, PSOE y PP, que no se hablan entre ellos desde que cada uno llegó a ocupar la dirección de su formación política. Javier Barrero y Pedro Rodríguez no ha escenificado, ni por pura cortesía, el más mínimo encuentro que se espera de quien ostenta, por designación popular, la representación de dos ideologías, de dos programas de gobierno, pero nunca de dos enemigos irreconciliables. Las últimas sentencias que se han producido estos días, reflejo de la absurda y obstinada judicialización de la vida política en la provincia de Huelva, ha motivado que desde muchas otras columnas de opinión y por compañeros que analizan la realidad cotidiana de Huelva se demande este diálogo entre partidos para evitar la situación de extrema confrontación entre las dos principales formaciones con responsabilidad de gobierno en nuestro territorio. La coincidencia es general sea de la tendencia que sea el medio de comunicación porque lo que está ocurriendo en Huelva no creo que se dé en ninguna otra provincia de España, que socialistas y populares, más en concreto sus dos máximos mandatarios, viven de espaldas el uno del otro, exteriorizando en el seno de cada uno de sus partidos políticos una brecha personal carente de todo sentido.
Es verdad que el caso Isla Chica-Recreativo de Huelva abrió una importante herida merced a las directrices marcadas por Javier Barrero al Grupo Municipal Socialista, y seguidas al pie de la letra por Pepe Juan Díaz Trillo, de sentar a toda costa en el banquillo al alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, y varios de los concejales. Los socialistas, que no asumieron nunca la dura derrota de las elecciones municipales en la capital, con la amplia mayoría obtenida por el PP, tomaron el camino de los tribunales como única forma posible, al parecer, de poder derribar a sus adversarios y el carisma que el alcalde popular tiene entre la ciudadanía. Aparte de crear, tal vez, este abismo que ahora parece insalvable entre unos y otros en el terreno personal, los dirigentes socialistas cometieron el gran error de convertir a Pedro Rodríguez en una víctima y todo, además, por haber querido salvar el Recreativo de Huelva de la desaparición. Un mensaje demoledor para el PSOE de Huelva capital que le sigue y seguirá pasando factura al socialismo porque el recreativismo de corazón lo pasó muy mal y no entendió nunca ver al alcalde entrando en los juzgados a declarar. Pero todo esto, y lo recuerdo tanto para Javier Barrero como Pedro Rodríguez, ocurrió hace ocho años y no podemos estar anclado en esta provincia en esta afrenta con la cantidad de temas que podrían solucionarse simplemente hablando y hablando en pro de los intereses generales de Huelva.
Además atrás han quedado las elecciones municipales y el veredicto ciudadano no ha podido ser más aplastante para los socialistas, un poco más y volvemos, como también señale durante los días de campaña, a los tiempos en que desde el mismo socialismo onubense se nos reclamaba a algunos, entre los que me encuentro, que ayudáramos, por el bien de la misma democracia, a forjar un centro derecha en Huelva. No son tiempos ahora de jugarse ayuntamientos ni el control en la Diputación y sí, es verdad, que tenemos por delante en los próximos meses unas elecciones generales y autonómicas en la provincia en cuestión de meses pero la importante implantación socialista, y más después de controlar, nada más y nada menos, que sesenta ayuntamientos hacen poco previsible un vuelco electoral y las distancias entre ambas formaciones se van a mantener en línea con comicios anteriores, escaño autonómico arriba o escaño abajo del PSOE o del PP, pero poco más se disputa cada uno en esta nueva cita ante las urnas. Huelva, en cambio, tanto en la capital como en la provincia, se juega mucho más cosas para avanzar si ambos partidos políticos hablan porque proyectos importantes que generan riqueza y bienestar están estancados y a golpe de sentencia judicial.
Para más inri, todo hace indicar que después de esta nueva campaña de autonómicas y generales, tanto en el PSOE como en el PP, a nivel provincial y secuencialmente con lo que vaya ocurriendo en los liderazgos nacionales y regionales, se va a producir en Huelva cambios en los direcciones de ambas formaciones. Pedro Rodríguez tiene más que asumido, y en la coincidencia ya es general en todos los despachos decisorios, que no es posible compatibilizar la alcaldía de la capital y la presidencia de un partido que requiere mucho tiempo de dedicación para asentarlo en los pueblos de la provincia, tu auténtico talón de Aquiles. Y Javier Barrero, que llegó a caballo de la renovación hace ya más de diez años, no puede perpetuarse en un cargo por más tiempo salvo riesgo de que le salga una corriente interna de contestación con los mismos argumentos que él tan hábilmente esgrimió a la hora de derribar a Carlos Navarrete y a los suyos. Ambos políticos, pues, tienen pocos razones de peso y más a estas alturas de sus respectivas carreras políticas para eludirse mutuamente y más cuando es un clamor, al que se unió hace unas semanas la propia Federación Onubense de Empresarios, la necesidad de que hablen e intenten entenderse en cuestiones que sean beneficiosa para la provincia. Espero de den la talla, que ya es hora, y en esto de la política, y en democracia, lo menos importante es quien da el primer paso sino que ejerzan de una vez los dos de políticos de altura, que como decía el mismo rector de la Universidad de Huelva en unas recientes declaraciones, no es algo de lo que podamos presumir mucho en la provincia, visto lo visto hasta ahora.

La Junta no puede obstaculizar el progreso de la capital

En las agendas del presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, y el alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, hay día y hora fijado en la semana que entra para una reunión de trabajo en el marco de los encuentros que el titular de a comunidad autónoma andaluza viene manteniendo con los alcaldes de municipios de más de 100.000 habitantes. La rotunda e implacable sentencia dictada este viernes con la Junta de Andalucía por el Tribunal Superior de Justicia andaluza, con sede en Granada, dado la razón a la Gerencia de Urbanismo de Huelva, al Ayuntamiento de Huelva, en la tramitación como absolutamente legal del concurso público de adjudicación en su día de los terrenos del Ensanche van a obligar a Manuel Chaves, dada la trascendencia e importancia de la sentencia en lo que es el desarrollo de la capital, a entrar muy cabizbajo y casi pidiendo disculpas a la cita con Pedro Rodríguez. Y todo por culpa de quien dicta los destinos y las decisiones de los máximos representantes de la administración autonómica en la provincia de Huelva, que no son otros que algunos dirigentes concretos de la cúpula provincial socialista. Porque este no es el único varapalo sufrido por la Junta de Andalucía en los últimos tiempos y en los pleitos casi permanentes que abre en el plano jurídico con el Ayuntamiento de Huelva. Hay sentencias, que haría bien el alcalde de Huelva en mostrar al propio Manuel Chaves para que también, en su calidad de jurista, que lo que es como profesor que fue de la Cátedra de Derecho del Trabajo con Miguel Rodríguez Piñero en la Facultad de Derecho de Sevilla, valore la dureza con que algunos jueces se expresan en sus sentencias contra la Junta de Andalucía al valorar que existen más motivaciones políticas y voluntad de obstaculización administrativas en las acciones emprendidas contra el Ayuntamiento de Huelva que razones de peso jurídicas que justifiquen las demandas presentadas. Estoy convencido de que el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, con sólo leer las razones y fundamentos expresados por los jueces en las sentencias que ha ido perdiendo la administración autonómica terminaría cortando por lo sano y de inmediato la directriz política que al parecen tienen encomendada muchos delegados provinciales de consejerías para frenar, retrasar, obstaculizar, parar o denegar muchas de las iniciativas que se emprenden desde el Ayuntamiento de Huelva en beneficio de la ciudad, algunas tan importantes como esta del Ensanche, que supuso para las arcas municipales una inyección de dinero importante, o los ocho años que se ha hecho perder al barrio de Isla Chica con todo el proceso del viejo Estadio Colombino.Las cosas, querido alcalde de Huelva, hay que hablar a veces por derecho, en los términos protocolarios que un encuentro de estas características demanda, pero con las verdades del barquero por delante, sin tapujos ni medias tintas. Esto no es cuestión de relaciones entre dos partidos políticos ni entre dos gobernantes públicos, con tonterías y pamplinas como las que vienen haciendo desde la Administración autonómica se frena el desarrollo de una ciudad o lo que s lo mismo la mejora y el bienestar de los ciudadanos que en ella habitan. No se me pasa ni por la imaginación, pues la sentencia es muy contundente en la valoración del por qué se ha dado el silencio administrativo, y eso en términos legales es muy difícil de cuestionar ante un tribunal superior, que desde la Administración autonómica se esté planteando el recurrir ante el Supremo la sentencia dictada. Aparte del enorme retraso que puede conllevar una nueva decisión judicial, y más en el Supremo, donde se aparcan casos y casos en la Sala del Contencioso-Administrativo, es que se volvería a frenar el desarrollo urbano de la capital hacía la ría, hacía la nueva estación del AVE, con los consiguientes perjuicios económicos directos para el Ayuntamiento de Huelva pero también para el conjunto de la ciudadanía que tendría que esperar otros ocho o más años que el nuevo contencioso se desbloqueara. No espero de Manuel Chaves, si tiene conocimiento del fondo del tema y el alcalde actúa de alcalde-alcalde y no como alcalde buena persona simplemente, quiera condenar a la ciudad de Huelva a esta paralización para dar capricho a las peticiones de algunos muy concretos dirigentes socialistas provinciales que siguen con la espina clavada de la pérdida electoral de la capital. El concejal de Urbanismo, Curro Moro, que lo tiene aprendido de la sentencia en contra recibida la semana pasada en el caso Endesa, se ha manifestado muy clarito ante la Junta de Andalucía al anunciar que se pedirán daños y perjuicios económicos si se mantiene la política de obstaculización y eso, hablando en el mundo del urbanismo, puede ser muchos millones de euros porque ya en si misma la demanda ahora denegada ya ha supuesto, por el tiempo en que se ha tardado en fallar desde la Sala, muchos dinero para los propios adjudicatarios del concurso, que no tienen nada que ver en este enfrentamiento entra administraciones pero que sí tiene todo el derecho del mundo a reclamar seguridad jurídica, porque con muchos los millones puestos sobre la mesa para comprar el suelo y van para cuatro los años en que tienen sin actividad enorme inmovilizado de suelo urbanizable, suelo que en el mercado y ya con todos los parabienes jurídicos podría alcanzar un valor cercano a los 500 millones de euros. Sólo aplicando el interés del dinero a esta cifra y los años que se lleva de retraso, y los que podrían darse, dan una cifra de perjuicio y sólo para os adjudicatarios de escándalo. A lo que habría que añadir el del Ayuntamiento de Huelva, también con propiedades de suelo, y los ingresos por no poder otorgar licencias, IBI, etc., etc. Creo que este aviso de Curro Moro, al margen de las decisiones de carácter político, pueden hacer a más uno reflexionar de que ha llegado el momento de conducir los enfrentamientos entre partidos a los debates en los senos de las instituciones sin una utilización tan perversa como la que ha venido haciendo la Junta de Andalucía contra el Ayuntamiento de Huelva. Manuel Chaves es quien tiene la última palabra y deber del alcalde de Huelva es exigirle es que esta estrategia de acoso y derribo termine de una vez por todas.