lunes, 29 de octubre de 2007
La industria química, sin consejería que la defienda
Pero siendo este escenario nuevamente preocupante desde un punto de vista social, por la tremenda fractura que en la convivencia ciudadana comporta, mucho lo es más la titubeante, apática o intencionada actuación de la Administración autonómica a través de sus máximos representantes en la provincia. Luciano Gómez, como hombre del PSOE en el mundo sindical, apunta siempre para el mismo lado al afrontar el problema de futuro de la industria en Huelva porque se ha dado el tema de Endesa, hoy cerrado ya y que no afecta en nada a su supervivencia como empresa productiva ni a los puestos de trabajo, y está en elaboración el nuevo Plan General de Ordenación Urbana de la capital y se olvida de que ha sido el Gobierno de España, el Gobierno Zapatero, el que ha puesto en jaque a las empresas con la sentencia movida por la Dirección General de Costas para que Fertiberia no pueda seguir vertiendo en las balsas de fosfoyesos, lo que pone en jaque a tres empresas más, y que también el Gobierno de España, en concreto el Ministerio de Industria, es quien tiene la solución para que la otra planta de Fertiberia en Palos pueda permanecer si logra un suministro de gas que le permita competir con los precios de otras empresas internacionales del sector. Resulta llamativo y ‘mosqueante’, no ya el silencio de las dos principales consejerías de la Junta, Innovación y Empleo, en todo esta grave situación que se presenta sino que sus dos máximos exponentes en la provincia, María José Rodríguez y Juan Márquez, ni tan siquiera asistieron hace unas semanas a la presentación de la Memoria Anual Económica de la Industria de Huelva ni ha solicitado ni una sola reunión con los representantes del sector industrial para conocer de primera mano lo que está en juego en estos momentos.
Luciano Gómez puede seguir apuntando al Ayuntamiento de Huelva, en su alocada carrera por ganarse un puesto en el escalafón político local, pero en los despachos ejecutivos de la industria química lo que más inquieta en estos días es la posición de descuelgue de las autoridades autonómicas como si todo el sector químico andaluz, que genera en el Campo de Gibraltar y en Huelva muchos puestos de trabajo, no resultara ya atractivo en el diseño de la Andalucía del futuro. Es más en el PADI, Plan Andaluz de Desarrollo Industrial, recientemente presentado, no hay ningún renglón, ningún apartado, en referencia a la actual industria química. Como si no existiera, como si no generara empleos, o en el peor de los casos, como si sus redactores, responsables autonómicos, no la considerara en sus planes de futuro. Desde luego, en Huelva, provincia cuya economía sigue sustentada principalmente por dicho sector, a las cifras exhibidas en la Memoria hecha pública hace unos días me remito, la delegada de la Consejería, María José Rodríguez, sólo parece interesada en cuestiones de carácter tecnológicos y el reparto de las subvenciones a las empresas amigas del ‘régimen’ socialista, pero ni ha hecho ni un gesto por conocer, visitar o sentarse a dialogar con los responsables del principal núcleo productivo provincial, tanto en facturación como en puestos de trabajo. Vamos, yo creo que ni se ha estudiado las cifras, ni tiene interés en verlas ni nadie le ha dicho desde más instancias de la Consejería que lo haga como un mínimo gesto político de apoyo al sector.
Va a hacer ahora unos 30 años que resido en Huelva, que como periodista he seguido la realidad cotidiana en sus más diversos aspectos y facetas, y puedo asegurar que no conozco ningún otro momento para el sector industrial químico más delicado que el actual. Y lo que me tiene atónito, perplejo, desconcertado es la ausencia de un liderazgo empresarial, social o político en la provincia que pueda tener capacidad de actuación para reconducir este rocambolesco escenario. La Asociación de Industrias Químicas y Básicas, que tiene su nacimiento como organización empresarial con protagonismo propio desde la segunda década de los 80, tiene ante sí un reto difícil y complicado y es verdad que en sus asientos de mando ya no están los mismos ejecutivos con peso pesado en sus respectivas industrias que antaño porque el modelo de dirección ha cambiado y hoy andan todos más preocupados de cumplir objetivos bajo parámetros establecidos desde la central que de diseñar estrategias de futuro para el sector. Sin embargo, por el propio bien de la economía provincial y por el propio bien de las mismas industrias y de sus trabajadores, alguien lo tendrá que hacer y llegar con fuerza, argumentos y razones al primer despacho de la Junta de Andalucía, al del presidente Manuel Chaves. Los números, los datos económicos, avalan que, al menos, se sepa qué se piensa en las Administraciones, Central Autonómica, en cuanto al futuro que puede deparar a todo este sector en la provincia de Huelva. El Puerto de Huelva, que siendo Genaro García Arreciado, mostró un tremendo interés por cuanto estaba ocurriendo, entre otros motivos porque le podía afectar a su misma cuenta de resultados económicos y planes de futuro, tiene que mostrarse mucho más inquieto puesto que su misma ausencia, al primer nivel, en la presentación de la Memoria Económica de este año también ha generado mayor grado de desconfianza y empieza a tomar cuerpo la idea de que todo este distanciamiento, desde las principales instancias socialistas de la provincia, responde más a una cuestión de diseño programático que a la mera casualidad. Luciano Gómez, para no perderse mucho en sus próximos movimientos, debería también preguntar en los cenáculos del PSOE si lo que hemos visto responde a un posicionamiento de fondo estudiado y meditado o la mera incompetencia de unos delegados de consejerías puramente incompetentes en las funciones asignadas. Pero hoy por hoy, la industria química, ante lo que viene, no tiene consejería ni administración pública que la defienda. Y esto es un hecho contrastado y evidente.
domingo, 28 de octubre de 2007
El consejero Isaías Pérez Saldaña gana a Barrero
Si decepcionantes, podríamos hasta decir ‘de insulto’, fueron las partidas inversoras incluidas en los Presupuestos Generales del Estado para el 2008 en la provincia de Huelva, gratificantes han resultado ser, en apariencia, las presentadas por Isaías Pérez Saldaña, único consejero onubense que se siente en el Consejo de Gobierno, junto
La Junta parece acertar más en las previsiones de inversiones, tal vez porque esté más cerca de los problemas y porque hay un consejero por la provincia sentado en el Consejo de Gobierno que expone mejor la realidad provincial, y el Estado, el Gobierno de España que le llama Zapatero, pues anda muy despistado sobre las necesidades y hasta las promesas hechas por sus propios dirigentes en la provincia durante años, en especial en lo que se refiere a la Nacional 431 y la red ferroviaria de alta velocidad. Hablando coloquialmente y hasta futbolísticamente, Isaías Pérez Saldaña y su equipo autonómico (parlamentarios y cargos públicos de la Junta) ganan por goleada
La Junta de Andalucía, por ejemplo, escuchando curiosamente un planteamiento hecho por el que fuera diputado provincial popular, José
Me alegra de la misma manera que se haya dotado con otra partida un acceso a las playas del litoral porque lo llevamos esperando por parte de la Junta desde que Aznar inaugurara con Cascos
Ahora bien, en conjunto, repasando las cifras y las asignaciones que ofrecieron ayer los distintos medios de los números de la Junta para el 2008, el balance es positivo y creo que tiene como segundo objetivo para los socialistas onubenses, marcado por el fiel guardián orgánico del
lunes, 22 de octubre de 2007
El control político del urbanismo encarece el suelo
Mejor que ellos no puede habar nadie porque están, desde luego, inmersos en la problemática y obligación, como dirigentes, es tener ahora que dar la cara ante la coyuntura que se le están presentando a muchas empresas, tanto pequeñas como medianas, e incluso las más grandes, y no digamos de todas las empresas complementarias de esta importante rama de actividad productiva. Desde luego la subida del tipo de interés, del euribor, tiene un efecto directo y activador de la crisis porque en un año se ha disparado de tal forma que para muchas familias se hace imposible el atender el incremento mensual de la hipoteca, el préstamo del coche y la cesta de la compra. Difícilmente, desde Huelva, se puede arreglar nada relacionado con el tipo de interés que entra dentro de las grandes decisiones macroeconómicas, en manos hoy del Banco Central Europeo.
Pero el precio del sueldo, el factor determinante que apuntaba Javier Hunt, ¿puede hacerse algo en este vital valor de referencia a la hora de fijar el precio final de una vivienda? Porque los empresarios de la construcción se han hartado de decir, por activa y por pasiva, mucho antes de la crisis, que el precio de todos los elementos de construcción en el coste final de una vivienda, incluido su legítimo beneficio industrial, estaba acorde con los normales dentro de cualquier otra actividad empresarial. Sin embargo, desde el lado político, y curiosamente siempre desde el mismo lado izquierdo (PSOE, IU y la comparsa Verde), la actividad de la construcción se ha estado uniendo, sin que nadie se cruzara con energía para frenarlo, con las palabras especulación y pelotazos urbanísticos y esto, mirando hacía atrás sin ira pero con espíritu reflexivo, sí que ha hecho mucho, muchísimo daño a muchísimos y muchísimos empresarios del sector de la construcción. El daño, desde luego, ya está hecho y ahora tendrán que explicarse muy bien los dirigentes de la organización UPECO para que la problemática actual pueda entenderse por el gran público y hasta por los responsables de las Administraciones.
Porque si el precio de la vivienda va a seguir subiendo en la provincia de Huelva, como anuncia el secretario general de UPECO, eso encaja poco con una coyuntura de escasa demanda y mucha oferta de ventas de pisos como la que ahora mismo todos los agentes que intervienen en el sector retratan. Si falta suelo para edificar en la provincia y suelo planificado existe y se ha puesto a disposición por parte de muchos ayuntamientos (que llevan años esperando la tramitación del Plan General de Ordenación Urbana), digo yo, que algún responsable tiene que existir de este desaguisado que tiene ahogado a todo un sector. Suelo caro, siguiendo el razonamiento de Javier Hunt y Francisco Urbano, es sinónimo de vivienda cara, aunque estemos en tiempo de crisis y de rebajas, y el suelo sólo puede ser ahora caro porque no exista en la provincia ese suelo programado, planificado y autorizado. Y esto es lo que hecho en falta en el argumentario de UPECO, que también tienen que decir ahora, aunque haya amistades de por medio, quienes son los principales culpables de esta situación. Los alcaldes de muchos pueblos de la provincia, y de todos los colores, han trabajado en los últimos años para sacar muchos planes de ordenación adelante pero la mayoría, por no decir todos, están paralizados en la Consejería de Obras Públicas, y más concretamente en la Comisión Provincial de Urbanismo. ¿Quién dirige el urbanismo de la Junta? Tendrá nombres y apellidos, amigos de UPECO. ¿Quién puso en marcha el POTA y quien ha tenido ralentizado su desarrollo? También tiene nombres y apellidos. ¿Quién ha beneficiado a los especuladores del suelo y escaso y quienes lo han encarecido y parece que lo van a seguir encareciendo? Tienen nombres y apellidos. Entonces, me pregunto yo, por qué no se dice también y se le piden públicas explicaciones cuanto todo un sector, el que representáis, se encuentra en la coyuntura de hasta pura supervivencia como la que empieza a darse en muchas empresas. Asumir tareas de representación es tener, a veces, que enfadarse con sus propios amigos en defensa de sus representados. A más de un dirigente empresarial le ha costado muchos disgustos y le ha afectado hasta en sus propios negocios, y ahí están, manteniendo el tiempo en primera línea de batalla porque para eso uno asume los cargos, para lo bueno y para lo malo. En momentos como los actuales no basta con aparecer ya, exhibiendo representación y buen conocimiento diagnosticador de los problemas. Eso, como el valor en el Ejército, se le supone. Falta meter el dedo en la yaga, batirse con los problemas y fajarse hasta sacar al sector adelante. Que falta, mucha falta le va a hacer ser ahora más que nunca claro, exigente y constante. Los que han tenido parado el suelo en la provincia, en su obsesión de controlar el urbanismo y con el todo el flujo económico que depara y chorrea, tiene que asumir sus errores y darle con urgencia una solución, que la hay los alcaldes de muchos pueblos, de todos los colores, estarían encantados de ver desbloqueado su trabajo de muchos años. ¿Se lo van a decir así de claro los dirigentes de UPECO a la administración hegemónica socialista que nos gobierna por ‘cielo y tierra’ en esta provincia?
domingo, 21 de octubre de 2007
¿Qué tiene Punta Umbría que no tengan otros pueblos?
No seré yo el que ponga ni una sola chinita a este proyecto porque cuando cae algo así del cielo, con 150 millones de euros de inversión mínima asegurada, lo que debemos es de dar gracias por tanta bondad y generosidad de los gobernantes. No voy a cuestionar el por qué de un trazado tanto extraño, atravesando el corazón del paraje de Marismas del Odiel porque para esto, dijo yo, ya están ahí el ‘Guito’ y sus amigos ‘verduscones’; ni tampoco la rocambolesca mezcla de autovía con tres puentes y un tren metropolitano porque a lo mejor en este inicio puede estar una futura reivindicación de una red de cercanías ferroviarias o hasta un metro, como el que le están haciendo a otras capitales andaluzas. Tampoco voy a cuestionar el grado de intensidad del tráfico en invierno entre los dos puntos que en realidad se unen, que es Huelva capital y la localidad de Punta Umbría pueblo (que no el Portil, que ya tiene la otra autovía directa por el antiguo puente) porque a ‘caballo regalado no se le mira el diente’, dice el refranero.
Ahora bien, a los gobernantes socialistas, y en especial a Manuel Chaves y Javier Barrero, si le tengo que preguntar por lo qué tiene Punta Umbría, la gran beneficiada, que no tengan otros pueblos de la provincia para una atención de máxima prioridad inversora, preferente y obligando a la consejera de Obras Públicas, creo que por primera vez en la historia de las administraciones, a cumplir en tiempo y fechas con lo prometido. Será, sin duda, el expediente que mayor velocidad tenga de despachos a despachos en la Consejería y no digamos también cuando llegue, con el obligado estudio e impacto ambiental, a la Consejería de Medio Ambiente. ¿Es que acaso Trigueros, Beas, Valverde, Zalamea, etc. no tienen el mismo derecho que Punta Umbría para que después de esperar años y años, con accidentes mortales en la Nacional 431, no se le tramite con la misma celeridad y eficacia el expediente inversor prometido en programas electorales socialistas y que fue motivo de movilizaciones y reivindicaciones sociales lideradas por el PSOE? ¿Merecen esos míseros 60.000 euros que aparecen en los Presupuestos Generales del Estado del 2008? ¿Qué tiene Puntas Umbría que no tengan ellos, digo yo? O también esos accesos a las playas del resto del litoral prometidas por la misma Junta de Andalucía desde que Aznar inaugura hace diez años la autovía Huelva-Ayamonte y de la que sólo vemos unos carteles publicitarios en Islantilla y Lepe y un buen cuidado movimiento aparente de tierras en una de las rotondas del segundón acceso a Lepe por la conexión con Villablanca. ¿Qué tiene Punta Umbría que no merezca Cartaya, Lepe, Isla Cristina, La Redondela o Ayamonte? Cuando hay eficacia, celeridad y dinero para una obra tan ‘sui generis’ como la plateada del tripuente, es que hay recursos, capacidad y también financiación de sobra para lo que se había anunciado electoralmente con anterioridad también se pueda cumplir. ¿O no? Me gustaría conocer como mero ciudadano de a pie, como contribuyente, unos argumentos que me convenciera del por qué un proyecto va más rápido que Alonso y otros se quedan aparcados fuera de la pista como hoy a muchos nos gustaría que se volviera a quedar el Hamilton ese…
Bueno, bueno, Punta Umbría sí tiene -¡qué mala memoria tengo yo a veces!- motivos de peso ya para que tenga ese trato preferencial. No, Gonzalo, no es que seas tu ya el alcalde, que no. Es que, es verdad, hay unos hoteles en fase final de construcción, de lo que me alegro porque a tesón ni cabezonería como empresario hotelero, no hay quien le gane a Alfredo y estoy seguro que ahora el nuevo Plan de Ordenación Urbana que estaba elaborando no tendrá problemas para que dicha ciudad pueda ser la que compita con Lepe en cuanto a la segunda población en importancia de la provincia detrás de la capital. Javier Barrero se sentó, no hay que olvidarlo, en el despacho del urbanismo como concejal y a todos nos gusta ver finalizada la obra que en su día se proyecto e ideó. Mira, Gonzalo, Alfredo, consejera Concepción y querido presidente Chaves, que si ahora por arte de magia, porque ya hay infraestructuras viarias y dotaciones, también aparecen en Punta Umbría los trece hoteles famosos de hace ocho años, que con tanta imaginación había proyectado Barrero con sus amigos. Entonces sí, entonces todo estaba justificado y bien que justificado. Punta Umbría, sus hoteles, su incremento de población, sus negocios y su prosperidad –más de unos que de otros- sí que tenían cosas que no tienen otros pueblos de la provincia. Y quien se lo va a discutir ya en esas fechas a un Barrero casi jubilado, tomando el sol frente al campo del golf y contemplando satisfecho, y con razón, la obra realizada. ¡Pa descubrirse y más porque hasta Manuel Chaves, y su buena voluntad de salvar la alcaldía de Punta Umbría, ha picado esta vez! Pero que listo es este tío… Listo, listo, listo. A ver si aprenden los del PP y cuando vengan Arenas, como un corredor sin destino, le hacen unos chistes mejores que los que siempre, como un disco rayado, cuenta cuando aparece por aquí en lo que le llaman campaña electoral. Campaña, sin chistes, la de Barrero y los suyos.
lunes, 15 de octubre de 2007
El PP de Arenas, en las autonómicas, se la juega
En Huelva el mayor acierto de Javier Arenas, y no podría decir que fue un descubrimiento sólo suyo, fue el fichaje de Pedro Rodríguez como candidato a la alcaldía de la capital. Tal vez por ello ahora se agarra a la figura en solitario del alcalde de Huelva, a la vez presidente del partido a nivel provincial, para proyectar todos sus mensajes electorales, lo que hace a medio plazo –lo que queda hasta que se conozcan los resultados de esta doble convocatoria- que el destino de ambos dirigentes en el seno del PP andaluz y onubense vayan tremendamente unidos. A estas alturas, aunque los resultados de las municipales fueron los que fueron, nadie va a mover nada, salvo los descontentos personales que la confección definitiva de las listas puedan generar ya que hay que hacer descartes significativos si se quieren incorporar a los nuevos líderes con implantación territorial y dar un cierto aire de renovación. Además, en las autonómicas tienen que aparecer en el segundo y cuarto puestos mujeres como candidatas y eso todavía obligará más a desplazar a nombres ya clásicos durante estos años. Siempre quedará a más uno de uno el consuelo de que se le abra hueco en el cupo que por designación directa del Parlamento andaluz, y que no obligan ahora a tener que ser también parlamentario, tiene cada partido político en el Senado. Aparte, por supuesto, de los suculentos consejos de administración de las cajas de ahorros, Consejo de Administración de RTVA y Consejo Audiovisual Andaluz.
El reparto de escaños en la provincia de Huelva, en las elecciones autonómicas del 2004, fue tan catastrófico para el PP (tres de once representantes, por siete del PSOE y uno, milagroso, obtenido por el PA de Miguel Romero) que ahora cualquier remontada, ya en circunstancias normales, no debe ser tan difícil. Cuatro escaños, como mínimo, es el resultado de partida y cinco el ideal porque ello puede suponer, en el contexto andaluz, la pérdida de la mayoría absoluta de los socialistas y con ello el triunfo moral y la prórroga por otros cuatro años para el propio Javier Arenas. La incógnita es la coalición de Izquierda Unida, que es quien tiene más posibilidades que el propio PP de quitar un escaño al PSOE en Huelva, ya que la subida en uno de los populares tiene que venir, por pura lógica, del que pierda el Partido Andalucista. Un triunfo de Arenas en Andalucía es casi milagroso y ya menos un triunfo por mayoría absoluta, con lo cual su único resultado posible, y el mejor entre los peores, es lograr que al menos Manuel Chaves no vuelva a gobernar tan cómodamente y como ocurre, por ejemplo, en el Ayuntamiento de Sevilla, tenga que gobernar con las impertinencias e imposiciones de la coalición de Izquierda Unida y ese conglomerado de siglas y dirigentes tan particulares. Si en Huelva, Izquierda Unida quita ese escaño al PSOE y el PP logra recuperar los cuatro representantes ya consolidados en otras elecciones, pues había al menos una cierta sorpresa la noche de estas elecciones, que sería buenísima para el propio PP si Rajoy en el resto de España lograr recuperar el Gobierno de la Nación, el Gobierno de España.
No son unas elecciones cualquiera, sino unas elecciones muy importantes. En especial, como decía antes, para Javier Arenas y el propio Pedro Rodríguez en Huelva porque unos malos resultados abrirían todos los melones en las distintas direcciones de los populares y el coletazo de esta crisis también llegaría a Huelva porque hay mucha presión contenida desde hace meses. No creo que se vaya a dar un mal resultado para los populares ni en España ni tal vez en Andalucía porque su electorado está muy fiel y tienen conciencia de lo mucho que hay en juego. La duda es saber la capacidad de movilización de los socialistas, cuya maquinaria, cuando se pone en marcha, es una auténtica apisonadora y hasta la escasa participación, como ocurrió en las últimas municipales, le termina pasando una escasa factura porque en los municipios pequeños se mueven a su antojo y sin ningún control del resto de los partidos políticos por la nula o mínima presencia de la que hacen gala éstos. La batalla, aunque Arenas venga muchos a los grandes municipios de la provincia, donde tendría sentido disputarla es en los lugares donde, precisamente, nunca gana el PP, ya que de ganar un voto éste tendría un valor doble, el que suma a las siglas populares pero, a la vez, el que resta a los socialistas para que puedan perder ese séptimo escaño en Huelva, que en el cómputo global andaluz puede ser o no la mayoría absoluta en el Parlamento. Cuando veamos a Arenas por Encinasola, Hinojales, Nerva, etc., y acompañado por una militancia local más activa, entonces volveríamos a tener algo más de confianza en que él mismo no quiere poner el punto y final a su ciclo como político en Andalucía.
domingo, 14 de octubre de 2007
Políticos alejados de la realidad socio-económica
Esto ocurre en la España global, en la España compleja, variada y difícil que las circunstancias ha ido deparando, pero se extiende cada día más a los marcos y escenarios provinciales o locales más diversos. Basta con analizarlos en profundidad y contemplar las reacciones que se producen ante muchos acontecimientos y reacciones del día a día. Escribía yo, por ejemplo, el lunes pasado del momento tan delicado que viene atravesando desde este verano todo el sector turístico onubense, desde los grandes hoteles hasta el pequeño comercio que subsiste de la temporada turística en muchos puntos del litoral y lo hacía después de bucear en el interior del mundo empresarial y conversar abiertamente con quienes tienen cogido el pulso socio-económico porque las mismas cuentas de sus negocios así lo reflejan. Desde la Federación Onubense de Empresarios, sin que hubiera ninguna acción concertada, también habló esta semana y en parecidos términos a los yo descrito, entre otras razones, porque la realidad es tan cruda que no caben muchas más interpretaciones que la en si mismo refleja el sector y sus representantes empresariales.
Sin embargo este análisis ha sido inmediatamente contestado por Javier Barrero, que no es un cualquiera. Es, ni más ni menos, que secretario provincial del PSOE y líder todavía del partido que tiene en sus manos el gobierno de las principales instituciones de la provincia, desde el Gobierno Central pasando por el autonómico, provincial y nada más y nada menos que sesenta ayuntamientos. Es decir, que su opinión genera, chorrea de inmediato en cascada entre todos los gobernantes socialistas un mismo estado de opinión. De ahí que cuanto diga y haga Barrero tenga muchísima importancia. Pues bien, Barrero vino a decir a los empresarios que el sector turístico estaba más o menos mejor que nunca y que sus cifras se situaban entre las tres mejores de las ocho provincias andaluzas. Minimizó el problema, lo apartó y terminó criticando a la propia organización empresarial por expresarse en los términos que se había expresado. Javier Barrero es el político, el político de la España artificial, de despacho en Madrid y coche oficial, que ahora mismo no reconozco ni con la que me identifico. Se nota que Javier Barrero no ha tenido nunca una empresa (que se le conozca, al menos) ni tenido sobre sus espaldas la responsabilidad de sacar adelante una plantilla de trabajadores. Bastaría con que hubiera estado estos meses en las bambalinas de cualquier de los establecimientos hoteleros del litoral para que conociera, de verdad, cómo se han podido cubrir esas cifras de ocupación hotelera que con tanta frialdad como desconocimiento de la realidad se ofrecen desde los despachos oficiales o, igualmente, que acompañará por un día a los comerciantes detrás de un mostrador para ver hasta que punto ha bajado el poder adquisitivo de las familias españolas y que con tanta guasa nosotros calificábamos este agosto como los veraneantes de las cuatros ‘p’: pipas, paseos, playa y patatas fritas.Retratar lo que ocurre en un sector económico no es censurar globalmente una acción de gobierno como la mayoría de los políticos, siempre a la defensiva, piensan. He dicho y repito que lo peor de los problemas no es que estos existan, sino que no se sepa reaccionar ante los mismos en tiempo y forma y ahí es donde los gobernantes tienen mucho que decir y hacer. Javier Barrero debería haber sido receptivo a cuanto lo dicen los empresarios y escucharle porque con ellos lo que se expresa es la situación real del sector que hasta hace no mucho todos considerábamos como el relevo de la pesca y minería, ambos en decadencia en los últimos años. Espero que el secretario provincial del PSOE recapacite y reaccione con una actitud mucho más dialogante, porque como decía en el artículo del lunes pasado estamos ante dos problemas distintos: la incidencia de un mal momento económico, puramente coyuntural y que con un descenso de los tipos de interés puede superarse, pero también ante un modelo intermedio de desarrollo turístico que ya contando con un número importante de plazas hoteleras y con unas plantas hoteleras nuevas y cómodas carece de un circuito de empresas medianas y pequeñas que complementen una oferta turística con personalidad propia que pueda acudir, diferencialmente, a mercados emergentes y a los que no llega con tanta facilidad las bajadas de precios del caribe, norte de África o países del Este europeo. Con la ‘luz’ del Patronato de Turismo y sus técnicos-políticos liberados ya hemos visto que no es suficiente. La España de hoy pide menos debates artificiales, a la luz tertuliana mañanera, y más diálogo con los agentes sociales, más diálogo a pie de calle.
lunes, 8 de octubre de 2007
El declive de la ‘luz’ de la Huelva turística
Este verano ya adelantábamos que la temporada estaba siendo mala y que los hoteles estaban recurriendo a ofertas de puro saldo de última hora para cubrir la ocupación. Hace unos días los campos de golf también hacían públicas las cifras con un descenso importantísimo de las salidas, que es el termómetro ideal para medir la vitalidad o no de este negocio. En las próximas semanas muchos hoteles de la provincia van a adelantar el cierre que en otros años no se ha dado hasta el puente de la Inmaculada y de la Constitución de diciembre. También se especula con la retirada de algunas cadenas importantes –en concreto de Iberostar– de la gestión compartida con la propiedad de algunos establecimientos hoteleros porque los números no le cuadran a ninguno de los dos socios. Y no digamos nada del pequeño y mediano comercio del litoral, restaurantes y empresas insertadas en las actividades de ocio. Si se le preguntara con honestidad al sector y buscando hacerse una autocrítica para poder sacar conclusiones, a más de un responsable turístico se le quitaban las ganas de seguir haciendo balances tan triunfalistas como falsos.
Creo que estamos al final de un ciclo de ejecutar una determinada política en todo el sector turístico de la provincia y que por el bien de todos debería abrirse un periodo serio de reflexión. La FOE cuenta con el Consejo Empresarial de Turismo y este órgano, demasiado sumiso en los últimos años a las estrategias impuestas desde el Patronato de Turismo, tiene que asumir un papel mucho más determinante, se enfade quien se enfade y guste o no guste a la nueva presidenta-inquilina de la Diputación Provincial.
Porque estamos ante dos problemáticas distintas que ahora empiezan a confluir. Por un lado, la repercusión que el propio sector ha sufrido, especialmente este verano, con el descenso del consumo por las carencias en la economía doméstica por la subida de los intereses de las hipotecas (una de las primeras prioridades en muchas familias) y, por otro, la escasa seducción y personalidad que los eslóganes desarrollados para ‘vender’ Huelva en el mundo tienen. Muchos sabíamos que se tiraba el dinero en viajes a ferias con escasa repercusión real en las cifras de negocios y que el stand de Fitur no era nada más que un pretexto para que los mismos interlocutores se vieran una vez más en enero en Madrid para tomar unas copitas con las embajadas de políticos onubenses. Algo que en momentos de alguna bonanza se podía tolerar pero que con la llegada de la crisis se hace ya inaguantable.
M
La provincia de Huelva en los próximos años aumentará muy poco el número de plazas hoteleras porque los inversores, entre el POTA que paralizó lo que estaba en marcha y ahora la crisis económica, se han marchado al Caribe, países del este europeo e incluso la costa africana. Sin hoteles pocos campos de golf se construirán y no digamos el turismo residencial, que sufre ya el parón del sector del ladrillo y las medidas más restrictivas puestas en marcha por la banca para la concesión de préstamos. Por lo tanto, el dibujo del turismo en Huelva es el que tenemos en la actualidad y poco más. Y lo que conviene ahora es analizar cómo ayudar a salvarlo para que no tengamos que informar, cuando llegue la próxima temporada, que algunos establecimientos hoteleros, por ejemplo, no abrirán sus puertas. Abordar con realismo el turismo de congresos u otros modelos imaginativos, amén de que se hagan de verdad las obras de infraestructura viarias (AVE y aeropuerto) y se aúnen los recursos para desplegar una única oferta turística son cuestiones que deben estar sobre la mesa de los principales agentes e interlocutores. ¿Quién lidera esta reflexión y quién plantea las nuevas líneas de trabajo de cara al futuro? Eso es algo que como decíamos líneas arriba sólo puede venir o del Consejo Empresarial de Turismo o del Patronato de Turismo. Ahora bien, si uno u otro no quieren afrontarlo con la verdad por delante y por cuestiones de relaciones institucionales se queda todo en paños calientes. Veremos si el sector, al menos, quiere dar ese paso adelante antes de que vayamos todavía a peor.