lunes, 3 de diciembre de 2007

La IU de Diego Valderas le reclama en Huelva

Aunque en las elecciones autonómicas y legislativas del 2004, como consecuencia del brutal atentado de Madrid, jugaron muchos factores, no es normal lo ocurrido con Izquierda Unida, que su candidato a la Presidencia de la Junta y cabeza de cartel, que iba primero en la lista por Huelva, no fuera capaz de sacar ni tan siquiera su escaño en el Parlamento andaluz. Fue un duro golpe para Diego Valderas y que a otro político, con otras sensibilidades, ética y compromiso, le hubiera obligado a marcharse, por pura decencia, a su casa. Escardado como está de aquel traspiés, el dirigente comunista bollullero busca a la desesperada que una provincia le asegura cuando menos el escaño en la próxima cita electoral, máxime cuando una pérdida de la mayoría absoluta por parte del PSOE le podría devolver, cuando menos, a ocupar la Presidencia del Parlamento, cargo en el se sentó hace años muy a gusto y al que parece haberle cogido cierto apego. Y por eso no quiere ir por Huelva, donde la cosa se presenta ajustada, sino que lo ha intentado, con un rechazo mayoritario de la militancia, por la provincia de Sevilla en la que las encuestas parecen dar un mejor resultado.
A expensas de lo que ocurra en la Asamblea Regional de Izquierda Unida, convocada para mediados de diciembre en Matalascañas, Diego Valderas debería ser consciente de que es, precisamente, en Huelva donde su formación más lo necesita ahora para asegurarse ese escaño que los socialistas, o el andalucismo de Miguel Romero, le birló en las pasadas elecciones. Toda la estrategia de estos últimos años de la coalición en la provincia de Huelva, desde las elecciones municipales del 2003, han venido marcadas por la línea marcada desde la ejecutiva regional y las directrices muy personales del mismo Diego Valderas de convertir a Izquierda Unida en la muletilla de apoyo de los socialistas hayan donde lo requieran para no mezclarse en nada con los votos o los apoyos de los populares en ningún municipio donde pudieran gobernar. Entregaron por unas migajas de despacho y unos cuantos asesores, y más después de la ‘opa’ que le hicieron en Aracena a su mejor candidato en la provincia, Manuel Guerra, las importantísimas alcaldías de Valverde y Bollullos par del Condado a los socialistas en el 2003, cuando el PSOE más debilitado había quedado. Y lo peor es que lo ha vuelto a hacer ahora, cediendo en Bollullos, cuando otra vez los socialistas le han vuelto a ‘opar’ a su candidato en las anteriores elecciones en Valverde para asegurarse con toda comodidad este notable ayuntamiento de la provincia. Le importó poco el feo de Ayamonte, donde ni se sentaron a hablaron con la coalición y los socialistas prefirieron de inmediato la comodidad de un Partido Andalucista en la deriva, ni parece preocuparle el acoso al que tienen sometido los mismos socialistas al alcalde y grupo municipal de la coalición en Cortegana. Diego Valderas ha defendido, pregonando y mantenido una estrategia de entrega absoluta al PSOE para que nadie le pueda recriminar desde la izquierda ningún pacto o compromiso con los populares y esa línea política es también la que los electores van a examinar en la cita del próximo 9 de marzo. Huelva le ha sido al dirigente regional de Izquierda Unida muy leal, disciplinada y no digamos de la resignación que muestran muchos miembros de la agrupación de Bollullos y debe servir, a cambio, la entrega y el empuje que toda candidatura en la que figura el número uno a la Presidencia de la Junta tiene. Desde mayores apoyos en soportes publicitarios para la campaña hasta una mayor atención del interés informativo. Izquierda Unida se va a jugar el escaño, y ellos lo saben, por un puñado de votos otra vez y si en el 2004 no salió, porque fue una consulta excepcional por el atentado, ahora presencia de Valderas en las listas por Huelva puede resultar decisiva. Se la juega Diego Valderas, es cierto, porque puede quedarse otra vez fuera y tiene que irse para casa de una manera forzada, pero también se la juega la misma coalición porque un escaño arriba o abajo en el cómputo regional puede ser la noche del 9 de marzo el que los socialistas vuelvan a seguir en Andalucía de paseo triunfal o que tenga que pactar con la coalición para formar gobierno.Las reacciones que exhibe Diego Valderas cuando se le menciona la posibilidad de que pueda ir como cabeza de lista por Huelva es la de un ‘candidato a palos’, forzado, y pensamos que se equivoca porque es ahora cuando más que nunca su compañeros le necesitan y de él mismo, sino hubiera sido tan medroso, debería haber salido asumir la responsabilidad de tirar de los votos en su provincia de origen. Todavía está a tiempo de rectificar y acudir a la convocatoria de la Asamblea Regional en Matalascañas como el dirigente comprometido que conocíamos y como quien anda asustado al búsqueda del mejor refugio antes de la retirada de la política, su oficio de casi toda la vida.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Demasiada deuda en las administraciones locales

Hay cosas que se ven venir y, a veces, aunque a uno no le gusta ir de ‘aguafiestas’, hay que asomarse a la cita con los lectores, desde esta esquina de página de periódico, con la responsabilidad de escribir en conciencia lo que uno piensa, guste a unos o disguste a otros. Por ejemplo, la semana pasada aventuraba en esta misma columna, al comentar la situación de la economía provincial, que la inflación se iba a disparar por encima del 4% y así, al final ha sido, que hemos alcanzado un terrible como amenazador 4,1% para la economía y disponibilidad monetaria mensual de muchas familias onubenses. Ahora vendrán las cifras del paro en unos días y lo más seguro, por la lógica del proceso económico que vivimos, es que aumente el paro con respecto al mismo mes del año anterior y así, sucesivamente, se irán produciendo cifras malas, en el terreno económico hasta que el Banco Central Europeo decida, si es que puede, empezar a reducir el precio del dinero. Dato, que a tenor de la tasa de inflación imperante en casi toda la Unión Europea, no veremos hecho realidad hasta muy entrado el segundo trimestre del 2008 y más por la devaluación constante del dólar, que alguien tendrá que frenar algún día en su diferencial con el euro, que por síntomas positivos de nuestra propia economía.
Llegados a estos escenarios de incertidumbre económica la acción dinamizadora de las administraciones públicas, en todos sus ámbitos, se hace absolutamente necesario para provocar la reactivación de nuevo de todo el engranaje. En Huelva, aparte de la miseria inversora que nos van a aprobar en los Presupuestos Generales del Estado y que la, por último, cierre el Parlamento andaluz, poco se puede esperar de las administraciones locales, ayuntamientos de la capital y de todos los pueblos de la provincia, además de la Diputación. Ya hemos visto esta semana, con el debate y aprobación de los Presupuestos capitalinos, como se encuentra el consistorio onubense, con una deuda reconocida públicamente, en el transcurso del pleno, por el concejal responsable de la materia, Juan Carlos Adame, de unos 240 o 250 millones de euros, en palabras suyas textuales y ante las preguntas inquisidoras de la oposición. Si los diputados populares en la oposición en el organismo provincial actúan con la misma eficacia y persistencia, la deuda que tendrá que reconocer Petronila Guerrero en la Diputación tendrá que ir más o menos por las mismas cifras, sino más. Y así podríamos ir sumando millones de euros si repasamos el estado real de las cuentas de casi todos los ayuntamientos de la provincia, gobierne quien gobierne. El montante global, ahora que se lleva tanto el comparativo de números macroeconómicos entre territorios, sería escalofriante en comparación con el resto de provincias. ¿Cabe esperar, pues, ante tan dramático panorama de endeudamiento alguna ayuda desde las administraciones locales a la reactivación económica onubense en los próximos meses? Todo lo contrario, este endeudamiento público, que es responsabilidad de toda la clase gobernante por igual y que viene desde hace años, lo están soportando muchas empresas de Huelva, a las que mayor castigo e injusticia tributaria se les ha obligado a adelantar a las arcas de Hacienda un IVA de facturas que todavía no se han cobrado y que en la mayoría de los casos datan de muchos años atrás.
Es cierto que el problema de financiación de los ayuntamientos y diputaciones es un problema estructural ya que han venido asumiendo competencias que no le corresponde en derecho y para las que no reciben ningún tipo de ingresos ni desde el Gobierno central ni del autonómico. Los alcaldes y presidentes de organismos provinciales tendrían que haberse rebelado contra esta situación hace muchos años reclamando, como han hecho las autonomías, la descentralización y transferencias de muchos impuestos a fin de poder soportar la carga pero no lo han hecho ni, posiblemente., lo harán por la dependencia que existe de sus representantes regionales y nacionales de los partidos que ejercen el poder en las administraciones de superior rango. Un signo alentador ha sido en estos días la reacción de los municipios de menos de 10.000 habitantes contra las limitaciones que le imponía el POTA y que le estrangulaba entradas de dinero desde el lado del urbanismo, que ha sido el recurso utilizado a la postre por todos para salir de la declaración de quiebra o insolvencia municipal.
No creo que las empresas que soportan las deudas municipales y de la diputación, ante la que se avecina, vayan a aguantar mucho como hasta ahora y explicar a estas alturas de dónde vienen los males, como he hecho yo en los párrafos anteriores, ayudará también bien poco a salvar el día. Los gobernantes tienen que ganar elecciones y ello les obliga a asumir compromisos y aceptar determinadas cargas sociales, ahora bien no es buen gobernante quien sólo se limita a dar saludos y decidir a todo que sí porque, tarde o temprano, la bola de nieve que se va creando con el incremento de la deuda termina por estallar. Los buenos gobernantes son los que buscan soluciones a los problemas, dan la cara y afrontan, si es necesario, el desgaste de tener que decir que no, que no se puede porque no hay más dinero, ante las peticiones y demanda de servicios que le llegan. Cuando no hay dinero, y se debe (con el incremento diario de la carga financiera por los intereses que ella misma genera) y mucho, como en el caso de todos los ayuntamientos y de la Diputación de Huelva, hay que tomar decisiones de saneamiento valiente, que puede ser duras en un principio pero que a la larga se agradecerán.. O se suben los impuestos o se bajan los gastos; o se privatizan empresas para aflorar ingresos o se privatizan servicios que se paguen por su uso. Aparte, por supuesto, de cuando menos exigir del funcionariado máxima eficacia en el control y gestión de cuanto se deba recaudar. Entramos en año electoral y ahora la clase gobernante usa la táctica de avestruz, ya ha ocurrido en el Ayuntamiento de la capital y veremos lo mismo en la Diputación (si cuanto menos los diputados que están en la oposición son capaces de levantar las alfombras como se tienen que levantar para que conozcamos la verdad), si bien pasado el verano, por la misma lógica de la situación de la economía provincial, tendrán todos que ponerse a buscar soluciones porque desde el mundo de la empresa la presión que les llegará será asfixiante y agobiante. No pueden unos vivir tan bien y otros que vivamos tan mal.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Huelva tiene que acercarse también al Alentejo portugués

Las relaciones de nuestra provincia con los vecinos portugueses pasa por momentos de una estrecha vinculación a etapas en la que seguimos siendo unos perfectos desconocidos unos para otros, pese a que las buenísimas conexiones por autovía desde Huelva, por la frontera de Ayamonte, hasta tierras gallegas han creado un nuevo pasillo de transporte que une todo el frente atlántico peninsular de norte a sur como una vía alternativa a la denominada y todavía inacabada Ruta de la Plata, desde Sevilla a Asturias, y conecta, sin atravesar ningún sólo semáforo, a Andalucía con Galicia en poco más de seis horas. Recuerdo que las posibilidades económicas que entrañaba este arco atlántico para el desarrollo de la provincia de Huelva lo descubrí hace unos años leyendo algunos de los documentos que se elaboraron por los redactores del archivado Plan Estratégico de la capital en el transcurso del primer mandato municipal de Pedro Rodríguez, allá por los finales de los noventa. Ahora, cuando transito en la cada día más colapsada autovía de Huelva a Sevilla, me viene a la memoria muchos de los análisis de este plan al contemplar en los camiones con mercancías distintivos de empresas ubicadas en Oporto, La Coruña o Braga. Estoy convencido de que el futuro Centro de Transportes, diseñado en el Parque Empresarial, siempre y cuando le abran una conexión directa con la autovía, de la que ahora se carece hasta para entrar directamente en Huelva capital, se beneficiará de este importante flujo económico que las conexiones por Portugal con el norte de España nos han abierto.
Pero quería escribir del Alentejo portugués hoy porque pienso que nuestra provincia no ha sabido todavía descubrir el importante foco de desarrollo, sobre la base de la inmensa construcción de la presa de Alqueva que han sacado adelante los gobiernos lusos en los últimos años, y eso que este territorio linda también con una franja importante de municipios onubenses que van desde el perdido y encantador pueblo de Encinasola hasta Paymogo en tierras andevaleñas. Lazos comerciales, políticos, empresariales y culturales se han abierto con el Algarve desde Huelva e incluso hace unos días se presentaba en el Ayuntamiento de la capital una guía empresarial para actividades en ambos lados por parte del concejal de Economía y Empleo, Juan Carlos Adame, pero no ocurre lo mismo con la zona del Alentejo, que es una perfecta desconocida pese a que también nos une, además de la línea fronteriza descrita, el agua y el cauce del río Guadiana.
Ha sido precisamente este río, merced a la discutida en su día Presa de Alqueva, la que ha venido a traer prosperidad y riqueza a todo el Alentejo al ponerse en regadío, con la ayuda del Gobierno del vecino país, miles de hectáreas de dehesa y generarse en torno a los mil kilómetros que tiene de playa fluvial la gigantesca presa nuevas actividades de turismo rural de ocio. No sé si en cuanto a capacidad las presas construidas en el mismo cauce del río Guadiana, a su paso por el Andévalo, pueden compararse con la de Alqueva que como decía antes es para visitarla porque se trata de un lago artificial impresionante en una zona antes muy deprimida pero de lo que no tengo ninguna duda es de que los aprovechamientos logrados en la parte portuguesa no tienen nada que ver con los que todavía tenemos aquí. Es más hace unos días, capital inversor de Andalucía ponía en regadío más de 500 hectáreas de olivar gracias al agua embalsada y todo el viñedo de esta zona portuguesa, en el que bien podría mirarse el Condado de Huelva y su cada día más adormecida Denominación de Origen, es ya prácticamente de regadío y con variedades diversas tanto de vino blanco como de tinto de crianza.
Cuando se haga el puente de Paymogo, obra que pese a las irregularidades que haya podido tener en su puesta en marcha es muy acertada, tanto el Andévalo como la Sierra de Huelva, por la entrada de Rosal de la Frontera, tienen abiertas dos vías de conexión importante con el Alentejo portugués y si en su día se abrieron líneas de colaboración entre Huelva y el Algarve en muchos terrenos lo mismo debería irse trabajando ya desde los mismos campos, empresariales, institucionales, culturales y hasta universitarios con el Alentejo. Nos une el río Guadiana, cuyas aguas en gran medida se han quedado retenidas para su aprovechamiento del lado portugués con esta impresionante Presa de Alqueva, y creo que también nos une otras muchas actividades económicas que hay que explorar y en las que creo que los portugueses tienen mucho que aportarnos que nosotros a ellos. Liderar este acercamiento le corresponde a la Diputación Provincial y las organizaciones empresariales, buen empiezo podría ser intercambiar experiencias en cuanto, por ejemplo, a los vinos y su comercialización, ya que en esto nos llevan muchos años de adelanto y, sobre todo, una leyenda y una personalidad propia de la que sigue careciendo, pese a los millones de euros que le inyecta la Junta de Andalucía, todo lo que se cobija bajo la Denominación de Origen Vinos del Condado de Huelva. Recorrido, insisto, hay y mucho entre Huelva y el Alentejo y bueno sería acercarse para comprobarlo. Nos llevaremos una grata sorpresa.

domingo, 25 de noviembre de 2007

El futuro de la economía onubense entra en campaña

No quisiera pecar de reiterativo, de fin de semana en fin de semana, escribiendo en torno a las mismas cuestiones pero en casi todos los círculos, a pie de calle, lo único que escucho últimamente es la gran preocupación de muchas personas por el futuro de la economía, que en el caso del territorio donde nos movemos, no es otro que el futuro de la economía onubense. La reciente encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), hecha pública, en esta semana vuelve a señalar al paro como el problema que más inquieta y preocupa a la sociedad española, algo que no encaja muy bien con las cifras reales que se ofrecen por el Gobierno cada mes porque no son las de ahora, precisamente, las peores estadísticas de desempleo conocidas y eso nos hace pensar que lo evidencian los encuestados es más la incertidumbre sobre el futuro y un pesimismo cada vez más alto en cuanto a las perspectivas del mercado laboral en los próximos meses. Esta sensación la percibo, y lo vengo escribiendo, desde los principios del pasado verano y han ido subiendo en intensidad en las últimas semanas, en clara contradicción con los mensajes optimistas que se quieren emitir desde los gobernantes socialistas metidos ya en campaña y en Huelva haciendo visitas, casa por casa, para explicar la política con Z de Zapatero. Espero, por cierto, que sepan contestar cómo es posible que el vicepresidente del Gobierno, Solbes, diseñara el presupuesto del 2007 que termina sobre la hipótesis del barril de crudo a 34 dólares y ya nos estemos acercando a los 100, y en meses lo veremos en torno a los 120, porque la inflación galopa desbordada en torno al 4% y todo esto sí que tiene una repercusión directa en el bienestar y estabilidad de miles de familias.
Ante esta situación, que no nos gusta un pelo, requeriría yo, en especial del PSOE, como partido con clara hegemonía gobernante en esta provincia, que nos dijera por dónde piensa ir en el futuro, antes de que las cifras del paro se vuelvan a disparar en Huelva. Al menos, Javier Barrero, como secretario provincial de los socialistas onubenses, aprovechando un encuentro montado, con la presencia de empresarios de la construcción, para hablar de la vivienda, ha querido alumbrarnos sobre lo que, según este partido, deberán ser los referentes económicos de la provincia y citó textualmente sus palabras: “turismo sostenible, conservación del medio ambiente, la minería como un recurso que vuelve a ser viable (primera vez, por cierto, que le escuchamos ya hablar de este sector), la producción agrícola y los avances en I+D+I (algo que yo, en fin, no veo por ninguna parte, salvo en los juguetitos que monta la Consejería de Innovación en Huelva para que su flamante delegada se entretenga un poco y se coloque a algún ‘compañero’ más del partido)”. Nada, alerta pues en los despachos empresariales, de la industria como sector de vanguardia en la economía provincial, lo que ya también habíamos venido avisando en otro artículos hace más de un mes, que los socialistas tenían tomada la decisión estratégica, por mucho Luciano Gómez que cabalgue en solitario, de dar la espalda a este sector en su diseño económico provincial.
Habría, por supuesto, que objetar y mucho a cuanto desde el socialismo onubense se tiene proyectado –visto lo visto con los pronósticos de Solbes con el precio del crudo para el 2007 sería para echarse ya a temblar en el mundo empresarial- y lo que, al parecer, piensan proponer en sus programas electorales para la cita de generales y autonómicas del 9 de marzo. Lo que no sabemos todavía es dónde y por dónde anda el PP de esta provincia, si es que tiene asumido o no que la situación económica y no otras cuestiones en la que lleva enredados desde hace años con las que van a decidir muchos votos en esta cita electoral. En teoría, aunque resida familiarmente en Madrid, entre los diputados nacionales en representación de esta provincia, los populares cuentan con Fátima Báñez como mujer experta en los temas económicos pues no en balde tiene un papel importante en la Comisión de Asuntos Económicos del Congreso de los Diputados. Falta que hable y que hable en Huelva, la provincia a la que debe representar, y explique ante los onubenses el modelo de su partido para gestionar, si gobierna, el futuro de la economía provincial. No se trata de hacer política de salón, apareciendo en la foto cuando viajan los dirigentes regionales o nacionales, sino de profundizar en la misma sociedad para hacerse, cuando menos, notar y que las propuestas puedan ser tenidas en cuenta. Es que no sabemos todavía cuáles son las ideas de esta formación política, ni tan siquiera nos consta mediáticamente que en su seno se hayan mantenido reuniones de trabajo, con o sin interlocutores sociales y empresariales, para conocer la situación de cada uno de los sectores de la provincia. A los socialistas, con su visión, posiblemente equivocadísima, sí los vemos, pero es que los populares andan como desaparecidos, como esperando que los votos les caigan solitos del cielo por la desesperación de los muchos errores de bulto que comete el Gobierno de Zapatero y que nos reflejan los medios de comunicación. Y, claro, así les va que no acaban de sacar rédito del desgaste del contrario porque no trabajan ante el electorado su propia opción como partido de gobierno con las soluciones ante los problemas reales de ala ciudadanía. Necesitamos, hasta por el propio bien del equilibrio de sistema democrático en esta provincia, que los populares despierten del letargo y entren en campaña y eso, en las circunstancias actuales, es que nos oferte su modelo de economía provincial. Le seguimos esperando.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Proyectos de aeropuertos a la espera de inversores

Llevamos ya cuatro años –que se dice pronto- hablando y hablando de la construcción del necesario aeropuerto para la provincia de Huelva y en los últimos meses, como por arte de magia, ya no tenemos uno en marcha sino hasta dos. Que ya es ambición. Y lo que le falta a los dos, para no engañarnos mucho, es el dinero, los euros, que lo haga posible porque las administraciones competentes, en especial el Ministerio de Fomento, que son las que tienen que acometer la inversión como infraestructura de interés público que es, no la tienen contemplada ni ahora ni en el futuro. Esa suerte de que el Estado le pague las obras de un aeropuerto la tienen otras provincias españolas, incluso con menos potencial turístico que Huelva, pero no nosotros, aquí –como por lo visto sobra el dinero en el ámbito privado- lo tenemos que sacar de aquellos empresarios que estén dispuestos a arriesgar en dicho la explotación y gestión de este negocio aeroportuario.
La presidente de la Diputación, Petronila Guerrero, ha querido aprovechar el acto institucional del ‘Día de la Provincia’ para reafirmar su voluntad son seriedad y rigor en dicho proyecto, comprometiéndose a no hacer nada que lo ponga en peligro ya que lo considera una infraestructura estratégica para la provincia de Huelva. Su mensaje político parece ir más encaminado a dejar claro que el único proyecto de aeropuerto viable es el impulsado por la sociedad formada por la institución provincial la Cámara de Comercio y no el que tienen autorizado la empresa ‘Agrícola del Pintado’, por parte del propio Ministerio de Fomento, en el enclave formado por os municipios de Gibraleón, Trigueros y Huelva y al que se oponen, y da entrada, vecinos de las barriadas de El Judío, El Pintado, San Lorenzo y La Ribera, argumentando que se encuentra muy próximo a sus casas y en base a ello han iniciado una movilizaciones muy bien movidas y dirigidas por una misma mano política, a juzgar por su capacidad divulgativa en folletos y pancartas.
Perderse en esta trifurca vecinal, cuando lo que existe es una simple tramitación administrativa en marcha, a la que faltan muchos papeles circulando los despachos de distintas administraciones, es a estas alturas una mera polvareda mediática poco práctica y útil. Porque hoy por hoy, lo que le faltan a cualquiera de los dos proyectos en marcha es el dinero que lo haga posible y eso quiero centrar el artículo de hoy.
Cuando el presidente entonces de la Diputación, José Cejudo, nos convocó en la Federación Onubense de Empresarios a la iniciativa privada, hará como dos años ya, para presentarnos el informe que justificaba la necesidad del aeropuerto en la provincia recuerdo que le pregunté en público que si tal infraestructura se consideraba como un negocio y lo que se buscaba era la incorporación de inversores privados a la empresa a constituida que explicara a los presentes el Plan de Negocios que se había elaborado, si es que existía, que proyectará a varios años las inversiones necesarias y las posibles rentabilidades o pérdidas de tal iniciativa empresarial. Convocar a los empresarios para que darnos a conocer lo mismo que los medios de comunicación ya habían publicado no tenía mucho sentido, salvo lo que conllevaba de un acto más propagandístico, ya que cualquier empresario local o foráneo que esté dispuesto a invertir en algo que se presenta como un negocio requiere un plan económico-financiero que lo avale. Los parámetros empresariales se mueven con criterios de rentabilidades de la inversión que son muy distintos a los parámetros de las administraciones que son, como es lógico, de mero interés público.
José Cejudo, tal vez porque este Plan de Negocios no se había hecho, me contestó yéndose por la tangente y sin concretar nada. Vamos, que si yo fuera un empresario predispuesto a invertir en este negocio del aeropuerto, al menos a mi, no me convención en términos de rentabilidad pura y dura para hacer ningún tipo de inversión y creo que con la misma sensación salieron el centenar largo de empresarios que se dieron cita para escucharle con mucha atención porque la coincidencia con él era plena en cuanto a la importancia de la infraestructura que se quería poner en marcha. Por el tiempo transcurrido desde entonces, y dado que en la sociedad promotora siguen estando los dos únicos socios iniciales, Diputación y Cámara, mucho me temo que el primer y gran obstáculo que deberá salvar cualquier iniciativa del aeropuerto como negocio privado y no como una infraestructura pública es encontrar los inversores que quieran arriesgar sus euros para recuperarlo, vía el beneficio societario, en los próximos años. Me llama, por ejemplo, poderosamente la atención que la Diputación, como fundadora de la nueva Cajasol, no haya conseguido ni tan siquiera que ésta u otra caja haya aportado nada en la sociedad y si ni tan siquiera se es capaz de lograr captar fondos ahí, con las de cosa que Mario Jiménez, por ejemplo, consigue para otras iniciativas privadas, ya me dirán ustedes quién va a apostar por el aeropuerto como negocio, que es el planteamiento que hasta la fecha conocemos.
A los promotores del otro aeropuerto, cuya único activo de valor es la propiedad del terreno y el expediente administrativo avanzado que ya tienen, creo que le falta lo mismo que a la sociedad de la Diputación y la Cámara de Comercio: inversores que quieran arriesgar los muchos millones de euros que demanda una obra de estas características Y sigo pensando que el sitio, además, no es el adecuado, al margen de las protestas vecinales, porque la instalación aeroportuaria debe estar cerca de la línea férrea de alta velocidad de Huelva a Sevilla, para aunar ambas conexiones de cara al transporte de los pasajeros, y no tan distante de la misma. Podremos, por tanto, hablar y hablar del aeropuerto y que la misma presidenta de la Diputación adquiera un compromiso público de convertirlo en algo estratégico para el futuro económico de la provincia, pero lo que necesitamos saber cuanto antes es dónde están los euros que lo haga posible, dónde los inversores y sino, al menos, cómo se piensa convencer a la iniciativa privada y captarla para que inviertan en este tipo de negocio tan especial. Es verdad que en Ciudad Real y Castellón lo han logrado, tal vez acudiendo a esos sitios podríamos saber con mayor exactitud dónde está el factor clave que pudo movilizar con éxito a la iniciativa privada. Hablando y hablando, como hasta ahora, ocurrirá en dentro de cuatro años, sino más, seguiremos escribiendo de lo mismo. Ustedes ya saben, algo clásico en Huelva con otras cuestiones de larga espera: llegada del AVE, conexión con Extremadura y Cádiz, etc., etc.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Quién liderará la economía provincial ante la crisis?

Sigo escuchando muchas voces dispersas, como aquellos tambores lejanos de los indios americanos anunciando ‘guerra’ en las mejores películas del oeste, en el contexto provincial alertando de lo que se nos viene encima de confirmarse una situación de crisis económica en los próximos meses pero, a la vez, hecho en falta claridad de ideas y, sobre todo, de rumbo. Aunque los números macroeconómicos marquen luego unos datos globales nacionales, el efecto de una crisis económica no siempre se produce por igual en cada territorio y sólo hace falta repasar las hemerotecas para confirmarlo. A nosotros, a los que vivimos en Huelva, nos debe empezar a preocupar lo que nos ocurra aquí, sus repercusiones en el bienestar y prosperidad de la ciudadanía y el tratamiento de choque que los gobernantes tienen planificado, estudiado y acordado con los sectores socio-económicos para amortiguar los efectos de un fuerte parón en el crecimiento económico.
Desde este verano vengo escribiendo con insistencia de esta cuestión porque el termómetro de la calle adelanta con muchas más certezas que las propias estadísticas los grandes cambios sociales y económicos. Y la calle ya delataba desde el verano lo que luego han venido a confirmar los mismos datos económicos y a reconocer, por fin, el mismo Gobierno de España de la mano de un cada día más despistado y comprometido Solbes. Con coincidencias más que preocupantes cuando al efecto de una inflación descontrolada (los expertos hablan de que podemos terminar el año en torno al 4% ya que ahora viene, tras los cereales, leche, pan, etc., también la subida de la carne y de todos sus derivados) se unen un tipo de interés alto y una bajada del consumo familiar y de las inversiones. El cóctel es explosivo. Y que no me cuenten milongas porque los despachos de la banca, notarias y registros conocen mejor que nadie en estos momentos lo que subyace y la debilidad de los esquemas sobre los que se ha basado la bonanza de estos años y la sensación del efecto ‘riqueza’ que en todos los estamentos sociales se percibía por la revalorización, principalmente, de las propiedades inmobiliarias de muchas familias.
La pregunta que vengo haciéndome desde hace unos meses es la misma de nuevo ahora: ¿a quién le corresponde liderar en la provincia las medidas de choque para aguantar esta crisis económica y sus efectos? Tengo claro que, en primer lugar, la responsabilidad es de quien acumula por la propia confianza que le otorgaron los ciudadanos mayores responsabilidades de gobierno, en este caso, por amplísima hegemónica mayoría, a los socialistas. Javier Barrero siempre ha mantenido que si ellos, el PSOE, era el partido más votado en la provincia, todo el peso institucional, económico, participativo y hasta mediático (por fin se ha hecho con un grupo propio de comunicación, un objetivo largamente buscado) le correspondía a su formación política. Por derivación y también por pura coherencia de suma de responsabilidades, toca ahora que de la misma manera asuma este liderazgo que reclamo. Y que nos cuente cuanto antes por dónde tienen pensado dirigir el rumbo de la economía provincial a través de los soportes que le permiten el amplio abanico de decisiones políticas que desde todos los estamentos de las administraciones que gobiernan pueden adoptar. ¿Vamos a salvar a la industria o no? ¿Le damos luz verde a las reaperturas de las minas o no? ¿Habrá campos de golf y turismo residencial o sólo vamos a construir viviendas sociales? ¿Cómo combinamos el aumento del paro que vendrá en los próximos meses con la demanda que desde determinados sectores, en especial el agrario, se hace de mano de obra y si tendremos que seguir buscándola en países lejanos? ¿Qué hacemos con la mano de obra inmigrantes que ya tenemos, incluida la que permanece en situación irregular, si no hay trabajo que ofertar? En fin, podría seguir haciéndome muchas preguntas que son, a la postre, las mismas que se hacen muchas familias, empresarios y sindicatos, en estos momentos.
En los próximos meses vamos a asistir a una campaña electoral que decidirá los futuros gobiernos en España y en Andalucía, los gobiernos que tendrán que contrarrestar los efectos de la crisis económica que se anuncia. Por responsabilidad colectiva, ahora más que nunca, las propuestas que cada formación política son importantísimas de analizar y estudiar. En especial, las que afecten a la provincia de Huelva que es el marco territorial donde primero nos movemos. Perderse en estas elecciones en otros debates, cuando a las familias lo que le preocupan, de verdad, es el día a día, supondría un derroche y hasta una estupidez. Creo que la sociedad civil, en la que creo, debería movilizarse desde cada una de sus entidades y estamentos asociativos para fijar ante la clase política onubense el panorama socioeconómico que tenemos ante delante. Como le decía a los representantes del sector de la construcción hace unas semanas, posicionarse con planteamientos lógico, razonados y exigentes ante los políticos muchas veces no es fácil, y más en época electoral, porque inmediatamente te pasan del campo amigo al del enemigo (y en Huelva el sectarismo de muchos dirigentes eleva al infinitivo esta toma de decisiones). Ocurre, por el bien de todos, que en tiempos de crisis económicas no es bueno y deseable dejar el análisis y las decisiones estratégicas sólo y exclusivamente en manos de la clase política, pues sindicatos y organizaciones empresariales (aunque estén juego las subvenciones de las políticas de concertación) tienen una obligación ante quienes va a sufrir de manera directa el efecto de un parón económico, las empresas y los trabajadores, y esta obligación se debe asumir guste o no guste al gobernante de turno. Los datos son tozudos porque ofrecen ya una foto fija inquietante y esta no aventura nada bueno para los próximos meses en Huelva. ¿Vamos o no a reaccionar o esperaremos sólo a lamentarnos cuando aumenten las cifras de parados y las empresas que se cierran?

domingo, 11 de noviembre de 2007

Unidad de todos y trabajo colectivo, armas del Recre

El mundo del fútbol es complicado, un negocio, además, cada día más pujante donde los euros marcan también la diferencia entre los equipos que compiten en la Primera División, la llamada Liga de las Estrellas. Para suerte de los miles de aficionados albiazules y para la misma Huelva, como marca con destino turístico propio, el hecho del que el Recreativo esté entre los equipos de la élite del balompié es una auténtica suerte, un privilegio, una fortuna a merced de muy pocas capitales de provincia y menos con la población la capacidad económica de Huelva. Pero lo cierto es que estamos y llevamos así dos años seguidos, dos temporadas, y esto es inédito en los cien años del club y fruto del buen trabajo, también ha que decirlo, que se hizo el año pasado por partes de todos los estamentos que componen el Recreativo como colectivo, desde el Consejo de Administración, plantel técnico, jugadores, aficionados y hasta medios de comunicación. Todos sabíamos lo difícil que era permanecer y se le dio importancia a todo lo que se hacía cada domingo por el equipo hasta que éste fue ganando confianza en si mismo y se consolidó en los puestos tranquilos de la tabla clasificatoria mientras que los que se quedaron debajo de la clasificación se iban hundiendo por la misma falta de fe en sus posibilidades.
Esta temporada los resultados deportivos no están acompañando al equipo, en especial las últimas cinco jornadas y esto ha empezado a poner nerviosos a muchos. Además desde el mismo inicio del campeonato ha venido escuchando comentarios tertulianos en un contexto de derribo que me recuerda mucho a la temporada de Quique Hernández (siempre, curiosamente, con el mito del sinvergüenza de Viqueira –se llevó un sueldo sin trabajar para no jugar, so pretexto de una lesión, los partidos que podían dejar al club unos euros en el caso de un posible traspaso- detrás del mismo escenario) en la que teniendo el ascenso en la manos lo perdimos porque empezamos a enredarnos en otros asuntos y se perdió la mayor virtud de un equipo pobre en recursos económicos: la unidad de todos y el trabajo colectivo. Lo decía al principio de la liga, cuidado este año y que nadie pierda la verdaderas posibilidades del Recreativo, que no son otras que sufrir, hasta el último minuto, y codearse con los diez equipos que de media tabla para abajo lucharán domingo a domingo por eludir el descenso. Y enfatizaba: lo de la temporada fue excepcional y tal vez irrepetible porque con los medios económicos que se contaban y el esfuerzo que se hizo en el último minuto para recomponer la plantilla con seis fichajes de golpe, lograr lo que se logró tuvo mucho de milagroso y de esa suerte especial que se le suele venir al alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, cuando entra en campaña electoral y en este 2007 fueron, les recuerdo, las elecciones municipales.
En las competiciones de juego colectivo, y el fútbol lo es, el ambiente, la predisposición como conjunto y la personalidad que se imprima al plantel también compiten. Víctor Muñoz como entrenador es el único que puede imprimir a sus profesionales, de ese carácter, de esa personalidad. Al Español, que nos ganaba, se le remontó en minutos porque desde sus entrañas el equipo recreativista sacó esa casta y energía que todo equipo modesto necesita tener para competir en una competición desigual si miramos los recursos económicos y deportivos con los que cada club entra en la competición. Pero la grada también juega y al jugador le llega al césped las trasmisiones positivas y negativas que de ella se viven, como le llegó –estoy seguro- el mayor interés de los aficionados por lo que hacía Fernando Alonso que por lo que ocurría abajo mientras el Mallorca, más centrado en lo que tenía encomendado por su entrenador, sólo y exclusivamente pensaba en el partido en llevarse los dos puntos para seguir en la zona tranquila de la tabla clasificatoria.
Este domingo tenemos una oportunidad de desquitarnos todos. El Recre y su afición tienen que ser lo que siempre ha sido y eso debe llegar a los jugadores y al entrenador. Necesitamos a ese equipo de carácter que trasmita a la misma grada que quiere luchar, sudar y trabajar no dando por perdido ningún balón. Más que cuestiones de sistemas, a veces los partidos se pierden por falta de concentración y por falta de echarle lo que hay que echarle para que los balones caigan de nuestro lado. Si algo tengo que recriminarle a este entrenador es que, quitando esos minutos del Español, al Recreativo que él como profesional ha configurado como once, le falta casta, personalidad y coraje y tal vez por esa ausencia colectiva todo lo que en sensu contrario hace Martín Cáceres pues es tan celebrado y aplaudido por la grada, aunque en su precipitación y entrega también sus fallos por la misma precipitación e ímpetu que imprime en sus acciones como jugador. Esa tensión colectiva en lo deportivo es lo que debe prevalecer hoy en el Estadio y no cuestionamientos a todo cuanto se ha hecho en esta temporada, desde el mismo fichaje del entrenador al de los jugadores que han venido con un importante desembolso, por cierto, desde las arcas del club hasta el límite de lo que se podía permitir. Hay que cerrar filas, volver a es identidad como club que sabe de sus posibilidades reales y que esa energía viaje de la grada al césped y del césped a la grada. Quedan muchos partidos por delante y las diferencias entre una decena de equipos son mínimas y esa puede ser la tónica de esta temporada salvo que alguien se descuelgue y se entregue antes de tiempo. Algo que percibo en esa Huelva que tan poco me gusta y que suele pasar del todo a la nada con cierta facilidad y guiada por un talante ‘negativista’ y derrotista, camuflado bajo ese amor farseado a una Huelva de quejido y criticón que tanto trabajo nos cuesta desterrar y a la que este año algunas tertulias han querido volver a dar amparo pérdidas en resentimientos más personales que de interés general.