domingo, 30 de diciembre de 2007

El año del cambio de ciclo económico

Después de la inocentada dada por el alcalde de Huelva capital, el popular Pedro Rodríguez, a más de uno con la designación este año de los Reyes Magos, toca del lado nuestro escribir del cierre de este 2007 que se nos va para mañana, lunes, adelantar el análisis de lo que nos puede deparar el ejercicio que viene. Creo que estamos inmersos en unos momentos cruciales para el bienestar de muchas familias y que este 2007 ha supuesto, en toda regla, un punto de inflexión importantísimo en el ciclo económico alcista que delataban los datos macroeconómicos y que ha sido, precisamente, los mismos ciudadanos, desde este mismo verano los que han ido dando la señal de alarma de lo que llegaba, tal y como hemos escrito en estas columnas en varias ocasiones como testimonio escrito para que los dirigentes públicos que nos gobiernan en todas las instituciones y los mismos agentes sociales, sindicatos y organizaciones empresariales, tomarán nota con tiempo suficiente a fin de que pudieran tomarse medidas con la debida antelación.
El barómetro último del Centro de Investigaciones Sociológicas ha confirmado plenamente hasta qué punto lo que hemos venido diciendo coincide con el pensamiento del ciudadano de a pie, que a través de las encuestas oficiales realizadas en todas las provincias españolas, incluida, por supuesto, la de Huelva ha situado como la primera de sus preocupaciones los problemas económicos (30,3%), seguido de la vivienda (22,7%), paro (18.8%), empleo (12,8%) y ya más atrás inseguridad ciudadana (10,7%), pensiones (7,7%) y terrorismo (5,6%). El olfato de las familias onubenses enmarca con claridad meridiana y enorme contundencia cuales deberían ser las preocupaciones e inquietudes de la clase gobernante en estos momentos. No hay ninguna duda de los problemas que quejan e inquietan a los ciudadanos y hasta qué punto existe ya conciencia en la economía familiar de que los tiempos de bonanza han terminado.
El año 2007, como lo será en el prime trimestre el 2008, ha sido un año electoral porque se celebraron las elecciones municipales. Y con un grado de abstención muy alto, que también es llamativo, los votantes volvieron a dar una confianza absoluta al PSOE para regir los destinos de la mayoría de los ayuntamientos de la provincia y dejaron para el PP el de la capital y un reducido número de municipios a su alrededor. Lejos de bajar las expectativas de votos de los socialistas, por méritos propios o desméritos de los oponentes, la ciudadanía sigue otorgándole una confianza extremadamente generosa y eso, aunque nos cueste creerlo, es una realidad incuestionable. Toca a este partido, como fuerza hegemónica en las instituciones provinciales, hacer una lectura acertada y correcta de lo que ha supuesto este 2007 y a nosotros, como analistas, dar pistas para que las reflexiones y decisiones en las acciones de gobierno sean las adecuadas. No es que estemos en ninguna verdad absoluta ni tampoco eso es lo que pretendemos a la hora de ponernos ante el ordenador cada fin de semana, todo lo contrario, lo hacemos desde la doble concepción de que podemos hacer juicios de valor ante los hechos que pueden ser equivocados pero a la vez con la obligación moral de escribir, de cara al lector, con lo que nosotros entendemos que es nuestra verdad, nuestra forma de pensar. Si nos calláramos estaríamos aceptando el pensamiento del régimen único y la ausencia de alternativas como contrapeso obligado y necesario de todo sistema democrático. Lo que nosotros entendemos como planteamientos enriquecedores, a lo mejor para los dirigentes y gobernantes socialistas son tomados como una columna más desde la trinchera del enemigo. Desde luego esa no ha sido nuestra voluntad ni nuestro objetivo porque ara eso están los que militan y ambicionan puestos de representación política en el ámbito público.El lector que nos haya seguido este año que termina, desde que el director de EL MUNDO Huelva Noticias, nos invitara a escribir en esta esquina de página para enjuiciar los días de campaña electoral de las elecciones municipales, y luego como columnista habitual los domingos y lunes de cada semana, que el dibujo de lo que terminaría siendo este 2007 que termina lo hemos ido adelantando artículo tras artículo, hasta que los propios datos macroeconómicos nos han ido dando la razón. Cuando se inicia el proclive de toda etapa, y en ello andamos, los efectos de ese cambio de ciclo no se perciben hasta que no van pasando los meses. Me quedo tan preocupado como el resto de las familias onubenses y españolas y casi situaría en la escala de temas los mismos que ellas han indicado, s bien más preocupado me deja, como columnista, la escasa capacidad, por no decir nula, reacción que he percibido de los principales interlocutores públicos de la provincia de Huelva. Se hace política de salón, artificial, de maquetas y dibujos improvisados, folletos publicitarios y fotos mediáticas de la mejor escenografía teatral, sin base sólida alguna y sin que los avances globales se perciban luego por ningún lado, porque las cifras de coyuntura económica, y comparativas con las de otras provincias, siguen reflejando las mismas carencias y deficiencias de siempre. A estas alturas no me altera el pasado, lo que 2007 nos ha dejado, sino lo que adelanta el 2008 y la visión triunfalista que en unos días el socialismo onubense nos va a vender, con un derroche propagandístico sin recato, como balance de una gestión gobernante desde los gobiernos de Andalucía y España que merecería ser enjuiciada por la ciudadanía, por su propio bien y en base a los temas que le inquietan, con mayor rigurosidad y exigencia. Los tiempos para eso.

lunes, 24 de diciembre de 2007

La paz y el consenso siempre llegan por Navidad

Cuando se tienen muchos cargos remunerados por repartir y casi todos los miembros del Comité Provincial colocados por designación y voluntad de la cúpula dirigente provincial socialista, es muy difícil, casi imposible, que no se termine dando paz y consenso a la hora de confeccionar la listas definitivas para las próximas elecciones autonómicas y generales. Y más si estamos en días de fiestas del solsticio de invierno (así denominan la progresía de izquierda estos días), en cristiano fiestas de la natividad y nacimiento de Niño Dios, en los que reina entre los humanos paz, alegría, consenso y amistad. Además el máximo dirigente del socialismo onubense, Javier Barrero, se vanagloriaba, y con razón, de que el debate que se ha dado estos días entre las distintas agrupaciones locales genera mayor cohesión y dinamismo al mismo partido porque es un signo manifiesto de su activa participación interna en consonancia, manifestó, con lo que hace otro partido, como es el PP, en el que todo se decide (en palabras suyas) en las alturas y por unos pocos. Y añado de cosecha propia: cuando no, en una cacería de conejo…
Pero vamos a lo que vamos que es tiempo de paz y amistad. Los socialistas han logrado el doble efecto de trasmitir participación, discrepancias, ambición política (que es muy legítimo y hasta exigible a quien quiera ejercer en la vida pública) y al final consenso, mucho consenso, y hasta aplausos mutuos de gratitud con todos sonrientes y contentos. De puertas para dentro, toda la jugada estaba cantada desde hace semanas y la posición en el tablero del ajedrez político socialista de Mario Jiménez como número uno (jugando a la perfección el papel de desgaste interno y externo que le tienen asignado) no era otra cosa que la manera de taponar al consejero Isaías Pérez Saldaña para que no fuera como número uno y que en última instancia, sin desgaste y como un canto más al papel de la mujer en el seno del PSOE, surgiera la ‘tapada’ de Cinta Castillo para ir como número uno. Es el valor que como decíamos hace unas semanas la cúpula socialista provincial quiere colocar en el próximo gobierno de Manuel Chaves y no era cuestión de quemarla en una lucha contra, precisamente, el consejero saliente Isaías Pérez Saldaña. Me gusta la forma de hacer política interna de estos socialistas de Huelva porque, al menos, te obligan a razonar y seguirle en las jugadas, al contrario que en otros lares donde cada día se siente uno más aburrido y hasta malquerido.
En el mismo son de paz de y amistad terminaron los de Izquierda Unida en Matalascañas y nuestro viejo amigo Diego Valderas ocupando el sitio que nosotros le habíamos aconsejado, que no era otro que como número uno en Huelva para que pueda comprobar, en persona, si la estrategia marcada por él a sus compañeros durante estos años, de muletilla política del socialismo onubense, ha merecido o no la pena. Le queda una campaña dura y ya de entrada ha recibido la buena noticia de Comisiones Obreras de que ésta no estará en la manifestación por la industria que ha convocado UGT con lo cual no será preciso para el dirigente de la coalición meterse en el laberinto de industria sí, industria no, como posiblemente tampoco en los posicionamientos más radicales de la Mesa de la Ría. La candidatura de Izquierda Unida necesita recibir votos de todo el ala izquierda del PSOE y los que se fuguen, también por la izquierda, del campo de juego andalucista y esperar a que en el día electoral la participación no sea muy alta para que el escaño por Huelva, al que aspira Diego Valderas, como último eslabón de su vida política, se ponga más barato, requiera, en suma, menos votos.
Los andalucistas se han unido y como tiene que estar la cosa que ha sido, incluso, antes de estos días de Navidad. Atrás quedaron los de Rojas Marcos y Pedro Pacheco para ahora ser sólo Coalición Andalucista. A los entierros y velatorios es mejor siempre ir juntos, en compañía, que en la soledad de quien le llega la hora de la verdad. Si el PP de Arenas en Andalucía hubiera sido inteligente y sumado los muchos votos andalucistas que de resto, sin sumar escaños, quedarán en las ocho provincias andaluzas, la invitación cursada por debajo de la mesa por algunos dirigentes distinguidos de esta formación, de unir fuerzas en estos momentos, se habría analizado como ésta merecía, una decisión estratégica que la noche del 9 de marzo podría haber sido la llave para quitar a Manuel Chaves su mayoría absoluta en Andalucía, el único objetivo real al que pueden espirar los populares y el mismo Arenas en esta comprometida (para él y su mismo futuro como político) consulta electoral.
Lo que sea, será. Hoy, como decía al principio, estamos en tiempos de paz y consenso y no quisiera cerrar, antes de desear a todos los lectores de EL MUNDO HUELVA NOTICIAS unas felices fiestas, sin volver a insistirle a toda la clase política onubense la necesidad de dialogar más y sumar voluntades. Esta es una provincia pequeña, la que menos lotería por habitante ha jugado de navidad, en términos porcentuales de renta per cápita, de todas las provincias andaluzas y la que más ha sido Almería. Detalles como éste alumbra la verdad cotidiana, de la calle, que no tiene nada que ver con la verdad política, y la del coche oficial y el despacho con sueldo como cargo público, y reitero lo que vengo diciendo desde hace muchos meses. Se acercan tiempos difíciles, de decir y escuchar pocas tonterías, y de ayudar a sacar entre todos la economía provincial adelante por el bien de todas las familias onubenses. Sumando esfuerzos lo haremos más llevadero que con divisiones y trifurcas que a nada conducen. Sería el mejor chistma de Navidad de toda la clase política a la ciudadanía de esta provincia y mi mayor deseo en este día de tranquilidad. Feliz Navidad.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Cuando las malas formas anulan buenas ideas

El ‘son como niños’, en referencia a la clase política que nos gobierna, a estas alturas del partido, empieza a resultar cansino, decadente y triste. Cuando no la dan a la entrada la dan a la salida, pero el resultado es que no hay, al final, una buena idea que pueda ponerse en valor para la provincia de Huelva, en suma, para los intereses generales, que no terminen en bronca, confrontación y criticas de unos contra otros. Si supieran los políticos, de todos los colores y pelajes, lo cansada que está la ciudadanía de estas escenas mediáticas y el daño tan tremendo que para la participación democrática –el día mismo de las elecciones- produce este modelo de ejercicio de la representación pública que se ha terminado por adueñar de las instituciones, posiblemente (es un decir), pues no lo harían. Y es que lo ocurrido con la presentación del proyecto arquitectónico y paisajístico que el Ministerio de Fomento tiene para la futura de estación de AVE en Huelva capital ha superado ya todos los límites de la lógica y la razón, hasta el extremo de que asistimos a un ocupación, apropiación diría yo, de las instituciones por las siglas de un partido con la hipotética finalidad de ‘vender’ acciones de gobierno en tiempos preelectorales, algo que debería hasta estar penado, por el daño que causa al mismo sistema democrático, y afeado y castigado por toda la ciudadanía, sea quien sea el partido, formación política o gobernante que lo ejerza.

Vengo escribiendo, y el lector lo sabe, desde hace muchos meses sobre lo ideal de incorporar en los terrenos del nuevo ensanche de la capital, una vez derribado el muro de renfe en la antigua Avenida Italia, edificios monumentales con la firma de los mejores arquitectos del momento, algo de lo que Huelva carece y que ahora, por la oportunidad que le brinda la concepción de una parte importante de la ciudad en el mismo centro casco urbano y frente a la ría, puede hacerse. Citaba como posibles la futura catedral (a la que Iglesia Diocesana parece mostrarle, al menos hasta ahora, muy poco interés), el Palacio de la Música, el gran centro comercial, puerto deportivo o la misma estación terminal del AVE. Y mira por donde, aleluya, los socialistas tienen la buena ocurrencia, de la mano de la impetuosa Magdalena Alvarez, de tirar de un arquitecto de reconocido prestigio, Santiago Calatrava, y concebir una estación de AVE casi sacada de un cuento de hadas pero que al convertirse en una promesa de gobierno tienen el compromiso ante toda Huelva, como ocurre con los ‘tripuentes’ de Punta Umbría, de convertirla en realidad. Una buena idea, una maravillosa idea, tanto por la forma de diseñar el conjunto de la estación futura como de la proyección de un inmenso rascacielos de 353 metros de altura, algo innovador y singular, terminó este viernes pasado en una trifurca entre socialistas y populares por las formas en que se había montado dicha presentación ante los medios de comunicación, sin el conocimiento previo y preceptivo del Ayuntamiento (como quedó estipulado en el convenio al crearse la Comisión de Seguimiento entre ambas instituciones públicas), buscando acomodo en la Diputación Provincial que es un organismo que no pinta nada en este asunto y dejando relegado al margen al alcalde de Huelva y a todos los miembros de la Corporación Municipal que representa a la ciudadanía de la capital, y todo para que en la foto oficial sólo pudieran estar presente los dirigentes socialistas. Que mira, si el proyecto diseñado por Calatrava fuera como una propuesta socialista y pagada con el dinero y recursos de dichas siglas, pues vale; pero vamos, que todo este montaje se haga con dinero público, de todos los ciudadanos y en la que tienen que participar otras instituciones, es algo inconcebible en estos tiempos de madurez democrática, entre otras muchas razones porque se trata de utilización indebida de fondos públicos para fines partidistas pero también porque ya no hay votante que se deje convencer por pamplinas de este tipo como si estuviéramos en una república bananera o populista bolivariana.

El proyecto de la nueva estación, que ya tendrá que hacerse así porque es una promesa de gobierno en ejercicio, es de tal encanto y riqueza que ensuciarlo con malas formas, mala educación y malos modales por parte de la clase dirigente socialista en la provincia de Huelva ha sido un tremendo error. Y error cometerían ahora también los populares si lo dejan todo en la afrenta y refriega, cuando lo que le viene bien a Huelva y a los ciudadanos capitalinos y de la provincia es que se hagan cosas, y que además las hagan cuanto antes. Como la palabra que le hemos empeñado a Manuel Chaves y Javier Barrero con el ‘tripuente’, anunciado en la campaña pasada de las municipales, que ya han aflorado los euros en el presupuesto del 2008 para que lo que parecía ser un farol más se empiece a hacer, por fin, realidad, que hora era. Quedarse ahora en afear las formas, cuando todo el mundo ya conoce el modo de operar y lo burdo de este modo de hacer campaña electoral, es una tontería. Lo que hay que pedir rápido es mayor información por la vía oficial (la del sello y el registro), el proyecto completo de Calatrava para tramitarlo y que tenga un procedimiento administrativo con urgencia, porque lo mejor que le puede seguir pasando a Huelva es que este tipo de faroles, como en el pócker, cuesten dinero al final de la partida a alguien y que ese dinero venga de unos presupuestos públicos en los que la provincia de Huelva viene siendo marginada, discriminada y olvidada desde hace muchos años. Lo demás, foto electoral incluida, se lo suele llevar el viento y el paso de los días. Las obras, el ‘tripuente’ y esta creativa estaciñon con rascacielos de 353 metros se quedan aquí, en Huelva, para disfrute de todos nosotros.

lunes, 17 de diciembre de 2007

¿Dónde está en el PP el Rato de Huelva?

Veo que el cotarro electoral se anima y eso que estamos en tiempos prenavideños de paz y amistad (hace unos días Javier Barrero y Pedro Rodríguez, en el acto del Día de la Constitución, hasta se miraron a los ojos y se saludaron protocolariamente, que ya es un éxito, es un decir, en democracia). La vedad es que mirando el calendario faltan menos de tres meses para una doble consulta electoral, en Andalucía y en España, y eso se tiene que notar en el ambiente porque nada más pasar Reyes se estarán presentando ya las candidaturas formales de cada formación política a cada comicios. En Huelva se van conociendo algunos nombres pero lo gordo, tanto en el PP como en el PSOE, falta por decidirse. Es más, haciendo recuentos, por ejemplo, entre los populares no acabo de ver los posibles candidatos femeninos para ocupar los puestos dos y cuatro en la lista del Parlamento andaluz ni donde piensan ubicar a José Luís Rodríguez, si en Andalucía o de dos en el Congreso de los Diputados, porque parece ser que desde Lepe, s alcalde, Manuel Andrés, aspira en serio a figurar de tres o cinco en la candidatura del Parlamento andaluz, además de la incógnita de Juan Carlos Lagares, de seguir en el Senado o de entrar en el equipo renovado que Arenas al parecer buscar para su futuro Grupo Parlamentario en Andalucía.
Decidan lo que decidan soy de los que piensan que en esta doble campaña los nombres que figuren en cada lista, hasta encabezando la misma, es lo de menos en estos momentos porque los ciudadanos, las familias, lo que buscan con ansiedad e inquietud es aquel partido, aquella formación política, que le explique bien y razonadamente cómo afrontar a diario la economía familiar, entre una cesta de la compra que seguirá subiendo (el IPC de diciembre puede ser de escándalo, y más cuando el mismo Gobierno recomienda que se consuman conejos en estas fiestas navideñas) y cómo se piensa dinamizar en la provincia la economía después de que parte de su bonanza, como en otros muchos sitios, se haya basado en el auge de la construcción y un poquito del turismo. En esta campaña el PP necesita en Huelva su Rato provincial, que ya lo comentaba yo en otra columna no hace mucho. Dejar estas explicaciones económicas a Pedro Rodríguez, cuando el mismo Ayuntamiento de Huelva está como está, no parece lo más oportuno ni lo más sensato. Fátima Reyes, a la que el partido ha dado ciertas responsabilidades en el área económica en el Congreso de los Diputados, debería de cambiar por estos tres meses su residencia habitual en Huelva, que es donde la necesita el partido si no quiere terminar siendo una candidata cunera pura, y fajarse en un casa por casa y pueblo a pueblo para explicar cómo se pudo da una bonanza económica en los tiempos de gobierno del PP y ahora se termina con el gobierno del PSOE con la despensa casi vacía y las familias españolas y onubenses cada días más asfixiadas. La campaña electoral se va a disputar en este marco de juego, ni tan siquiera las promesas de inversiones futuras, en la que todos gastan mucha saliva, le interesa al personal que piensa ir a votar o a aquellos que quieran quedarse en casa. El problema, y si no que los políticos bajen a la calle por unos días, está donde está y los ciudadanos van a dar su apoyo a quien le ofrezca mayor seguridad en estos momentos, máxime cuando los números económicos que se van a ir dando en los próximos meses (nada más hay que ver la cara de descomposición de Solbes y Calderas en sus últimas comparecencias) irán cada vez a peor y así, como mínimo., hasta pasado el verano del 2008. Y a esto que el Banco Central Europeo, como muchos temen, no tome la decisión, después de conocer otro mal dato de inflación en diciembre, de subir los tipos de interés a la vuelta de las vacaciones de navidad, que entonces el reventón puede ser de ‘aúpa’.
Los socialistas onubenses, ante tan sombrío panorama, van a jugar a dibujar en la provincia un paraíso artificial, como el que anunciaban este sábado de 20.000 viviendas en los próximos diez años (lo que quiere decir, tan sólo, 2.000 cada año toda una proeza en desarrollo, sí señor), y en ese error no pueden caer los populares subastando otras promesas artificiales, llámese AVE, carretera de Extremadura, etc., etc. Lo que hoy decide y decidirá el voto el día 9 de marzo es la seguridad y la confianza que cada partido proyecte a la ciudadanía en el terreno de la economía más doméstica y familiar en base a la realidad diaria que se da en la provincia y en todos los sectores económicos. Por ejemplo, porque será un tema candente en unos días, qué decisión piensa adoptar cada formación política cuando la Dirección General de Costas, en manos del PSOE, le comunique formalmente, en cumplimiento de la sentencia ganada en la Audiencia Nacional, cuanto tiempo le da para seguir vertiendo fosfoyesos en la marisma, si ni un día más o los doce años que pide la empresa para poder reordenar su actividad industrial. En el PP de Huelva alguien tendrá que coger este testigo de portavocía en cuestiones económicas si es que quiere proyectarse como partido serio, sólido y con ideas para gobernar además de unos candidatos que puedan o no caer simpáticos en un momento determinado, modelo que pienso que ya pasó y de ahí mucho de los males endémicos que vienen arrastrando los populares en la provincia antes el propio desconocimiento que el mismo Arenas parece tener de lo que en verdad interesa hoy entre la ciudadanía onubense, y eso que me consta de que en un reciente encuentro privado con empresarios de a pie andaluces algún que otro representante de empresas de Huelva le ha hablado bastante claro. En esta campaña, los populares, si quieren sumar en Huelva el cuarto diputado andaluz y ponerles a los socialistas la mayoría absoluta en Andalucía difícil, necesitan mucho más que el tirón electoral clásico de Pedro Rodríguez.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Valderas animará la campaña en Huelva

Tal vez porque no tenía otras salidas honrosas, al menos, en esta ocasión, se ha mostrado como un político inteligente y práctico. Forzar ir en Sevilla, para asegurarse el escaño que con toda seguridad da siempre esta provincia a Izquierda Unida, era enfrentarse abiertamente con toda la organización y las bases de esta coalición en dicho territorio y aceptar volver a Huelva, donde lo tiene difícil para poder sentarse en el Parlamento andaluz, suponía celebrar una asamblea regional en son de paz, hasta con sonrisas en el rostro para ser captada por los compañeros gráficos, y algo también muy importante mantener su cabeza de cartel como candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía frente a Manuel Chaves, Javier Arenas y Julián Alvarez, lo que le garantiza un seguimiento mediático preferente a lo largo de la campaña electoral.

Y una cosa también muy importante y que Diego Valderas conoce, a tenor de los sondeos que se hacen y de los que se filtran a los medios de comunicación sólo aquello que interesa a cada cual, el PSOE tiene su mayoría absoluta colgada de un hilo y en claro descenso en línea con el aumento de inflación y de las cifras de desempleados. El escaño de Huelva, que Izquierda Unida, lo puede alcanzar sumando unos pocos cientos de votos nada más a los que tradicionalmente ya tiene, puede resultar a noche electoral decisivo para un nuevo mapa político en Andalucía. Toda la estrategia de los últimos ocho años de la coalición de Izquierda Unida, cortando todos los vínculos con los populares, se ha basado en acercar posturas con el PSOE, vía Ayuntamiento, y desde el 2004 como sostén parlamentario del Gobierno de Rodríguez Zapatero, para que un aumento de presencia institucional le permita gobernar en coalición con los socialistas. Y uno de los gobiernos autonómicos marcados por la coalición como prioritarios es el de Andalucía, para lo cual es necesario que el PSOE pierda su holgada mayoría absoluta y que, además, no pueda contar con los andalucistas nunca como complemento, como ya pasó en legislaturas anteriores. La caída del Partido Andalucista, aunque ahora cuente con la suma del PSA de Pedro Pacheco, en lo que han dado en llamar Coalición Andalucistas, es una de las pocas cosas en que todas las encuestas coinciden, por lo que lo único que le queda a Izquierda Unida ahora es que los socialistas sigan bajando y necesiten de sus apoyos parlamentarios para gobernar. Para que esto sea posible, la coalición que ya lidera de manera formal Diego Valderas requiere sumar diputados autonómicos en todas las provincias, incluida Huelva, porque precisamente aquí es donde los socialistas lograron los mejores resultados de toda Andalucía y se alzaron, nada más y nada menos, de siete de los once parlamentarios que estaban en juego.

En el aire, por tanto, estará en Huelva, ya de entrada, el escaño que con toda seguridad perderán los andalucistas. Un diputado que, como mínimo, debe caer para los populares porque lo del 2004, quedándose tan sólo con tres de once representantes, fue excepcional y por las circunstancias que se dieron con el atentado de Madrid. Subir a cuatro es, por tanto, lo razonable y lo que todos en el PP esperan. Ahora bien, si la única incidencia electoral de la noche del 9 de marzo es ésta, pues mal vamos porque los socialistas seguirían con otros siete diputados por Huelva y, con toda seguridad, con otra amplia mayoría en la cámara andaluza. Cualquier opción de la coalición de Izquierda Unida para gobernar con los socialistas pasa por arrebatarle ese séptimo escaño en la provincia de Huelva y ese objetivo, como razonábamos en un anterior artículo en esta esquina de página, le corresponde asumirlo como propio a Diego Valderas porque él ha sido el que ha doblegado a su militancia en Bollullos y en Valverde, principalmente, a aguantar cosas que tienen difícil explicación. Me apena, por ello, que uno de los perjudicados del paso dado por el dirigente bollullero sea su compañero de localidad y amigo, Francisco Javier Camacho, porque al pasar como segundo en la lista por Huelva sus opciones de sentarse en el Parlamento andaluz son ya muy remotas.

Bienvenido sea, pues, el señor Valderas a Huelva otra vez. Era lo lógico y así se lo decíamos hace unos días y pensamos que con su presencia gana la campaña electoral porque vamos a tener a un peso pesado de la política regional, con amplio seguimiento mediático esos días, pronunciándose sobre cuestiones que afectan a la provincia. Ya nos contará, por ejemplo, si acompaña a sus compañeros de Comisiones Obreras con UGT en la manifestación por la industria o a los de la Mesa por la ría en otra garbanzada para que las empresas cierren, como otros muchos asuntos de actualidad rabiosa en los que la coalición que representa anda navegando en dos aguas y a veces contradictorias. Y nos queda, por último, que los socialistas se decidan por el cabeza de lista de las autonómicas. Isaías Pérez Saldaña se lo está gastando en papel impreso, de eso no hay duda cada día cuando se ojean los periódicos, pero en el PSOE de Huelva manda quien manda y Cinta Castillo es la preferida del aparato y a la que quieren hacer consejera en el cupo que en el Gobierno Chaves corresponde a Huelva.

lunes, 10 de diciembre de 2007

El consejero por Huelva en el Gobierno Chaves

Anda Isaías Pérez Saldaña, después de varias legislaturas figurando como el consejero por Huelva en los distintos gobiernos de Chaves, teniendo que pegar codazos para que el ‘aparato’ que maneja a su antojo las decisiones dentro del socialismo onubense le permita seguir en política, bien como parlamentario andaluz o, en el peor de los casos, como senador por designación de la cámara autonómica. Dinero público le está costando que su foto aparezca en las páginas que se editan en Huelva a fin de que, al menos, sus incondicionales se fijen en que su persona, con una amplia trayectoria política, no puede ser excluida como quisiera más de uno, algo que no resulta suficiente por la amplia capacidad que tiene Javier Barrero y su guardia pretoriana en todas las tomas de decisiones que afectan a Huelva porque detrás de ellos, no sabemos si por méritos propios o desméritos de los contrarios (que parte de esto también hay), hay unos buenos resultados electorales y muchas, muchísimas, colocaciones de casi todos los miembros que componen el Comité Provincial en los múltiples cargos de casi todas las administraciones públicas que manejan en la provincia.
Con Isaías Pérez Saldaña, primero en la consejería de Asuntos Sociales y luego en la de Agricultura y Pesca, Manuel Chaves ha cubierto con relativa facilidad el cupo de consejero –uno, como mínimo- que corresponde a la provincia de Huelva en sus distintos gobiernos. Quién será el sustituto o sustituta es la pregunta que nos hacemos mucho porque la elección no será fácil y más, si como todo indica, los dirigentes socialistas onubenses se alzan con otra aplastante victoria en las próximas elecciones generales y autonómicas, objetivo para el que trabajan a tope desde muchas semanas mientras los contrarios andan todavía jugando a las apariencias justificadas por cuatro ruedas de prensa, algunos a destiempo, como la que han protagonizado esta última semana para explicar sus supuestas enmiendas presupuestarias o dos visitas rutinarias para hacerse la foto con la que justificar una nota informativa.
Manuel Chaves siempre ha querido mostrar tanto para el interior como para el exterior de su partido que, pese al aval con que se presentan siempre los dirigentes de Huelva, él tiene libertad absoluta para decidir quien ocupa puesto en el Consejo de Gobierno, no así luego en las designaciones de las distintas delegaciones provinciales de las consejerías o en la presidencia relevante del Puerto de Huelva, donde fueron a por García Arreciado y terminaron por llevárselo por delante. La amplia trayectoria de este político, por cierto, le ha permitido recuperar y ganar enteros en el seno de su partido, a nivel nacional y de gobierno, como delegado del Gobierno en la comunidad autónoma de Ceuta.
Aspiraciones como consejero tiene desde hace mucho tiempo dos figuras del entorno de Javier Barrero, por un lado la impetuosa Cinta Castillo, a la que no vemos por mucho tiempo haciendo el papel de ‘mala’ en el Ayuntamiento de Huelva, y José Juan Díaz Trillo. En el equipo de Isaías Pérez Saldaña hay otros cargos públicos que pudieran optar, como ha ganado peso y experiencia, en la consejería de Cultura, la misma Guadalupe Ruiz. Pero en estas decisiones Manuel Chaves siempre resulta muy imprevisible y con una tónica mostrada durante los 17 años que lleva haciendo gobiernos: que mantiene la confianza de los elegidos por muchas presiones que pueda recibir desde los ocho reinos de taifas que componen el socialismo andaluz. Petronila Guerrero, a la que ha tenido en la Ejecutiva Regional llevando, nada más y nada menos, que los secretos financieros del partido, podrá haber sido esa persona preseleccionada para ocupar puesto en el Consejo de Gobierno pero la necesidad de dar un giro en la Diputación ante la presumible renovación –por pura inercia- dentro de la cúpula directiva del PSOE de Huelva la ha obligado a sentarse al frente de la institución provincial para poder controlar los movimientos partidistas en los pueblos.
La configuración de las listas definitivas del PSOE de Huelva que en unos días se darán a conocer con el sello figurado de un proceso de validación interna súper participativa, no desvelarán las intenciones finales de Manuel Chaves, que suele dejar esta toma de decisión para los días previos a su toma de posesión después del voto de investidura en el Parlamento andaluz. También hay que considerar si de nuevo los socialistas logran la mayoría absoluta para gobernar en solitario en Andalucía o si tienen que verse obligado a pactar con la coalición de Izquierda Unida, lo cual reduciría el número de consejerías a repartir por provincias y, por supuesto, el mismo perfil elegido para ser consejero porque la experiencia será un grado que el mismo Chaves se verá obligado a exigir para contar con un equipo más seguro al tener que compartir decisiones y nombramientos con una formación tan particular, dividida y especial como es Izquierda Unida en Andalucía. Los resultados electorales mostrarán en pocos meses la fortaleza y poder del núcleo de poder que comanda en el socialismo onubense desde hace años y que sólo en las elecciones del 2003 y en las generales y autonómicas del 2000 vio peligrar la situación privilegiada que durante más de veinticinco años ostenta en la provincia de Huelva. Tendrán muchos fallos y defectos, en especial al carácter sectario que imprimen a muchas de sus actuaciones, pero nadie puede discutirle que trabajan a conciencia cada consulta electoral, tal vez porque saben que en ello le va todo el poder del que gozan y disfrutan.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Políticos de espaldas a la realidad diaria

He rebuscado en la hemeroteca y nunca, nunca, se había producido una respuesta tan minoritaria de la ciudadanía a una convocatoria formulada desde toda la clase política, sindicatos y organizaciones empresariales como la que se ha dado hace unos días, en Madrid, tras el atentado terrorista que le ha costado la vida a dos jóvenes guardias civiles. Los periódicos sitúan la asistencia media entre cuatro y seis mil personas, cifra muy distinta a la que se dio cita semanas antes en la misma capital de España ante una cita promovida por la Asociación de Víctima del Terrorismo (ATV) y en la que los manifestantes se contaban por muchos cientos de miles. No sé si lo ocurrido, insisto, sin precedente en toda la historia de la democracia española, ha hecho reflexionar a la clase política en general porque no hay duda alguna de que se ha abierto una brecha importante entre lo que piensa y hace la ciudadanía y lo que hacen y dicen los políticos, pues no es la condena unánime al terrorismo lo que ha cambiado, en unos días, entre ambas convocatorias. Los ciudadanos, por razones que deberían de ser analizadas, no comulgan con muchas de las actitudes de la clase política española y optaron esta semana por no acompañarles en la calle y dejarlo, como quien dice, más solas que la una porque sólo con los escoltas y asesores que acompañaban a los políticos ya se cubrían las cuatro o seis mil personas de las que se ha escrito como únicos asistentes. Un palo en toda regla, que no existe antecedentes ni que creo que nadie pudiera predecir.
¿Por qué ocurre esta disfunción entre políticos y ciudadanía? Tengo la impresión, por lo que hablo con muchas personas de a pie, que las inquietudes y temáticas que interesan y de la que discuten los políticos a diario en los medios de comunicación andan muy alejadas, alejadísimas diría yo, de la que tienen, sienten y padecen los ciudadanos, las familias españolas y onubenses. Basta con repasar estos días las reacciones que se han producido ante lo que ya anunciábamos la semana pasada, en esta misma esquina de página, que las cifras del paro se iban a incrementar notablemente en la provincia con respecto al mismo mes del año anterior, como pensamos que seguirán ocurriendo de forma constante, desgraciadamente, en las próximas estadísticas. O lo que se ha dicho y analizado para la economía onubense del dato supernegativo de la inflación por encima del cuatro por ciento que arrojó el mes de noviembre y que también se repetirá en este mismo mes de diciembre. No se habla nada, no se plantea nada, es más, y eso sí que me preocupa todavía más, sindicatos y organizaciones empresariales de Huelva siguen sin reaccionar y hemos tenido que ver como el presidente de AIQB, Gerardo Rojas, se tiene que machar a Sevilla a ofrecer una rueda de prensa para alertar de la inseguridad jurídica que rodea su actividad en la provincia de Huelva, tal vez como el último recurso para que su voz llegue con más facilidad, por lo menos sí con más cercanía, a los despachos oficiales principales de la Junta de Andalucía porque lo que es aquí, en nuestra provincia, la delegada provincial de su ramo no sabe más allá de jugar con proyectitos empresariales o iniciativas de supuestos I+D+I, aparte de ferias de juguetes con ordenadores (estoy seguro, además, que desconoce la empresa onubense que más negocios ha generado desde un dominio web y más clientes y visitas tiene en sus páginas a diario, empresa a la que además el fondo de capital riesgo de su consejería le ha denegado apoyo inversor porque consideraba la actividad como no ‘estratégica’ y eso que da empleo todos los meses a más de cien personas).
Cada vez más me percato de este alejamiento entre el mundo oficial y la calle, un divorcio que puede deparar, como ya paso en las pasadas elecciones, una elevada abstención en la cita electoral del 9 de marzo, en autonómicas y generales. He venido escribiendo mucho las últimas semanas de la situación económica de la provincia porque considero que se hace urgente atajar la sangría de empleo que se ha producido y la que se va a producir y porque, además, lo malo de una crisis económica no es que llegue, porque entrar muchas veces por factores externos, sino que no sepamos ni tengamos claro como atajar sus efectos. Y en Huelva lo que se viene diciendo, que es poco, de su clase dirigente está tan alejado de la realidad social que cada día me produce más temor y preocupación. Fíjense ustedes que desde el mes de mayo hemos venido aumentando, mes a mes, y siempre de manera creciente, en cerca de 3.000 el número de trabajadores en paro, un 10% en cifras totales, y en esta provincia nadie se inmuta, es más se tiene puesto el cerco sobre tres empresas del sector químico para que las tres puedan caer de una sola vez y todo parece muy normal. O veo como el secretario provincial de organización empresarial de la construcción se reúne con autoridades senegalesas para regular el flujo migratorio para su sector (a lo mejor porque sus empresarios ven mejor que otros el resurgir inmediato de las ventas de pisos) cuando ya tenemos a más de 4.661 trabajadores de la construcción en el paro y 1381 de los desempleados en general son extranjeros, y eso que no están contados los muchos inmigrantes irregulares que nos trasladan desde Canarias y que andan deambulando, desorientados y olvidados por las calles de muchos pueblos de la provincia. Juro, por todo ello, que no entiendo nada. Y me sigo manteniendo en mis impresiones de la calle, lo que viene no pinta nada bien y Huelva, mucho me temo, que tiene una clase dirigente, que vive muy bien y de espaldas a la realidad, e incapaz de movilizar los recursos para afrontar esta crisis y tal vez por ello seremos de la provincia más castigada por los efectos de un mal momento económico. El tiempo nos lo dirá.