El lunes 21 de abril, en ocho días, los más de diez mil militantes del PP de Huelva van a tener la oportunidad de tomar posición en este interesante debate precongresual que se ha abierto a raíz de que de Esperanza Aguirre pidiera en público, y ante el propio Mariano Rajoy, que la cita de Valencia de este partido en el mes de junio sea una convocatoria abierta para abordar planteamientos ideológicos de esta formación, su modelo de estructuración orgánica y, a lo mejor, la oportunidad de elegir entre dos candidaturas a la dirección diferentes. En este lunes 21 de abril se va a proceder en aquellas localidades con derecho a contar con representantes en el congreso nacional de Valencia (que no son todas aquellos municipios, por cierto, en los que constan militantes y organización local) a elegir a tan sólo 36 de los más de 3.500 compromisarios que por elección a nivel global se elegirán también en todas las provincias españolas. Habrá otros cuatro más compromisarios que corresponden a los dos congresistas y al senador elegido el pasado 9 de marzo y un último puesto que corresponde al presidente provincial, todos ellos natos por formar parte de la Junta Directiva Nacional. Existe otro puesto que hubiera correspondido a Huelva al contar con alcaldía de ciudad con más de 50.000 habitantes pero este mismo puesto coincide con la figura del presidente provincial y, por lo tanto, hay un puesto que pierde Huelva en este conclave nacional porque no puede Pedro Rodríguez votar doble ni personarse doblemente como compromisario.
En estos días se ha levantado una inmensa polvareda que arranca en las tertulias mañaneras tras la lectura de las muchas opiniones expresadas en los periódicos y que prosigue luego en las páginas de internet, bien sea por las webs de los confidenciales o los muchos blogs que se han habilitado. Opiniones, además, para todos los gustos y de todos los colores porque los dos resultados que han obtenido los populares en Andalucía y en España, los dos con derrotas, permiten observar los resultados electorales, y con ello el futuro de los dos liderazgos, el de Rajoy y el de Arenas, tanto como si el vaso estuviera medio lleno o también medio vacío. La foto es la misma e inapelable: son dos derrotas, de Arenas la tercera en su carrera política en Andalucía, y de Rajoy la segunda en unas generales pero con los antecedentes de haber perdido gallegas, catalanas y vascas. El momento del PP es crucial por mucho que se haya intentado amortiguar internamente y desde la fuerza del aparato orgánico un efecto rupturista personal la misma noche del domingo 9 de marzo como creo que durante varias horas estuvo en la cabeza y en las conversaciones familiares del mismo Mariano Rajoy.
Hace dos años, con ocasión de la conferencia pronunciada en las charlas de EL MUNDO Huelva Noticias por Jaime Mayor Oreja, acudí como unas veinticuatro personas más a una cena privada con el dirigente popular en la que se encontraban los primeros dirigentes del PP de Huelva, miembros de la dirección de este periódico y un grupo de profesionales independientes de distintos sectores de la sociedad onubense. A mitad de la cena se abrió una animada charla y tras una reflexión que le formulé al destacado dirigente popular en torno a la posición del PP en Cataluña y en la negociación entablada por el Gobierno con el entorno etarra se propició un vivo y hasta tenso debate entre ambos que desembocó en el modelo de partido actual, donde las decisiones estaba en manos de unos pocos, y los posicionamientos ideológicos tan cerrados en cuestiones de derechos civiles que alejaban a la formación de la misma evolución de la sociedad española actual. Jaime Mayor Oreja no llegó ni a encender su puro ni yo retrocedí en un ápice en los planteamientos que quise exponer ante uno de los pilares que se sentaba con Mariano Rajoy cada lunes en Madrid, con lo cual termine siendo recriminado por algunos dirigentes locales del PP porque le “había dado la noche y la madrugada (ya que el debate se alargó casi hasta las tres y media de la mañana) a tan destacado europarlamentario”. Al margen de las enormes divergencias existentes, y que los mismos resultados obtenidos por el PP en Cataluña y País Vasco han venido a reafirma aún más mis pensamientos, lo que más me dejó preocupado de aquella cena es recorar lo mal que le había sentado a Jaime Mayor Oreja ver rebatidos sus argumentos por un señor de Huelva que no bajaba la guardia en ningún momento, incluso cuando él llegó a perder los papeles y el tono de voz, y su convenciniento total de que la estrategia política del PP se tenía que decidir por la cúpula para no que volviera a ocurrir lo mismo que “en la UCD”, partido del que el procedía en la rama democristiana. Este fantasma de que el hecho de debatir y hasta discrepar pueda suponer división, persigue todavía a muchos de los actuales líderes del PP y tal vez por ello, incluso antes de que hablen este lunes 21 de abril la militancia, ya hay quien promete apoyos incondicionales, como el mismo Javier Arenas desde Andalucía, a Rajoy y ese modelo de partido con decisiones que sólo comparte un reducido grupo de personas, una oligarquía cerrada que se auto defiende a si misma hasta para permanecer, tanto como años lleva el PSOE de gobierno en algunos lugares (leáse la misma Andalucía) con sus privilegios y prebendas en la oposición. Hace falta aire fresco en los populares porque este partido tiene mayoría de edad y la militancia, aunque desactivada por el escaso o nulo entrenamiento participativo que le han permitido en estos años, tiene todo el derecho a pensar, a hablar y a decidir. Nunca pensé hace años –cuando escribía de la renovación para abrirle camino a Pedro Rodríguez, allá por el año 1994, como candidato independiente a la alcaldía de Huelva en el anquilosado PP de Huelva- que en estos razonamientos tan elementales iba yo a coincidir en estos días con el mismísimo Alvarez Cascos o con algunos viejos militantes de la extinta Alianza Popular.
domingo, 13 de abril de 2008
lunes, 7 de abril de 2008
Gobierno y oposición, cada uno con trabajo
En unos días, una vez constituidas las distintas cámaras parlamentarias en Madrid y Andalucía y celebrada las sesiones de investidura de Rodríguez Zapatero y Manuel Chaves, tendremos los nuevos gobiernos y es de esperar, que cuanto antes, las primeras medidas de carácter económico. En la semana pasada los representantes empresariales onubenses de los sectores hotelero y hostelero ya han alertado de lo mal que puede pintar la próxima temporada turística en los meses de verano, que es lo único que salva las cuentas en nuestra provincia, de producirse las cajas hechas en la pasada Semana Santa. Inquietos está también todos los concesionarios de coches porque las ventas han caído en el primer trimestre a cifras que no se conocían en los últimos quince años. Y las cifras de paro que se han dado a conocer, aunque rompe por los menos con la tendencia en Huelva de un aumento constante desde el mes de mayo del año pasado, que se dice pronto, no tienen nada que ver con la generación de empleos que existía en el mismo mes de marzo del año 2007.
Los socialistas onubenses han celebrado este sábado su Comité Provincial y por las declaraciones se presume que tienen totalmente asumido la tremenda responsabilidad que tienen en estos momentos porque la confianza tan grande que los ciudadanos han vuelto a depositar en ellos como gobernantes tiene que verse correspondida con actuaciones claras y concretas que pueda dinamizar la economía provincial. Gobernar tiene sus encantos y sus privilegios, entre ellos el de situar a mucha gente de un mismo partido a costa de los fondos públicos, pero también obliga en situaciones como las que se dibujan en el panorama y que van confirmando las distintas variantes económicas a pilotar las medidas que puedan amortiguar sus efectos. No creo que ahora mismo sea un problema de vertebración provincial, como ha indicado el secretario general socialista Javier Barrero, sino encontrar los puntos fuertes de los sectores empresariales que pueden contrarrestar con eficacia el bajón de los que durante los últimos años han tirado con fuerza de nuestro producto interior bruto local. Desde luego la inversión pública será decisiva como soporte y ésta, a tenor de cómo se encuentran de vacías las arcas de los ayuntamientos y de la Diputación Provincial, sólo puede venir de los gobiernos autonómicos y estatal. Habrá que pelear mucho en el reparto de los dineros porque la competencia con otros territorios va a resultar épica porque todos intentarán barrer para casa y quien tenga más capacidad de influencia es, al final, el que se lleva el gato al agua. Huelva no viene siendo, en este sentido, una provincia afortunada y menos si la comparamos con la generosidad extrema del electorado onubense con los socialistas. A estas alturas es difícil que cuelen muchas más dilaciones con las principales infraestructuras que se vienen demandando y tampoco se cuestión de seguir jugando al despiste con el proyecto de aeropuerto cuando todos sabemos que el mismo será posible si intervienen de manera directa la inversión pública porque es un mal momento para esperar que sea el sector privado el que asuma la tarea de sacarlo adelante.
Los socialistas, pues, tienen mucho trabajo en los próximos meses si no queremos ver como caen empresas tras empresas en la provincia pero la misma tarea tienen también los partidos a los que los ciudadanos han colocado en la oposición. El PP tiene que explicar cuál es su modelo de desarrollo para esta provincia y las actuaciones que deben acometerse para impulsar esos sectores económicos que tienen posibilidades de aprovechar esta coyuntura económica. Ya no hay elecciones con repercusión provincial hasta dentro de tres años largos pero eso no significa que esta formación política no trabaje de puertas para dentro en la elaboración de sus propuestas alternativas y ejerza una función exigente en el control de los gobernantes socialistas. En la campaña electoral nos quedamos con las ganas de conocer la opinión que su candidata más destacada a nivel del Congreso de los Diputados, Fátima Báñez (ahora situada en el equipo de la nueva portavoz del grupo parlamentario popular), tienen en cuestiones puntuales de la provincia y no es lógico que nos quedemos meses y meses en blanco, los socialistas yendo por libre y los populares sin hacerse ni tan siquiera notar porque estarían traicionando su función encomendada de oposición y lo que es peor, de cara a nuevos retos electorales, no generarían confianza entre los ciudadanos como alternativa real de gobierno. Vienen tiempos de mojarse, de pronunciarse con argumentos y documentación ante las decisiones de los gobiernos de Madrid y Andalucía en Huelva. Necesitamos una oposición seria, rigurosa y trabajadora porque los ciudadanos, que tendrán que vivir momentos de muchas apreturas económicas, quieren escuchar muy pocas tonterías y menos esas trifurcas estériles entre políticos onubenses.
Los socialistas onubenses han celebrado este sábado su Comité Provincial y por las declaraciones se presume que tienen totalmente asumido la tremenda responsabilidad que tienen en estos momentos porque la confianza tan grande que los ciudadanos han vuelto a depositar en ellos como gobernantes tiene que verse correspondida con actuaciones claras y concretas que pueda dinamizar la economía provincial. Gobernar tiene sus encantos y sus privilegios, entre ellos el de situar a mucha gente de un mismo partido a costa de los fondos públicos, pero también obliga en situaciones como las que se dibujan en el panorama y que van confirmando las distintas variantes económicas a pilotar las medidas que puedan amortiguar sus efectos. No creo que ahora mismo sea un problema de vertebración provincial, como ha indicado el secretario general socialista Javier Barrero, sino encontrar los puntos fuertes de los sectores empresariales que pueden contrarrestar con eficacia el bajón de los que durante los últimos años han tirado con fuerza de nuestro producto interior bruto local. Desde luego la inversión pública será decisiva como soporte y ésta, a tenor de cómo se encuentran de vacías las arcas de los ayuntamientos y de la Diputación Provincial, sólo puede venir de los gobiernos autonómicos y estatal. Habrá que pelear mucho en el reparto de los dineros porque la competencia con otros territorios va a resultar épica porque todos intentarán barrer para casa y quien tenga más capacidad de influencia es, al final, el que se lleva el gato al agua. Huelva no viene siendo, en este sentido, una provincia afortunada y menos si la comparamos con la generosidad extrema del electorado onubense con los socialistas. A estas alturas es difícil que cuelen muchas más dilaciones con las principales infraestructuras que se vienen demandando y tampoco se cuestión de seguir jugando al despiste con el proyecto de aeropuerto cuando todos sabemos que el mismo será posible si intervienen de manera directa la inversión pública porque es un mal momento para esperar que sea el sector privado el que asuma la tarea de sacarlo adelante.
Los socialistas, pues, tienen mucho trabajo en los próximos meses si no queremos ver como caen empresas tras empresas en la provincia pero la misma tarea tienen también los partidos a los que los ciudadanos han colocado en la oposición. El PP tiene que explicar cuál es su modelo de desarrollo para esta provincia y las actuaciones que deben acometerse para impulsar esos sectores económicos que tienen posibilidades de aprovechar esta coyuntura económica. Ya no hay elecciones con repercusión provincial hasta dentro de tres años largos pero eso no significa que esta formación política no trabaje de puertas para dentro en la elaboración de sus propuestas alternativas y ejerza una función exigente en el control de los gobernantes socialistas. En la campaña electoral nos quedamos con las ganas de conocer la opinión que su candidata más destacada a nivel del Congreso de los Diputados, Fátima Báñez (ahora situada en el equipo de la nueva portavoz del grupo parlamentario popular), tienen en cuestiones puntuales de la provincia y no es lógico que nos quedemos meses y meses en blanco, los socialistas yendo por libre y los populares sin hacerse ni tan siquiera notar porque estarían traicionando su función encomendada de oposición y lo que es peor, de cara a nuevos retos electorales, no generarían confianza entre los ciudadanos como alternativa real de gobierno. Vienen tiempos de mojarse, de pronunciarse con argumentos y documentación ante las decisiones de los gobiernos de Madrid y Andalucía en Huelva. Necesitamos una oposición seria, rigurosa y trabajadora porque los ciudadanos, que tendrán que vivir momentos de muchas apreturas económicas, quieren escuchar muy pocas tonterías y menos esas trifurcas estériles entre políticos onubenses.
domingo, 6 de abril de 2008
Obstaculizar proyectos de inversión
Desde hace unos meses viene sobrevolando una nueva polémica en torno al proyecto que el grupo empresarial extremeño Gallardo quiere desarrollar para llevar desde el puerto de Huelva la descarga de crudo, como ya hace desde hace muchos años la compañía Cepsa, hasta la refinería que quiere construir en la localidad de Tierras de Barros, en Badajoz, casi al límite de la provincia onubense. Este oleoducto tendría que cruzar, como es lógico, muchos municipios de Huelva pues no existe otra posibilidad, por la localización de la citada refinería, que permita hacer llegar la materia prima desde nuestras instalaciones portuarias hasta esa ubicación. A lo mejor cabría otra, descartando la descarga en el Puerto de Huelva, y sería cruzando desde el puerto también industrial de la localidad portuguesa de Sinnes hasta Extremadura pero eso entraría en clara competencia con las instalaciones también de refino que empresas lusas tienen en dicha zona y no creo que las autoridades del vecino país quiera contribuir a debilitar el posicionamiento de empresas locales en un sector tan competitivo como el de las refinerías.
Quiero hacer constar, al escribir estas líneas, que no conozco en nada al citado Grupo Gallardo, aunque sí sé de su fortaleza empresarial y de su posicionamiento ya estable en la gestión de medios de comunicación, tanto en nuestra provincia como en otras de Andalucía y hasta pujando, como si de un grande del sector se tratara, por el control del gigante e histórico en nuestro país Grupo Zeta. Y que no es mi intención valorar peajes políticos ni segunda intenciones en la partida mediática-partidista que con tanto acierto han terminado por fraguar los socialistas. Eso que lo discutan los dirigentes de las tres formaciones políticas con representación parlamentaria si es que en algún aspecto le afecta en el eco de sus mensajes a través de los soportes informativos que este grupo pueda controlar. Me quiero quedar en el análisis, sólo y exclusivamente en el campo del mundo económico y empresarial porque una inversión de estas características tiene importantes repercusiones tanto en los futuros tráficos del Puerto de Huelva como en la propia infraestructura que habrá que hacerse, junto a su posterior mantenimiento, en este oleoducto.
Y es que en Huelva, como un resorte que casi funciona automáticamente, cada vez que surge una inversión de carácter industrial comienzan a agitarse los mismos argumentos, aunque la verdad se dicha que no en la misma proporción a veces. En los últimos meses se ha desarrollado por parte de Cepsa, para fortuna de nuestra provincia, una fuerte inversión en la construcción de una segunda refinería en los terrenos del polígono industrial de Palos de la Frontera, que conllevará, como es lógico, mucha más descarga de buques petroleros en los pantalanes del puerto, y nadie ha levantado ni una sola voz en contra. Empresas de gas natural han construido kilómetros y kilómetros de gaseoductos por la provincia de Huelva para trasladar el gas natural a muchos otros lugares de España y tampoco ha pasado nada. Y, sin embargo, con este proyecto se han producido movilizaciones y ya se están montando plataformas tanto en la misma tierra extremeña como en la nuestra y no acabo de encontrar las motivaciones técnicas que puedan oponerse a esta inversión y que, por el contrario, no se han dado en otros proyectos parecidos y casi con la misma posible incidencia medioambiental. Es como si se eligieran proyectos concretos en ocasiones para hacer banderas partidistas con las que introducirse en colectivos sociales favorables a determinadas tesis medioambientales creando alarmas muchas veces injustificadas. Oponerse por norma a inversiones empresariales, que además benefician al conjunto de la economía, que generar tráficos de productos en nuestro puerto, creación de puestos de trabajo y una mayor capacidad productiva cuando somos deficitarios en la generación de refino para el gasoil y la gasolina que necesitamos para conducir nuestros coches, pues la verdad que no lo acabo de entender muy bien. Huelva cuenta con una posición inmejorable, por la posición estratégica de su puerto, para convertirse en lugar de referencia privilegiado del sector energético español, si sumamos instalaciones de ciclo combinados, gasistas y de refino. ¿También vamos a dedicarnos ahora a bloquear este tremendo potencial?
Quiero hacer constar, al escribir estas líneas, que no conozco en nada al citado Grupo Gallardo, aunque sí sé de su fortaleza empresarial y de su posicionamiento ya estable en la gestión de medios de comunicación, tanto en nuestra provincia como en otras de Andalucía y hasta pujando, como si de un grande del sector se tratara, por el control del gigante e histórico en nuestro país Grupo Zeta. Y que no es mi intención valorar peajes políticos ni segunda intenciones en la partida mediática-partidista que con tanto acierto han terminado por fraguar los socialistas. Eso que lo discutan los dirigentes de las tres formaciones políticas con representación parlamentaria si es que en algún aspecto le afecta en el eco de sus mensajes a través de los soportes informativos que este grupo pueda controlar. Me quiero quedar en el análisis, sólo y exclusivamente en el campo del mundo económico y empresarial porque una inversión de estas características tiene importantes repercusiones tanto en los futuros tráficos del Puerto de Huelva como en la propia infraestructura que habrá que hacerse, junto a su posterior mantenimiento, en este oleoducto.
Y es que en Huelva, como un resorte que casi funciona automáticamente, cada vez que surge una inversión de carácter industrial comienzan a agitarse los mismos argumentos, aunque la verdad se dicha que no en la misma proporción a veces. En los últimos meses se ha desarrollado por parte de Cepsa, para fortuna de nuestra provincia, una fuerte inversión en la construcción de una segunda refinería en los terrenos del polígono industrial de Palos de la Frontera, que conllevará, como es lógico, mucha más descarga de buques petroleros en los pantalanes del puerto, y nadie ha levantado ni una sola voz en contra. Empresas de gas natural han construido kilómetros y kilómetros de gaseoductos por la provincia de Huelva para trasladar el gas natural a muchos otros lugares de España y tampoco ha pasado nada. Y, sin embargo, con este proyecto se han producido movilizaciones y ya se están montando plataformas tanto en la misma tierra extremeña como en la nuestra y no acabo de encontrar las motivaciones técnicas que puedan oponerse a esta inversión y que, por el contrario, no se han dado en otros proyectos parecidos y casi con la misma posible incidencia medioambiental. Es como si se eligieran proyectos concretos en ocasiones para hacer banderas partidistas con las que introducirse en colectivos sociales favorables a determinadas tesis medioambientales creando alarmas muchas veces injustificadas. Oponerse por norma a inversiones empresariales, que además benefician al conjunto de la economía, que generar tráficos de productos en nuestro puerto, creación de puestos de trabajo y una mayor capacidad productiva cuando somos deficitarios en la generación de refino para el gasoil y la gasolina que necesitamos para conducir nuestros coches, pues la verdad que no lo acabo de entender muy bien. Huelva cuenta con una posición inmejorable, por la posición estratégica de su puerto, para convertirse en lugar de referencia privilegiado del sector energético español, si sumamos instalaciones de ciclo combinados, gasistas y de refino. ¿También vamos a dedicarnos ahora a bloquear este tremendo potencial?
lunes, 31 de marzo de 2008
A qué esperan los ayuntamientos en su SOS
Ha sido terminar la campaña electoral, qué curioso, y ya hay casi unanimidad en cuanto al cristal con que miramos la realidad de la economía española e, inclusive, en el pronóstico de que lo peor falta todavía por llegar. Nosotros lo venimos escribiendo desde el verano del año pasado y a los gobernantes socialistas es ahora cuando se lo empiezo a escuchar, con el hándicap de que no hay tomada ninguna sola medida ni se piensa hacer, por lo visto, hasta que el presidente Rodríguez Zapatero quede investido como tal y se constituya el nuevo Gobierno. Por delante tiene un enorme desafío que pondrá a prueba su capacidad o no como gobernante, pues lo que tenemos no se resuelve con cuatro leyes progresistas para sector muy concretos de la sociedad sino que toca de lleno a la estabilidad económica y social de todo un país.
Los socialistas son especialistas en saber marcar los tiempos en base a sus propios intereses electorales. Hasta ayer no había crisis por ningún sitio y los que hablábamos o escribíamos de ellos se nos tomaba por catastrofista. En Huelva, en el asunto de la balsas de los fosfoyesos ha sido terminar la campaña electoral y que la Dirección General de Costas, dependiente del Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, marcara su plazo hasta el 2011 para finalicen los vertidos de Fertiberia en cumplimiento de la sentencia dictada por la Audiencia. Lo podían haber dicho antes, antes incluso de la manifestación por la industria del 19 de febrero. Los trabajadores hubieran tenido muchas más claras sus ideas en torno al futuro que le espera. Pero sin los tiempos electorales, como los tiempos estos de la visión real de la economía española. Ahora sí, ahora si hay crisis y de las gordas, con previsiones de crecimiento que apenas llegan al 2% y con una estimación muy pesimista sobre los efectos perversos del sector de la construcción y de la misma banca española.
En esta aceptación de la realidad sigo echando en falta la voz de los ayuntamientos, de sus alcaldes, de los alcaldes de todos los partidos políticos porque todos tienen los mismos problemas de endeudamiento de falta de recursos económicos para hacer frente a las muchas competencias que han ido asumiendo y que corresponden a otras administraciones públicas. El Estado, como Administración Central, ha podido terminar el año 2007 con superávit, y de eso han alardeado Solbes y Rodríguez Zapatero, pero no sé muy bien cómo le saldrían las cuentas si le restamos los déficit de las autonomías, diputaciones, ayuntamientos y las empresas públicas que se han ido constituyendo para disfrazar muchas cuentas. ¿No piensan hablar los representantes municipales? Hasta el momento el único que se ha atrevido a hacerlo, y con bastante sensatez, es el alcalde popular de Málaga capital solicitando al Gobierno que no aplique el pacto de estabilidad presupuestaria porque los ayuntamientos entonces se quedarán sin hacer inversiones públicas que contrarrestar a la nula inversión privada que se espera.
¿Y el efecto del parón de la construcción en las arcas municipales se ha estudiado? Lamentarse en cada despacho de alcaldía de que “no llegamos” ni para “pagar la nómina” es de mucha torpeza. Lo que urge, antes de que la situación vaya a peor, es que se aborden los gravísimos problemas económicos de los ayuntamientos y diputaciones con la seriedad y crudeza que merece. Su paralización financiera produce un efecto multiplicador en el sector privado y son muchos los proveedores que ya no sirven las peticiones que les llegan desde los servicios municipales. Lo conocen a la perfección los funcionarios, que se escandalizan, incluso, cuando observan a sus regidores gastar en auténticas ‘payasadas’ cuando faltan los uniformes para el verano a la policía municipal o las luces fundidas de los semáforos. Y podría poner ejemplos concretos de ayuntamientos de la provincia de Huelva con esta situación tan precaria. Si desde algún organismo fiscalizador se diera a conocer el déficit real de nuestros setenta y nueve ayuntamientos el montante total escandalizaría. Y lo que es más grave, los imposibilita para actuar de dinamizadores de la economía local en cada municipio, el tan cacareado desarrollo local que tanto fervor como seguidores tuvo en la década de los 90. Toca, pues, el turno de hablar a los alcaldes de los ayuntamientos, de exponer la situación real y de obligar al Estado y a la autonomía andaluza a que acudan en su ayuda financiera. Mientras más tiempo pase mayor será el problema porque ya no hay licencia que dar ni suelo que vender; bueno, vender sí, que te lo vengan a comprar esa ya es otra cuestión.
Los socialistas son especialistas en saber marcar los tiempos en base a sus propios intereses electorales. Hasta ayer no había crisis por ningún sitio y los que hablábamos o escribíamos de ellos se nos tomaba por catastrofista. En Huelva, en el asunto de la balsas de los fosfoyesos ha sido terminar la campaña electoral y que la Dirección General de Costas, dependiente del Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, marcara su plazo hasta el 2011 para finalicen los vertidos de Fertiberia en cumplimiento de la sentencia dictada por la Audiencia. Lo podían haber dicho antes, antes incluso de la manifestación por la industria del 19 de febrero. Los trabajadores hubieran tenido muchas más claras sus ideas en torno al futuro que le espera. Pero sin los tiempos electorales, como los tiempos estos de la visión real de la economía española. Ahora sí, ahora si hay crisis y de las gordas, con previsiones de crecimiento que apenas llegan al 2% y con una estimación muy pesimista sobre los efectos perversos del sector de la construcción y de la misma banca española.
En esta aceptación de la realidad sigo echando en falta la voz de los ayuntamientos, de sus alcaldes, de los alcaldes de todos los partidos políticos porque todos tienen los mismos problemas de endeudamiento de falta de recursos económicos para hacer frente a las muchas competencias que han ido asumiendo y que corresponden a otras administraciones públicas. El Estado, como Administración Central, ha podido terminar el año 2007 con superávit, y de eso han alardeado Solbes y Rodríguez Zapatero, pero no sé muy bien cómo le saldrían las cuentas si le restamos los déficit de las autonomías, diputaciones, ayuntamientos y las empresas públicas que se han ido constituyendo para disfrazar muchas cuentas. ¿No piensan hablar los representantes municipales? Hasta el momento el único que se ha atrevido a hacerlo, y con bastante sensatez, es el alcalde popular de Málaga capital solicitando al Gobierno que no aplique el pacto de estabilidad presupuestaria porque los ayuntamientos entonces se quedarán sin hacer inversiones públicas que contrarrestar a la nula inversión privada que se espera.
¿Y el efecto del parón de la construcción en las arcas municipales se ha estudiado? Lamentarse en cada despacho de alcaldía de que “no llegamos” ni para “pagar la nómina” es de mucha torpeza. Lo que urge, antes de que la situación vaya a peor, es que se aborden los gravísimos problemas económicos de los ayuntamientos y diputaciones con la seriedad y crudeza que merece. Su paralización financiera produce un efecto multiplicador en el sector privado y son muchos los proveedores que ya no sirven las peticiones que les llegan desde los servicios municipales. Lo conocen a la perfección los funcionarios, que se escandalizan, incluso, cuando observan a sus regidores gastar en auténticas ‘payasadas’ cuando faltan los uniformes para el verano a la policía municipal o las luces fundidas de los semáforos. Y podría poner ejemplos concretos de ayuntamientos de la provincia de Huelva con esta situación tan precaria. Si desde algún organismo fiscalizador se diera a conocer el déficit real de nuestros setenta y nueve ayuntamientos el montante total escandalizaría. Y lo que es más grave, los imposibilita para actuar de dinamizadores de la economía local en cada municipio, el tan cacareado desarrollo local que tanto fervor como seguidores tuvo en la década de los 90. Toca, pues, el turno de hablar a los alcaldes de los ayuntamientos, de exponer la situación real y de obligar al Estado y a la autonomía andaluza a que acudan en su ayuda financiera. Mientras más tiempo pase mayor será el problema porque ya no hay licencia que dar ni suelo que vender; bueno, vender sí, que te lo vengan a comprar esa ya es otra cuestión.
domingo, 30 de marzo de 2008
Administración de Justicia al descubierto
Es la primera vez que escribo de la inocente Mari Luz desde su desaparición. Como otros muchos ciudadanos he seguido día a día el calvario de sus padres y familiares y me parecía más respetuoso no añadir con unas líneas de texto en un periódico mayor incertidumbre y desasosiego a quienes con sólo mencionar su nombre tanto ya estaban padeciendo. Eso no supone cuestionar ni un ápice la meritoria labor de tantos y tantos medios de comunicación que durante estos meses han permanecido atentos a todo cuanto iba aconteciendo, contribuyendo, además, con la difusión de su risueña imagen infantil a que todos perseveraran en esa búsqueda que, al final, resultó infructuosa.
La forma en como se han ido sucediendo los acontecimientos, desde la aparición del cadáver de la pequeñita ese viernes cuando se cerraba la campaña electoral del 9 de marzo hasta la detención y puesta a disposición judicial, junto al descubrimiento de sus antecedentes delictivos, del presunto asesino nos tiene a muchos totalmente desconcertado. Son muchas las preguntas que nos hacemos y no hay periódico que abro o radio y televisión que escuchó o veo que no aborde con las mismas interrogantes y cuestionamientos este caso. Creo que marcará un antes y un después en la misma Administración de la Justicia española, en su funcionamiento y en la revisión de los procesos que se siguen en la tramitación administrativa-judicial de un sumario y de una sentencia. Puede que la vida de muchos niños inocentes se salven porque ocurrió esta muerte tan trágica y tan horrorosamente injusta. Y digo simplemente que puede ser porque las palabras del decano de los jueces de la Audiencia Provincial de Sevilla, donde se tendría que haber impartido justicia y haber puesto entre rejas al pederasta criminal, me han dejado tremendamente preocupado. Me imagino que con profundo conocimiento del funcionamiento interno actual de la Administración de la Justicia, este decano de los jueces ha dicho con total contundencia y claridad que “puede volver a ocurrir”, que puede ocurrir, en resumen, que delincuentes y asesinos ya sentenciados puedan permanecer en nuestras calles porque los juzgados no puede asumir la carga de procesos que tienen en la actualidad. Con otras palabras, ya mía, que la Administración de Justicia no funciona por la saturación que padece y que, aparte de cualquier error humano o descuido funcionarial, el problema radica pura y llanamente en una falta de medios técnicos y humanos para poder responder a la alta demanda de conflictividad social que padecemos.
La muerte de Mari Luz ha venido a poner al descubierto, por tanto, la tremenda incoherencia que se produce entre una administración que vende a bombo y platillo la importancia de una sociedad de la información, procesos informatizados y redes intercomunicadas en cuestión de segundos con archivos de información compartidos, y unos juzgados donde siguen en la prehistoria de la informática y con unos recursos muy limitados. Un condenado suelto por las calles matando porque la sentencia no se ejecutó por un juzgado mientras en otro mismo juzgado, y por otras mismas causas, tenía que presentarse cada 15 días sin que en los archivos de los servicios de Seguridad del Estado apareciera ninguna orden de detención sobre este sujeto. ¿Puede una mente tan loca y retorcida llegar a burlarse tan fácilmente de nuestro sistema de seguridad y de justicia? En algo muy gordo, desde luego, estamos fallando como Estado de Derecho en la Administración de la Justicia. Y quiero alertar de que si estas grietas tan enormes se producen en unos tiempos que ha sido de bonanza económica y de superávit, según el Gobierno de España, en las cuentas del Estado, qué nos puede ocurrir cuando tengamos menos desahogo económico y se engorde la bolsa de parados en España con el mayor aumento de población tan diversa como heterogénea que ya tenemos en este país. ¿Tenemos certeza de que nuestra Administración de Justicia puede responder? El decano de los jueces de la Audiencia de Sevilla lo ha avisado: Esto puede vuelve a ocurrir. Y ante esto toca el turno de los gobernantes y representantes públicos que han resultado elegidos el pasado 9 de marzo. La política no es gesticular y discutir entre formaciones políticas, lamentando situaciones como la de Mari Luz o solidarizándose con su familia. La política está para resolver las necesidades sociales y en el funcionamiento de la Administración de la Justicia hay un socavón inmenso.
La forma en como se han ido sucediendo los acontecimientos, desde la aparición del cadáver de la pequeñita ese viernes cuando se cerraba la campaña electoral del 9 de marzo hasta la detención y puesta a disposición judicial, junto al descubrimiento de sus antecedentes delictivos, del presunto asesino nos tiene a muchos totalmente desconcertado. Son muchas las preguntas que nos hacemos y no hay periódico que abro o radio y televisión que escuchó o veo que no aborde con las mismas interrogantes y cuestionamientos este caso. Creo que marcará un antes y un después en la misma Administración de la Justicia española, en su funcionamiento y en la revisión de los procesos que se siguen en la tramitación administrativa-judicial de un sumario y de una sentencia. Puede que la vida de muchos niños inocentes se salven porque ocurrió esta muerte tan trágica y tan horrorosamente injusta. Y digo simplemente que puede ser porque las palabras del decano de los jueces de la Audiencia Provincial de Sevilla, donde se tendría que haber impartido justicia y haber puesto entre rejas al pederasta criminal, me han dejado tremendamente preocupado. Me imagino que con profundo conocimiento del funcionamiento interno actual de la Administración de la Justicia, este decano de los jueces ha dicho con total contundencia y claridad que “puede volver a ocurrir”, que puede ocurrir, en resumen, que delincuentes y asesinos ya sentenciados puedan permanecer en nuestras calles porque los juzgados no puede asumir la carga de procesos que tienen en la actualidad. Con otras palabras, ya mía, que la Administración de Justicia no funciona por la saturación que padece y que, aparte de cualquier error humano o descuido funcionarial, el problema radica pura y llanamente en una falta de medios técnicos y humanos para poder responder a la alta demanda de conflictividad social que padecemos.
La muerte de Mari Luz ha venido a poner al descubierto, por tanto, la tremenda incoherencia que se produce entre una administración que vende a bombo y platillo la importancia de una sociedad de la información, procesos informatizados y redes intercomunicadas en cuestión de segundos con archivos de información compartidos, y unos juzgados donde siguen en la prehistoria de la informática y con unos recursos muy limitados. Un condenado suelto por las calles matando porque la sentencia no se ejecutó por un juzgado mientras en otro mismo juzgado, y por otras mismas causas, tenía que presentarse cada 15 días sin que en los archivos de los servicios de Seguridad del Estado apareciera ninguna orden de detención sobre este sujeto. ¿Puede una mente tan loca y retorcida llegar a burlarse tan fácilmente de nuestro sistema de seguridad y de justicia? En algo muy gordo, desde luego, estamos fallando como Estado de Derecho en la Administración de la Justicia. Y quiero alertar de que si estas grietas tan enormes se producen en unos tiempos que ha sido de bonanza económica y de superávit, según el Gobierno de España, en las cuentas del Estado, qué nos puede ocurrir cuando tengamos menos desahogo económico y se engorde la bolsa de parados en España con el mayor aumento de población tan diversa como heterogénea que ya tenemos en este país. ¿Tenemos certeza de que nuestra Administración de Justicia puede responder? El decano de los jueces de la Audiencia de Sevilla lo ha avisado: Esto puede vuelve a ocurrir. Y ante esto toca el turno de los gobernantes y representantes públicos que han resultado elegidos el pasado 9 de marzo. La política no es gesticular y discutir entre formaciones políticas, lamentando situaciones como la de Mari Luz o solidarizándose con su familia. La política está para resolver las necesidades sociales y en el funcionamiento de la Administración de la Justicia hay un socavón inmenso.
lunes, 24 de marzo de 2008
El PSOE de Huelva sitúa a sus peones
Los buenos resultados que su agrupación provincial viene cosechando elección tras elección y sus cuidados contactos y relaciones en el seno del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados –donde compartió muchas horas de charla con José Luís Rodríguez Zapatero cuando éste era un mero diputado de a pié por León- colocan al secretario general de los socialistas onubenses, Javier Barrero, en una posición envidiable ante los nuevos tiempos que vienen en la dirección nacional de esta formación política. Nosotros ya adelantábamos en esta columna del pasado domingo que su nombre sonaba entre los ministrables, en concreto para el Ministerio de Justicia porque en esta legislatura tiene que fraguarse un nuevo acuerdo con los populares y el político onubense fue uno de los artífices del anterior acuerdo entre los dos grandes partidos cuando, precisamente, eran los populares los que estaban en el Gobierno. Su experiencia en dos comisiones claves en el Congreso de los Diputados, la de Interior y la de Justicia, avalaban esta posible nominación ministerial. Las revelaciones hechas por este mismo periódico sitúan a Javier Barrero al frente de la secretaria del Grupo Parlamentario en esta legislatura después de que en los últimos años haya estado en la Mesa del Congreso de los Diputados. De confirmarse esta elección parlamentaria en el seno de su grupo sería, junto al nombre del portavoz que este mismo lunes hará pública la Ejecutiva Federal del PSOE, uno de los dos puestos neurálgicos para llevar a cabo las negociaciones que los socialistas quieren desplegar en esta nueva etapa para desbloquear la renovación de distintas instituciones importantes del país. Creo que como onubenses, y al margen de las discrepancias que se puedan tener en el plano ideológico, debemos alegrarnos de que los políticos de esta provincia se ubiquen en los centros de decisiones y más si son a nivel nacional, en la confianza también de que ese talante negociador que ahora va tener que practicar en el terreno parlamentario lo extienda, asimismo, hacia estas latitudes y abra con el PP en Huelva una etapa de más diálogo y más consenso.
Tras la ubicación de Barrero en Madrid nos queda por conocer si otro onubense, a nivel de Parlamento de Andalucía, va a jugar otro papel tan importante. En la anterior legislatura en la Mesa del Parlamento andaluz tuvimos, aunque no lo pareciera mucho, dos dirigentes políticos de esta provincia en las dos vicepresidencias del Parlamento andaluz, la socialista Petronila Guerrero y el popular, ahora senador por votación directa de los ciudadanos, Matías Conde. Va a resultar difícil otra doble carambola, que en verdad no es tan crucial como formar parte de la dirección de cada uno de los grupos parlamentarios. Cinta Castillo, como cabeza de lista del PSOE de Huelva, ha sido elegida por la dirección regional de su partido para protagonizar importantes debates electorales en televisión, en concreto el celebrado a cuatro (con representación de todos los grupos hasta entonces presentes en la Cámara andaluza) para abordar los temas de Educación. Su nombre suena con fuerza, sin embargo, para ocupar una de las consejerías del nuevo Gobierno Chaves. El presidente andaluz se ha caracterizado por respetar escrupulosamente las cuotas provinciales y también las femeninas pero siempre eligiendo él a sus consejeros, sin aceptar interferencias provinciales. Estas sólo las admite y las impone a sus propios consejeros llegado el momento de las designaciones de los delegados provinciales. Una nueva presencia de Isaías Pérez Saldaña no es previsible y su nombre suena, incluso, para sustituir a José Antonio Marín Rite al frente del Puerto de Huelva ya que a éste importante político –alcalde, presidente del parlamento y senador- también le llega, como a su viejo compañero de partido, Carlos Navarrete, los tiempos de la jubilación y el descanso merecido.
Hay otro dirigente onubense en importantes puestos de responsabilidad que no podemos pasar por alto porque sería una injusticia y bastante tiene con padecer desaires absurdos y desleales desde su propio partido en Huelva. Nos referimos a Genaro García Arreciado, todavía delegado del Gobierno de España, de Rodríguez Zapatero, en Ceuta. En su haber y mérito, la normalidad de la plaza en los últimos años y la visita histórica de Su Majestades los Reyes. De la continuidad o no de Rubalcaba en Interior va a depender mucho su futuro político, aunque en círculos familiares ya le han aconsejado que busque acomodo en puestos que le coloquen más cerca de casa. Como pueden observar vamos a vivir desde este lunes muchos movimientos y nombramientos porque ha llegado la hora de gobernar y de gobernar, claro está, los que ganan las elecciones. Es decir, los socialistas. Los que mandan en Huelva desde el año 1982. Una eternidad.
Tras la ubicación de Barrero en Madrid nos queda por conocer si otro onubense, a nivel de Parlamento de Andalucía, va a jugar otro papel tan importante. En la anterior legislatura en la Mesa del Parlamento andaluz tuvimos, aunque no lo pareciera mucho, dos dirigentes políticos de esta provincia en las dos vicepresidencias del Parlamento andaluz, la socialista Petronila Guerrero y el popular, ahora senador por votación directa de los ciudadanos, Matías Conde. Va a resultar difícil otra doble carambola, que en verdad no es tan crucial como formar parte de la dirección de cada uno de los grupos parlamentarios. Cinta Castillo, como cabeza de lista del PSOE de Huelva, ha sido elegida por la dirección regional de su partido para protagonizar importantes debates electorales en televisión, en concreto el celebrado a cuatro (con representación de todos los grupos hasta entonces presentes en la Cámara andaluza) para abordar los temas de Educación. Su nombre suena con fuerza, sin embargo, para ocupar una de las consejerías del nuevo Gobierno Chaves. El presidente andaluz se ha caracterizado por respetar escrupulosamente las cuotas provinciales y también las femeninas pero siempre eligiendo él a sus consejeros, sin aceptar interferencias provinciales. Estas sólo las admite y las impone a sus propios consejeros llegado el momento de las designaciones de los delegados provinciales. Una nueva presencia de Isaías Pérez Saldaña no es previsible y su nombre suena, incluso, para sustituir a José Antonio Marín Rite al frente del Puerto de Huelva ya que a éste importante político –alcalde, presidente del parlamento y senador- también le llega, como a su viejo compañero de partido, Carlos Navarrete, los tiempos de la jubilación y el descanso merecido.
Hay otro dirigente onubense en importantes puestos de responsabilidad que no podemos pasar por alto porque sería una injusticia y bastante tiene con padecer desaires absurdos y desleales desde su propio partido en Huelva. Nos referimos a Genaro García Arreciado, todavía delegado del Gobierno de España, de Rodríguez Zapatero, en Ceuta. En su haber y mérito, la normalidad de la plaza en los últimos años y la visita histórica de Su Majestades los Reyes. De la continuidad o no de Rubalcaba en Interior va a depender mucho su futuro político, aunque en círculos familiares ya le han aconsejado que busque acomodo en puestos que le coloquen más cerca de casa. Como pueden observar vamos a vivir desde este lunes muchos movimientos y nombramientos porque ha llegado la hora de gobernar y de gobernar, claro está, los que ganan las elecciones. Es decir, los socialistas. Los que mandan en Huelva desde el año 1982. Una eternidad.
lunes, 17 de marzo de 2008
¡Qué ya no hay más elecciones hasta el 2010!
Las calles de la capital y de muchos pueblos de la provincia tienen ya ese olor a azahar tan nuestro, tan de Semana Santa. El tiempo nos va a acompañar, al menos en este domingo de Ramos soleado que anuncian los metereólogos. Estos días son muy especiales para muchísimos lectores porque forman parte de un ritual religioso que, en el caso de Huelva capital, ha ido a más hasta convertirse en una de las celebraciones anuales que más disfrutan los onubenses y basta para ello contemplar el trasiego de las calles del casco antiguo, los palcos hasta los topes en la carrera oficial y la misma paralización comercial de la cuidad desde mediados de la tarde y desde este mismo lunes. Hasta Rodríguez Zapatero nos ha vuelto a elegir, no, por supuesto, para acompañar a los cofrades onubenses (¡faltaría más!) sino para descansar con su familia en el Parque Nacional de Doñana.
Igual que ha hecho el presidente del Gobierno de España, descansar, vamos a ver si logramos que la clase política de esta provincia también se aplique el cuento y decida tomarse un descanso. La campaña política de este 9 de marzo, del pasado domingo, comenzó en verdad allá por el 15 de marzo del 2004 y ya tuvo unos momentos de fuerte apogeo a finales del 2006 y hasta que en el 2007 tuvieron lugar las elecciones municipales. Creo que está bien, que este ritmo no hay cuerpo humano que lo aguante ni ciudadano que los soporte. Ha llegado la hora de parar, que hasta el 2010 no habrá ora cita electoral, ésta menor, con las europeas, y estamos en unos tiempos en los que gobernar y gobernar bien, con sentido, con responsabilidad y para todos es mucho más importante que ninguna otra cosa en estos momentos.
A lo largo del ‘Diario de la campaña’, análisis que han contado con muchos seguidores por los comentarios que me hacen llegar, hemos insistido mucho en que los socialistas, si volvía a gozar de la confianza del electorado, como a la postre a ocurrido tienen ante sí promesas muy serias y comprometidas por cumplir. De esas que los ciudadanos no suelen olvidar. Además esta provincia de Huelva, que les vota con la generosidad permanencia que lo hace desde hace tantos y tantos años, merece mucha más exigencia de los principales dirigentes socialistas ante los gobiernos de España y Andalucía a la hora de presupuestar inversiones y asignar partidas que generen riqueza.
Alabó que desde el PSOE, con su secretario general (y probable ministro, dicen), Javier Barrero, al frente, se haya puesto en marcha, nada más conocerse los resultados electorales, ese diálogo social con organizaciones empresariales y sindicatos para abordar ese plan de reindustrialización en Huelva ante el evidente parón del sector de la construcción, que en lugares como Ayamonte (el macroproyecto de Fadesa) ya empieza a dejar sus efectos. Lo que no puedo entender, teniendo tenemos las próximas elecciones tan lejos, que se le haya querido dar ya un tinte absolutamente partidista a este encuentro para hablar de algo tan importante como el fututo industrial. No tiene sentido marginar de entrada al PP, el segundo partido en la provincia, que además gobierna en los dos municipios con mayor implantación de empresas industriales (Huelva capital y Palos de la Frontera) y que además rige los municipios con mayor número de habitantes de la provincia (la capital y Lepe). El ‘chip’ electoral que parece todavía programado en muchas de las actitudes de los dirigentes socialistas onubenses debería ser borrado por unos cuantos meses y de esa forma nos iría a todos mucho mejor. La tormenta económica en la que hemos entrado va a arrojar cifras muy negativas y pesimistas en los próximos meses, el mismo Solbes ya admite que el crecimiento de PIB español superará en pocas décimas los dos puntos cuando no hace ni tres semanas aseguraba que estaríamos por encima de los tres puntos. Algo así como cuando pronóstico, al hacer el presupuesto del Estado del 2007 que el barril de petróleo se situaría sobre los 34 dólares (está escrito en la ley de Presupuesto de ese año) y sabemos por dónde vamos ya, superando con creces –como también escribí hace unos meses- los cien dólares. Y lo que queda mientras el euro siga revalorizándose frente a la moneda americana… Para pasar la tormenta y el tiempo que dure es mejor sumar esfuerzos que ir de salva patria alocado y sin partitura como estos días han hecho los socialistas con la bondadosa aquiescencia de empresarios y sindicatos y bajo el paragua todopoderoso de la concertación social en Andalucía. Un poco de consenso le vendrá muy bien a Huelva. Inténtemelo y más en estos días de retiro espiritual.
Igual que ha hecho el presidente del Gobierno de España, descansar, vamos a ver si logramos que la clase política de esta provincia también se aplique el cuento y decida tomarse un descanso. La campaña política de este 9 de marzo, del pasado domingo, comenzó en verdad allá por el 15 de marzo del 2004 y ya tuvo unos momentos de fuerte apogeo a finales del 2006 y hasta que en el 2007 tuvieron lugar las elecciones municipales. Creo que está bien, que este ritmo no hay cuerpo humano que lo aguante ni ciudadano que los soporte. Ha llegado la hora de parar, que hasta el 2010 no habrá ora cita electoral, ésta menor, con las europeas, y estamos en unos tiempos en los que gobernar y gobernar bien, con sentido, con responsabilidad y para todos es mucho más importante que ninguna otra cosa en estos momentos.
A lo largo del ‘Diario de la campaña’, análisis que han contado con muchos seguidores por los comentarios que me hacen llegar, hemos insistido mucho en que los socialistas, si volvía a gozar de la confianza del electorado, como a la postre a ocurrido tienen ante sí promesas muy serias y comprometidas por cumplir. De esas que los ciudadanos no suelen olvidar. Además esta provincia de Huelva, que les vota con la generosidad permanencia que lo hace desde hace tantos y tantos años, merece mucha más exigencia de los principales dirigentes socialistas ante los gobiernos de España y Andalucía a la hora de presupuestar inversiones y asignar partidas que generen riqueza.
Alabó que desde el PSOE, con su secretario general (y probable ministro, dicen), Javier Barrero, al frente, se haya puesto en marcha, nada más conocerse los resultados electorales, ese diálogo social con organizaciones empresariales y sindicatos para abordar ese plan de reindustrialización en Huelva ante el evidente parón del sector de la construcción, que en lugares como Ayamonte (el macroproyecto de Fadesa) ya empieza a dejar sus efectos. Lo que no puedo entender, teniendo tenemos las próximas elecciones tan lejos, que se le haya querido dar ya un tinte absolutamente partidista a este encuentro para hablar de algo tan importante como el fututo industrial. No tiene sentido marginar de entrada al PP, el segundo partido en la provincia, que además gobierna en los dos municipios con mayor implantación de empresas industriales (Huelva capital y Palos de la Frontera) y que además rige los municipios con mayor número de habitantes de la provincia (la capital y Lepe). El ‘chip’ electoral que parece todavía programado en muchas de las actitudes de los dirigentes socialistas onubenses debería ser borrado por unos cuantos meses y de esa forma nos iría a todos mucho mejor. La tormenta económica en la que hemos entrado va a arrojar cifras muy negativas y pesimistas en los próximos meses, el mismo Solbes ya admite que el crecimiento de PIB español superará en pocas décimas los dos puntos cuando no hace ni tres semanas aseguraba que estaríamos por encima de los tres puntos. Algo así como cuando pronóstico, al hacer el presupuesto del Estado del 2007 que el barril de petróleo se situaría sobre los 34 dólares (está escrito en la ley de Presupuesto de ese año) y sabemos por dónde vamos ya, superando con creces –como también escribí hace unos meses- los cien dólares. Y lo que queda mientras el euro siga revalorizándose frente a la moneda americana… Para pasar la tormenta y el tiempo que dure es mejor sumar esfuerzos que ir de salva patria alocado y sin partitura como estos días han hecho los socialistas con la bondadosa aquiescencia de empresarios y sindicatos y bajo el paragua todopoderoso de la concertación social en Andalucía. Un poco de consenso le vendrá muy bien a Huelva. Inténtemelo y más en estos días de retiro espiritual.
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