lunes, 13 de agosto de 2007

Doñana tiene que estar integrada en su comarca

Una valla de 27 kilómetros, a ambos lados de la carretera N-483, entre El Rocío y Matalascañas, que observan con asombro los miles de veraneantes de la zona estos días, ha provocado un duro enfrentamiento verbal entre el alcalde de Almonte, Francisco Bella, y la Junta de Andalucía, administración impulsora de la medida desde la mano ejecutara de la Consejería de Obras Públicas pero por petición y decisión expresa de la de Medio Ambiente para proteger de los atropellos al lince ibérico. El tema, curiosamente, había sido abordado en el Consejo de Participación de Doñana, que engloba a muchísimos representantes, y tan sólo la Federación Andaluza de Caza había mostrado su oposición a la iniciativa. Luego, cuando se ha visto el efecto paisajístico y la concepción fronteriza de auténtico muro insalvable que presenta, ya se han levantado distintas voces en contra, hasta el extremo de que los mismos ecologistas, a través de la asociación Ecologistas en Acción, también han manifestado su oposición ante la dichosa valla.
Cuando el Parque Nacional de Doñana estaba bajo la competencia de la Administración Central, y más si está la gobernaba un partido de distinto signo político que en Andalucía, pues cuestiones de este tipo estaban a la orden del día. Ahora, una vez que todo ha quedado bajo la soberanía de la Junta de Andalucía, la verdad es que enfrentamientos de este calibre ante la opinión pública y por cuestiones menores no se entienden. Y eso que el Parque se ha dotado de nuevos órganos de representación y de asistencia para abordar todas las cuestiones que afecten al paraje natural protegido. Si después de todo esto se falla en temas de poco calado, aunque de gran aparatosidad pública porque la valla trasmite a la ciudadanía que transita por la zona, una forma de entender la protección total y cerrada a cal y canto del parque, es porque a lo mejor sigue fallando, como antaño, la concepción que desde los despachos oficiales se tiene de la defensa y conservación de este espacio natural que afecta a una gran comarca natural pero a municipios de tres provincias colindantes.
Tenemos la suerte, además, de poder contar con unos observadores privilegiados cuando se abordan las cuestiones de Doñana. Desde que Felipe González, en su primer mandato como presidente de Gobierno, se decidiera por alojarse en Las Marismillas, en el centro de la reserva natural, para disfrutar de sus vacaciones hemos tenido la suerte de sus respectivos sucesores también se han ido enamorando de esta naturaleza privilegiada, desde el mismo José María Aznar hasta estos días José Luís Rodríguez Zapatero, quien disfruta con su familia de las maravillas naturales de la zona también de las playas vírgenes que van desde Matalascañas a la desembocadura del Guadalquivir por Sanlúcar de Barrameda. Teniendo huéspedes tan ilustres, que proyectan a Doñana tanto a nivel nacional como internacional, debates de este calado entre administraciones deberían cuidarse mucho más porque en nada favorecen este consenso real que existe en la sociedad y entre las administraciones por conservar y proteger el paraje al máximo.
Siempre he escrito que los grandes problemas que se han dado con Doñana parten de esa concepción cerrada que a veces se da en los gestores públicos de creerse únicos valedores del Parque, olvidando que éste existe y ha permanecido porque sus moradores, los pobladores de los municipios colindantes, han sido desde hace siglos sus primeros protectores. Hacer cosas, impulsar iniciativas, como esta valla carcelaria, como si de un ‘guantánamo’ se tratase, en línea con lo dicho por el alcalde de Almonte, Francisco Bella, no integra al Parque Nacional de Doñana con su entorno sino que más bien marcan unas fronteras, horribles desde el punto de vista estético y paisajístico, que dividen y separan. Es verdad es que a los linces hay que protegerlo, ahí en esa carretera y en las de Villamanrique, Bonares, Mazagón o Rociana, lugares donde la especie busca su hábitat natural de caza para sobrevivir como fauna carnívora que es. Hacerlo con una valla de estas dimensiones, ya es otro cantar.
Se hace necesario mantener el máximo de consensos en torno al Parque Nacional de Doñana. Un lugar tan privilegiado como excepcional, que acoge a mandatarios nacionales e internacionales, que además cuenta con una protección altísima en su interior, no debe verse envuelto en polémicas tan agrias como esta de estos días y menos por el vallado de una carretera tan transitada como la que une El Rocío con Matalascañas. Hay que volver a la línea de consenso, máxime cuando quedan cuestiones de tanto calado como la propia circunvalación de la aldea y la ampliación de los carriles que hacen interminables y agotadoras las tardes de muchos domingos a miles de veraneantes, con el consiguiente efecto medioambiental del consumo innecesario de litros y litros de carburantes. La Junta de Andalucía siempre ha esgrimido para acoger en su seno las competencias de los parques naturales que su proximidad al territorio le hacía mejor conocedora de la problemática que pudiera afectar a estos espacios protegidos. Las decisiones adoptadas con este vallado han dejado en evidencia que, al menos, con Doñana esto no es cierto y que también se mete la pata cuando no se escucha a quienes en verdad sí están cerca y viven junto y para el Parque porque este ha sido el mandato que han recibido de sus antecesores. El alcalde de Almonte, aunque haya tenido que cantar las cuarenta a gobernantes de su propio partido, tiene la responsabilidad de hablar en nombre de su pueblo y si es con menos exposición pública pues mejor que mejor.

domingo, 12 de agosto de 2007

El litoral onubense nota los efectos de la crisis

Nada es igual a las anteriores en la temporada estival en el litoral onubense. Ni la climatología –con unos meses de julio lo que llevamos de agosto sin ese calor sofocante de otros años- ni tampoco el flujo vacacional que genera un movimiento económico muy importante en todo el litoral y del que viven luego todo el año pues miles y miles de economía domésticas. Los pequeños negocios, muchos de ellos de carácter familiar, que se montan para los meses de verano sirven luego para aguantar el resto del año y las quejas y lamentos están a la orden del día nada más te acerca a los promotores del mismo con la intención periodística de preguntar por cómo va la cosa este año. Ellos mismos, con mucho humor, han bautizado ya esta temporada estival como la de las tres ‘P’. Pipas, paseo y playa. Vamos, que los veraneantes que han venido en estos meses, están gastando lo que se dice poquito y, para colmo, hay mucha menos gente que en otros veranos, pero bastante menos al decir de los que están en contacto con el transcurrir diario de las ventas de cara al público.

En la economía los momentos de crisis se ven venir casi siempre por la ralentización del consumo. No hay duda de que con la subida de los tipos de interés, tanto en Europa como Estados Unidos, se buscaba lo que los estudiosos dicen ‘un aterrizaje suave’ y ya lo que nos estamos encontrando, a medir por lo que dice la calle, es un parón en toda regla que a buen seguro irán revelando los datos macroeconómicos en los próximos meses, tal y como en este mismo mes de julio ya lo ha apuntado la bajada del IPC hasta una media anual del 2,2%. Nada tiene que ver esto con los titulares de estos días en todos los medios de comunicación en torno a la bajada de las bolsas mundiales arrastradas por la inquietud generada en Estados Unidos por la bancarrota de algunas entidades de crédito de la hipotecas basuras ni con la inyección de cientos de millones de euros, dólares y yenes al sistema interbancario por los bancos centrales de las tres principales economías mundiales para devolver tranquilidad a los mercados del dinero en estos días. Es cierto que la economía global va por un lado y por otro la economía familiar, aunque la segunda detecta con asombrosa capacidad los momentos de crisis y se repliega con tanta destreza como prontitud.

Y eso creo que es lo ha ocurrido este verano en todo el litoral onubense. Son muchas las familias que viven, como escribíamos al principio, del flujo económico de los veranos y al resentirse el consumo por la propia subida del tipo de interés y por la necesidad de muchas familias de guardar los ahorrillos para cubrir las hipotecas todo el amplio mundo del sector turístico, desde el hostelero, alquileres familiares, establecimientos hoteleros, comercios hasta el mismo del turismo residencial, se ha visto perjudicado de manera notable, posiblemente también incrementado por esta climatología suave en cuanto a las temperaturas de estos dos meses queda nada tienen que ver con las olas de calor de los últimos años. Los directores de oficinas bancarias comentan estos días que solo hacen tramitar ampliaciones de la hipotecas para aunar en las mismas otros créditos aumentando, a la vez, los años de amortización de las mismas y no digamos nada de los agentes inmobiliarios o de los vendedores de grandes promotoras, que de mantener una media de 100 ventas al mes en estos dos meses han pasado a no cubrir ni 10 de media, con la lógica incertidumbre de las empresas del sector que ya optan por construir menos o vender el suelo disponible a quienes puedan aguantar bancariamente con más facilidad los tiempos que se avecinan.

En Huelva, curiosamente, nadie ha levantado todavía la voz de alarma ni desde quienes tienen la responsabilidad de gobierno se apuntan medidas ante lo que se avecina. Una economía como la de Huelva, que en los últimos años ha gravitado mucho sobre el sector turístico, por pura lógica va a notar los efectos de una ralentización económica que se ha iniciado, ya de manera clara, por el bajón en el consumo. Las tres ‘P’, pipas, paseos y playa, que comentan los dueños de los pequeños negocios en el litoral onubense, indica que una de las zonas más pujantes de la provincia, lo que va desde Ayamonte hasta Matalascañas, que es además donde se concentra mayor número de población, tendrá en los próximos meses menos dinero y que muchos negocios no soportarán la larga temporada invernal porque no se han dado las ganancias mínimas en los meses de verano. Las grandes cadenas hoteleras, con ofertas de saldo dirigidas al mercado nacional, no sé cómo se van a plantear el futuro, desde luego con la construcción y puesta en explotación de muchos menos hoteles en la costa. Eso seguro. Los promotores, con los que los socialistas se han metido mucho en los tiempos de las vacas gordas hasta paralizarle todas las inversiones que se habían captado, van a tener que buscar otros mercados internacionales –caso de Europa del Este- hasta que vuelvan a bajas los tipos de interés. Los Ayuntamientos afectados por el POTAD, que menudo daño ha hecho en el mejor momento de las inversiones, ya tienen tiempo para replantearse los futuros desarrollos urbanísticos pero las arcas municipales también se van a resentir en sus ingresos y esto afectará a los mismos servicios municipales.

Con un panorama que mi, al menos, no me gusta nada de nada y que pinta bastante mal sería conveniente que los agentes económicos de la provincia, nada más volver de vacaciones, mantengan cuantas reuniones hagan falta porque tenemos ante nosotros un temporal económico que habrá que capear agarrándose con todas las fuerzas a los sectores que menos puedan verse afectados y que más dinamismo empresarial puedan en estos tiempos nuevos generar. Desde luego el sector servicios, y en él todo lo que engloba la economía de la temporada estival en el litoral, que es mucha y muy variada y personalizada en pequeñas y medianas empresas y autónomos, ya está tocado porque más que un aterrizaje suave lo de este verano en Huelva ha sido un auténtico parón en seco. Pregunten ustedes mismos y verán lo que les dicen los dueños de los negocios en el litoral onubense y saque sus propias conclusiones, como yo mismo, sin ser nada experto, he querido hacer desde esta esquina dominical de página.

lunes, 6 de agosto de 2007

Un paso más delante de Astilleros de Huelva

Cientos de ocupantes de los vehículos que transitaban la tarde del sábado, sobre la ocho, por el puente viejo del Sifón, también llamado de la Confederación porque se construyó en su día para hacer pasar las conducciones de agua que venían del pantano del Chanza para garantizar el suministro al Polo Químico, se quedaron parados para presenciar ‘in situ’, desde un lugar tan privilegiado, la botadura de un nuevo buque construido por la empresa Astilleros de Huelva. El ‘Dante A’, que así se llama este navío de 119 metros de eslora, como es lógico, tenía que aprovechar la marea alta de la tarde de este 4 de agosto para echarse a la mar, para echarse a la ría, desde las apretadas instalaciones de los astilleros onubenses y como suele ocurrir, cada vez que se bota un barco y más de estas enormes dimensiones, pues fue un auténtico espectáculo, no exento de incertidumbre porque no ha sido costumbre que en las instalaciones que tiene esta empresa de Huelva en la orilla de la ría del Odiel se fabriquen barcos de tanta envergadura. Y queda todavía para dentro de unos meses otro de 140 metros de eslora, lo que será un auténtico record en la historia de la factoría y algo de auténtico mérito para toda su plantilla de trabajadores, equipo técnico y directivo, así como para los propios miembros del Consejo de Administración. Proeza desde el plano técnico de la construcción naval y proeza empresarial porque desde unas instalaciones limitadas se ha captado una cartera de pedidos que marcan retos insospechados para cuantos han vivido la trayectoria de Astilleros de Huelva.
Como me decía no hace muchos meses su consejero delegado, Rafael Gómez, la aventura de Sevilla, de optar a la compra de Astilleros de Sevilla que había puesto en venta por imperativo comunitario la empresa pública IZAR, era una ilusión desde hacía muchos años pero dada la enorme capacidad comercial desplegada desde los Astilleros de Huelva, en un momento de repunte mundial de la construcción naval por el auge del tráfico marítimo, en especial por el crecimiento económico del continente asiático, pues se había convertido en una pura necesidad porque no existía capacidad técnica ni recursos humanos en los Astilleros de Huelva para digerir tanta carga de trabajo. De hecho, hace unos meses, nada más cerrarse formalmente la compra de la instalaciones de Sevilla y de ponerse operativa la factoría, que llevaba meses paradas por la propia incertidumbre laboral surgida por la decisión de la empresa pública de deshacerse de los distintos centros de trabajo distribuidos por España, se puso la primera quilla de un nuevo buque que ya irá viento en pompa en su construcción porque la capacidad técnica ubicadas en el puerto sevillano no tiene nada que ver con lo de Huelva. Es como viajar en un ‘Mercedes’ o en un ‘Peugot 307’. Que hay diferencia, que se nota en todo. Sevilla era vital para Astilleros de Huelva en su proyecto de empresa y ante su tremenda capacidad competitiva de captar pedidos en el mercado mundial.
El barco que este sábado se botaba , un buque de transporte de productos químicos de última generación, es un encargo de la empresa armadora Marítima Etnea, perteneciente al Grupo italiano Amoretti Armatori Group, que también recibirá en breve el que ahora se construye de 140 metros de eslora. Como el que se botó hace unos meses, el porta contenedores Clipper Point’, era un encargo de un grupo holandés para el tráfico de mercancía con el Reino Unido, de ahí que la misma empresa quiso desplazar hasta Huelva, a las instalaciones de Astilleros de Huelva, a más de cien representantes de empresas de ambos países que utilizarán el nuevo barco para lo pudiera conocer en el mismo puerto onubense antes de zarpar para entrar en funcionamiento. Esta capacidad de generar inversión extranjera que deja dinero y riqueza en Huelva, y ahora también en Sevilla, es obligado poner de manifiesto porque cuando se hablan de tantas y tantas horas de trabajo y de facturar en varios años más de 500 millones de euros también es indicativo del proyecto puesto en pie por empresarios onubenses que este negocio se ha traído hasta Andalucía desde otros países y compitiendo en el mercado mundial con otras muchas factorías de construcción naval.
Una botadura, como decía al principio, es un acto entrañable y también espectacular, disfrutado por esos cientos de ocupantes de vehículos desde el puente del Sifón, pero detrás de la misma, no se debe olvidar, hay muchas horas de trabajo y mucha labor empresarial que tiene nombres y apellidos. Astilleros de Huelva ha vivido momentos buenos, como los de ahora, y también momentos malos cuando entró en varias ocasiones en suspensión de pagos; ahora bien, detrás del proyecto había una labor constante, incansable y luchadora por hacer permanecer la empresa frente a las adversidades del momento, cuando lo más fácil, en situaciones de crisis del sector naval, hubiera sido tirar la toalla. Hoy hay que dar las gracias por esa resistencia frente a los problemas económicos de cada momento porque tenemos en Huelva una empresa capaz de abrir mercados, captar inversión, generar empleo y, además, como también hizo hace unos años la Caja Rural de Huelva, dar el salto a Sevilla para ampliar el negocio y convertirse en uno de los grandes grupos empresariales andaluces de capital privado y de la región, de aquí, de Huelva. Y eso que algunas veces escucho decir a algún que otro político corto de miras que en la provincia se echa en falta una auténtica clase empresarial ajena a los pelotazos urbanísticos. Pues la hay. Falta mirar lo que están logrando, no exento de sus dificultades, los rectores de Astilleros de Huelva.

domingo, 5 de agosto de 2007

¿Y cómo aprovechamos el 3 de agosto de 1492?

La nueva presidenta de la Diputación de Huelva, Petronila Guerrero, en su primer discurso de cada 3 de Agosto en el patio mudéjar del Monasterio de la Rábida, vino a decir algo por lo que muchos llevamos batallando y escribiendo desde hace años: “Huelva –afirmó- no puede desaprovechar haber sido la Cuna del Descubrimiento de América”. Es el mismo diagnostico periodístico que hacemos nosotros y pienso que otro muchos columnistas onubenses, cada vez que por estas fechas tenemos que asomarnos a la fiesta anual de las Colombinas, con toros en la Merced incluidos, y vivimos el protocolario acto con un calor que abraza organizado con sumo esmero, cariño y cuidado por la Real Sociedad Colombina Onubense. Estimada presidenta no podemos negarle que usted está en lo cierto, no debemos desaprovechar algo tan importante, una efemérides que marcó el cambio del mundo desde ese siglo, pero lo que todavía nadie sabe contestar y proponer de una manera institucional formal es qué es lo que debe hacer Huelva para aprovechar como provincia el haber sido la Cuna del Descubrimiento.
Hasta ahora, y el mismo nuevo obispo de la diócesis, José Viaplana, lo decía también en sus palabras cargadas de sinceridad emocional, ya es un milagro que permanezca el Monasterio de La Rábida gracias a la presencia de la orden Franciscana, que tenga vida, que siga abierto y que permanezca como símbolo. Abajo, a la orilla de la ría, el complejo montado con las carabelas como aula temática y centro expositivo pues está también bien, para qué lo vamos a negar. Que las fiestas Colombinas se han recuperado, a base de mucho esfuerzo e imaginación cada año desde el Ayuntamiento de Huelva, y muy en especial del concejal, Manuel Remesal, y su equipo, pues también es otra gran verdad. Ni la oposición, que tiene que ser critica, lo puede negar porque además ellos mismos, con su presencia de caseta en caseta, también lo comprueban cada agosto. Y si me apuran que la dualidad de la fiesta de los toros, con una mini feria muy consolidada, cerradita y muy rentable para los empresarios (vaya llenazo el del viernes, que ni en los mejores tiempos del Litri lo recuerdo), y la cercanía del mismo Trofeo Colombino, que empieza este mismo martes, con un cartel de lujo, conforman un conjunto de actividades variadas y con la suficiente atracción para competir con los calores de cada agosto, la fuerte competencia playera y el ocio nocturno en el litoral logrando que ,al menos, Huelva cada 3 de agosto encuentre eco informativo para que subsista en el recuerdo que todo lo que celebramos es en base y con motivo de la efeméride del Descubrimiento de América en el año 1492.
Ahora bien, yo pienso que la presidenta de la Diputación, Petronila Guerrero, con sus palabras quería llegar más lejos y el problema que yo quiero describirle hoy con mi articulo es eso, como logramos aprovechar mejor algo con tanto reclamo mundial como el mismo Descubrimiento de todo un continente. ¿Cuántas veces se ha hablado y escrito de la construcción de una gran Casa de América que tuviera una sala dedicada a cada país, con contenidos llegados de allá y cambiantes? Pues muchas, que yo recuerde casi tantas como yo llevo en Huelva y me acercó ya a los 30 años. ¡Qué se dicen años! O también, cuántas veces se ha hablado y escrito que Huelva albergue algún organismo internacional de carácter iberoamericano, como la Secretaría General permanente de las Cumbres anuales Iberoamericano. Pues desde el 92 lo venimos escuchando.
Amigos de Bilbao me han dicho en varias ocasiones, al abordar con ellos, el resurgir urbanístico y arquitectónico de esa ciudad que estaba lastrada en el margen izquierda por la zona industrial, que éste no se hubiera producido de la manera y la velocidad en que se hecho sin la construcción del Museo Guggenheim. Es cierto que su excepcional diseño marca a la ciudad bilbaína y me consta que es un reclamo hasta turístico de primer orden, y eso que luego en la parte de contenidos, expositiva, no viene a ser nada del otro mundo. Imagínense en Huelva, con la riqueza en contenidos que nada país iberoamericano puede aportar, lo que sería contar con un Museo/Casa de tan peculiar diseño arquitectónico pero con la variedad de tantos países del otro lado del atlántico. ¿Puede ser esta una forma de aprovechar el haber sido Huelva la Cuna del Descubrimiento? Pues no lo sé. El periodista tiene que quedarse en el análisis, constatando hechos y realidades. Lo de Bilbao está ahí como un simple ejemplo, seguro que habrá más ciudades con experiencias en rentabilizar efemérides de calado. Lo que no me gustaría es que cada 3 de Agosto, en el mismo sitio, y casi con los mismos protagonistas, todos vengamos a decir lo mismo en el diagnostico pero luego se olvide nada más salir por la puerta y pasar los periódicos del día a completar las hemerotecas. Petronila Guerrero, a lo mejor si saberlo, ha asumido un compromiso. Porque algo hay que hacer y hacerlo ya. Con el tesoro histórico que tenemos y con los cambios de un continente tan dinámico como el americano cuesta trabajo de entender que desde ninguna institución oficial se haya sabido todavía dar en la tecla acertada para sacar mayor provecho de 3 de agosto de 1492. Después de casi 30 años en Huelva la esperanza no la pierdo.

lunes, 30 de julio de 2007

El ‘universo’ internacional del Recreativo 2007/08

En Huelva ocurre, a veces, que las mejores notas históricas pasan desapercibidas. Ocurre en muchas cuestiones de la vida cotidiana y casi en todas las facetas. Somos una provincia dada al ‘péndulo’ social, tan pronto encumbramos como ninguneamos; tan pronto sacamos a hombros como nos mostramos fríos y pasotas ante momentos estelares. Con el Recreativo de Huelva, y me asomo desde esta esquina de página al mundo deportivo, tengo muchas veces miedo de que cuanto estamos viviendo, que es auténticamente excepcional pero que responde a un trabajo serio y metódico desde los despachos del Consejo de Administración, pueda sufrir esa tendencia natural de lo que he denominado renglones arriba como ‘péndulo social’. En la temporada pasada, en el primer partido que se disputó en el Estadio Colombino, viví ‘in situ’ esa forma tan extraña de responder sociológicamente determinados colectivos sociales. Recuerdo que marcó un gol el Mallorca que rompía a su favor el empate, cuando todavía quedaban minutos por delante para que terminara el partido, e, inmediatamente, varios aficionados, no uno ni dos, sino varios, se levantaron en las butacas de preferencias para dirigirse de manera desconsiderada y hasta insultante al palco presidencial pidiendo explicaciones. Se llevaban, insisto en el hecho, minutos de juego de lo que tenía que ser una temporada de muchos partidos y miles de minutos de competición. Fue tan desconcertante la reacción de este grupo de aficionados, todos ellos además ‘muy recreativistas’, ‘muy onubenses’, que cada vez que abordó el momento actual del Recreativo de Huelva me viene a la memoria estos hechos. Curiosamente, estos mismos aficionados, cuando el equipo de Marcelino reaccionó y empató el partido al Mallorca no se levantaron de los asientos de la misma manera que lo hacía, eso si es verdad, los otros casi dieciocho mil espectadores que seguían con alegría e ilusión la vuelta del decano a la liga de las estrellas. Los he seguido esta temporada en muchos partidos y creo que todavía andan en una contradicción personal este grupo de aficionados, entre admitir que algunos de los que se sientan en el palco presidencial como miembros del Consejo de Administración tendrían que haber salido en hombros en la temporada pasada o adjudicar, como seguro harán desde el primer minuto de esta nueva cita del 2007/08, a los aciertos en solitario de Marcelino como entrenador. ¡Cómo si una trayectoria deportiva y el resultado extraordinario de este Recre fueran cuestión de una única persona y no fruto de un buen trabajo colectivo y permanente!
Por eso en la noche del sábado, en Lisboa, me sentí reconfortado al poder vivir en persona como un equipo histórico (cumplió su centenario en el 2006), señero y europeo, de champions, invitaba en su enorme Estadio, y ante nada más y nada menos que de 27.132 espectadores (cifra oficial de asistencia hecha pública) y con cámaras de televisión de por medio, al Recreativo de Huelva para presentarse ante su afición de cara a la nueva temporada. El Sporting de Lisboa es, recordando una cifra que circuló en su día, mucho más que un club de fútbol. Es, como decía, una de sus muchas salas expositivas del remozado y moderno Estadio ‘José Avalade’, un universo ya que en torno a su historia, cien años, sus ídolos, sus triunfos y su trayectoria se ha logrado generar un sinfín de contenidos que dan vida y negocio económico al mismo club lisboeta por encima de las taquillas de cada partido, sus abonados, derechos televisivos ventas de los derechos de jugadores. El estadio del Sporting de Lisboa se ha convertido en un símbolo de la misma capital de Portugal, forma parte de su recorrido turístico y su historia se ha convertido en argumento para también generar ingresos extradeportivos al mismo club de fútbol. Creo que todo ello es fruto de una forma de gestionar una entidad deportiva de forma moderna, imaginativa y poniendo en valor todos sus activos. El Recreativo de Huelva, que como sociedad anónima deportiva, es un modelo de gestión en el fútbol español fue recibido en Lisboa y por el Sporting como una gran entidad, acorde posiblemente con la extraordinaria trayectoria como equipo revelación de la pasada temporada pero también como ejemplo vivo de lo que se puede hacer también en el mundo del fútbol para sacar máximas rentabilidades a escasos recursos. Esta ecuación es la que no se debería olvidar también en la temporada que ahora comienza casi con el mismo apoyo de abonados que el año pasado y con los mismos objetivos deportivos marcados al equipo técnico. El Recreativo de Huelva tiene y genera un ‘universo’ que a los que hemos vivido etapas de decadencia y miseria hace años hoy nos parecen auténticamente milagrosas, excepcional y que debemos vivir con enorme intensidad porque conforman una etapa histórica irrepetible en la centenaria vida del decano. Ver al equipo onubense codearse de tu a tu con formaciones de categoría europea y con estructura de club grande que hablan un lenguaje de gestión como sociedades deportivas modernas es una satisfacción enorme que me hacen olvidar la visión empequeñecida y mísera de esos contados aficionados que el día del Mallorca, en el septiembre del 2006, se dirigieron al palco presidencial con esa actitud tan poco noble e insensata como miope. Porque hasta que se no ve por fuera de Huelva lo que se valora al Recreativo de Huelva no entiende ni aprecia uno, a lo mejor, lo que se ha logrado. Y esto no es fruto de la casualidad ni que contemos con uno u otro entrenador.

domingo, 29 de julio de 2007

Fosfoyesos, una dura prueba de fuego

Seguimos inmersos en el debate ‘laberinto’ medioambiental de la Punta del Sebo intentando unos y otros encontrar la primera puerta de salida correcta, tal y como ya hemos escrito en esta misma esquina de páginas de EL MUNDO HUELVA NOTICIAS desde hace varias semanas. Y ya hemos empezado a escuchar y leer alguna que otra tontería, que si el problema no fuera del calado social que es en realidad pues podríamos hasta perdonar o eludir pero que dada la trascendencia de lo que anda en juego pues, al menos nosotros, no vamos a pasar por alto ni perdonar nada. Porque vamos a ver si todos nos enteramos y hablamos claro, por favor: aquí no está en juego, en estos momentos, el futuro de la empresa Fertiberia ni los dineros del señor Villar Mir, su principal accionista; aquí está en juego, hablando en plata (como reza un programa que me gusta seguir de Radio 5), el futuro de muchas familias de trabajadores y trabajadoras onubenses que hoy cuentan mensualmente con el sueldo y la estabilidad que le genera la actividad industrial de Fertiberia en Huelva, así como de otras dos empresas que de manera indirecta se verían afectadas por la paralización de la actividad industrial si se corta el vertido de los dichosos fosfoyesos (que hasta hace unos años se lanzaban por los caños directamente a la ría y al mar) en la zona de las marismas. A lo mejor, y no lo sé con pruebas, la que sí podría salir beneficiada de esta situación era la misma Fertiberia porque deslocalizaba la producción hacia países con menos costes de producción en el apartado de personal. No lo sé, insisto, ni me atrevo a levantar una acusación de este calado, pero de lo que no hay duda es de que el cierre de la factoría de Huelva sí afecta de manera directa y real a varios cientos de familias. De eso sí que no tengo duda alguna.Con la tremenda responsabilidad de que hablamos, escribimos y actuamos, al referirnos a los fosfoyesos y la sentencia dictada, de cientos de familias onubenses debemos todos aproximarnos a la situación generada. Que los fosfoyesos nunca, a lo mejor, debieron estar tan cerca de la capital era una decisión que tiene fecha procesal de hace muchos años, cuando el actual equipo de gobierno municipal del PP aterrizaba en el Ayuntamiento con el pláceme de Izquierda Unida (que no quiso gobernar con los socialistas), allá por el año 95, y no tenía como tiene ahora una voluntad formada de los problemas de la ciudad. Pues sí, no discuto que a lo mejor ahora, si le preguntan al alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, que hubiera hecho cuando le pusieron el sí o no a la licencia como un ‘la bolsa o la vida’, su opinión sería otra y ya desde ese mismo momento Fertiberia hubiera tenido que optar por otras alternativas. Si embargo no fue así y hemos llegado al momento, insisto, procesal de que tenemos ante nosotros una sentencia judicial, no firme puesto que será recurrida en Casación, que ha instado la Dirección General de Costas gobernada por el PSOE. Por qué se ha llegado hasta este extremo del litigio y si se han valorado o no por la administración autonómica, competente en Empleo, su repercusión, es una pregunta que no acaban de contestar en público y no sabemos si en privado a Luciano Gómez, líder sindicalista inquieto y activista de UGT en el sector industrial, los gobernantes socialistas con competencias en el conflicto. La entrada en este debate ‘laberinto’ medioambiental de la Punta de Sebo, que seguimos con enorme atención desde hace varias semanas, está ahí varado, esperando. Está muy bien que desde la FOE y desde la Cámara de Comercio de Huelva se reclame, como hemos dejado nosotros escrito, que los primeros responsables del PSOE y del PP, Javier Barrero y Pedro Rodríguez, se sienten a hablar –porque le va a los dos en el sueldo público que cobran, oiga, que se les paga por ello a los dos desde el erario público- y que hablen y hablen mucho de cómo colaborar institucionalmente para sacar los grandes proyectos de la provincia de Huelva adelante. Y que tienen que hablar de este tema de los fosfoyesos, pues que también que hablen. ¡Faltaría más! Lo que ocurre es que el procedimiento que activa el problema medioambiental, social y, posiblemente, de planteamiento urbanístico futuro de un territorio hoy industrial lo activa, o lo activan, desde despachos en manos de gobernantes socialistas y convendría que supiéramos todos el por qué y con que salida al futuro laboral de cientos de familias trabajadoras. Ellas, y no Fertiberia, ni la FOE, ni la Cámara, ni AIQB, son las que necesitan una primera explicación y, sobre todo, una solución. Eso es gobernar y gobernar bien cuando, como le ocurre al todopoderoso partido socialista en Huelva, maneja todos los resortes de poder, todas las decisiones administrativas. Resulta difícil de explicar que se coloque una espoleta de este tipo, se haga estallar judicialmente y que ahora nadie salga a dar explicaciones. Y Luciano Gómez, su hombre ante la industria, buscando culpables a diestro y siniestro y contradiciendo el mensaje y las propuestas atrevidas, de cierre ordenado de fábricas, expuesto desde Comisiones Obreras. Juro que no entiendo nada. Es preciso, por tanto, mayor claridad, absoluta transparencia informativa y que cuanto antes, porque es su responsabilidad como gobernantes, que las Administraciones del Estado y de la Junta de Andalucía nos digan hacía dónde nos quieren llevar. Desde luego, en esta primera fase del debate ‘laberinto’, no esperaba Pedro Rodríguez, desde el Ayuntamiento de Huelva, que fueran precisamente los socialistas – al entrar en el terreno movedizo de los fosfoyesos- los que le fueran iluminando el tortuoso e incierto camino en el que se había encerrado él, él solito y en campaña electoral, movido y asustado por las voces contadas de la doble Mesa de la Ría que aún subsiste.

lunes, 23 de julio de 2007

Petronila, lo que se da no se quita

«Petronila, lo que se da no se quita». Algo así debe estar pensando todavía la comunidad universitaria onubense desde que escuchó a la nueva y flamante presidenta de la Diputación, Petronila Guerrero, convertir en el eje principal de su discurso de toma de posesión la recuperación de edificio de La Merced, hoy sede de tres titulaciones académicas y uno de los centros más emblemáticos de la ansiada Universidad de Huelva. Además, Petronila Guerrero se fue a decir tal cosa al mismo patio central de La Merced ya que quiso, tal vez porque quería tomar posesión también simbólica de él desde ese mismo momento, que la constitución de la nueva Corporación salida del 27-M y su investidura como presidenta se trasladaran desde la sede central del organismo provincial, en la Gran Vía, un lugar mucho más acondicionado para este tipo de actos, al histórico monumento de La Merced. El rector, Francisco José Martínez López, y su junta de gobierno guardan un prudente silencio, porque conocen bien los acuerdos de cesión por muchos años que están firmados y no es cuestión de debatir en público lo que tan amarrado y sellado está.
Ahora bien, desde el lado político, no entiendo muy bien el silencio del resto de los grupos presentes en la nueva Corporación Provincial ante una reclamación de este magnitud –no sé muy bien si caprichosa o necesaria– que le hace la Diputación a la Universidad, una Universidad que anda todavía, como quien dice, dando sus primeros pasos y a la que le quedan por pagar muchos millones de euros de inversión por los centros construidos y que todavía necesita modernizar y edificar nuevas instalaciones para desarrollar su actividad académica. ¿Imaginan ustedes que quien hace esta reclamación, con tan magna tacañería como desparpajo, fuera el alcalde de Huelva? Los gritos de Manuela Parralo –le recuerdo a los socialistas lo dicho en campaña: su éxito o fracaso era de todos, no sólo de ella, por lo que convendría que no le apretaran más porque se irá cuando ella lo crea conveniente, no cuando se le intente acorralar como política y, quizás también, como mujer– de la misma Petronila Guerrero y no digamos de Javier Barrero y su guardián pretoriano, Mario Jiménez, se escucharían hasta más allá de Despeñaperros, reclamando al mismísimo PP que diera el cese a Pedro Rodríguez por estar en contra, ni más ni menos, que de la Universidad de Huelva. Pues nada, Petronila Guerrero, como presidenta de la Diputación, le quiere quitar a la Universidad uno de sus edificios más importantes, en el que se imparten clases a miles de alumnos, y aquí la oposición ni se inmuta; todavía hay quien hasta le ríe la gracia y le coloca un puente de plata para ver si lo logra durante su mandato. Como si de esto se tratase gobernar, quitar lo que se ha dado para que Huelva pudiera contar a la mayor rapidez con unos centros universitarios de primer nivel.
MRepaso, por otra parte, la justificación de tal petición y no encuentro motivo por ningún lado, máxime cuando el organismo provincial es una de las administraciones más boyantes de Huelva, a juzgar por como juega con los dineros públicos colocando a asesores por doquier a razón de 40.000 euros de media. La misma crisis socialista sucesoria de Cartaya –Millán, que el otro día andaba por el hospital Infanta Elena, no debe estar muy contento de este ‘navajeo’ político después de la obra política que ha hecho durante tantos años en su pueblo– se quería despachar hace unos días al secretario local de la agrupación socialista, Juan Miguel Polo (para comparar su rango en el ámbito local es similar al de Barrero como secretario provincial del PSOE) para que le dejara libre el camino al ambicioso Miguel Novoa (el de los 44 cambios de normas subsidiarias sin pasar por hacer un nuevo PGOU, que ya es caradura la cosa en el plano de la normativa urbanística) con un sueldo como asesor en la Diputación Provincial. Lo mismo tiene prometido y, no sé si ya cumplido, el ex alcalde de Ayamonte, Rafael González, y posiblemente todos los pocos –menos mal que esta vez son pocos porque los socialistas se lo han llevado todo en la provincia– portavoces del PSOE que hayan quedado como oposición municipal en los ayuntamientos gobernados por otras fuerzas políticas. Me decía hace unos meses un funcionario de la Diputación que en su departamento llegaban todos los meses cajas de nóminas que nadie abría y que pasados los meses los conserjes se encargaban de tirar. Me imagino que como muchos asesores de 40.000 euros/año, cobraban vía transferencia pues ni se desplazaban de sus pueblos para venir a la Diputación a recoger la nómina cada mes. Con este panorama, con lo que sabemos todos que se ha convertido el organismo provincial en estos años, ¿cómo se puede iniciar un mandato, querida Petronila, queriéndole quitar a la Universidad de Huelva lo que se le ha dado? ¿Para colocar en este edificio a más funcionarios nombrados a dedo? ¿Para qué entonces? ¿Tan poca importancia le damos a las necesidades de la Universidad de Huelva? ¿Se le ha preguntado acaso al rector, antes de un pronunciamiento reivindicativo tan categórico, si hacía ya falta o no el edificio de La Merced? Porque lo que se da no se quita, y menos de estas maneras tan injustificadas como innecesarias. Pero, claro, con oposición tan blanda como la tenida hasta ahora en la Diputación todo es posible y mucho más que nos queda por ver y escuchar en cuanto se firmen los ‘convenios’ publicitarios, ahora reclamados, que le quitaron a algunos para dárselos a otros de cara a la campaña electoral.