domingo, 18 de noviembre de 2007
Proyectos de aeropuertos a la espera de inversores
La presidente de la Diputación, Petronila Guerrero, ha querido aprovechar el acto institucional del ‘Día de la Provincia’ para reafirmar su voluntad son seriedad y rigor en dicho proyecto, comprometiéndose a no hacer nada que lo ponga en peligro ya que lo considera una infraestructura estratégica para la provincia de Huelva. Su mensaje político parece ir más encaminado a dejar claro que el único proyecto de aeropuerto viable es el impulsado por la sociedad formada por la institución provincial la Cámara de Comercio y no el que tienen autorizado la empresa ‘Agrícola del Pintado’, por parte del propio Ministerio de Fomento, en el enclave formado por os municipios de Gibraleón, Trigueros y Huelva y al que se oponen, y da entrada, vecinos de las barriadas de El Judío, El Pintado, San Lorenzo y La Ribera, argumentando que se encuentra muy próximo a sus casas y en base a ello han iniciado una movilizaciones muy bien movidas y dirigidas por una misma mano política, a juzgar por su capacidad divulgativa en folletos y pancartas.
Perderse en esta trifurca vecinal, cuando lo que existe es una simple tramitación administrativa en marcha, a la que faltan muchos papeles circulando los despachos de distintas administraciones, es a estas alturas una mera polvareda mediática poco práctica y útil. Porque hoy por hoy, lo que le faltan a cualquiera de los dos proyectos en marcha es el dinero que lo haga posible y eso quiero centrar el artículo de hoy.
Cuando el presidente entonces de la Diputación, José Cejudo, nos convocó en la Federación Onubense de Empresarios a la iniciativa privada, hará como dos años ya, para presentarnos el informe que justificaba la necesidad del aeropuerto en la provincia recuerdo que le pregunté en público que si tal infraestructura se consideraba como un negocio y lo que se buscaba era la incorporación de inversores privados a la empresa a constituida que explicara a los presentes el Plan de Negocios que se había elaborado, si es que existía, que proyectará a varios años las inversiones necesarias y las posibles rentabilidades o pérdidas de tal iniciativa empresarial. Convocar a los empresarios para que darnos a conocer lo mismo que los medios de comunicación ya habían publicado no tenía mucho sentido, salvo lo que conllevaba de un acto más propagandístico, ya que cualquier empresario local o foráneo que esté dispuesto a invertir en algo que se presenta como un negocio requiere un plan económico-financiero que lo avale. Los parámetros empresariales se mueven con criterios de rentabilidades de la inversión que son muy distintos a los parámetros de las administraciones que son, como es lógico, de mero interés público.
José Cejudo, tal vez porque este Plan de Negocios no se había hecho, me contestó yéndose por la tangente y sin concretar nada. Vamos, que si yo fuera un empresario predispuesto a invertir en este negocio del aeropuerto, al menos a mi, no me convención en términos de rentabilidad pura y dura para hacer ningún tipo de inversión y creo que con la misma sensación salieron el centenar largo de empresarios que se dieron cita para escucharle con mucha atención porque la coincidencia con él era plena en cuanto a la importancia de la infraestructura que se quería poner en marcha. Por el tiempo transcurrido desde entonces, y dado que en la sociedad promotora siguen estando los dos únicos socios iniciales, Diputación y Cámara, mucho me temo que el primer y gran obstáculo que deberá salvar cualquier iniciativa del aeropuerto como negocio privado y no como una infraestructura pública es encontrar los inversores que quieran arriesgar sus euros para recuperarlo, vía el beneficio societario, en los próximos años. Me llama, por ejemplo, poderosamente la atención que la Diputación, como fundadora de la nueva Cajasol, no haya conseguido ni tan siquiera que ésta u otra caja haya aportado nada en la sociedad y si ni tan siquiera se es capaz de lograr captar fondos ahí, con las de cosa que Mario Jiménez, por ejemplo, consigue para otras iniciativas privadas, ya me dirán ustedes quién va a apostar por el aeropuerto como negocio, que es el planteamiento que hasta la fecha conocemos.
A los promotores del otro aeropuerto, cuya único activo de valor es la propiedad del terreno y el expediente administrativo avanzado que ya tienen, creo que le falta lo mismo que a la sociedad de la Diputación y la Cámara de Comercio: inversores que quieran arriesgar los muchos millones de euros que demanda una obra de estas características Y sigo pensando que el sitio, además, no es el adecuado, al margen de las protestas vecinales, porque la instalación aeroportuaria debe estar cerca de la línea férrea de alta velocidad de Huelva a Sevilla, para aunar ambas conexiones de cara al transporte de los pasajeros, y no tan distante de la misma. Podremos, por tanto, hablar y hablar del aeropuerto y que la misma presidenta de la Diputación adquiera un compromiso público de convertirlo en algo estratégico para el futuro económico de la provincia, pero lo que necesitamos saber cuanto antes es dónde están los euros que lo haga posible, dónde los inversores y sino, al menos, cómo se piensa convencer a la iniciativa privada y captarla para que inviertan en este tipo de negocio tan especial. Es verdad que en Ciudad Real y Castellón lo han logrado, tal vez acudiendo a esos sitios podríamos saber con mayor exactitud dónde está el factor clave que pudo movilizar con éxito a la iniciativa privada. Hablando y hablando, como hasta ahora, ocurrirá en dentro de cuatro años, sino más, seguiremos escribiendo de lo mismo. Ustedes ya saben, algo clásico en Huelva con otras cuestiones de larga espera: llegada del AVE, conexión con Extremadura y Cádiz, etc., etc.
lunes, 12 de noviembre de 2007
Quién liderará la economía provincial ante la crisis?
Desde este verano vengo escribiendo con insistencia de esta cuestión porque el termómetro de la calle adelanta con muchas más certezas que las propias estadísticas los grandes cambios sociales y económicos. Y la calle ya delataba desde el verano lo que luego han venido a confirmar los mismos datos económicos y a reconocer, por fin, el mismo Gobierno de España de la mano de un cada día más despistado y comprometido Solbes. Con coincidencias más que preocupantes cuando al efecto de una inflación descontrolada (los expertos hablan de que podemos terminar el año en torno al 4% ya que ahora viene, tras los cereales, leche, pan, etc., también la subida de la carne y de todos sus derivados) se unen un tipo de interés alto y una bajada del consumo familiar y de las inversiones. El cóctel es explosivo. Y que no me cuenten milongas porque los despachos de la banca, notarias y registros conocen mejor que nadie en estos momentos lo que subyace y la debilidad de los esquemas sobre los que se ha basado la bonanza de estos años y la sensación del efecto ‘riqueza’ que en todos los estamentos sociales se percibía por la revalorización, principalmente, de las propiedades inmobiliarias de muchas familias.
La pregunta que vengo haciéndome desde hace unos meses es la misma de nuevo ahora: ¿a quién le corresponde liderar en la provincia las medidas de choque para aguantar esta crisis económica y sus efectos? Tengo claro que, en primer lugar, la responsabilidad es de quien acumula por la propia confianza que le otorgaron los ciudadanos mayores responsabilidades de gobierno, en este caso, por amplísima hegemónica mayoría, a los socialistas. Javier Barrero siempre ha mantenido que si ellos, el PSOE, era el partido más votado en la provincia, todo el peso institucional, económico, participativo y hasta mediático (por fin se ha hecho con un grupo propio de comunicación, un objetivo largamente buscado) le correspondía a su formación política. Por derivación y también por pura coherencia de suma de responsabilidades, toca ahora que de la misma manera asuma este liderazgo que reclamo. Y que nos cuente cuanto antes por dónde tienen pensado dirigir el rumbo de la economía provincial a través de los soportes que le permiten el amplio abanico de decisiones políticas que desde todos los estamentos de las administraciones que gobiernan pueden adoptar. ¿Vamos a salvar a la industria o no? ¿Le damos luz verde a las reaperturas de las minas o no? ¿Habrá campos de golf y turismo residencial o sólo vamos a construir viviendas sociales? ¿Cómo combinamos el aumento del paro que vendrá en los próximos meses con la demanda que desde determinados sectores, en especial el agrario, se hace de mano de obra y si tendremos que seguir buscándola en países lejanos? ¿Qué hacemos con la mano de obra inmigrantes que ya tenemos, incluida la que permanece en situación irregular, si no hay trabajo que ofertar? En fin, podría seguir haciéndome muchas preguntas que son, a la postre, las mismas que se hacen muchas familias, empresarios y sindicatos, en estos momentos.
En los próximos meses vamos a asistir a una campaña electoral que decidirá los futuros gobiernos en España y en Andalucía, los gobiernos que tendrán que contrarrestar los efectos de la crisis económica que se anuncia. Por responsabilidad colectiva, ahora más que nunca, las propuestas que cada formación política son importantísimas de analizar y estudiar. En especial, las que afecten a la provincia de Huelva que es el marco territorial donde primero nos movemos. Perderse en estas elecciones en otros debates, cuando a las familias lo que le preocupan, de verdad, es el día a día, supondría un derroche y hasta una estupidez. Creo que la sociedad civil, en la que creo, debería movilizarse desde cada una de sus entidades y estamentos asociativos para fijar ante la clase política onubense el panorama socioeconómico que tenemos ante delante. Como le decía a los representantes del sector de la construcción hace unas semanas, posicionarse con planteamientos lógico, razonados y exigentes ante los políticos muchas veces no es fácil, y más en época electoral, porque inmediatamente te pasan del campo amigo al del enemigo (y en Huelva el sectarismo de muchos dirigentes eleva al infinitivo esta toma de decisiones). Ocurre, por el bien de todos, que en tiempos de crisis económicas no es bueno y deseable dejar el análisis y las decisiones estratégicas sólo y exclusivamente en manos de la clase política, pues sindicatos y organizaciones empresariales (aunque estén juego las subvenciones de las políticas de concertación) tienen una obligación ante quienes va a sufrir de manera directa el efecto de un parón económico, las empresas y los trabajadores, y esta obligación se debe asumir guste o no guste al gobernante de turno. Los datos son tozudos porque ofrecen ya una foto fija inquietante y esta no aventura nada bueno para los próximos meses en Huelva. ¿Vamos o no a reaccionar o esperaremos sólo a lamentarnos cuando aumenten las cifras de parados y las empresas que se cierran?
domingo, 11 de noviembre de 2007
Unidad de todos y trabajo colectivo, armas del Recre
Esta temporada los resultados deportivos no están acompañando al equipo, en especial las últimas cinco jornadas y esto ha empezado a poner nerviosos a muchos. Además desde el mismo inicio del campeonato ha venido escuchando comentarios tertulianos en un contexto de derribo que me recuerda mucho a la temporada de Quique Hernández (siempre, curiosamente, con el mito del sinvergüenza de Viqueira –se llevó un sueldo sin trabajar para no jugar, so pretexto de una lesión, los partidos que podían dejar al club unos euros en el caso de un posible traspaso- detrás del mismo escenario) en la que teniendo el ascenso en la manos lo perdimos porque empezamos a enredarnos en otros asuntos y se perdió la mayor virtud de un equipo pobre en recursos económicos: la unidad de todos y el trabajo colectivo. Lo decía al principio de la liga, cuidado este año y que nadie pierda la verdaderas posibilidades del Recreativo, que no son otras que sufrir, hasta el último minuto, y codearse con los diez equipos que de media tabla para abajo lucharán domingo a domingo por eludir el descenso. Y enfatizaba: lo de la temporada fue excepcional y tal vez irrepetible porque con los medios económicos que se contaban y el esfuerzo que se hizo en el último minuto para recomponer la plantilla con seis fichajes de golpe, lograr lo que se logró tuvo mucho de milagroso y de esa suerte especial que se le suele venir al alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, cuando entra en campaña electoral y en este 2007 fueron, les recuerdo, las elecciones municipales.
En las competiciones de juego colectivo, y el fútbol lo es, el ambiente, la predisposición como conjunto y la personalidad que se imprima al plantel también compiten. Víctor Muñoz como entrenador es el único que puede imprimir a sus profesionales, de ese carácter, de esa personalidad. Al Español, que nos ganaba, se le remontó en minutos porque desde sus entrañas el equipo recreativista sacó esa casta y energía que todo equipo modesto necesita tener para competir en una competición desigual si miramos los recursos económicos y deportivos con los que cada club entra en la competición. Pero la grada también juega y al jugador le llega al césped las trasmisiones positivas y negativas que de ella se viven, como le llegó –estoy seguro- el mayor interés de los aficionados por lo que hacía Fernando Alonso que por lo que ocurría abajo mientras el Mallorca, más centrado en lo que tenía encomendado por su entrenador, sólo y exclusivamente pensaba en el partido en llevarse los dos puntos para seguir en la zona tranquila de la tabla clasificatoria.
Este domingo tenemos una oportunidad de desquitarnos todos. El Recre y su afición tienen que ser lo que siempre ha sido y eso debe llegar a los jugadores y al entrenador. Necesitamos a ese equipo de carácter que trasmita a la misma grada que quiere luchar, sudar y trabajar no dando por perdido ningún balón. Más que cuestiones de sistemas, a veces los partidos se pierden por falta de concentración y por falta de echarle lo que hay que echarle para que los balones caigan de nuestro lado. Si algo tengo que recriminarle a este entrenador es que, quitando esos minutos del Español, al Recreativo que él como profesional ha configurado como once, le falta casta, personalidad y coraje y tal vez por esa ausencia colectiva todo lo que en sensu contrario hace Martín Cáceres pues es tan celebrado y aplaudido por la grada, aunque en su precipitación y entrega también sus fallos por la misma precipitación e ímpetu que imprime en sus acciones como jugador. Esa tensión colectiva en lo deportivo es lo que debe prevalecer hoy en el Estadio y no cuestionamientos a todo cuanto se ha hecho en esta temporada, desde el mismo fichaje del entrenador al de los jugadores que han venido con un importante desembolso, por cierto, desde las arcas del club hasta el límite de lo que se podía permitir. Hay que cerrar filas, volver a es identidad como club que sabe de sus posibilidades reales y que esa energía viaje de la grada al césped y del césped a la grada. Quedan muchos partidos por delante y las diferencias entre una decena de equipos son mínimas y esa puede ser la tónica de esta temporada salvo que alguien se descuelgue y se entregue antes de tiempo. Algo que percibo en esa Huelva que tan poco me gusta y que suele pasar del todo a la nada con cierta facilidad y guiada por un talante ‘negativista’ y derrotista, camuflado bajo ese amor farseado a una Huelva de quejido y criticón que tanto trabajo nos cuesta desterrar y a la que este año algunas tertulias han querido volver a dar amparo pérdidas en resentimientos más personales que de interés general.
domingo, 4 de noviembre de 2007
Nuevo partido en Huelva para las futuras elecciones
Como no parece posible, y más en el estado actual de crispación, enfrentamientos e intentos obsesivos de mantener las dos Españas en el que andan empeñados PSOE y PP, acuerdos de gran calado entre estos dos partidos políticos, acuerdos de los que se llaman ‘temas de Estado’, pues estamos abocados a que surja en el panorama político futuro algo nuevo que, defendiendo a España, pueda apuntalar gobiernos de unos u otros sin necesidad de acudir a las fuerzas nacionalistas o independentistas. En ese sentido, el paso dado por Rosa Díez, dirigente socialista que no hace más de cinco o seis años disputaba el liderazgo dentro del PSOE entre José Luís Rodríguez Zapatero y José Bono, para constituir un nuevo partido con implantación territorial en toda España bajo las siglas de Unión, Progreso y Democracia (UPD) supone una bocanada de aire fresco en el actual contexto nacional, que de seguir como hasta ahora bien podría terminar derivando en una creciente abstención ciudadana en las próximas elecciones.
En Huelva la semilla de las ideas impulsadas por Rosa Diez ya está puesta y empieza la nueva fuerza política a dar sus primeros pasos para constituirse como colectivo con personalidad propia. El poco tiempo que queda de aquí a las elecciones fijadas para el 9 de marzo juega en contra de este nuevo partido si no fuerza una presencia referenciada clara en cuanto a las caras que le quieren representar y una implantación local, al menos en las principales localidades de la provincia. Reuniones de la comisión gestora provincial ya se han producido y los mismos medios de comunicación estamos a la espera de que se efectúe cuanto antes una presentación pública para que podamos darle sitio propio en el raquítico, aburrido y mediocre mapa político provincial.
Todo lo que aventuran en Huelva las próximas elecciones generales y autonómicas es una posición insultante –que no legítima- de dominio casi absoluto del PSOE ante la gravísima recesión que delatan los populares, por su propia y singular forma de ejercer como si fuera una oligarquía la política, no digamos ya los andalucistas y la trifulca interna que vive la coalición de Izquierda Unida porque ni Diego Valderas se siente confiado de asegurar con su presencia como cabeza de lista un escaño en el Parlamento andaluz. Hoy existe en Andalucía –a nivel del Estado no se cuestiona que seguirá el mismo reparto de escaños entre PSOE y PP, salvo una debacle total de estos últimos- una representación mayoritaria de siete parlamentarios para los socialistas, tres tan sólo para los populares y uno que se llevó el Partido Andalucista de Miguel Romero. Nadie piensa, precisamente, que este escaño siga en las filas andalucistas y las encuestas apuntan que podría caer del lado del PP, con lo cual se mantendría un siete a cuatro que supone en el conjunto andaluz que Manuel Chaves reválida con suficiencia su mayoría absoluta. Pero hay quien apunta ya en las filas socialistas, ante la debilidad que exhiben los populares, que pueden buscar, incluso, este escaño e infringir una derrota histórica de ocho a tres que sería la antesala de una profunda crisis en las filas del PP.
La presencia de este nuevo partido, Unión, Progreso y Democracia, si es liderado por figuras políticas con experiencia y que trasmitan confianza al electorado, puede ser el gran revulsivo en el cada vez más hegemónico mapa gobernante provincial. Para muchos ciudadanos puede ser la esperanza ante la posición fortalecida de los socialistas porque todos aquellos que no piensan como el PSOE, pero no quieren votar a los populares, se han encontrado sin fuerza política que los represente en el panorama onubense. El partido de Rosa Diez busca colocarse, además, como partido bisagra de carácter españolista, entre populares y socialistas y si quiere tener rango de fuerza nacional debe sumar votos en todas las provincias españolas y acudir a ambos comicios, tanto en el Congreso y Senado como para el Parlamento andaluz. Eso supone contar con un elenco ya importante de dirigentes, entre ellos muchas mujeres, porque son muchos los nombres que deben figurar en las listas y en las autonómicas la posición es ‘cremallera’, o lo que es lo mismo hombre/mujer o mujer/hombre en la configuración de la candidatura a presentar. Cuestión que parece fácil de confeccionar pero ya veremos el numerito que se va a montar en algunos partidos, empezando por el PP, cuando llegue la hora de cerrar a gusto de la mayoría este nuevo envite planteado con mucha habilidad desde el PSOE y su ‘lobby’ femenino.
Hemos entrando en precampaña y con la mirada puesta en el nueve de marzo, Domingo de Pasión y de Pregón en muchas localidades ante este calendario tan adelantado este año de la Semana Santa, en el que se van a celebrar unas elecciones muy importantes para lo que hoy todavía llamamos España. En Huelva, a lo mejor, este debate no coge muy lejos o no lo percibimos como fundamental pero la verdad es que está ahí, inclusive en la composición final de un Parlamento andaluz que asiste mudo al troceo de un Estado y recogiendo algunas competencias más que se van quedando dispersas. Unión, Progreso y Democracia, como partido político, tiene su razón de ser en España y por supuesto también en Huelva. La última palabra siempre la tienen los ciudadanos pero es tarea de sus promotores presentar un proyecto político, ilusionante, participativo y solidario, que falta hace ante la mucha pobreza que tenemos ante nuestra cada vez mas decepcionante visión periodística.
lunes, 29 de octubre de 2007
La industria química, sin consejería que la defienda
Pero siendo este escenario nuevamente preocupante desde un punto de vista social, por la tremenda fractura que en la convivencia ciudadana comporta, mucho lo es más la titubeante, apática o intencionada actuación de la Administración autonómica a través de sus máximos representantes en la provincia. Luciano Gómez, como hombre del PSOE en el mundo sindical, apunta siempre para el mismo lado al afrontar el problema de futuro de la industria en Huelva porque se ha dado el tema de Endesa, hoy cerrado ya y que no afecta en nada a su supervivencia como empresa productiva ni a los puestos de trabajo, y está en elaboración el nuevo Plan General de Ordenación Urbana de la capital y se olvida de que ha sido el Gobierno de España, el Gobierno Zapatero, el que ha puesto en jaque a las empresas con la sentencia movida por la Dirección General de Costas para que Fertiberia no pueda seguir vertiendo en las balsas de fosfoyesos, lo que pone en jaque a tres empresas más, y que también el Gobierno de España, en concreto el Ministerio de Industria, es quien tiene la solución para que la otra planta de Fertiberia en Palos pueda permanecer si logra un suministro de gas que le permita competir con los precios de otras empresas internacionales del sector. Resulta llamativo y ‘mosqueante’, no ya el silencio de las dos principales consejerías de la Junta, Innovación y Empleo, en todo esta grave situación que se presenta sino que sus dos máximos exponentes en la provincia, María José Rodríguez y Juan Márquez, ni tan siquiera asistieron hace unas semanas a la presentación de la Memoria Anual Económica de la Industria de Huelva ni ha solicitado ni una sola reunión con los representantes del sector industrial para conocer de primera mano lo que está en juego en estos momentos.
Luciano Gómez puede seguir apuntando al Ayuntamiento de Huelva, en su alocada carrera por ganarse un puesto en el escalafón político local, pero en los despachos ejecutivos de la industria química lo que más inquieta en estos días es la posición de descuelgue de las autoridades autonómicas como si todo el sector químico andaluz, que genera en el Campo de Gibraltar y en Huelva muchos puestos de trabajo, no resultara ya atractivo en el diseño de la Andalucía del futuro. Es más en el PADI, Plan Andaluz de Desarrollo Industrial, recientemente presentado, no hay ningún renglón, ningún apartado, en referencia a la actual industria química. Como si no existiera, como si no generara empleos, o en el peor de los casos, como si sus redactores, responsables autonómicos, no la considerara en sus planes de futuro. Desde luego, en Huelva, provincia cuya economía sigue sustentada principalmente por dicho sector, a las cifras exhibidas en la Memoria hecha pública hace unos días me remito, la delegada de la Consejería, María José Rodríguez, sólo parece interesada en cuestiones de carácter tecnológicos y el reparto de las subvenciones a las empresas amigas del ‘régimen’ socialista, pero ni ha hecho ni un gesto por conocer, visitar o sentarse a dialogar con los responsables del principal núcleo productivo provincial, tanto en facturación como en puestos de trabajo. Vamos, yo creo que ni se ha estudiado las cifras, ni tiene interés en verlas ni nadie le ha dicho desde más instancias de la Consejería que lo haga como un mínimo gesto político de apoyo al sector.
Va a hacer ahora unos 30 años que resido en Huelva, que como periodista he seguido la realidad cotidiana en sus más diversos aspectos y facetas, y puedo asegurar que no conozco ningún otro momento para el sector industrial químico más delicado que el actual. Y lo que me tiene atónito, perplejo, desconcertado es la ausencia de un liderazgo empresarial, social o político en la provincia que pueda tener capacidad de actuación para reconducir este rocambolesco escenario. La Asociación de Industrias Químicas y Básicas, que tiene su nacimiento como organización empresarial con protagonismo propio desde la segunda década de los 80, tiene ante sí un reto difícil y complicado y es verdad que en sus asientos de mando ya no están los mismos ejecutivos con peso pesado en sus respectivas industrias que antaño porque el modelo de dirección ha cambiado y hoy andan todos más preocupados de cumplir objetivos bajo parámetros establecidos desde la central que de diseñar estrategias de futuro para el sector. Sin embargo, por el propio bien de la economía provincial y por el propio bien de las mismas industrias y de sus trabajadores, alguien lo tendrá que hacer y llegar con fuerza, argumentos y razones al primer despacho de la Junta de Andalucía, al del presidente Manuel Chaves. Los números, los datos económicos, avalan que, al menos, se sepa qué se piensa en las Administraciones, Central Autonómica, en cuanto al futuro que puede deparar a todo este sector en la provincia de Huelva. El Puerto de Huelva, que siendo Genaro García Arreciado, mostró un tremendo interés por cuanto estaba ocurriendo, entre otros motivos porque le podía afectar a su misma cuenta de resultados económicos y planes de futuro, tiene que mostrarse mucho más inquieto puesto que su misma ausencia, al primer nivel, en la presentación de la Memoria Económica de este año también ha generado mayor grado de desconfianza y empieza a tomar cuerpo la idea de que todo este distanciamiento, desde las principales instancias socialistas de la provincia, responde más a una cuestión de diseño programático que a la mera casualidad. Luciano Gómez, para no perderse mucho en sus próximos movimientos, debería también preguntar en los cenáculos del PSOE si lo que hemos visto responde a un posicionamiento de fondo estudiado y meditado o la mera incompetencia de unos delegados de consejerías puramente incompetentes en las funciones asignadas. Pero hoy por hoy, la industria química, ante lo que viene, no tiene consejería ni administración pública que la defienda. Y esto es un hecho contrastado y evidente.
domingo, 28 de octubre de 2007
El consejero Isaías Pérez Saldaña gana a Barrero
Si decepcionantes, podríamos hasta decir ‘de insulto’, fueron las partidas inversoras incluidas en los Presupuestos Generales del Estado para el 2008 en la provincia de Huelva, gratificantes han resultado ser, en apariencia, las presentadas por Isaías Pérez Saldaña, único consejero onubense que se siente en el Consejo de Gobierno, junto
La Junta parece acertar más en las previsiones de inversiones, tal vez porque esté más cerca de los problemas y porque hay un consejero por la provincia sentado en el Consejo de Gobierno que expone mejor la realidad provincial, y el Estado, el Gobierno de España que le llama Zapatero, pues anda muy despistado sobre las necesidades y hasta las promesas hechas por sus propios dirigentes en la provincia durante años, en especial en lo que se refiere a la Nacional 431 y la red ferroviaria de alta velocidad. Hablando coloquialmente y hasta futbolísticamente, Isaías Pérez Saldaña y su equipo autonómico (parlamentarios y cargos públicos de la Junta) ganan por goleada
La Junta de Andalucía, por ejemplo, escuchando curiosamente un planteamiento hecho por el que fuera diputado provincial popular, José
Me alegra de la misma manera que se haya dotado con otra partida un acceso a las playas del litoral porque lo llevamos esperando por parte de la Junta desde que Aznar inaugurara con Cascos
Ahora bien, en conjunto, repasando las cifras y las asignaciones que ofrecieron ayer los distintos medios de los números de la Junta para el 2008, el balance es positivo y creo que tiene como segundo objetivo para los socialistas onubenses, marcado por el fiel guardián orgánico del
lunes, 22 de octubre de 2007
El control político del urbanismo encarece el suelo
Mejor que ellos no puede habar nadie porque están, desde luego, inmersos en la problemática y obligación, como dirigentes, es tener ahora que dar la cara ante la coyuntura que se le están presentando a muchas empresas, tanto pequeñas como medianas, e incluso las más grandes, y no digamos de todas las empresas complementarias de esta importante rama de actividad productiva. Desde luego la subida del tipo de interés, del euribor, tiene un efecto directo y activador de la crisis porque en un año se ha disparado de tal forma que para muchas familias se hace imposible el atender el incremento mensual de la hipoteca, el préstamo del coche y la cesta de la compra. Difícilmente, desde Huelva, se puede arreglar nada relacionado con el tipo de interés que entra dentro de las grandes decisiones macroeconómicas, en manos hoy del Banco Central Europeo.
Pero el precio del sueldo, el factor determinante que apuntaba Javier Hunt, ¿puede hacerse algo en este vital valor de referencia a la hora de fijar el precio final de una vivienda? Porque los empresarios de la construcción se han hartado de decir, por activa y por pasiva, mucho antes de la crisis, que el precio de todos los elementos de construcción en el coste final de una vivienda, incluido su legítimo beneficio industrial, estaba acorde con los normales dentro de cualquier otra actividad empresarial. Sin embargo, desde el lado político, y curiosamente siempre desde el mismo lado izquierdo (PSOE, IU y la comparsa Verde), la actividad de la construcción se ha estado uniendo, sin que nadie se cruzara con energía para frenarlo, con las palabras especulación y pelotazos urbanísticos y esto, mirando hacía atrás sin ira pero con espíritu reflexivo, sí que ha hecho mucho, muchísimo daño a muchísimos y muchísimos empresarios del sector de la construcción. El daño, desde luego, ya está hecho y ahora tendrán que explicarse muy bien los dirigentes de la organización UPECO para que la problemática actual pueda entenderse por el gran público y hasta por los responsables de las Administraciones.
Porque si el precio de la vivienda va a seguir subiendo en la provincia de Huelva, como anuncia el secretario general de UPECO, eso encaja poco con una coyuntura de escasa demanda y mucha oferta de ventas de pisos como la que ahora mismo todos los agentes que intervienen en el sector retratan. Si falta suelo para edificar en la provincia y suelo planificado existe y se ha puesto a disposición por parte de muchos ayuntamientos (que llevan años esperando la tramitación del Plan General de Ordenación Urbana), digo yo, que algún responsable tiene que existir de este desaguisado que tiene ahogado a todo un sector. Suelo caro, siguiendo el razonamiento de Javier Hunt y Francisco Urbano, es sinónimo de vivienda cara, aunque estemos en tiempo de crisis y de rebajas, y el suelo sólo puede ser ahora caro porque no exista en la provincia ese suelo programado, planificado y autorizado. Y esto es lo que hecho en falta en el argumentario de UPECO, que también tienen que decir ahora, aunque haya amistades de por medio, quienes son los principales culpables de esta situación. Los alcaldes de muchos pueblos de la provincia, y de todos los colores, han trabajado en los últimos años para sacar muchos planes de ordenación adelante pero la mayoría, por no decir todos, están paralizados en la Consejería de Obras Públicas, y más concretamente en la Comisión Provincial de Urbanismo. ¿Quién dirige el urbanismo de la Junta? Tendrá nombres y apellidos, amigos de UPECO. ¿Quién puso en marcha el POTA y quien ha tenido ralentizado su desarrollo? También tiene nombres y apellidos. ¿Quién ha beneficiado a los especuladores del suelo y escaso y quienes lo han encarecido y parece que lo van a seguir encareciendo? Tienen nombres y apellidos. Entonces, me pregunto yo, por qué no se dice también y se le piden públicas explicaciones cuanto todo un sector, el que representáis, se encuentra en la coyuntura de hasta pura supervivencia como la que empieza a darse en muchas empresas. Asumir tareas de representación es tener, a veces, que enfadarse con sus propios amigos en defensa de sus representados. A más de un dirigente empresarial le ha costado muchos disgustos y le ha afectado hasta en sus propios negocios, y ahí están, manteniendo el tiempo en primera línea de batalla porque para eso uno asume los cargos, para lo bueno y para lo malo. En momentos como los actuales no basta con aparecer ya, exhibiendo representación y buen conocimiento diagnosticador de los problemas. Eso, como el valor en el Ejército, se le supone. Falta meter el dedo en la yaga, batirse con los problemas y fajarse hasta sacar al sector adelante. Que falta, mucha falta le va a hacer ser ahora más que nunca claro, exigente y constante. Los que han tenido parado el suelo en la provincia, en su obsesión de controlar el urbanismo y con el todo el flujo económico que depara y chorrea, tiene que asumir sus errores y darle con urgencia una solución, que la hay los alcaldes de muchos pueblos, de todos los colores, estarían encantados de ver desbloqueado su trabajo de muchos años. ¿Se lo van a decir así de claro los dirigentes de UPECO a la administración hegemónica socialista que nos gobierna por ‘cielo y tierra’ en esta provincia?