El anuncio del cierre de la fábrica de Nilenfos en el sector químico, además de la acción inducida por la Dirección General de Costas para acortar la vida de Fertiberia en la avenida de Montenegro, provocó el anuncio por parte de los dirigentes socialistas onubenses, ante sindicatos y organizaciones empresariales, que se pondrían a trabajar de inmediato para articular un plan de reindustrialización en la provincia de Huelva (sostenible, siempre sostenible, como le gusta decir a Javier Barrero). En esta semana se ha presentado por uno de los grupos insignia del sector pesquero en nuestra provincia una suspensión de pagos en el juzgado de lo mercantil y todavía no he visto por los gobernantes socialistas apenas reacción; bueno, una, perdón, que se han dejado escapar en el nuevo Gobierno que nombra Manuel Chaves la Consejería de Agricultura y Pesca, que con tanto tino ha gestionado durante unos años Isaías Pérez Saldaña y que, para más inri, le ha conducido con relativa facilidad a alcanzar la alcaldía de Isla Cristina.
Para que el lector se haga una idea del efecto económico de lo ocurrido en el sector pesquero onubense con esta acción mercantil presentada por la empresa es como si en el sector industrial, empresas como Cepsa o Ence, haciendo comparaciones porcentuales de incidencia en cada sector de actividad productiva, pues hubieran anunciado en Huelva una suspensión de pagos con los efectos laborales, mercantiles y colaterales hacia otras empresas que ellos comporta. ¡Menuda estaría formada! Pues algo así es o que ha pasado en la pesca, en lo que quedaba de la actividad pesquera en esta provincia. De ahí que no contar ahora mismo con la herramienta de una Consejería de Pesca en manos de dirigentes vinculados a la provincia venga a ser, junto a la misma noticia de la suspensión de pagos, pues una mala cosa, aunque confío en la capacidad de todos los ejecutivos y accionistas de este grupo de empresas para que pueda salir adelante. Por el bien de Huela y por el bien de un sector como la pesca en la que hemos sido referencia nacional como provincial.
Desde hace semanas vengo insistiendo mucho a todos los gobernantes socialistas, dado el peso institucional que tienen bajo su mando, que tienen una tremenda responsabilidad con todos los ciudadanos de esta provincia que con tanta generosidad como confianza vienen confiando en ellos durante tantos años para gestionar la actividad pública. Lo que más deseo ahora mismo es que acierten, tanto en los nombramientos de los responsables que ponen al frente de cada despacho oficial, por el cual se van a decidir en los próximos meses tantas y tantas cosas. como en las medidas que van a promover para salvar este momento. Yo cada vez que escucho a Solbes hablar de “una leve desaceleración económica” es que me hecho a temblar porque, una de dos, o lo hace para no generar más incertidumbre (lo cual en economía ayuda poco viniendo de quien tienen sus datos sobe la mesa si luego lo dejan en entredicho mes a mes) o porque, en verdad, es el diagnóstico que desde su Ministerio se tiene. No sé por eso si en Huelva, en los despachos de decisión de los socialistas onubenses, se hace algo parecido a lo de Solbes o no. Pero el silencio de estos días con lo que ha surgido en el sector pesquero me tiene sorprendido. Porque hay sensaciones en el sector económico provincial onubense de que todavía lo peor no ha llegado, que queda mucho y duro por venir en los próximos meses. Hace unos días un afamado profesional con larga experiencia en el campo jurídico mercantil y fiscal me decía, tremendamente preocupado, que “la Huelva empresarial se estaba cayendo a trozos” y más desde que a los bancos le ha dado por cerrar el grifo. ¿Tienen esta percepción los gobernantes socialistas? ¿Han analizado con sus expertos en la provincia, con los muchos cargos de confianza y asesoramiento que tienen repartido por las delegaciones provinciales de las consejerías estos datos? Y sí los tienen analizados, que Dios lo quiera, qué medida y con cuánta rapidez piensan actuar. Hace unos días un parlamentario socialista, todo encorbatado y al que quieren aupar tras el ascenso, ya confirmado y anunciado por nosotros desde hace meses, de Cinta Castillo, comprometía en la actual legislatura de cuatro años una inversión pública de unos 600 millones de euros, lo que repartido, supone 150 millones de euros en cada ejercicio. Esto en inversión pública, en obra pública. Y para los sectores ya con problemas, caso del pesquero, ¿piensan hacer algo?; ¿y para la construcción y todo lo que genera en otras empresas auxiliares, hay algo? ¿Y para el hostelero y hotelero, que no me vean como están de asustados de cara a la temporada, tienen previsto algo? Y, ya por último, tienen alguna fórmula entre sus medidas para acudir en el auxilio de las arcas de esos ayuntamientos de la provincia que ya no llegan ni para poder pagar a final de mes el sueldo de sus funcionarios. ¿Tienen o no pensado algo? Si en cuestión de semanas no se reacciona a tiempo por los gobernantes socialistas en Huelva mal, muy mal, lo vamos a pasar. Y los discursos de Rodríguez Zapatero y Manuel Chaves, en sus investiduras, andan muy lejos, lejísimos, de la realidad cotidiana de empresas y familias.
domingo, 20 de abril de 2008
lunes, 14 de abril de 2008
Toma de conciencia tardía del PSOE
Resulta desalentador ver que muchos meses después de que todos los datos de coyuntura económica provincial lo anunciara, y en especial la propia economía diaria familiar, el secretario general del PSOE de Huelva, Javier Barrero, en su calidad de partido gobernante en las administraciones con mayor capacidad de decisión y de presupuesto, convocará este viernes a toda la cúpula institucional y ejecutiva socialista para venir a admitir, ya en público, que es absolutamente vital, necesario y urgente, acudir en auxilio del sector de la construcción en la provincia impulsando la obra pública y la privada porque de lo contrario el efecto ‘crisis’ se extenderá a otros muchos sectores que dependen o dependían el auge del ladrillo.
Es de agradecer, lo comentaba yo en un artículo de la semana pasada, que, por fin, los socialistas, pasadas las elecciones, empiecen a llamar a las cosas por su nombre y que esto no es ni un bache, ni una desaceleración, sino una crisis de mucha profundidad que por venir del sector financiero mundial pues todavía no existe experto que sea capaz de pronosticar ni su alcance, envergadura y extensión, de ahí que cada día nos sorprendamos con nuevas estimaciones macroeconómicas en torno a los principales variables, crecimiento del producto interior bruto, inflación y desempleo. Creo que los socialistas en Huelva ya saben a qué se pueden enfrentar en los próximos meses pero que tienen muy poco estudiado y analizado la forma en que desde la misma Huelva se puede amortiguar los efectos locales de esta crisis. Y les pongo un ejemplo de su tremenda falta de reflejo y podemos sacar juntos a lo mejor la misma conclusión.
El precio del cobre, metal que durante muchos años ha sido el sostén de la minería onubense y de la permanencia de muchos puestos de trabajo en zonas ahora deprimidas y con alto porcentaje de parados en la provincia, ha estado en los últimos años en continuo ascenso en el mercado de Londres que es el que marca su referencia mundial. Como ocurre con otras materias primas, al margen de sus propios ciclos, la alta demanda que ha propiciado el crecimiento de muchas economías emergentes, en especial asiáticas, ha estado en una de las causas de este incremento tan notable que hubiera permitido abrir con notable beneficio muchas de las explotaciones mineras onubenses hoy cerradas a cal y canto. Algunas, como la de Aguas Teñidas, han tenido suerte pero otras, como la de Riotinto llevan años esperando que desde la Consejería competente de la Junta de Andalucía se le diera luz verde, unas veces ha sido por el tema de las balsas y otras por la escasa credibilidad financiera que, al parecer, presentaban los nuevos inversores mineros. El resultado es que teniendo Huelva un enorme potencial minero por el alto precio del cobre las minas no se han abierto. Y qué empieza ahora a darse en el mercado del cobre, pues que la ralentización de estas economías emergentes, afectadas también por la crisis mundial financiera, puede provocar que en cuestión de meses haga descender la demanda y con ello comience a bajar el precio de dicho metal, de hecho ya los futuros de mayo, julio y septiembre así lo pronostican y que con estas perspectivas los inversores mineros se echen de nuevo para atrás. En suma, que habremos perdido una nueva oportunidad de desarrollo en esta provincia si es que ya no es demasiado tarde y dentro de unos meses, como ahora vemos a Javier Barrero describir la crisis del sector de la construcción, pues terminará diciéndonos lo mismo en cuanto a la minería.Los gobernantes, y más cuando se ostenta tanto y tanto poder institucional y todo en las mismas cabezas pensantes y mesas de decisión, en este caso el palacete-chalet que los socialistas tienen como sede provincial en la zona residencial burguesa del Conquero, deben actuar con mucho más reflejo y no desmerecer las opiniones, las pocas opiniones, por cierto, de los que nos expresamos con absoluta libertad en esta provincia. La Universidad de Huelva, su profesorado, sus investigadores, tiene que saltar a la palestra para iluminar con sus análisis el negro panorama que se nos viene encima. Con muchos meses de retraso, al menos, ya cuenta con que la dirección provincial socialista puede estar receptiva a sus sugerencias. Las perspectivas son tan malas y tan oscuras que a buen seguro lo van a agradecer porque ni ellos mismos tienen muy claro como atacar los efectos de esta caída en picado de la economía. Y, por favor, desde el PSOE no dejen que voces con poco conocimiento, como el presidente del Patronato de Turismo, Pepe Prieto, augure con tanto desparpajos como ligereza que hoteles y hostelería van a salir beneficiado de esta situación nacional y mundial porque todavía resuenan las carcajadas en muchos de los despachos de empresarios y directivos de los hoteles, restaurantes y bares del litoral. En estos días, por favor, tonterías y pamplinadas para elevar el ánimo sientan como una patada en donde usted y yo sabemos. Como para eso están las cajas diarias…
Es de agradecer, lo comentaba yo en un artículo de la semana pasada, que, por fin, los socialistas, pasadas las elecciones, empiecen a llamar a las cosas por su nombre y que esto no es ni un bache, ni una desaceleración, sino una crisis de mucha profundidad que por venir del sector financiero mundial pues todavía no existe experto que sea capaz de pronosticar ni su alcance, envergadura y extensión, de ahí que cada día nos sorprendamos con nuevas estimaciones macroeconómicas en torno a los principales variables, crecimiento del producto interior bruto, inflación y desempleo. Creo que los socialistas en Huelva ya saben a qué se pueden enfrentar en los próximos meses pero que tienen muy poco estudiado y analizado la forma en que desde la misma Huelva se puede amortiguar los efectos locales de esta crisis. Y les pongo un ejemplo de su tremenda falta de reflejo y podemos sacar juntos a lo mejor la misma conclusión.
El precio del cobre, metal que durante muchos años ha sido el sostén de la minería onubense y de la permanencia de muchos puestos de trabajo en zonas ahora deprimidas y con alto porcentaje de parados en la provincia, ha estado en los últimos años en continuo ascenso en el mercado de Londres que es el que marca su referencia mundial. Como ocurre con otras materias primas, al margen de sus propios ciclos, la alta demanda que ha propiciado el crecimiento de muchas economías emergentes, en especial asiáticas, ha estado en una de las causas de este incremento tan notable que hubiera permitido abrir con notable beneficio muchas de las explotaciones mineras onubenses hoy cerradas a cal y canto. Algunas, como la de Aguas Teñidas, han tenido suerte pero otras, como la de Riotinto llevan años esperando que desde la Consejería competente de la Junta de Andalucía se le diera luz verde, unas veces ha sido por el tema de las balsas y otras por la escasa credibilidad financiera que, al parecer, presentaban los nuevos inversores mineros. El resultado es que teniendo Huelva un enorme potencial minero por el alto precio del cobre las minas no se han abierto. Y qué empieza ahora a darse en el mercado del cobre, pues que la ralentización de estas economías emergentes, afectadas también por la crisis mundial financiera, puede provocar que en cuestión de meses haga descender la demanda y con ello comience a bajar el precio de dicho metal, de hecho ya los futuros de mayo, julio y septiembre así lo pronostican y que con estas perspectivas los inversores mineros se echen de nuevo para atrás. En suma, que habremos perdido una nueva oportunidad de desarrollo en esta provincia si es que ya no es demasiado tarde y dentro de unos meses, como ahora vemos a Javier Barrero describir la crisis del sector de la construcción, pues terminará diciéndonos lo mismo en cuanto a la minería.Los gobernantes, y más cuando se ostenta tanto y tanto poder institucional y todo en las mismas cabezas pensantes y mesas de decisión, en este caso el palacete-chalet que los socialistas tienen como sede provincial en la zona residencial burguesa del Conquero, deben actuar con mucho más reflejo y no desmerecer las opiniones, las pocas opiniones, por cierto, de los que nos expresamos con absoluta libertad en esta provincia. La Universidad de Huelva, su profesorado, sus investigadores, tiene que saltar a la palestra para iluminar con sus análisis el negro panorama que se nos viene encima. Con muchos meses de retraso, al menos, ya cuenta con que la dirección provincial socialista puede estar receptiva a sus sugerencias. Las perspectivas son tan malas y tan oscuras que a buen seguro lo van a agradecer porque ni ellos mismos tienen muy claro como atacar los efectos de esta caída en picado de la economía. Y, por favor, desde el PSOE no dejen que voces con poco conocimiento, como el presidente del Patronato de Turismo, Pepe Prieto, augure con tanto desparpajos como ligereza que hoteles y hostelería van a salir beneficiado de esta situación nacional y mundial porque todavía resuenan las carcajadas en muchos de los despachos de empresarios y directivos de los hoteles, restaurantes y bares del litoral. En estos días, por favor, tonterías y pamplinadas para elevar el ánimo sientan como una patada en donde usted y yo sabemos. Como para eso están las cajas diarias…
domingo, 13 de abril de 2008
La opinión de los militantes del PP onubense
El lunes 21 de abril, en ocho días, los más de diez mil militantes del PP de Huelva van a tener la oportunidad de tomar posición en este interesante debate precongresual que se ha abierto a raíz de que de Esperanza Aguirre pidiera en público, y ante el propio Mariano Rajoy, que la cita de Valencia de este partido en el mes de junio sea una convocatoria abierta para abordar planteamientos ideológicos de esta formación, su modelo de estructuración orgánica y, a lo mejor, la oportunidad de elegir entre dos candidaturas a la dirección diferentes. En este lunes 21 de abril se va a proceder en aquellas localidades con derecho a contar con representantes en el congreso nacional de Valencia (que no son todas aquellos municipios, por cierto, en los que constan militantes y organización local) a elegir a tan sólo 36 de los más de 3.500 compromisarios que por elección a nivel global se elegirán también en todas las provincias españolas. Habrá otros cuatro más compromisarios que corresponden a los dos congresistas y al senador elegido el pasado 9 de marzo y un último puesto que corresponde al presidente provincial, todos ellos natos por formar parte de la Junta Directiva Nacional. Existe otro puesto que hubiera correspondido a Huelva al contar con alcaldía de ciudad con más de 50.000 habitantes pero este mismo puesto coincide con la figura del presidente provincial y, por lo tanto, hay un puesto que pierde Huelva en este conclave nacional porque no puede Pedro Rodríguez votar doble ni personarse doblemente como compromisario.
En estos días se ha levantado una inmensa polvareda que arranca en las tertulias mañaneras tras la lectura de las muchas opiniones expresadas en los periódicos y que prosigue luego en las páginas de internet, bien sea por las webs de los confidenciales o los muchos blogs que se han habilitado. Opiniones, además, para todos los gustos y de todos los colores porque los dos resultados que han obtenido los populares en Andalucía y en España, los dos con derrotas, permiten observar los resultados electorales, y con ello el futuro de los dos liderazgos, el de Rajoy y el de Arenas, tanto como si el vaso estuviera medio lleno o también medio vacío. La foto es la misma e inapelable: son dos derrotas, de Arenas la tercera en su carrera política en Andalucía, y de Rajoy la segunda en unas generales pero con los antecedentes de haber perdido gallegas, catalanas y vascas. El momento del PP es crucial por mucho que se haya intentado amortiguar internamente y desde la fuerza del aparato orgánico un efecto rupturista personal la misma noche del domingo 9 de marzo como creo que durante varias horas estuvo en la cabeza y en las conversaciones familiares del mismo Mariano Rajoy.
Hace dos años, con ocasión de la conferencia pronunciada en las charlas de EL MUNDO Huelva Noticias por Jaime Mayor Oreja, acudí como unas veinticuatro personas más a una cena privada con el dirigente popular en la que se encontraban los primeros dirigentes del PP de Huelva, miembros de la dirección de este periódico y un grupo de profesionales independientes de distintos sectores de la sociedad onubense. A mitad de la cena se abrió una animada charla y tras una reflexión que le formulé al destacado dirigente popular en torno a la posición del PP en Cataluña y en la negociación entablada por el Gobierno con el entorno etarra se propició un vivo y hasta tenso debate entre ambos que desembocó en el modelo de partido actual, donde las decisiones estaba en manos de unos pocos, y los posicionamientos ideológicos tan cerrados en cuestiones de derechos civiles que alejaban a la formación de la misma evolución de la sociedad española actual. Jaime Mayor Oreja no llegó ni a encender su puro ni yo retrocedí en un ápice en los planteamientos que quise exponer ante uno de los pilares que se sentaba con Mariano Rajoy cada lunes en Madrid, con lo cual termine siendo recriminado por algunos dirigentes locales del PP porque le “había dado la noche y la madrugada (ya que el debate se alargó casi hasta las tres y media de la mañana) a tan destacado europarlamentario”. Al margen de las enormes divergencias existentes, y que los mismos resultados obtenidos por el PP en Cataluña y País Vasco han venido a reafirma aún más mis pensamientos, lo que más me dejó preocupado de aquella cena es recorar lo mal que le había sentado a Jaime Mayor Oreja ver rebatidos sus argumentos por un señor de Huelva que no bajaba la guardia en ningún momento, incluso cuando él llegó a perder los papeles y el tono de voz, y su convenciniento total de que la estrategia política del PP se tenía que decidir por la cúpula para no que volviera a ocurrir lo mismo que “en la UCD”, partido del que el procedía en la rama democristiana. Este fantasma de que el hecho de debatir y hasta discrepar pueda suponer división, persigue todavía a muchos de los actuales líderes del PP y tal vez por ello, incluso antes de que hablen este lunes 21 de abril la militancia, ya hay quien promete apoyos incondicionales, como el mismo Javier Arenas desde Andalucía, a Rajoy y ese modelo de partido con decisiones que sólo comparte un reducido grupo de personas, una oligarquía cerrada que se auto defiende a si misma hasta para permanecer, tanto como años lleva el PSOE de gobierno en algunos lugares (leáse la misma Andalucía) con sus privilegios y prebendas en la oposición. Hace falta aire fresco en los populares porque este partido tiene mayoría de edad y la militancia, aunque desactivada por el escaso o nulo entrenamiento participativo que le han permitido en estos años, tiene todo el derecho a pensar, a hablar y a decidir. Nunca pensé hace años –cuando escribía de la renovación para abrirle camino a Pedro Rodríguez, allá por el año 1994, como candidato independiente a la alcaldía de Huelva en el anquilosado PP de Huelva- que en estos razonamientos tan elementales iba yo a coincidir en estos días con el mismísimo Alvarez Cascos o con algunos viejos militantes de la extinta Alianza Popular.
En estos días se ha levantado una inmensa polvareda que arranca en las tertulias mañaneras tras la lectura de las muchas opiniones expresadas en los periódicos y que prosigue luego en las páginas de internet, bien sea por las webs de los confidenciales o los muchos blogs que se han habilitado. Opiniones, además, para todos los gustos y de todos los colores porque los dos resultados que han obtenido los populares en Andalucía y en España, los dos con derrotas, permiten observar los resultados electorales, y con ello el futuro de los dos liderazgos, el de Rajoy y el de Arenas, tanto como si el vaso estuviera medio lleno o también medio vacío. La foto es la misma e inapelable: son dos derrotas, de Arenas la tercera en su carrera política en Andalucía, y de Rajoy la segunda en unas generales pero con los antecedentes de haber perdido gallegas, catalanas y vascas. El momento del PP es crucial por mucho que se haya intentado amortiguar internamente y desde la fuerza del aparato orgánico un efecto rupturista personal la misma noche del domingo 9 de marzo como creo que durante varias horas estuvo en la cabeza y en las conversaciones familiares del mismo Mariano Rajoy.
Hace dos años, con ocasión de la conferencia pronunciada en las charlas de EL MUNDO Huelva Noticias por Jaime Mayor Oreja, acudí como unas veinticuatro personas más a una cena privada con el dirigente popular en la que se encontraban los primeros dirigentes del PP de Huelva, miembros de la dirección de este periódico y un grupo de profesionales independientes de distintos sectores de la sociedad onubense. A mitad de la cena se abrió una animada charla y tras una reflexión que le formulé al destacado dirigente popular en torno a la posición del PP en Cataluña y en la negociación entablada por el Gobierno con el entorno etarra se propició un vivo y hasta tenso debate entre ambos que desembocó en el modelo de partido actual, donde las decisiones estaba en manos de unos pocos, y los posicionamientos ideológicos tan cerrados en cuestiones de derechos civiles que alejaban a la formación de la misma evolución de la sociedad española actual. Jaime Mayor Oreja no llegó ni a encender su puro ni yo retrocedí en un ápice en los planteamientos que quise exponer ante uno de los pilares que se sentaba con Mariano Rajoy cada lunes en Madrid, con lo cual termine siendo recriminado por algunos dirigentes locales del PP porque le “había dado la noche y la madrugada (ya que el debate se alargó casi hasta las tres y media de la mañana) a tan destacado europarlamentario”. Al margen de las enormes divergencias existentes, y que los mismos resultados obtenidos por el PP en Cataluña y País Vasco han venido a reafirma aún más mis pensamientos, lo que más me dejó preocupado de aquella cena es recorar lo mal que le había sentado a Jaime Mayor Oreja ver rebatidos sus argumentos por un señor de Huelva que no bajaba la guardia en ningún momento, incluso cuando él llegó a perder los papeles y el tono de voz, y su convenciniento total de que la estrategia política del PP se tenía que decidir por la cúpula para no que volviera a ocurrir lo mismo que “en la UCD”, partido del que el procedía en la rama democristiana. Este fantasma de que el hecho de debatir y hasta discrepar pueda suponer división, persigue todavía a muchos de los actuales líderes del PP y tal vez por ello, incluso antes de que hablen este lunes 21 de abril la militancia, ya hay quien promete apoyos incondicionales, como el mismo Javier Arenas desde Andalucía, a Rajoy y ese modelo de partido con decisiones que sólo comparte un reducido grupo de personas, una oligarquía cerrada que se auto defiende a si misma hasta para permanecer, tanto como años lleva el PSOE de gobierno en algunos lugares (leáse la misma Andalucía) con sus privilegios y prebendas en la oposición. Hace falta aire fresco en los populares porque este partido tiene mayoría de edad y la militancia, aunque desactivada por el escaso o nulo entrenamiento participativo que le han permitido en estos años, tiene todo el derecho a pensar, a hablar y a decidir. Nunca pensé hace años –cuando escribía de la renovación para abrirle camino a Pedro Rodríguez, allá por el año 1994, como candidato independiente a la alcaldía de Huelva en el anquilosado PP de Huelva- que en estos razonamientos tan elementales iba yo a coincidir en estos días con el mismísimo Alvarez Cascos o con algunos viejos militantes de la extinta Alianza Popular.
lunes, 7 de abril de 2008
Gobierno y oposición, cada uno con trabajo
En unos días, una vez constituidas las distintas cámaras parlamentarias en Madrid y Andalucía y celebrada las sesiones de investidura de Rodríguez Zapatero y Manuel Chaves, tendremos los nuevos gobiernos y es de esperar, que cuanto antes, las primeras medidas de carácter económico. En la semana pasada los representantes empresariales onubenses de los sectores hotelero y hostelero ya han alertado de lo mal que puede pintar la próxima temporada turística en los meses de verano, que es lo único que salva las cuentas en nuestra provincia, de producirse las cajas hechas en la pasada Semana Santa. Inquietos está también todos los concesionarios de coches porque las ventas han caído en el primer trimestre a cifras que no se conocían en los últimos quince años. Y las cifras de paro que se han dado a conocer, aunque rompe por los menos con la tendencia en Huelva de un aumento constante desde el mes de mayo del año pasado, que se dice pronto, no tienen nada que ver con la generación de empleos que existía en el mismo mes de marzo del año 2007.
Los socialistas onubenses han celebrado este sábado su Comité Provincial y por las declaraciones se presume que tienen totalmente asumido la tremenda responsabilidad que tienen en estos momentos porque la confianza tan grande que los ciudadanos han vuelto a depositar en ellos como gobernantes tiene que verse correspondida con actuaciones claras y concretas que pueda dinamizar la economía provincial. Gobernar tiene sus encantos y sus privilegios, entre ellos el de situar a mucha gente de un mismo partido a costa de los fondos públicos, pero también obliga en situaciones como las que se dibujan en el panorama y que van confirmando las distintas variantes económicas a pilotar las medidas que puedan amortiguar sus efectos. No creo que ahora mismo sea un problema de vertebración provincial, como ha indicado el secretario general socialista Javier Barrero, sino encontrar los puntos fuertes de los sectores empresariales que pueden contrarrestar con eficacia el bajón de los que durante los últimos años han tirado con fuerza de nuestro producto interior bruto local. Desde luego la inversión pública será decisiva como soporte y ésta, a tenor de cómo se encuentran de vacías las arcas de los ayuntamientos y de la Diputación Provincial, sólo puede venir de los gobiernos autonómicos y estatal. Habrá que pelear mucho en el reparto de los dineros porque la competencia con otros territorios va a resultar épica porque todos intentarán barrer para casa y quien tenga más capacidad de influencia es, al final, el que se lleva el gato al agua. Huelva no viene siendo, en este sentido, una provincia afortunada y menos si la comparamos con la generosidad extrema del electorado onubense con los socialistas. A estas alturas es difícil que cuelen muchas más dilaciones con las principales infraestructuras que se vienen demandando y tampoco se cuestión de seguir jugando al despiste con el proyecto de aeropuerto cuando todos sabemos que el mismo será posible si intervienen de manera directa la inversión pública porque es un mal momento para esperar que sea el sector privado el que asuma la tarea de sacarlo adelante.
Los socialistas, pues, tienen mucho trabajo en los próximos meses si no queremos ver como caen empresas tras empresas en la provincia pero la misma tarea tienen también los partidos a los que los ciudadanos han colocado en la oposición. El PP tiene que explicar cuál es su modelo de desarrollo para esta provincia y las actuaciones que deben acometerse para impulsar esos sectores económicos que tienen posibilidades de aprovechar esta coyuntura económica. Ya no hay elecciones con repercusión provincial hasta dentro de tres años largos pero eso no significa que esta formación política no trabaje de puertas para dentro en la elaboración de sus propuestas alternativas y ejerza una función exigente en el control de los gobernantes socialistas. En la campaña electoral nos quedamos con las ganas de conocer la opinión que su candidata más destacada a nivel del Congreso de los Diputados, Fátima Báñez (ahora situada en el equipo de la nueva portavoz del grupo parlamentario popular), tienen en cuestiones puntuales de la provincia y no es lógico que nos quedemos meses y meses en blanco, los socialistas yendo por libre y los populares sin hacerse ni tan siquiera notar porque estarían traicionando su función encomendada de oposición y lo que es peor, de cara a nuevos retos electorales, no generarían confianza entre los ciudadanos como alternativa real de gobierno. Vienen tiempos de mojarse, de pronunciarse con argumentos y documentación ante las decisiones de los gobiernos de Madrid y Andalucía en Huelva. Necesitamos una oposición seria, rigurosa y trabajadora porque los ciudadanos, que tendrán que vivir momentos de muchas apreturas económicas, quieren escuchar muy pocas tonterías y menos esas trifurcas estériles entre políticos onubenses.
Los socialistas onubenses han celebrado este sábado su Comité Provincial y por las declaraciones se presume que tienen totalmente asumido la tremenda responsabilidad que tienen en estos momentos porque la confianza tan grande que los ciudadanos han vuelto a depositar en ellos como gobernantes tiene que verse correspondida con actuaciones claras y concretas que pueda dinamizar la economía provincial. Gobernar tiene sus encantos y sus privilegios, entre ellos el de situar a mucha gente de un mismo partido a costa de los fondos públicos, pero también obliga en situaciones como las que se dibujan en el panorama y que van confirmando las distintas variantes económicas a pilotar las medidas que puedan amortiguar sus efectos. No creo que ahora mismo sea un problema de vertebración provincial, como ha indicado el secretario general socialista Javier Barrero, sino encontrar los puntos fuertes de los sectores empresariales que pueden contrarrestar con eficacia el bajón de los que durante los últimos años han tirado con fuerza de nuestro producto interior bruto local. Desde luego la inversión pública será decisiva como soporte y ésta, a tenor de cómo se encuentran de vacías las arcas de los ayuntamientos y de la Diputación Provincial, sólo puede venir de los gobiernos autonómicos y estatal. Habrá que pelear mucho en el reparto de los dineros porque la competencia con otros territorios va a resultar épica porque todos intentarán barrer para casa y quien tenga más capacidad de influencia es, al final, el que se lleva el gato al agua. Huelva no viene siendo, en este sentido, una provincia afortunada y menos si la comparamos con la generosidad extrema del electorado onubense con los socialistas. A estas alturas es difícil que cuelen muchas más dilaciones con las principales infraestructuras que se vienen demandando y tampoco se cuestión de seguir jugando al despiste con el proyecto de aeropuerto cuando todos sabemos que el mismo será posible si intervienen de manera directa la inversión pública porque es un mal momento para esperar que sea el sector privado el que asuma la tarea de sacarlo adelante.
Los socialistas, pues, tienen mucho trabajo en los próximos meses si no queremos ver como caen empresas tras empresas en la provincia pero la misma tarea tienen también los partidos a los que los ciudadanos han colocado en la oposición. El PP tiene que explicar cuál es su modelo de desarrollo para esta provincia y las actuaciones que deben acometerse para impulsar esos sectores económicos que tienen posibilidades de aprovechar esta coyuntura económica. Ya no hay elecciones con repercusión provincial hasta dentro de tres años largos pero eso no significa que esta formación política no trabaje de puertas para dentro en la elaboración de sus propuestas alternativas y ejerza una función exigente en el control de los gobernantes socialistas. En la campaña electoral nos quedamos con las ganas de conocer la opinión que su candidata más destacada a nivel del Congreso de los Diputados, Fátima Báñez (ahora situada en el equipo de la nueva portavoz del grupo parlamentario popular), tienen en cuestiones puntuales de la provincia y no es lógico que nos quedemos meses y meses en blanco, los socialistas yendo por libre y los populares sin hacerse ni tan siquiera notar porque estarían traicionando su función encomendada de oposición y lo que es peor, de cara a nuevos retos electorales, no generarían confianza entre los ciudadanos como alternativa real de gobierno. Vienen tiempos de mojarse, de pronunciarse con argumentos y documentación ante las decisiones de los gobiernos de Madrid y Andalucía en Huelva. Necesitamos una oposición seria, rigurosa y trabajadora porque los ciudadanos, que tendrán que vivir momentos de muchas apreturas económicas, quieren escuchar muy pocas tonterías y menos esas trifurcas estériles entre políticos onubenses.
domingo, 6 de abril de 2008
Obstaculizar proyectos de inversión
Desde hace unos meses viene sobrevolando una nueva polémica en torno al proyecto que el grupo empresarial extremeño Gallardo quiere desarrollar para llevar desde el puerto de Huelva la descarga de crudo, como ya hace desde hace muchos años la compañía Cepsa, hasta la refinería que quiere construir en la localidad de Tierras de Barros, en Badajoz, casi al límite de la provincia onubense. Este oleoducto tendría que cruzar, como es lógico, muchos municipios de Huelva pues no existe otra posibilidad, por la localización de la citada refinería, que permita hacer llegar la materia prima desde nuestras instalaciones portuarias hasta esa ubicación. A lo mejor cabría otra, descartando la descarga en el Puerto de Huelva, y sería cruzando desde el puerto también industrial de la localidad portuguesa de Sinnes hasta Extremadura pero eso entraría en clara competencia con las instalaciones también de refino que empresas lusas tienen en dicha zona y no creo que las autoridades del vecino país quiera contribuir a debilitar el posicionamiento de empresas locales en un sector tan competitivo como el de las refinerías.
Quiero hacer constar, al escribir estas líneas, que no conozco en nada al citado Grupo Gallardo, aunque sí sé de su fortaleza empresarial y de su posicionamiento ya estable en la gestión de medios de comunicación, tanto en nuestra provincia como en otras de Andalucía y hasta pujando, como si de un grande del sector se tratara, por el control del gigante e histórico en nuestro país Grupo Zeta. Y que no es mi intención valorar peajes políticos ni segunda intenciones en la partida mediática-partidista que con tanto acierto han terminado por fraguar los socialistas. Eso que lo discutan los dirigentes de las tres formaciones políticas con representación parlamentaria si es que en algún aspecto le afecta en el eco de sus mensajes a través de los soportes informativos que este grupo pueda controlar. Me quiero quedar en el análisis, sólo y exclusivamente en el campo del mundo económico y empresarial porque una inversión de estas características tiene importantes repercusiones tanto en los futuros tráficos del Puerto de Huelva como en la propia infraestructura que habrá que hacerse, junto a su posterior mantenimiento, en este oleoducto.
Y es que en Huelva, como un resorte que casi funciona automáticamente, cada vez que surge una inversión de carácter industrial comienzan a agitarse los mismos argumentos, aunque la verdad se dicha que no en la misma proporción a veces. En los últimos meses se ha desarrollado por parte de Cepsa, para fortuna de nuestra provincia, una fuerte inversión en la construcción de una segunda refinería en los terrenos del polígono industrial de Palos de la Frontera, que conllevará, como es lógico, mucha más descarga de buques petroleros en los pantalanes del puerto, y nadie ha levantado ni una sola voz en contra. Empresas de gas natural han construido kilómetros y kilómetros de gaseoductos por la provincia de Huelva para trasladar el gas natural a muchos otros lugares de España y tampoco ha pasado nada. Y, sin embargo, con este proyecto se han producido movilizaciones y ya se están montando plataformas tanto en la misma tierra extremeña como en la nuestra y no acabo de encontrar las motivaciones técnicas que puedan oponerse a esta inversión y que, por el contrario, no se han dado en otros proyectos parecidos y casi con la misma posible incidencia medioambiental. Es como si se eligieran proyectos concretos en ocasiones para hacer banderas partidistas con las que introducirse en colectivos sociales favorables a determinadas tesis medioambientales creando alarmas muchas veces injustificadas. Oponerse por norma a inversiones empresariales, que además benefician al conjunto de la economía, que generar tráficos de productos en nuestro puerto, creación de puestos de trabajo y una mayor capacidad productiva cuando somos deficitarios en la generación de refino para el gasoil y la gasolina que necesitamos para conducir nuestros coches, pues la verdad que no lo acabo de entender muy bien. Huelva cuenta con una posición inmejorable, por la posición estratégica de su puerto, para convertirse en lugar de referencia privilegiado del sector energético español, si sumamos instalaciones de ciclo combinados, gasistas y de refino. ¿También vamos a dedicarnos ahora a bloquear este tremendo potencial?
Quiero hacer constar, al escribir estas líneas, que no conozco en nada al citado Grupo Gallardo, aunque sí sé de su fortaleza empresarial y de su posicionamiento ya estable en la gestión de medios de comunicación, tanto en nuestra provincia como en otras de Andalucía y hasta pujando, como si de un grande del sector se tratara, por el control del gigante e histórico en nuestro país Grupo Zeta. Y que no es mi intención valorar peajes políticos ni segunda intenciones en la partida mediática-partidista que con tanto acierto han terminado por fraguar los socialistas. Eso que lo discutan los dirigentes de las tres formaciones políticas con representación parlamentaria si es que en algún aspecto le afecta en el eco de sus mensajes a través de los soportes informativos que este grupo pueda controlar. Me quiero quedar en el análisis, sólo y exclusivamente en el campo del mundo económico y empresarial porque una inversión de estas características tiene importantes repercusiones tanto en los futuros tráficos del Puerto de Huelva como en la propia infraestructura que habrá que hacerse, junto a su posterior mantenimiento, en este oleoducto.
Y es que en Huelva, como un resorte que casi funciona automáticamente, cada vez que surge una inversión de carácter industrial comienzan a agitarse los mismos argumentos, aunque la verdad se dicha que no en la misma proporción a veces. En los últimos meses se ha desarrollado por parte de Cepsa, para fortuna de nuestra provincia, una fuerte inversión en la construcción de una segunda refinería en los terrenos del polígono industrial de Palos de la Frontera, que conllevará, como es lógico, mucha más descarga de buques petroleros en los pantalanes del puerto, y nadie ha levantado ni una sola voz en contra. Empresas de gas natural han construido kilómetros y kilómetros de gaseoductos por la provincia de Huelva para trasladar el gas natural a muchos otros lugares de España y tampoco ha pasado nada. Y, sin embargo, con este proyecto se han producido movilizaciones y ya se están montando plataformas tanto en la misma tierra extremeña como en la nuestra y no acabo de encontrar las motivaciones técnicas que puedan oponerse a esta inversión y que, por el contrario, no se han dado en otros proyectos parecidos y casi con la misma posible incidencia medioambiental. Es como si se eligieran proyectos concretos en ocasiones para hacer banderas partidistas con las que introducirse en colectivos sociales favorables a determinadas tesis medioambientales creando alarmas muchas veces injustificadas. Oponerse por norma a inversiones empresariales, que además benefician al conjunto de la economía, que generar tráficos de productos en nuestro puerto, creación de puestos de trabajo y una mayor capacidad productiva cuando somos deficitarios en la generación de refino para el gasoil y la gasolina que necesitamos para conducir nuestros coches, pues la verdad que no lo acabo de entender muy bien. Huelva cuenta con una posición inmejorable, por la posición estratégica de su puerto, para convertirse en lugar de referencia privilegiado del sector energético español, si sumamos instalaciones de ciclo combinados, gasistas y de refino. ¿También vamos a dedicarnos ahora a bloquear este tremendo potencial?
lunes, 31 de marzo de 2008
A qué esperan los ayuntamientos en su SOS
Ha sido terminar la campaña electoral, qué curioso, y ya hay casi unanimidad en cuanto al cristal con que miramos la realidad de la economía española e, inclusive, en el pronóstico de que lo peor falta todavía por llegar. Nosotros lo venimos escribiendo desde el verano del año pasado y a los gobernantes socialistas es ahora cuando se lo empiezo a escuchar, con el hándicap de que no hay tomada ninguna sola medida ni se piensa hacer, por lo visto, hasta que el presidente Rodríguez Zapatero quede investido como tal y se constituya el nuevo Gobierno. Por delante tiene un enorme desafío que pondrá a prueba su capacidad o no como gobernante, pues lo que tenemos no se resuelve con cuatro leyes progresistas para sector muy concretos de la sociedad sino que toca de lleno a la estabilidad económica y social de todo un país.
Los socialistas son especialistas en saber marcar los tiempos en base a sus propios intereses electorales. Hasta ayer no había crisis por ningún sitio y los que hablábamos o escribíamos de ellos se nos tomaba por catastrofista. En Huelva, en el asunto de la balsas de los fosfoyesos ha sido terminar la campaña electoral y que la Dirección General de Costas, dependiente del Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, marcara su plazo hasta el 2011 para finalicen los vertidos de Fertiberia en cumplimiento de la sentencia dictada por la Audiencia. Lo podían haber dicho antes, antes incluso de la manifestación por la industria del 19 de febrero. Los trabajadores hubieran tenido muchas más claras sus ideas en torno al futuro que le espera. Pero sin los tiempos electorales, como los tiempos estos de la visión real de la economía española. Ahora sí, ahora si hay crisis y de las gordas, con previsiones de crecimiento que apenas llegan al 2% y con una estimación muy pesimista sobre los efectos perversos del sector de la construcción y de la misma banca española.
En esta aceptación de la realidad sigo echando en falta la voz de los ayuntamientos, de sus alcaldes, de los alcaldes de todos los partidos políticos porque todos tienen los mismos problemas de endeudamiento de falta de recursos económicos para hacer frente a las muchas competencias que han ido asumiendo y que corresponden a otras administraciones públicas. El Estado, como Administración Central, ha podido terminar el año 2007 con superávit, y de eso han alardeado Solbes y Rodríguez Zapatero, pero no sé muy bien cómo le saldrían las cuentas si le restamos los déficit de las autonomías, diputaciones, ayuntamientos y las empresas públicas que se han ido constituyendo para disfrazar muchas cuentas. ¿No piensan hablar los representantes municipales? Hasta el momento el único que se ha atrevido a hacerlo, y con bastante sensatez, es el alcalde popular de Málaga capital solicitando al Gobierno que no aplique el pacto de estabilidad presupuestaria porque los ayuntamientos entonces se quedarán sin hacer inversiones públicas que contrarrestar a la nula inversión privada que se espera.
¿Y el efecto del parón de la construcción en las arcas municipales se ha estudiado? Lamentarse en cada despacho de alcaldía de que “no llegamos” ni para “pagar la nómina” es de mucha torpeza. Lo que urge, antes de que la situación vaya a peor, es que se aborden los gravísimos problemas económicos de los ayuntamientos y diputaciones con la seriedad y crudeza que merece. Su paralización financiera produce un efecto multiplicador en el sector privado y son muchos los proveedores que ya no sirven las peticiones que les llegan desde los servicios municipales. Lo conocen a la perfección los funcionarios, que se escandalizan, incluso, cuando observan a sus regidores gastar en auténticas ‘payasadas’ cuando faltan los uniformes para el verano a la policía municipal o las luces fundidas de los semáforos. Y podría poner ejemplos concretos de ayuntamientos de la provincia de Huelva con esta situación tan precaria. Si desde algún organismo fiscalizador se diera a conocer el déficit real de nuestros setenta y nueve ayuntamientos el montante total escandalizaría. Y lo que es más grave, los imposibilita para actuar de dinamizadores de la economía local en cada municipio, el tan cacareado desarrollo local que tanto fervor como seguidores tuvo en la década de los 90. Toca, pues, el turno de hablar a los alcaldes de los ayuntamientos, de exponer la situación real y de obligar al Estado y a la autonomía andaluza a que acudan en su ayuda financiera. Mientras más tiempo pase mayor será el problema porque ya no hay licencia que dar ni suelo que vender; bueno, vender sí, que te lo vengan a comprar esa ya es otra cuestión.
Los socialistas son especialistas en saber marcar los tiempos en base a sus propios intereses electorales. Hasta ayer no había crisis por ningún sitio y los que hablábamos o escribíamos de ellos se nos tomaba por catastrofista. En Huelva, en el asunto de la balsas de los fosfoyesos ha sido terminar la campaña electoral y que la Dirección General de Costas, dependiente del Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, marcara su plazo hasta el 2011 para finalicen los vertidos de Fertiberia en cumplimiento de la sentencia dictada por la Audiencia. Lo podían haber dicho antes, antes incluso de la manifestación por la industria del 19 de febrero. Los trabajadores hubieran tenido muchas más claras sus ideas en torno al futuro que le espera. Pero sin los tiempos electorales, como los tiempos estos de la visión real de la economía española. Ahora sí, ahora si hay crisis y de las gordas, con previsiones de crecimiento que apenas llegan al 2% y con una estimación muy pesimista sobre los efectos perversos del sector de la construcción y de la misma banca española.
En esta aceptación de la realidad sigo echando en falta la voz de los ayuntamientos, de sus alcaldes, de los alcaldes de todos los partidos políticos porque todos tienen los mismos problemas de endeudamiento de falta de recursos económicos para hacer frente a las muchas competencias que han ido asumiendo y que corresponden a otras administraciones públicas. El Estado, como Administración Central, ha podido terminar el año 2007 con superávit, y de eso han alardeado Solbes y Rodríguez Zapatero, pero no sé muy bien cómo le saldrían las cuentas si le restamos los déficit de las autonomías, diputaciones, ayuntamientos y las empresas públicas que se han ido constituyendo para disfrazar muchas cuentas. ¿No piensan hablar los representantes municipales? Hasta el momento el único que se ha atrevido a hacerlo, y con bastante sensatez, es el alcalde popular de Málaga capital solicitando al Gobierno que no aplique el pacto de estabilidad presupuestaria porque los ayuntamientos entonces se quedarán sin hacer inversiones públicas que contrarrestar a la nula inversión privada que se espera.
¿Y el efecto del parón de la construcción en las arcas municipales se ha estudiado? Lamentarse en cada despacho de alcaldía de que “no llegamos” ni para “pagar la nómina” es de mucha torpeza. Lo que urge, antes de que la situación vaya a peor, es que se aborden los gravísimos problemas económicos de los ayuntamientos y diputaciones con la seriedad y crudeza que merece. Su paralización financiera produce un efecto multiplicador en el sector privado y son muchos los proveedores que ya no sirven las peticiones que les llegan desde los servicios municipales. Lo conocen a la perfección los funcionarios, que se escandalizan, incluso, cuando observan a sus regidores gastar en auténticas ‘payasadas’ cuando faltan los uniformes para el verano a la policía municipal o las luces fundidas de los semáforos. Y podría poner ejemplos concretos de ayuntamientos de la provincia de Huelva con esta situación tan precaria. Si desde algún organismo fiscalizador se diera a conocer el déficit real de nuestros setenta y nueve ayuntamientos el montante total escandalizaría. Y lo que es más grave, los imposibilita para actuar de dinamizadores de la economía local en cada municipio, el tan cacareado desarrollo local que tanto fervor como seguidores tuvo en la década de los 90. Toca, pues, el turno de hablar a los alcaldes de los ayuntamientos, de exponer la situación real y de obligar al Estado y a la autonomía andaluza a que acudan en su ayuda financiera. Mientras más tiempo pase mayor será el problema porque ya no hay licencia que dar ni suelo que vender; bueno, vender sí, que te lo vengan a comprar esa ya es otra cuestión.
domingo, 30 de marzo de 2008
Administración de Justicia al descubierto
Es la primera vez que escribo de la inocente Mari Luz desde su desaparición. Como otros muchos ciudadanos he seguido día a día el calvario de sus padres y familiares y me parecía más respetuoso no añadir con unas líneas de texto en un periódico mayor incertidumbre y desasosiego a quienes con sólo mencionar su nombre tanto ya estaban padeciendo. Eso no supone cuestionar ni un ápice la meritoria labor de tantos y tantos medios de comunicación que durante estos meses han permanecido atentos a todo cuanto iba aconteciendo, contribuyendo, además, con la difusión de su risueña imagen infantil a que todos perseveraran en esa búsqueda que, al final, resultó infructuosa.
La forma en como se han ido sucediendo los acontecimientos, desde la aparición del cadáver de la pequeñita ese viernes cuando se cerraba la campaña electoral del 9 de marzo hasta la detención y puesta a disposición judicial, junto al descubrimiento de sus antecedentes delictivos, del presunto asesino nos tiene a muchos totalmente desconcertado. Son muchas las preguntas que nos hacemos y no hay periódico que abro o radio y televisión que escuchó o veo que no aborde con las mismas interrogantes y cuestionamientos este caso. Creo que marcará un antes y un después en la misma Administración de la Justicia española, en su funcionamiento y en la revisión de los procesos que se siguen en la tramitación administrativa-judicial de un sumario y de una sentencia. Puede que la vida de muchos niños inocentes se salven porque ocurrió esta muerte tan trágica y tan horrorosamente injusta. Y digo simplemente que puede ser porque las palabras del decano de los jueces de la Audiencia Provincial de Sevilla, donde se tendría que haber impartido justicia y haber puesto entre rejas al pederasta criminal, me han dejado tremendamente preocupado. Me imagino que con profundo conocimiento del funcionamiento interno actual de la Administración de la Justicia, este decano de los jueces ha dicho con total contundencia y claridad que “puede volver a ocurrir”, que puede ocurrir, en resumen, que delincuentes y asesinos ya sentenciados puedan permanecer en nuestras calles porque los juzgados no puede asumir la carga de procesos que tienen en la actualidad. Con otras palabras, ya mía, que la Administración de Justicia no funciona por la saturación que padece y que, aparte de cualquier error humano o descuido funcionarial, el problema radica pura y llanamente en una falta de medios técnicos y humanos para poder responder a la alta demanda de conflictividad social que padecemos.
La muerte de Mari Luz ha venido a poner al descubierto, por tanto, la tremenda incoherencia que se produce entre una administración que vende a bombo y platillo la importancia de una sociedad de la información, procesos informatizados y redes intercomunicadas en cuestión de segundos con archivos de información compartidos, y unos juzgados donde siguen en la prehistoria de la informática y con unos recursos muy limitados. Un condenado suelto por las calles matando porque la sentencia no se ejecutó por un juzgado mientras en otro mismo juzgado, y por otras mismas causas, tenía que presentarse cada 15 días sin que en los archivos de los servicios de Seguridad del Estado apareciera ninguna orden de detención sobre este sujeto. ¿Puede una mente tan loca y retorcida llegar a burlarse tan fácilmente de nuestro sistema de seguridad y de justicia? En algo muy gordo, desde luego, estamos fallando como Estado de Derecho en la Administración de la Justicia. Y quiero alertar de que si estas grietas tan enormes se producen en unos tiempos que ha sido de bonanza económica y de superávit, según el Gobierno de España, en las cuentas del Estado, qué nos puede ocurrir cuando tengamos menos desahogo económico y se engorde la bolsa de parados en España con el mayor aumento de población tan diversa como heterogénea que ya tenemos en este país. ¿Tenemos certeza de que nuestra Administración de Justicia puede responder? El decano de los jueces de la Audiencia de Sevilla lo ha avisado: Esto puede vuelve a ocurrir. Y ante esto toca el turno de los gobernantes y representantes públicos que han resultado elegidos el pasado 9 de marzo. La política no es gesticular y discutir entre formaciones políticas, lamentando situaciones como la de Mari Luz o solidarizándose con su familia. La política está para resolver las necesidades sociales y en el funcionamiento de la Administración de la Justicia hay un socavón inmenso.
La forma en como se han ido sucediendo los acontecimientos, desde la aparición del cadáver de la pequeñita ese viernes cuando se cerraba la campaña electoral del 9 de marzo hasta la detención y puesta a disposición judicial, junto al descubrimiento de sus antecedentes delictivos, del presunto asesino nos tiene a muchos totalmente desconcertado. Son muchas las preguntas que nos hacemos y no hay periódico que abro o radio y televisión que escuchó o veo que no aborde con las mismas interrogantes y cuestionamientos este caso. Creo que marcará un antes y un después en la misma Administración de la Justicia española, en su funcionamiento y en la revisión de los procesos que se siguen en la tramitación administrativa-judicial de un sumario y de una sentencia. Puede que la vida de muchos niños inocentes se salven porque ocurrió esta muerte tan trágica y tan horrorosamente injusta. Y digo simplemente que puede ser porque las palabras del decano de los jueces de la Audiencia Provincial de Sevilla, donde se tendría que haber impartido justicia y haber puesto entre rejas al pederasta criminal, me han dejado tremendamente preocupado. Me imagino que con profundo conocimiento del funcionamiento interno actual de la Administración de la Justicia, este decano de los jueces ha dicho con total contundencia y claridad que “puede volver a ocurrir”, que puede ocurrir, en resumen, que delincuentes y asesinos ya sentenciados puedan permanecer en nuestras calles porque los juzgados no puede asumir la carga de procesos que tienen en la actualidad. Con otras palabras, ya mía, que la Administración de Justicia no funciona por la saturación que padece y que, aparte de cualquier error humano o descuido funcionarial, el problema radica pura y llanamente en una falta de medios técnicos y humanos para poder responder a la alta demanda de conflictividad social que padecemos.
La muerte de Mari Luz ha venido a poner al descubierto, por tanto, la tremenda incoherencia que se produce entre una administración que vende a bombo y platillo la importancia de una sociedad de la información, procesos informatizados y redes intercomunicadas en cuestión de segundos con archivos de información compartidos, y unos juzgados donde siguen en la prehistoria de la informática y con unos recursos muy limitados. Un condenado suelto por las calles matando porque la sentencia no se ejecutó por un juzgado mientras en otro mismo juzgado, y por otras mismas causas, tenía que presentarse cada 15 días sin que en los archivos de los servicios de Seguridad del Estado apareciera ninguna orden de detención sobre este sujeto. ¿Puede una mente tan loca y retorcida llegar a burlarse tan fácilmente de nuestro sistema de seguridad y de justicia? En algo muy gordo, desde luego, estamos fallando como Estado de Derecho en la Administración de la Justicia. Y quiero alertar de que si estas grietas tan enormes se producen en unos tiempos que ha sido de bonanza económica y de superávit, según el Gobierno de España, en las cuentas del Estado, qué nos puede ocurrir cuando tengamos menos desahogo económico y se engorde la bolsa de parados en España con el mayor aumento de población tan diversa como heterogénea que ya tenemos en este país. ¿Tenemos certeza de que nuestra Administración de Justicia puede responder? El decano de los jueces de la Audiencia de Sevilla lo ha avisado: Esto puede vuelve a ocurrir. Y ante esto toca el turno de los gobernantes y representantes públicos que han resultado elegidos el pasado 9 de marzo. La política no es gesticular y discutir entre formaciones políticas, lamentando situaciones como la de Mari Luz o solidarizándose con su familia. La política está para resolver las necesidades sociales y en el funcionamiento de la Administración de la Justicia hay un socavón inmenso.
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