domingo, 4 de mayo de 2008

Un antes y un después en el PP Huelva

La entrada en escena, desde Madrid, de los compromisarios impulsores de introducir en los estatutos del PP de la fórmula de unas primarias para elegir a sus candidatos y, posiblemente, a sus principales órganos directivos, nacionales, autonómicos, provinciales y locales ha abierto esas ventanas para coger fresco que tanto necesitaban los populares tras las dos nuevas derrotas sufridas en España y en Andalucía el pasado 9 de marzo. Señalaba yo hace unos días que el debate surgido entre dirigentes de esta formación política apenas si había llegado a Huelva pero luego, más a nivel personal, he podido comprobar la alegría que se han llevado los integrantes de la nueva generación de estos políticos onubenses cuando un grupo bastante activista de compromisarios y militantes colocan como principal centro del debate de cara a este congreso nacional estas medidas de auténtica democratización interna del PP, aquejado desde hace muchos años de una cultura asentada de toma de decisiones basada en círculos cerrados, siempre a dedo y dependiendo de las influencias de cada cual en quien mayor peso pudiera tener en los principales despachos de Madrid y la regional de Sevilla. Así se cometió la absoluta torpeza de configurar en el 2004 una lista al Parlamento andaluz –en medio de una cacería de conejos en tierras andevaleñas- que dejaba fuera y sin su conocimiento al que en aquel entonces era presidente provincial, el joven Francisco Pérez, sin, además, contemplar ninguna otra salida representativa (como luego fue su nombramiento en el Consejo de la RTVA) que le permitiera argumentar un discurso convincente y creíble ante su propio equipo y ante los mismos medios de comunicación. El pequeño círculo que diseñó esta lista sólo miró en aquellos momentos los intereses personales de cuatro dirigentes y no el futuro del partido a nivel provincial, ni la importante tarea desarrollada en las municipales del 2003, ni, por supuesto, el esquema orgánico de formación política que se quería para Huelva, donde todo que un presidente provincial que no coincida, como ocurre ahora con la persona del alcalde de la capital, Pedro Rodríguez, tiene que saber ser un perfecto aliado suyo en los discursos diarios y no un enemigo declarado, que le quiere destruir, como ya pasara cuando los tiempos del olvidado secretario general Francisco Nieves. O como ha pasado en Jaén que le ha terminando costando a los populares la alcaldía de aquella ciudad.
En el PP nacional, desde la noche del domingo 9 de marzo, se han ido cubriendo distintas etapas, lógicas muchas de ellas, y que no son nada más que la consecuencia de la ‘pájara’ que deja haber llevado a cabo una labor dura en los cuatros años de legislatura, un pulso electoral de tu a tu (porque la sociedad española camina cada vez más hacia el bipartidismo pero con unos partidos nacionalistas que deciden aunque sean por un número reducidos de diputados el Gobierno en el caso de que ninguno de los dos grandes obtenga la mayoría absoluta) y de haberse mantenido posiciones ideológicas excesivamente dogmáticas en escenarios tan particulares como son el País Vasco y Cataluña, territorios, que junto a la mucha diferencia que aún sacan los socialistas a los populares en Andalucía, son los que han decidido este escenario final para otros cuatro años. Es comprensible, por tanto, el bajón personal de Mariano la misma noche electoral, como obligado y necesario el arropamiento de destacados líderes regionales (entre los que parece que jugó un papel importante el andaluz Arenas) para que se mantuviera al frente del PP hasta que se analizaran todos los pro y contra del futuro del partido. Lo que me parece que nadie esperaba es que detrás del discurso discordante levantado con bastante consistencia y perseverancia por Esperanza Aguirre, a la que daban como una contrincante personal frente a Rajoy, lo que estaba diseñado era toda propuesta de democratización interna del PP por la vía de este modelo de primarias, que hoy ya apenas se discute porque se ha introducido como el principal tema de conversación y debate dentro de los contenidos de este Congreso de Valencia. Que hay que hacerlo bien, con imaginación y con eficacia, pues por supuesto. EL PP debe mirar la misma transición vivida en el seno de los socialistas después de su derrota del 96, que se inició con unos modelos de primarias (que los mismos aparatos provinciales muy sólidos se fueron encargando de desterrar –y eso le pasará facturar el día en que vuelvan a ser oposición- a medida que contaban con cargos públicos para repartir y contentar, como ocurre estos días) pero que sirvió luego para impulsar el nacimiento de un nuevo liderazgo interno en el que pocos habían pensado (Chaves entre ellos, que apostaba por Bono) y que le ha reportado unos resultados victoriosos indiscutibles. Falta saber dónde se haya hoy en el PP ese Rodríguez Zapatero que pueda asumir con un discurso renovado el liderazgo de los populares en el 2012 y en qué fecha dará la cara para sustituir a Rajoy y a la generación que él representa. Y lo mismo en Andalucía y en la misma Huelva.

lunes, 28 de abril de 2008

Los tiempos en manos sólo de los socialistas

A lo mejor puede pensar el lector que mis comentarios pecan a veces de reiterativos al insistir mucho, y más después de los resultados electorales que se han dado tanto en las elecciones municipales del año pasado como en las autonómicas y generales de este, en la tremenda responsabilidad que tienen todos los dirigentes socialistas con la provincia. No hay proyecto que ahora mismo esté en marcha, sea proveniente de inversión pública o privada, que no pase por sus manos y por la toma de decisión en los centros de poder del PSOE de Huelva. Es más, creo que empiezan a estar hasta abrumado por las llamadas que reciben de unos y otros preguntando por “lo suyo”, ya que quitando las cuatro islas de los ayuntamientos en manos de los populares, que también dependen de tramitaciones en manos de gobernantes socialistas, todo está concentrado en un único centro de decisión. Es lo que han querido los ciudadanos, es verdad, y nada que objetar a estas votaciones, pero no suele bueno en los sistemas democráticos tanta concentración de poder y que todo quede en unas mismas siglas políticas.
De los socialistas lo que más me inquieta, aparte de que intenten todavía contener mediáticamente la realidad de crisis o recesión económica que se les viene encima con ruedas de prensa contando cuatro resultados económicos optimistas para la provincia, es el mal manejo que hacen de los tiempos en cada legislatura y ese empeño de obligar a que se adopten decisiones administrativas desde una óptica de mera oposición y asfixia económica a aquellos pocos ayuntamientos que gobierna el PP en Huelva. Cada vez, por ejemplo, que alguien saca a la luz el proyecto urbanístico de Isla Chica hago una mirada retrospectiva y se me caen los palos del ‘sombrajo’ cuando como conclusión sacó que llevamos casi diez años esperando que esta inversión y actuación en una de las zonas más necesitadas de la capital se ponga en marcha. Casi diez años esperando que se pusieran de acuerdo y ahora, vayan ustedes a saber, los años que nos queda en verlo hecho realidad y más cuando los apoyos financieros para toda iniciativa de construcción están mal vistas en los bancos. ¿Han echado número los políticos del PSOE, sobre todo, y del PP en las repercusiones económicas negativas que estos diez años han generado en todo el conglomerado comercial, hostelero y de otros negocios de la barriada de Isla Chica?
Pero no es lo único. El famoso Plan de Ordenación del Litoral, que nos llegó en los buenos momentos de la inversión en el turismo residencial y hotelero, provocó retrasos y paralizaciones de muchos planes de ordenación urbana. Hasta catorce planes de ordenación han estado retenidos en la Consejería de Obras Públicas y en la Comisión Provincial de Urbanismo, algunos de ayuntamientos socialistas y otros de los populares. ¿Cuánto ha costado esto a la provincia y cuándo y cómo podrá recuperarse la inversión ya pérdida? ¿Y es posible, además, que se pueda aventurar que todavía es posible sacar adelante este modelo económico en el litoral cuando hay ofertas en otros muchos países, en especial Brasil y México, que seducen más que nuestras potencialidades naturales, y más con el dólar devaluado con respecto al euro?
El tiempo, la adopción de decisiones en los momentos adecuados, son vitales en el conjunto de la economía porque los ciclos son cambiantes en todos los sectores productivos pero también lo son las circunstancias de un mundo cada vez más globalizado. Ya hay otro toque de atención desde los mismos promotores en Huelva del Ensanche, que supondría poner en marcha la nueva ciudad capitalina de este siglo: “los tiempos se agotan y puede ser que este proyecto, si sigue tardando, no se podrá ejecutar”, más o menos ha venido a indicar su principal interlocutor. En los tiempos que corren, sus palabras no son ningún farol sino un serio aviso a la clase gobernante provincial y hasta autonómica. Es que cada proyecto empresarial tiene su momento y sus tiempos de ejecución y ahora, además, todo transcurre con enorme velocidad en los esquemas de financiación privada. Sin ir más lejos, les recuerdo a organizaciones empresariales y sindicales que vamos para dos meses desde que se reunieron con los dirigentes socialistas para poner en marcha un plan de reindustrialización en la provincia: ¿sabemos ya algo de este plan, de cuánto dinero se va a disponer y quién se ha responsabilizado de dar el siguiente paso? ¿O esperamos a que nos hagan provincia campeona en España en cuanto a cifras de parados y nos teman en el libro de los Guiness como un atractivo más de carácter turístico…y bajo la protección, como especie natural, humana, con problemas de supervivencia, en manos de la Consejería de Cinta Castillo?

domingo, 27 de abril de 2008

Austeridad, palabra olvidada entre políticos

Ya les decía la semana pasada que cada vez que escuchaba al vicepresidente económico del Gobierno de Rodríguez Zapatero, Pedro Solbes, me echaba a temblar porque este hombre nunca acierta en ninguno de sus pronósticos y estimaciones, y lo que es más grave todavía hace calificaciones de la situación económica de España en la que parece que nos toma a todos por tontos, si bien es cierto que a casi once millones de españoles le supo colar no hace más de dos meses sus argumentaciones en el debate televisivo que mantuvo con un inexperto comunicador político como Manuel Pizarro, por el PP, en plena campaña electoral del 9 de marzo. En varias ocasiones les he recordado a los lectores que el presupuesto del año 2007 lo hizo sobre la base de un barril de petróleo, entre otras estimaciones, en torno a los 34 dólares y terminó en ese año en casi los 90. Una equivocación porcentual de casi un 300%, que ya es errar en el conocimiento de los mercados internacionales de las materias primas. Pero es que no hace ni cuatro meses, a finales de diciembre, el Congreso de los Diputados aprobó un presupuesto para el Estado en el 2008 sobre la base de un crecimiento del 3,1% y este viernes ya ha tenido que anunciar, sin ningún sonrojo por cierto, que podemos estar en el 2,3%, lo que supone un recorte de ocho décimas que porcentualmente supone reducir en un 25% sus estimaciones, con las correspondientes consecuencias que este dato conlleva en todos los demás elementos de la contabilidad pública. Y existe una coincidencia generalizada entre otros organismos internacionales de índole económico-financiera e institutos de estudios de que España estará rondando tan sólo el 1% en este año del 2008, lo que de confirmarse sería ya en toda regla no una crisis sino una recesión de consecuencias imprevisibles.
Con este panorama tan oscuro que el Gobierno va desvelando día tras día porque las cifras lo dejan en evidencia (y eso que existe entre sindicatos, organizaciones empresariales y partidos de la oposición la sospecha de que los datos del paro están trucados) y después de conocerse en esta misma que Huelva, pese a encontrarse en plena campaña fresera (que es la genera más jornales en el año), se encuentra entre las tres peores provincias de toda España en cuanto a la tasa de desempleados según la Encuesta de Población Activa (casi seis puntos por encima de la media de España y uno por respecto a la de Andalucía), todavía no he encontrado por parte de los gobernantes de las instituciones locales de la provincia de Huelva, Ayuntamientos, Diputación y Mancomunidades, pronunciar ni una sola vez la palabra austeridad, o lo que es lo mismo la puesta en marcha de unos mecanismos de ajustes de sus respectivos presupuestos aprobados para el año 2008, visto que al descender los ingresos es prácticamente imposible cumplir con los mismos salvo que sea con cargo a aumentar el enorme déficit y endeudamiento que todos arrastran para quebranto de miles y miles de empresas proveedoras locales que han empezado a entrar por su culpa e irresponsabilidad en situación preocupante desde el punto de vista financiero.
Todas las familias onubenses y empresarios saben ya desde hace meses que hay que ajustarse el cinturón ante lo que viene, pero ¿y los políticos?, ¿se han enterado los políticos de que esto ha cambiado y de una manera abismal, rápida y sin que se conozca todavía dónde se haya el punto de inflexión? ¿Acaso no han notado todos los ayuntamientos que han bajado las licencias de obras, apertura de negocios e incluso matriculaciones de vehículos? ¿Acaso no tiene conciencia el Servicio de Gestión Tributaria Provincial, que recauda los impuestos de muchos ayuntamientos, que se ha elevado el nivel de morosidad y de retraso en los pagos? Es verdad que si el vicepresidente Pedro Solbes, después de rebajar nuestra cifra de crecimiento y reconocer que en tres meses se ha despachado la mitad del superávit público que arrastrábamos (y en el que no se incluye el déficit de Comunidades autónomas, Diputaciones y Ayuntamientos) no dice nada de adoptar de inmediato medidas de austeridad presupuestaria, pues se podría comprender que esta cultura de ahorro no descienda en los siguientes escalafones de las distintas administraciones. Pero digo yo que sería lo sensato, la responsabilidad de todo cargo público y que además tenga dos dedos de luces: si está admitido, reconocido y publicado (con toda desvergüenza política) que ya hay crisis y que ésta nos generará menos ingresos en las arcas del Estado, y de ahí todo ya para abajo en Comunidades Autónomas, Diputaciones y Ayuntamiento, por una cuestión de sumas y restas, no es lo lógico y como único remedio posible el empezar a reducir, y manifestarlo públicamente, en la misma medida los gastos y en especial los gastos superfluos, innecesarios y de auténticas payasadas que vemos publicados en los medios de comunicación. Y volver con imaginación, y acudiendo a los nuevos fondos tecnológicos que la Unión Europea anuncia para España en los próximos años (acabado los fondos de cohesión y estructurales) a recuperar esa cultura de lo que en los noventa se llamaba desarrollo local, sabiendo encontrar aquellos sectores productivos que pueda generar actividad económica, siempre y cuando (que es el centro del problema de esta crisis, la escasa liquidez de bancos y cajas) las entidades financieras quieran y puedan apoyar con recursos económicos este impulso de la vida empresarial. ¿Tanto trabajo cuesta entender este razonamiento de imperiosa austeridad?

domingo, 20 de abril de 2008

Perdemos Pesca cuando al sector llega la crisis

El anuncio del cierre de la fábrica de Nilenfos en el sector químico, además de la acción inducida por la Dirección General de Costas para acortar la vida de Fertiberia en la avenida de Montenegro, provocó el anuncio por parte de los dirigentes socialistas onubenses, ante sindicatos y organizaciones empresariales, que se pondrían a trabajar de inmediato para articular un plan de reindustrialización en la provincia de Huelva (sostenible, siempre sostenible, como le gusta decir a Javier Barrero). En esta semana se ha presentado por uno de los grupos insignia del sector pesquero en nuestra provincia una suspensión de pagos en el juzgado de lo mercantil y todavía no he visto por los gobernantes socialistas apenas reacción; bueno, una, perdón, que se han dejado escapar en el nuevo Gobierno que nombra Manuel Chaves la Consejería de Agricultura y Pesca, que con tanto tino ha gestionado durante unos años Isaías Pérez Saldaña y que, para más inri, le ha conducido con relativa facilidad a alcanzar la alcaldía de Isla Cristina.
Para que el lector se haga una idea del efecto económico de lo ocurrido en el sector pesquero onubense con esta acción mercantil presentada por la empresa es como si en el sector industrial, empresas como Cepsa o Ence, haciendo comparaciones porcentuales de incidencia en cada sector de actividad productiva, pues hubieran anunciado en Huelva una suspensión de pagos con los efectos laborales, mercantiles y colaterales hacia otras empresas que ellos comporta. ¡Menuda estaría formada! Pues algo así es o que ha pasado en la pesca, en lo que quedaba de la actividad pesquera en esta provincia. De ahí que no contar ahora mismo con la herramienta de una Consejería de Pesca en manos de dirigentes vinculados a la provincia venga a ser, junto a la misma noticia de la suspensión de pagos, pues una mala cosa, aunque confío en la capacidad de todos los ejecutivos y accionistas de este grupo de empresas para que pueda salir adelante. Por el bien de Huela y por el bien de un sector como la pesca en la que hemos sido referencia nacional como provincial.
Desde hace semanas vengo insistiendo mucho a todos los gobernantes socialistas, dado el peso institucional que tienen bajo su mando, que tienen una tremenda responsabilidad con todos los ciudadanos de esta provincia que con tanta generosidad como confianza vienen confiando en ellos durante tantos años para gestionar la actividad pública. Lo que más deseo ahora mismo es que acierten, tanto en los nombramientos de los responsables que ponen al frente de cada despacho oficial, por el cual se van a decidir en los próximos meses tantas y tantas cosas. como en las medidas que van a promover para salvar este momento. Yo cada vez que escucho a Solbes hablar de “una leve desaceleración económica” es que me hecho a temblar porque, una de dos, o lo hace para no generar más incertidumbre (lo cual en economía ayuda poco viniendo de quien tienen sus datos sobe la mesa si luego lo dejan en entredicho mes a mes) o porque, en verdad, es el diagnóstico que desde su Ministerio se tiene. No sé por eso si en Huelva, en los despachos de decisión de los socialistas onubenses, se hace algo parecido a lo de Solbes o no. Pero el silencio de estos días con lo que ha surgido en el sector pesquero me tiene sorprendido. Porque hay sensaciones en el sector económico provincial onubense de que todavía lo peor no ha llegado, que queda mucho y duro por venir en los próximos meses. Hace unos días un afamado profesional con larga experiencia en el campo jurídico mercantil y fiscal me decía, tremendamente preocupado, que “la Huelva empresarial se estaba cayendo a trozos” y más desde que a los bancos le ha dado por cerrar el grifo. ¿Tienen esta percepción los gobernantes socialistas? ¿Han analizado con sus expertos en la provincia, con los muchos cargos de confianza y asesoramiento que tienen repartido por las delegaciones provinciales de las consejerías estos datos? Y sí los tienen analizados, que Dios lo quiera, qué medida y con cuánta rapidez piensan actuar. Hace unos días un parlamentario socialista, todo encorbatado y al que quieren aupar tras el ascenso, ya confirmado y anunciado por nosotros desde hace meses, de Cinta Castillo, comprometía en la actual legislatura de cuatro años una inversión pública de unos 600 millones de euros, lo que repartido, supone 150 millones de euros en cada ejercicio. Esto en inversión pública, en obra pública. Y para los sectores ya con problemas, caso del pesquero, ¿piensan hacer algo?; ¿y para la construcción y todo lo que genera en otras empresas auxiliares, hay algo? ¿Y para el hostelero y hotelero, que no me vean como están de asustados de cara a la temporada, tienen previsto algo? Y, ya por último, tienen alguna fórmula entre sus medidas para acudir en el auxilio de las arcas de esos ayuntamientos de la provincia que ya no llegan ni para poder pagar a final de mes el sueldo de sus funcionarios. ¿Tienen o no pensado algo? Si en cuestión de semanas no se reacciona a tiempo por los gobernantes socialistas en Huelva mal, muy mal, lo vamos a pasar. Y los discursos de Rodríguez Zapatero y Manuel Chaves, en sus investiduras, andan muy lejos, lejísimos, de la realidad cotidiana de empresas y familias.

lunes, 14 de abril de 2008

Toma de conciencia tardía del PSOE

Resulta desalentador ver que muchos meses después de que todos los datos de coyuntura económica provincial lo anunciara, y en especial la propia economía diaria familiar, el secretario general del PSOE de Huelva, Javier Barrero, en su calidad de partido gobernante en las administraciones con mayor capacidad de decisión y de presupuesto, convocará este viernes a toda la cúpula institucional y ejecutiva socialista para venir a admitir, ya en público, que es absolutamente vital, necesario y urgente, acudir en auxilio del sector de la construcción en la provincia impulsando la obra pública y la privada porque de lo contrario el efecto ‘crisis’ se extenderá a otros muchos sectores que dependen o dependían el auge del ladrillo.
Es de agradecer, lo comentaba yo en un artículo de la semana pasada, que, por fin, los socialistas, pasadas las elecciones, empiecen a llamar a las cosas por su nombre y que esto no es ni un bache, ni una desaceleración, sino una crisis de mucha profundidad que por venir del sector financiero mundial pues todavía no existe experto que sea capaz de pronosticar ni su alcance, envergadura y extensión, de ahí que cada día nos sorprendamos con nuevas estimaciones macroeconómicas en torno a los principales variables, crecimiento del producto interior bruto, inflación y desempleo. Creo que los socialistas en Huelva ya saben a qué se pueden enfrentar en los próximos meses pero que tienen muy poco estudiado y analizado la forma en que desde la misma Huelva se puede amortiguar los efectos locales de esta crisis. Y les pongo un ejemplo de su tremenda falta de reflejo y podemos sacar juntos a lo mejor la misma conclusión.
El precio del cobre, metal que durante muchos años ha sido el sostén de la minería onubense y de la permanencia de muchos puestos de trabajo en zonas ahora deprimidas y con alto porcentaje de parados en la provincia, ha estado en los últimos años en continuo ascenso en el mercado de Londres que es el que marca su referencia mundial. Como ocurre con otras materias primas, al margen de sus propios ciclos, la alta demanda que ha propiciado el crecimiento de muchas economías emergentes, en especial asiáticas, ha estado en una de las causas de este incremento tan notable que hubiera permitido abrir con notable beneficio muchas de las explotaciones mineras onubenses hoy cerradas a cal y canto. Algunas, como la de Aguas Teñidas, han tenido suerte pero otras, como la de Riotinto llevan años esperando que desde la Consejería competente de la Junta de Andalucía se le diera luz verde, unas veces ha sido por el tema de las balsas y otras por la escasa credibilidad financiera que, al parecer, presentaban los nuevos inversores mineros. El resultado es que teniendo Huelva un enorme potencial minero por el alto precio del cobre las minas no se han abierto. Y qué empieza ahora a darse en el mercado del cobre, pues que la ralentización de estas economías emergentes, afectadas también por la crisis mundial financiera, puede provocar que en cuestión de meses haga descender la demanda y con ello comience a bajar el precio de dicho metal, de hecho ya los futuros de mayo, julio y septiembre así lo pronostican y que con estas perspectivas los inversores mineros se echen de nuevo para atrás. En suma, que habremos perdido una nueva oportunidad de desarrollo en esta provincia si es que ya no es demasiado tarde y dentro de unos meses, como ahora vemos a Javier Barrero describir la crisis del sector de la construcción, pues terminará diciéndonos lo mismo en cuanto a la minería.Los gobernantes, y más cuando se ostenta tanto y tanto poder institucional y todo en las mismas cabezas pensantes y mesas de decisión, en este caso el palacete-chalet que los socialistas tienen como sede provincial en la zona residencial burguesa del Conquero, deben actuar con mucho más reflejo y no desmerecer las opiniones, las pocas opiniones, por cierto, de los que nos expresamos con absoluta libertad en esta provincia. La Universidad de Huelva, su profesorado, sus investigadores, tiene que saltar a la palestra para iluminar con sus análisis el negro panorama que se nos viene encima. Con muchos meses de retraso, al menos, ya cuenta con que la dirección provincial socialista puede estar receptiva a sus sugerencias. Las perspectivas son tan malas y tan oscuras que a buen seguro lo van a agradecer porque ni ellos mismos tienen muy claro como atacar los efectos de esta caída en picado de la economía. Y, por favor, desde el PSOE no dejen que voces con poco conocimiento, como el presidente del Patronato de Turismo, Pepe Prieto, augure con tanto desparpajos como ligereza que hoteles y hostelería van a salir beneficiado de esta situación nacional y mundial porque todavía resuenan las carcajadas en muchos de los despachos de empresarios y directivos de los hoteles, restaurantes y bares del litoral. En estos días, por favor, tonterías y pamplinadas para elevar el ánimo sientan como una patada en donde usted y yo sabemos. Como para eso están las cajas diarias…

domingo, 13 de abril de 2008

La opinión de los militantes del PP onubense

El lunes 21 de abril, en ocho días, los más de diez mil militantes del PP de Huelva van a tener la oportunidad de tomar posición en este interesante debate precongresual que se ha abierto a raíz de que de Esperanza Aguirre pidiera en público, y ante el propio Mariano Rajoy, que la cita de Valencia de este partido en el mes de junio sea una convocatoria abierta para abordar planteamientos ideológicos de esta formación, su modelo de estructuración orgánica y, a lo mejor, la oportunidad de elegir entre dos candidaturas a la dirección diferentes. En este lunes 21 de abril se va a proceder en aquellas localidades con derecho a contar con representantes en el congreso nacional de Valencia (que no son todas aquellos municipios, por cierto, en los que constan militantes y organización local) a elegir a tan sólo 36 de los más de 3.500 compromisarios que por elección a nivel global se elegirán también en todas las provincias españolas. Habrá otros cuatro más compromisarios que corresponden a los dos congresistas y al senador elegido el pasado 9 de marzo y un último puesto que corresponde al presidente provincial, todos ellos natos por formar parte de la Junta Directiva Nacional. Existe otro puesto que hubiera correspondido a Huelva al contar con alcaldía de ciudad con más de 50.000 habitantes pero este mismo puesto coincide con la figura del presidente provincial y, por lo tanto, hay un puesto que pierde Huelva en este conclave nacional porque no puede Pedro Rodríguez votar doble ni personarse doblemente como compromisario.
En estos días se ha levantado una inmensa polvareda que arranca en las tertulias mañaneras tras la lectura de las muchas opiniones expresadas en los periódicos y que prosigue luego en las páginas de internet, bien sea por las webs de los confidenciales o los muchos blogs que se han habilitado. Opiniones, además, para todos los gustos y de todos los colores porque los dos resultados que han obtenido los populares en Andalucía y en España, los dos con derrotas, permiten observar los resultados electorales, y con ello el futuro de los dos liderazgos, el de Rajoy y el de Arenas, tanto como si el vaso estuviera medio lleno o también medio vacío. La foto es la misma e inapelable: son dos derrotas, de Arenas la tercera en su carrera política en Andalucía, y de Rajoy la segunda en unas generales pero con los antecedentes de haber perdido gallegas, catalanas y vascas. El momento del PP es crucial por mucho que se haya intentado amortiguar internamente y desde la fuerza del aparato orgánico un efecto rupturista personal la misma noche del domingo 9 de marzo como creo que durante varias horas estuvo en la cabeza y en las conversaciones familiares del mismo Mariano Rajoy.
Hace dos años, con ocasión de la conferencia pronunciada en las charlas de EL MUNDO Huelva Noticias por Jaime Mayor Oreja, acudí como unas veinticuatro personas más a una cena privada con el dirigente popular en la que se encontraban los primeros dirigentes del PP de Huelva, miembros de la dirección de este periódico y un grupo de profesionales independientes de distintos sectores de la sociedad onubense. A mitad de la cena se abrió una animada charla y tras una reflexión que le formulé al destacado dirigente popular en torno a la posición del PP en Cataluña y en la negociación entablada por el Gobierno con el entorno etarra se propició un vivo y hasta tenso debate entre ambos que desembocó en el modelo de partido actual, donde las decisiones estaba en manos de unos pocos, y los posicionamientos ideológicos tan cerrados en cuestiones de derechos civiles que alejaban a la formación de la misma evolución de la sociedad española actual. Jaime Mayor Oreja no llegó ni a encender su puro ni yo retrocedí en un ápice en los planteamientos que quise exponer ante uno de los pilares que se sentaba con Mariano Rajoy cada lunes en Madrid, con lo cual termine siendo recriminado por algunos dirigentes locales del PP porque le “había dado la noche y la madrugada (ya que el debate se alargó casi hasta las tres y media de la mañana) a tan destacado europarlamentario”. Al margen de las enormes divergencias existentes, y que los mismos resultados obtenidos por el PP en Cataluña y País Vasco han venido a reafirma aún más mis pensamientos, lo que más me dejó preocupado de aquella cena es recorar lo mal que le había sentado a Jaime Mayor Oreja ver rebatidos sus argumentos por un señor de Huelva que no bajaba la guardia en ningún momento, incluso cuando él llegó a perder los papeles y el tono de voz, y su convenciniento total de que la estrategia política del PP se tenía que decidir por la cúpula para no que volviera a ocurrir lo mismo que “en la UCD”, partido del que el procedía en la rama democristiana. Este fantasma de que el hecho de debatir y hasta discrepar pueda suponer división, persigue todavía a muchos de los actuales líderes del PP y tal vez por ello, incluso antes de que hablen este lunes 21 de abril la militancia, ya hay quien promete apoyos incondicionales, como el mismo Javier Arenas desde Andalucía, a Rajoy y ese modelo de partido con decisiones que sólo comparte un reducido grupo de personas, una oligarquía cerrada que se auto defiende a si misma hasta para permanecer, tanto como años lleva el PSOE de gobierno en algunos lugares (leáse la misma Andalucía) con sus privilegios y prebendas en la oposición. Hace falta aire fresco en los populares porque este partido tiene mayoría de edad y la militancia, aunque desactivada por el escaso o nulo entrenamiento participativo que le han permitido en estos años, tiene todo el derecho a pensar, a hablar y a decidir. Nunca pensé hace años –cuando escribía de la renovación para abrirle camino a Pedro Rodríguez, allá por el año 1994, como candidato independiente a la alcaldía de Huelva en el anquilosado PP de Huelva- que en estos razonamientos tan elementales iba yo a coincidir en estos días con el mismísimo Alvarez Cascos o con algunos viejos militantes de la extinta Alianza Popular.

lunes, 7 de abril de 2008

Gobierno y oposición, cada uno con trabajo

En unos días, una vez constituidas las distintas cámaras parlamentarias en Madrid y Andalucía y celebrada las sesiones de investidura de Rodríguez Zapatero y Manuel Chaves, tendremos los nuevos gobiernos y es de esperar, que cuanto antes, las primeras medidas de carácter económico. En la semana pasada los representantes empresariales onubenses de los sectores hotelero y hostelero ya han alertado de lo mal que puede pintar la próxima temporada turística en los meses de verano, que es lo único que salva las cuentas en nuestra provincia, de producirse las cajas hechas en la pasada Semana Santa. Inquietos está también todos los concesionarios de coches porque las ventas han caído en el primer trimestre a cifras que no se conocían en los últimos quince años. Y las cifras de paro que se han dado a conocer, aunque rompe por los menos con la tendencia en Huelva de un aumento constante desde el mes de mayo del año pasado, que se dice pronto, no tienen nada que ver con la generación de empleos que existía en el mismo mes de marzo del año 2007.
Los socialistas onubenses han celebrado este sábado su Comité Provincial y por las declaraciones se presume que tienen totalmente asumido la tremenda responsabilidad que tienen en estos momentos porque la confianza tan grande que los ciudadanos han vuelto a depositar en ellos como gobernantes tiene que verse correspondida con actuaciones claras y concretas que pueda dinamizar la economía provincial. Gobernar tiene sus encantos y sus privilegios, entre ellos el de situar a mucha gente de un mismo partido a costa de los fondos públicos, pero también obliga en situaciones como las que se dibujan en el panorama y que van confirmando las distintas variantes económicas a pilotar las medidas que puedan amortiguar sus efectos. No creo que ahora mismo sea un problema de vertebración provincial, como ha indicado el secretario general socialista Javier Barrero, sino encontrar los puntos fuertes de los sectores empresariales que pueden contrarrestar con eficacia el bajón de los que durante los últimos años han tirado con fuerza de nuestro producto interior bruto local. Desde luego la inversión pública será decisiva como soporte y ésta, a tenor de cómo se encuentran de vacías las arcas de los ayuntamientos y de la Diputación Provincial, sólo puede venir de los gobiernos autonómicos y estatal. Habrá que pelear mucho en el reparto de los dineros porque la competencia con otros territorios va a resultar épica porque todos intentarán barrer para casa y quien tenga más capacidad de influencia es, al final, el que se lleva el gato al agua. Huelva no viene siendo, en este sentido, una provincia afortunada y menos si la comparamos con la generosidad extrema del electorado onubense con los socialistas. A estas alturas es difícil que cuelen muchas más dilaciones con las principales infraestructuras que se vienen demandando y tampoco se cuestión de seguir jugando al despiste con el proyecto de aeropuerto cuando todos sabemos que el mismo será posible si intervienen de manera directa la inversión pública porque es un mal momento para esperar que sea el sector privado el que asuma la tarea de sacarlo adelante.
Los socialistas, pues, tienen mucho trabajo en los próximos meses si no queremos ver como caen empresas tras empresas en la provincia pero la misma tarea tienen también los partidos a los que los ciudadanos han colocado en la oposición. El PP tiene que explicar cuál es su modelo de desarrollo para esta provincia y las actuaciones que deben acometerse para impulsar esos sectores económicos que tienen posibilidades de aprovechar esta coyuntura económica. Ya no hay elecciones con repercusión provincial hasta dentro de tres años largos pero eso no significa que esta formación política no trabaje de puertas para dentro en la elaboración de sus propuestas alternativas y ejerza una función exigente en el control de los gobernantes socialistas. En la campaña electoral nos quedamos con las ganas de conocer la opinión que su candidata más destacada a nivel del Congreso de los Diputados, Fátima Báñez (ahora situada en el equipo de la nueva portavoz del grupo parlamentario popular), tienen en cuestiones puntuales de la provincia y no es lógico que nos quedemos meses y meses en blanco, los socialistas yendo por libre y los populares sin hacerse ni tan siquiera notar porque estarían traicionando su función encomendada de oposición y lo que es peor, de cara a nuevos retos electorales, no generarían confianza entre los ciudadanos como alternativa real de gobierno. Vienen tiempos de mojarse, de pronunciarse con argumentos y documentación ante las decisiones de los gobiernos de Madrid y Andalucía en Huelva. Necesitamos una oposición seria, rigurosa y trabajadora porque los ciudadanos, que tendrán que vivir momentos de muchas apreturas económicas, quieren escuchar muy pocas tonterías y menos esas trifurcas estériles entre políticos onubenses.