lunes, 27 de agosto de 2007

Personas que están por encima de unas siglas

Este periódico, tan crítico y severo a veces con la gestión de muchos dirigentes socialistas, ha sido, sin duda, el que más caracteres tipográficos ha dedicado a Manuel María Becerro Parreño, exparlamentario andaluz en varias legislaturas y muchos años concejal del Ayuntamiento de Valverde del Camino y hombre de confianza del alcalde Américo Santos, a raíz de su inesperada muerte hace ahora poco más de una semana. He querido dejar pasar los días para sentarme a escribir de Manolo Becerro pero a la vez de una buena generación de líderes socialistas, muchos ya retirados de la política activa y otros a punto de hacerlo, que han conformado desde la transición la estructura de poder institucional y partidista más sólida y conjuntada del panorama político onubense. Una generación que como no podía ser menos estaba, junto a miles de valverdeños, en el interior y exteriores (porque ya no se cabía) de la Iglesia parroquial de Valverde del Camino, un día después de cerrar su feria anual, para despedir como se merecía a quien fue todo un símbolo y una pieza fundamental en el socialismo onubense. Un destacado dirigente del PSOE me hacía llamar la atención en el acto por la enorme presencia de personas que había para, a renglón seguido (conocedor de las muchas tensiones surgidas en los últimos años en el seno del socialismo valverdeño entre Manolo Becerro y otros compañeros), comentar que "fíjate, Fernando, lo sabio que es el pueblo. Todo Valverde está aquí". Y yo diría que incluido José Cejudo, que emocionado quiso llevar a hombros el féretro con el cuerpo del compañero y amigo antaño fallecido de manera tan imprevista.
Con Manolo Becerro trabajé codo con codo –que extraño le resultará a algunos olvidadizos leer esto- a finales de la década de los 80 cuando a Huelva Información la Junta de Andalucía adjudicó una emisora de radio –era la primera vez que se diversificaba la actividad de esa empresa siendo yo director del periódico- y se alcanzó un acuerdo con el Ayuntamiento de Valverde del Camino, que también contaba con otra emisora de radio municipal, para unir ambos proyectos en una única sociedad de explotación. A Manolo y a mi nos tocó el encargó de gestionar esta emisora en la que se conjugaba la manifestada declaración humanista cristiana del medio que tenía el encargo de dirigir con la gestión socialista que el gobierno municipal de Valverde ejercía con una amplía mayoría. Vamos, hablando más en plata, se trataba de hacer compatible dos modelos de sociedad en los contenidos de un mismo medio, que aunque fuera una simple emisora de radio local pues también tenía sus tiras y afloja. Puedo asegurar hoy que nunca tuve problemas con Manolo Becerro en esta tarea conjunta porque ambos, pienso, pusimos el valor de las personas, los valores y el sentido común por encima de cualquier diferencia. Y lo pasamos hasta bien ensayando este modelo que hoy contado pues sorprenderá a muchos de los nuevos dirigentes socialistas curtidos en otro concepto de partido y, tal vez, de relación ante los que no comulgan con las mismas ideas que ellos.
En mis casi 30 años de ejercicio profesional en Huelva como periodista, como responsable de distintos medios de comunicación y ahora como empresario me he cruzado con muchos dirigentes políticos, entre ellos incluyo como de los mejores a Manuel Becerro que se nos ha ido. También siendo justo quiero incluir en esta lista a muchos de los dirigentes socialistas que hicieron la transición y a los que recordé en sus tiempos de pleno ejercicio institucional cuando estaba a las puertas de la Iglesia de Valverde. Creo que en los últimos años se ha perdido mucha calidad humana en el mundo político onubense, se han hecho divisiones sectarias creándose, incluso, leyendas de muchas personas públicas carentes de toda base, anda enrarecido el trato entre los máximos representantes de las dos principales formaciones políticas de Huelva, PSOE PP, hasta el punto de que sus máximos dirigentes, Pedro Rodríguez y Javier Barrero, no hablan ni mantienen ningún encuentro institucional desde que ambos son representantes de ambas formaciones y ha entrado, para colmo, el juego sucio de envíos de e-mails masivos o se levantan campañas mediáticas infundadas y con poca base para desgastar al adversario político.
La muerte de Manuel María Becerro Parreño me evoca hoy, como el lunes pasado cuando observaba a esta generación de dirigentes socialistas, el valor de la persona por encima de las siglas y de las diferencias ideológicas. Falta en estos tiempos mucha calidad humana y creo que convivimos con la generación de políticos más decepcionantes en estos treinta años en los que como periodista me he relacionado con la vida cotidiana de la sociedad onubense. A lo mejor son mejores gestores, que no lo creo porque Huelva como provincia sigue en la cola de muchas estadísticas, pero como personas hay muchos que dejan mucho que desear, e incluyo en esta apartado a todos los grupos políticos sin excepción. Me afectó, dolió en el alma, en lo personal, la muerte de Manolo porque se fue, además, demasiado joven y por la estrecha relación que luego he mantenido con dos de sus hijos, me dolió por los tiempos vividos en esa Radio Valverde Información compartiendo conversaciones personales con esa sabiduría de pueblo que él exhibía con tanta naturalidad como ‘retintín’ y porque también veo marcharse de la vida pública, sin llamar mucho la atención, a mucha buena gente, con los que no he compartido siglas ni ideologías y con los que, además, me he peleado, discutido diría, en defensa cada uno de sus planteamientos sin que ello haya dejado fisuras insalvables entre nosotros como ahora ocurre con tanta frecuencia entre medios de comunicación y políticos en esta provincia nuestra. Añoro otros tiempos, Manolo, y tengo la esperanza de que con la generación de tus hijos, que cuentan con esos valores inculcado por ti y por su ejemplaridad, vuelva esa generación de dirigentes políticos que por encima de las siglas sepan poner por delante a las personas en toda su plenitud de bondad. Necesitamos, y mucho más de lo que algunos creen, seguir contando con buena gente como tú. Que descanses en paz.

domingo, 26 de agosto de 2007

Huelva se ‘vende’ gracias al Recre

Primer partido de la temporada 2007/08 en el Nuevo Colombino y primer lleno en las gradas del estadio, con el cartel de ‘no hay billetes’ puesto desde el mismo viernes. Visita al Recreativo de Huelva el Betis del polémico, controvertido y provocador Lopera y eso, es natural, tiene un gancho especial y más cuando muchos aficionados verdiblancos todavía disfrutan de su periodo vacacional en la costa onubense. Los muchos abonados que han renovado el carnet y los pocos que han podido entrar en el nuevo cupo en esta temporada, la verdad, cubren ya casi todo el aforo del Nuevo Colombino y este año volverán a ser muchos los días en que se volverá a repetir el ‘no hay billetes’ en taquilla, algo impensable e inimaginable cuando tan solo hace unos seis años se proyectaba el estadio y el alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, por pura intuición solicitó a última hora a los arquitectos que ampliaran las gradas en unos cinco mil espectadores más. Menos mal que se hizo así porque vaya problema de orden público que se tendría ahora, con el equipo en Primera División, y con tan sólo 16.000 espectadores para responder a esa fiebre de recreativismo que se ha extendido por toda la provincia y que también llega desde los municipios del Algarve portugués.
No hay ninguna duda del efecto dinamizador y propagandístico que el Recreativo de Huelva ha propiciado por su posición privilegiada en el fútbol español, disputando el campeonato liguero entre las grandes figuras. Ya escribimos hace meses que el Patronato de Turismo de Huelva, dependiente de la Diputación, tendría que replantearse sus campañas publicitarias porque la proyección de imagen que trasmite cada domingo el Recreativo de Huelva, tanto en España como en el extranjero, es un maravilloso soporte para lanzar la imagen turística de toda la provincia. No es nada casual ni fruto de una decisión voluntarista de carácter político que los responsables de la fusionada entidad crediticia de Cajasol hayan decidido subirse al carro del Recreativo para ‘vender’ la nueva marca. Y que hayan pagado por ellos cantidades hasta ahora nunca firmadas, cantidades que sin llegar a las cifras de otros clubes –el Sevilla pide por su camiseta cinco millones de euros y el Betis tres- sí superan las raquíticas aportaciones que hasta la fecha ofrecían algunas empresas por algo que en el mercado de la imagen esta valorado muchísimo alto. Estamos, pues, ante un gran cambio en la forma de pensar de los patrocinadores principales del Recreativo de Huelva, que si antes se firmaban los convenios de colaboración como una aportación para la propia supervivencia del club hoy en día ya se hace y se hará porque interesa a quien lo firma unir su firma con algo tan prestigiado en España y con tanta fuerza mediática como el Recreativo de Huelva. Como profesional dedicado a cuestiones de asesoramiento de imagen y de comunicación de empresas e instituciones me atrevo a afirmar que el Recreativo de Huelva y todo lo que le rodea, en especial los espacios publicitarios del mismo Nuevo Colombino, es el más rentable soporte publicitario que hay hoy por hoy en Huelva. Es bueno, muy bueno para el mismo club, que ya este año ha mejorado su contrato de derechos televisivos, pero es también muy bueno para toda la provincia de Huelva porque la da a conocer a nivel nacional y mundial ya que las imágenes de cada partido, de cada unas de sus figuras, traspasan fronteras merced a la amplia difusión de los medios de comunicación, de manera muy especial la televisión. Este milagro de estar de nuevo en la élite del fútbol español una temporada más, haciendo historia en la vida centenaria de la entidad, tiene una trascendencia que va más allá de la meramente deportiva y que estoy convencido de que nadie la pensó ni la imaginó cuando hace tan sólo ocho años se discutía en los foros municipales, de manera acalorada, entre salvar o no salvar al Decano con la ayuda de dinero público proveniente del Ayuntamiento de Huelva. Los hechos han venido a corroborar que sí fue un acierto la decisión de implicarse en la salvación del club porque se perdía el más importante signo de identidad de la ciudad, posiblemente, también lo ha sido, pasado los años, por la ’venta’ que el Recreativo de Huelva hace ahora de la provincia de Huelva, siendo citada en periódicos, radios, televisiones y portales de internet de manera reiterativa y constante. ¿Cuánto vale esto en términos cualitativo y cuantitativo? Pues sinceramente que muchos millones de euros y me consta que ya el mismo Recreativo de Huelva ha encargado a una empresa especializada un amplio estudio para que de manera objetiva se pueda conocer.
Alegría y alegría doble o triple por este nuevo comienzo liguero del Recreativo de Huelva en su estadio. Lo hace por primera vez dos veces seguidas y continuadas en la Primera División, jugando entre los grandes. Cuenta con una masa social que sorprende por su proporción y la población que tiene la provincia de Huelva, sin duda será el mejor ratio entre todos los clubes de España. Y, por último, hemos encontrado por fin un soporte de una difusión tremenda que, por fin, se empieza a rentabilizar por las empresas e instituciones onubenses. Queda ganar los partidos y permanecer pero eso es algo que muchas veces no depende ni de un mismo porque son muchos equipos y habrá que ver cómo se ha fortalecido cada uno y en que nivel se ha logrado componer la plantilla albiazul para ser competitiva. Desde luego los dineros disponibles se han invertido y se seguirán invirtiendo, pero como decía el presidente del Recreativo, Francisco Mendoza, si hubiera muchas empresas que se dieran cuenta del mucho valor que aporta ir unido a la imagen actual del decano, lo que supondría muchos más ingreso, mejor y más completa plantilla se podría seguir haciendo. Son las reglas de un deporte que queramos o no está planteado en España también como un negocio y ya por fin en este esquema han sabido encajar, por la experiencia acumulada, los rectores actuales del club codeándose con los mejores.

lunes, 20 de agosto de 2007

El AVE es mucho más importante que el ‘tripuente’

Menuda le están dando a la ministra de Fomento, Magdalena Alvarez, estos días por los múltiples fallos de la red eléctrica y de la ferroviaria en Cataluña. Ha ocupado ella sola, mientras Rodríguez Zapatero descansaba en el Parque Nacional de Doñana, portadas y portadas de periódicos, informativos principales de radio y televisión y se ha ganado la animadversión de casi todos los grupos políticos parlamentarios, exceptuando, como es lógico, el socialista. De esta crisis, conociendo el sistema de presión catalán y vasco, sacarán fuerte tajada por el norte en detrimento, porque el dinero que hay no se puede estirar más, de la parte sur. En especial, la provincia de Huelva donde seguimos en inversiones importantes, después de casi cuatro años de gobierno socialista, donde lo dejó el del PP que presidía José María Aznar. Nada de la conexión con Extremadura, la gran reivindicación de todos los dirigentes del PSOE en los tiempos de gobierno de los populares; pero nada se espera de la conexión ferroviaria de alta velocidad (no se puede hablar de línea AVE porque se incluye un tráfico mixto) entre Huelva y Sevilla y de la construcción de la nueva estación de Renfe en la zona del Matadero. Estamos como hace meses, aparcados los 103 kilómetros de vías férreas a la elaboración del informe de Declaración de Impacto Ambiental y adjudicada la redacción del proyecto constructivo de la infraestructura ferroviaria (que no estación) de la que será nueva terminal de Huelva capital. Pocas voces escuchamos en Huelva, en comparación con las quejas catalanas, ante tanta parsimonia y dejadez por parte del Ministerio de Fomento y sino lo hacemos, de cara a la aprobación de los presupuestos del año 2008, pues ya podemos echarnos a dormir otros doce meses más y quién sabe si otros pocos años más, máxime cuando los fondos comunitarios irán a menos en los próximos ejercicios.
Ando sorprendido ante el enorme interés puesto por toda la cúpula socialista provincial para la construcción del famoso ‘tripuente’ que cruzará el paraje natural protegido de Marismas del Odiel. Una infraestructura que requerirá una inversión millonaria y que sólo servirá para unir la capital con una localidad. Bueno, y también con los hoteles que se construye en las proximidades de la zona protegida de los Enebrales (o lo que vaya quedando en unos años de ellos). No es una conexión que una dos amplios territorios, sólo y exclusivamente dos municipios, uno importante, como el de la capital, pero otro que en invierno no supera los 20.000 habitantes y en invierno, más o menos, los cien mil. Ahora bien, vaya que si hay interés y voluntarismo político por saca adelante este ‘obrón’. El mismo quisiéramos ver, por pura comparación en cuanto al interés público de unos y de otros, con la conexión ferroviaria, con la nueva estación y con la autovía Huelva-Extremadura. Es que no hay punto de comparación entre lo que se juega toda la provincia con estas últimas inversiones y lo que se juega la capital y Punta Umbría con el ‘tripuente’. No es que apostemos por dejar nada fuera, puesto que una vez que han dado el paso adelante, con el trabajo que le ha costado admitir las deficiencias viarias entre las dos orillas del Odiel, que tiren para adelante mientras antes mejor. Lo único que pedimos es el mismo interés y empuje para lo que de verdad demanda toda la provincia desde hace años y que ha sido, además, bandera reivindicativa contra los gobiernos populares de todos los dirigentes socialistas.
Magdalena Alvarez, que es malagueña y diputada nacional por esta provincia, tendrá la satisfacción de ver llegar a la nueva estación de Renfe de la capital de la Costa del Sol, allá por las Navidades de este mismo año, los coches del AVE, cruzando la difícil cordillera Penibética gracias a la construcción de ocho túneles y diecinueve viaductos o puentes ferroviarios y nosotros, también como andaluces, nos alegramos de ellos y de que la ministra haya hecho valer, con toda seguridad, su procedencia y el escaño ganado por dicho territorio barriendo un poco de millones de euros para su tierra. Menuda campaña, de cara a las próximas legislativas, tiene pagada ya la controvertida ministra con este empuje inversor, al que se une las conexiones ferroviarias de la costa malagueña, desde la capital hasta Fuengirola. Javier Barrero y los candidatos que designe este partido para completar las listas al Congreso y al Senado también merecen, a juzgar por el apoyo tan alto que reciben las siglas del PSOE en la provincia de Huelva, tener en su cartera electoral proyectos en marcha, con dotaciones presupuestarias bien definidas y concretas, del calibre de la conexión AVE entre Sevilla-Huelva, la nueva estación y algún tramo, aunque sea el de Valverde, para contentar a José Cejudo, de la autovía Huelva-Extremadura, si quieren uniendo la misma, para que todo vaya al unísono, con la canalización del gaseoducto que se tiene pactado entre el puerto onubense y la refinería de Fregenal. Los socialistas, no sé muy bien a veces si por méritos propios o desméritos de los demás, en especial del PP, gozan en la provincia de Huelva de una confianza ilimitada, porcentualmente de la más alta de toda España. Este es un aval más que justificado para contar con más peso en Madrid a la hora del reparto de los euros en el presupuesto de inversiones y que no sigamos mendigando un proyectivo de estudio o el avance de la Declaración de Impacto Ambiental. ¡Qué ya está bien del mismo discurso año tras año! No es que seamos tan impertinentes como los ‘Roviras’ de turno en Cataluña, es que estamos desesperados de esperar y esperar, Javier. Lo dicho, el mismo interés que en el ‘tripuente’, que hizo venir a Chaves a Huelva en traje informal para anunciarlo a bombo y platillo en campaña electoral de las municipales, esperamos de lo que en justicia lleva esperando toda una provincia desde hace año. ¿O no nos ha llegado ya la hora?

domingo, 19 de agosto de 2007

¿Tiene alguna solución la autodestrucción del PA?

A la hora de encarar esta columna dominguera de este primaveral agosto no sé muy bien todavía si escribo de un vivo o de un muerto. De algo en crisis, que sube y baja, baja y sube; o de algo ya amortizado y en liquidación. Lo del PA, no sólo ya en Huelva sino en toda Andalucía, cuesta trabajo de entender pues una autodestrucción de este calibre, salvo que sea premeditada, con toda intención como alevosía, no debe tener precedentes en la historia de las formaciones políticas. No hace ni cuatro años que este partido gobernaba una consejería de la Junta de Andalucía y en muchísimos municipios andaluces con un plantel de concejales que superaba todos los records anteriores obtenidos. Y nada más celebrar un Congreso por Málaga, en una noche de estas tormentosas de compras de voluntades, lo que parecía ser el refrendo de Antonio Ortega como secretario general y con él de todo su equipo dio paso a un alocado como atolondrado Julián Alvarez con su plebe que son los que se han cargado de cuatro días, como aquel qué dice, toda la estructura orgánica e institucional que tantos años había costado montar bajo el buen cobijo del presupuesto de la Consejería de Turismo y Deportes y del gobierno de coalición con el PSOE.
Conozco el buen talante y la voluntariedad del exalcalde de La Puebla de Guzmán, Francisco Ramos, y en honor a su deseo de asumir la responsabilidad de presidir la nueva gestora que se ha hecho cargo de este partido en Huelva me veo en la obligación de escribir y de escribir, además, en tono constructivo de cara a esos siete meses venideros que será claves en el futuro de esta fuerza política, tanto en la provincia de Huelva como en el resto de Andalucía. Si en las elecciones autonómicas del 2008 –veremos si a Zapatero no le entra el miedo con el bajón de las bolsas y los anuncios de una inminente rescisión económica y no le da por adelantar las elecciones al otoño, que todo puede ser- los andalucistas no logran una representación mínima que supere los dos escaños en el Parlamento andaluz –algo harto difícil como están las cosas- ya todo estará sentenciado. Como quedan esos siete meses y es un partido político –el único que en la transición democrática me pidió estar de interventor en mi pueblo de nacimiento, cosa que hice con enorme satisfacción por entender que contribuía con ello al nacimiento de la democracia en España- al que le guardo mucho cariño y tengo en aprecio a muchos de sus dirigentes, insisto, que quiero analizar el pasado, presente y futuro del PA desde una perspectiva de confianza y de esperanza.
Cuando hay problemas y problemas que derivan en resultados catastróficos hay que buscar siempre los motivos que desencadenaron los males. Antonia Grao, una vieja luchadora andalucista de Isla Cristina, hablaba en el periódico de ayer sábado de los ‘personalismos’ dentro de esta fuerza política. ¿Los de Zamudio, los de Rojas Marcos, los de Capelo? ¿Los de todos en general? Pues creo que lleva mucha razón. Cuando el equipo de Antonio Ortega, agrupado en torno a la Consejería de Turismo y Deportes, estaban logrando acabar con los personalismos, en especial, en aquellos momentos, de Rojas Marcos, y se consolidaban estructuras provinciales, como la de Huelva, en claro enfrentamiento de Miguel Romero como secretario provincial con las acciones personales e interesadas de Paco Zamudio, surge una fuerza interna extraña abanderada por Julián Alvarez y que en Huelva encuentra el apoyo de Manuel Capelo, otra figura extrañísima, que se apagó en Moguer de la noche a la mañana tras un cese y una ruptura del gobierno de coalición con el PP, y se hacen por escasos votos con el poder en un final de congreso que no estaba escrito ni se esperaba. El problema es que Julián Alvarez y su equipo, el autor de todos los males actuales, sigue ahí, al frente del PA todavía y los colaboradores de Antonio Ortega andan perdidos y en algunos casos cercanos ya a la órbita socialista. Con este panorama, sin alternativa opositora interna que pueda da un golpe de mano, lo que queda es, como se ha hecho en Huelva, aunar fuerzas, buscar personas de consenso y con ganas de trabajar –y Francisco Ramos es de esos, de los que trabajan en política- para encarar estos siete meses decisivos. No podemos esperar de Paco Zamudio, aunque se lo pidan su gente de Isla Cristina, mucha colaboración ni generosidad política ni económica, nunca lo hizo antes y nunca lo hará. Su obra en Isla Cristina, para bien o para mal, termina con él. Hay que confiar en que el viejo andalucismo, consciente de lo que se juegan las siglas y sus años de historia como partido político, resurja y sin muchas más declaraciones para defender lo indefendible se ponga a aglutinar todos los restos dispersos de este partido. Sus 14.000 votos en Huelva, que con Miguel Romero, en el 2003, llegaron a ser 32.000 en las municipales, están ahí, esperando. Cinco o seis mil votos más si dan para mantener el escaño actual por Huelva y podrían, junto a los que se puedan obtener en Sevilla, Cádiz y Málaga, servir de suelo estable para una nueva etapa del PA. No los quiero dar por totalmente perdidos este número de votos todavía porque si así fuera mejor es que plantearán, al menos, ir en coalición con alguien en las elecciones andaluzas y algunos movimientos en otras provincias ya se han dado. Lo que vaya a ocurrir después de las elecciones generales y autonómicas todavía es pronto para pronosticar porque cambios puede haber en otras muchas fuerzas políticas, además del PA. Este test queda por evaluar y no es el tiempo de hacerlo ahora a prisa y corriendo. Trabajo, unidad, trabajo y unidad esa es la mejor receta que le podemos dar y desear a Francisco Ramos y esa nueva gestora que se ha hecho cargo del PA de Huelva.

lunes, 13 de agosto de 2007

Doñana tiene que estar integrada en su comarca

Una valla de 27 kilómetros, a ambos lados de la carretera N-483, entre El Rocío y Matalascañas, que observan con asombro los miles de veraneantes de la zona estos días, ha provocado un duro enfrentamiento verbal entre el alcalde de Almonte, Francisco Bella, y la Junta de Andalucía, administración impulsora de la medida desde la mano ejecutara de la Consejería de Obras Públicas pero por petición y decisión expresa de la de Medio Ambiente para proteger de los atropellos al lince ibérico. El tema, curiosamente, había sido abordado en el Consejo de Participación de Doñana, que engloba a muchísimos representantes, y tan sólo la Federación Andaluza de Caza había mostrado su oposición a la iniciativa. Luego, cuando se ha visto el efecto paisajístico y la concepción fronteriza de auténtico muro insalvable que presenta, ya se han levantado distintas voces en contra, hasta el extremo de que los mismos ecologistas, a través de la asociación Ecologistas en Acción, también han manifestado su oposición ante la dichosa valla.
Cuando el Parque Nacional de Doñana estaba bajo la competencia de la Administración Central, y más si está la gobernaba un partido de distinto signo político que en Andalucía, pues cuestiones de este tipo estaban a la orden del día. Ahora, una vez que todo ha quedado bajo la soberanía de la Junta de Andalucía, la verdad es que enfrentamientos de este calibre ante la opinión pública y por cuestiones menores no se entienden. Y eso que el Parque se ha dotado de nuevos órganos de representación y de asistencia para abordar todas las cuestiones que afecten al paraje natural protegido. Si después de todo esto se falla en temas de poco calado, aunque de gran aparatosidad pública porque la valla trasmite a la ciudadanía que transita por la zona, una forma de entender la protección total y cerrada a cal y canto del parque, es porque a lo mejor sigue fallando, como antaño, la concepción que desde los despachos oficiales se tiene de la defensa y conservación de este espacio natural que afecta a una gran comarca natural pero a municipios de tres provincias colindantes.
Tenemos la suerte, además, de poder contar con unos observadores privilegiados cuando se abordan las cuestiones de Doñana. Desde que Felipe González, en su primer mandato como presidente de Gobierno, se decidiera por alojarse en Las Marismillas, en el centro de la reserva natural, para disfrutar de sus vacaciones hemos tenido la suerte de sus respectivos sucesores también se han ido enamorando de esta naturaleza privilegiada, desde el mismo José María Aznar hasta estos días José Luís Rodríguez Zapatero, quien disfruta con su familia de las maravillas naturales de la zona también de las playas vírgenes que van desde Matalascañas a la desembocadura del Guadalquivir por Sanlúcar de Barrameda. Teniendo huéspedes tan ilustres, que proyectan a Doñana tanto a nivel nacional como internacional, debates de este calado entre administraciones deberían cuidarse mucho más porque en nada favorecen este consenso real que existe en la sociedad y entre las administraciones por conservar y proteger el paraje al máximo.
Siempre he escrito que los grandes problemas que se han dado con Doñana parten de esa concepción cerrada que a veces se da en los gestores públicos de creerse únicos valedores del Parque, olvidando que éste existe y ha permanecido porque sus moradores, los pobladores de los municipios colindantes, han sido desde hace siglos sus primeros protectores. Hacer cosas, impulsar iniciativas, como esta valla carcelaria, como si de un ‘guantánamo’ se tratase, en línea con lo dicho por el alcalde de Almonte, Francisco Bella, no integra al Parque Nacional de Doñana con su entorno sino que más bien marcan unas fronteras, horribles desde el punto de vista estético y paisajístico, que dividen y separan. Es verdad es que a los linces hay que protegerlo, ahí en esa carretera y en las de Villamanrique, Bonares, Mazagón o Rociana, lugares donde la especie busca su hábitat natural de caza para sobrevivir como fauna carnívora que es. Hacerlo con una valla de estas dimensiones, ya es otro cantar.
Se hace necesario mantener el máximo de consensos en torno al Parque Nacional de Doñana. Un lugar tan privilegiado como excepcional, que acoge a mandatarios nacionales e internacionales, que además cuenta con una protección altísima en su interior, no debe verse envuelto en polémicas tan agrias como esta de estos días y menos por el vallado de una carretera tan transitada como la que une El Rocío con Matalascañas. Hay que volver a la línea de consenso, máxime cuando quedan cuestiones de tanto calado como la propia circunvalación de la aldea y la ampliación de los carriles que hacen interminables y agotadoras las tardes de muchos domingos a miles de veraneantes, con el consiguiente efecto medioambiental del consumo innecesario de litros y litros de carburantes. La Junta de Andalucía siempre ha esgrimido para acoger en su seno las competencias de los parques naturales que su proximidad al territorio le hacía mejor conocedora de la problemática que pudiera afectar a estos espacios protegidos. Las decisiones adoptadas con este vallado han dejado en evidencia que, al menos, con Doñana esto no es cierto y que también se mete la pata cuando no se escucha a quienes en verdad sí están cerca y viven junto y para el Parque porque este ha sido el mandato que han recibido de sus antecesores. El alcalde de Almonte, aunque haya tenido que cantar las cuarenta a gobernantes de su propio partido, tiene la responsabilidad de hablar en nombre de su pueblo y si es con menos exposición pública pues mejor que mejor.

domingo, 12 de agosto de 2007

El litoral onubense nota los efectos de la crisis

Nada es igual a las anteriores en la temporada estival en el litoral onubense. Ni la climatología –con unos meses de julio lo que llevamos de agosto sin ese calor sofocante de otros años- ni tampoco el flujo vacacional que genera un movimiento económico muy importante en todo el litoral y del que viven luego todo el año pues miles y miles de economía domésticas. Los pequeños negocios, muchos de ellos de carácter familiar, que se montan para los meses de verano sirven luego para aguantar el resto del año y las quejas y lamentos están a la orden del día nada más te acerca a los promotores del mismo con la intención periodística de preguntar por cómo va la cosa este año. Ellos mismos, con mucho humor, han bautizado ya esta temporada estival como la de las tres ‘P’. Pipas, paseo y playa. Vamos, que los veraneantes que han venido en estos meses, están gastando lo que se dice poquito y, para colmo, hay mucha menos gente que en otros veranos, pero bastante menos al decir de los que están en contacto con el transcurrir diario de las ventas de cara al público.

En la economía los momentos de crisis se ven venir casi siempre por la ralentización del consumo. No hay duda de que con la subida de los tipos de interés, tanto en Europa como Estados Unidos, se buscaba lo que los estudiosos dicen ‘un aterrizaje suave’ y ya lo que nos estamos encontrando, a medir por lo que dice la calle, es un parón en toda regla que a buen seguro irán revelando los datos macroeconómicos en los próximos meses, tal y como en este mismo mes de julio ya lo ha apuntado la bajada del IPC hasta una media anual del 2,2%. Nada tiene que ver esto con los titulares de estos días en todos los medios de comunicación en torno a la bajada de las bolsas mundiales arrastradas por la inquietud generada en Estados Unidos por la bancarrota de algunas entidades de crédito de la hipotecas basuras ni con la inyección de cientos de millones de euros, dólares y yenes al sistema interbancario por los bancos centrales de las tres principales economías mundiales para devolver tranquilidad a los mercados del dinero en estos días. Es cierto que la economía global va por un lado y por otro la economía familiar, aunque la segunda detecta con asombrosa capacidad los momentos de crisis y se repliega con tanta destreza como prontitud.

Y eso creo que es lo ha ocurrido este verano en todo el litoral onubense. Son muchas las familias que viven, como escribíamos al principio, del flujo económico de los veranos y al resentirse el consumo por la propia subida del tipo de interés y por la necesidad de muchas familias de guardar los ahorrillos para cubrir las hipotecas todo el amplio mundo del sector turístico, desde el hostelero, alquileres familiares, establecimientos hoteleros, comercios hasta el mismo del turismo residencial, se ha visto perjudicado de manera notable, posiblemente también incrementado por esta climatología suave en cuanto a las temperaturas de estos dos meses queda nada tienen que ver con las olas de calor de los últimos años. Los directores de oficinas bancarias comentan estos días que solo hacen tramitar ampliaciones de la hipotecas para aunar en las mismas otros créditos aumentando, a la vez, los años de amortización de las mismas y no digamos nada de los agentes inmobiliarios o de los vendedores de grandes promotoras, que de mantener una media de 100 ventas al mes en estos dos meses han pasado a no cubrir ni 10 de media, con la lógica incertidumbre de las empresas del sector que ya optan por construir menos o vender el suelo disponible a quienes puedan aguantar bancariamente con más facilidad los tiempos que se avecinan.

En Huelva, curiosamente, nadie ha levantado todavía la voz de alarma ni desde quienes tienen la responsabilidad de gobierno se apuntan medidas ante lo que se avecina. Una economía como la de Huelva, que en los últimos años ha gravitado mucho sobre el sector turístico, por pura lógica va a notar los efectos de una ralentización económica que se ha iniciado, ya de manera clara, por el bajón en el consumo. Las tres ‘P’, pipas, paseos y playa, que comentan los dueños de los pequeños negocios en el litoral onubense, indica que una de las zonas más pujantes de la provincia, lo que va desde Ayamonte hasta Matalascañas, que es además donde se concentra mayor número de población, tendrá en los próximos meses menos dinero y que muchos negocios no soportarán la larga temporada invernal porque no se han dado las ganancias mínimas en los meses de verano. Las grandes cadenas hoteleras, con ofertas de saldo dirigidas al mercado nacional, no sé cómo se van a plantear el futuro, desde luego con la construcción y puesta en explotación de muchos menos hoteles en la costa. Eso seguro. Los promotores, con los que los socialistas se han metido mucho en los tiempos de las vacas gordas hasta paralizarle todas las inversiones que se habían captado, van a tener que buscar otros mercados internacionales –caso de Europa del Este- hasta que vuelvan a bajas los tipos de interés. Los Ayuntamientos afectados por el POTAD, que menudo daño ha hecho en el mejor momento de las inversiones, ya tienen tiempo para replantearse los futuros desarrollos urbanísticos pero las arcas municipales también se van a resentir en sus ingresos y esto afectará a los mismos servicios municipales.

Con un panorama que mi, al menos, no me gusta nada de nada y que pinta bastante mal sería conveniente que los agentes económicos de la provincia, nada más volver de vacaciones, mantengan cuantas reuniones hagan falta porque tenemos ante nosotros un temporal económico que habrá que capear agarrándose con todas las fuerzas a los sectores que menos puedan verse afectados y que más dinamismo empresarial puedan en estos tiempos nuevos generar. Desde luego el sector servicios, y en él todo lo que engloba la economía de la temporada estival en el litoral, que es mucha y muy variada y personalizada en pequeñas y medianas empresas y autónomos, ya está tocado porque más que un aterrizaje suave lo de este verano en Huelva ha sido un auténtico parón en seco. Pregunten ustedes mismos y verán lo que les dicen los dueños de los negocios en el litoral onubense y saque sus propias conclusiones, como yo mismo, sin ser nada experto, he querido hacer desde esta esquina dominical de página.

lunes, 6 de agosto de 2007

Un paso más delante de Astilleros de Huelva

Cientos de ocupantes de los vehículos que transitaban la tarde del sábado, sobre la ocho, por el puente viejo del Sifón, también llamado de la Confederación porque se construyó en su día para hacer pasar las conducciones de agua que venían del pantano del Chanza para garantizar el suministro al Polo Químico, se quedaron parados para presenciar ‘in situ’, desde un lugar tan privilegiado, la botadura de un nuevo buque construido por la empresa Astilleros de Huelva. El ‘Dante A’, que así se llama este navío de 119 metros de eslora, como es lógico, tenía que aprovechar la marea alta de la tarde de este 4 de agosto para echarse a la mar, para echarse a la ría, desde las apretadas instalaciones de los astilleros onubenses y como suele ocurrir, cada vez que se bota un barco y más de estas enormes dimensiones, pues fue un auténtico espectáculo, no exento de incertidumbre porque no ha sido costumbre que en las instalaciones que tiene esta empresa de Huelva en la orilla de la ría del Odiel se fabriquen barcos de tanta envergadura. Y queda todavía para dentro de unos meses otro de 140 metros de eslora, lo que será un auténtico record en la historia de la factoría y algo de auténtico mérito para toda su plantilla de trabajadores, equipo técnico y directivo, así como para los propios miembros del Consejo de Administración. Proeza desde el plano técnico de la construcción naval y proeza empresarial porque desde unas instalaciones limitadas se ha captado una cartera de pedidos que marcan retos insospechados para cuantos han vivido la trayectoria de Astilleros de Huelva.
Como me decía no hace muchos meses su consejero delegado, Rafael Gómez, la aventura de Sevilla, de optar a la compra de Astilleros de Sevilla que había puesto en venta por imperativo comunitario la empresa pública IZAR, era una ilusión desde hacía muchos años pero dada la enorme capacidad comercial desplegada desde los Astilleros de Huelva, en un momento de repunte mundial de la construcción naval por el auge del tráfico marítimo, en especial por el crecimiento económico del continente asiático, pues se había convertido en una pura necesidad porque no existía capacidad técnica ni recursos humanos en los Astilleros de Huelva para digerir tanta carga de trabajo. De hecho, hace unos meses, nada más cerrarse formalmente la compra de la instalaciones de Sevilla y de ponerse operativa la factoría, que llevaba meses paradas por la propia incertidumbre laboral surgida por la decisión de la empresa pública de deshacerse de los distintos centros de trabajo distribuidos por España, se puso la primera quilla de un nuevo buque que ya irá viento en pompa en su construcción porque la capacidad técnica ubicadas en el puerto sevillano no tiene nada que ver con lo de Huelva. Es como viajar en un ‘Mercedes’ o en un ‘Peugot 307’. Que hay diferencia, que se nota en todo. Sevilla era vital para Astilleros de Huelva en su proyecto de empresa y ante su tremenda capacidad competitiva de captar pedidos en el mercado mundial.
El barco que este sábado se botaba , un buque de transporte de productos químicos de última generación, es un encargo de la empresa armadora Marítima Etnea, perteneciente al Grupo italiano Amoretti Armatori Group, que también recibirá en breve el que ahora se construye de 140 metros de eslora. Como el que se botó hace unos meses, el porta contenedores Clipper Point’, era un encargo de un grupo holandés para el tráfico de mercancía con el Reino Unido, de ahí que la misma empresa quiso desplazar hasta Huelva, a las instalaciones de Astilleros de Huelva, a más de cien representantes de empresas de ambos países que utilizarán el nuevo barco para lo pudiera conocer en el mismo puerto onubense antes de zarpar para entrar en funcionamiento. Esta capacidad de generar inversión extranjera que deja dinero y riqueza en Huelva, y ahora también en Sevilla, es obligado poner de manifiesto porque cuando se hablan de tantas y tantas horas de trabajo y de facturar en varios años más de 500 millones de euros también es indicativo del proyecto puesto en pie por empresarios onubenses que este negocio se ha traído hasta Andalucía desde otros países y compitiendo en el mercado mundial con otras muchas factorías de construcción naval.
Una botadura, como decía al principio, es un acto entrañable y también espectacular, disfrutado por esos cientos de ocupantes de vehículos desde el puente del Sifón, pero detrás de la misma, no se debe olvidar, hay muchas horas de trabajo y mucha labor empresarial que tiene nombres y apellidos. Astilleros de Huelva ha vivido momentos buenos, como los de ahora, y también momentos malos cuando entró en varias ocasiones en suspensión de pagos; ahora bien, detrás del proyecto había una labor constante, incansable y luchadora por hacer permanecer la empresa frente a las adversidades del momento, cuando lo más fácil, en situaciones de crisis del sector naval, hubiera sido tirar la toalla. Hoy hay que dar las gracias por esa resistencia frente a los problemas económicos de cada momento porque tenemos en Huelva una empresa capaz de abrir mercados, captar inversión, generar empleo y, además, como también hizo hace unos años la Caja Rural de Huelva, dar el salto a Sevilla para ampliar el negocio y convertirse en uno de los grandes grupos empresariales andaluces de capital privado y de la región, de aquí, de Huelva. Y eso que algunas veces escucho decir a algún que otro político corto de miras que en la provincia se echa en falta una auténtica clase empresarial ajena a los pelotazos urbanísticos. Pues la hay. Falta mirar lo que están logrando, no exento de sus dificultades, los rectores de Astilleros de Huelva.