domingo, 23 de diciembre de 2007

Cuando las malas formas anulan buenas ideas

El ‘son como niños’, en referencia a la clase política que nos gobierna, a estas alturas del partido, empieza a resultar cansino, decadente y triste. Cuando no la dan a la entrada la dan a la salida, pero el resultado es que no hay, al final, una buena idea que pueda ponerse en valor para la provincia de Huelva, en suma, para los intereses generales, que no terminen en bronca, confrontación y criticas de unos contra otros. Si supieran los políticos, de todos los colores y pelajes, lo cansada que está la ciudadanía de estas escenas mediáticas y el daño tan tremendo que para la participación democrática –el día mismo de las elecciones- produce este modelo de ejercicio de la representación pública que se ha terminado por adueñar de las instituciones, posiblemente (es un decir), pues no lo harían. Y es que lo ocurrido con la presentación del proyecto arquitectónico y paisajístico que el Ministerio de Fomento tiene para la futura de estación de AVE en Huelva capital ha superado ya todos los límites de la lógica y la razón, hasta el extremo de que asistimos a un ocupación, apropiación diría yo, de las instituciones por las siglas de un partido con la hipotética finalidad de ‘vender’ acciones de gobierno en tiempos preelectorales, algo que debería hasta estar penado, por el daño que causa al mismo sistema democrático, y afeado y castigado por toda la ciudadanía, sea quien sea el partido, formación política o gobernante que lo ejerza.

Vengo escribiendo, y el lector lo sabe, desde hace muchos meses sobre lo ideal de incorporar en los terrenos del nuevo ensanche de la capital, una vez derribado el muro de renfe en la antigua Avenida Italia, edificios monumentales con la firma de los mejores arquitectos del momento, algo de lo que Huelva carece y que ahora, por la oportunidad que le brinda la concepción de una parte importante de la ciudad en el mismo centro casco urbano y frente a la ría, puede hacerse. Citaba como posibles la futura catedral (a la que Iglesia Diocesana parece mostrarle, al menos hasta ahora, muy poco interés), el Palacio de la Música, el gran centro comercial, puerto deportivo o la misma estación terminal del AVE. Y mira por donde, aleluya, los socialistas tienen la buena ocurrencia, de la mano de la impetuosa Magdalena Alvarez, de tirar de un arquitecto de reconocido prestigio, Santiago Calatrava, y concebir una estación de AVE casi sacada de un cuento de hadas pero que al convertirse en una promesa de gobierno tienen el compromiso ante toda Huelva, como ocurre con los ‘tripuentes’ de Punta Umbría, de convertirla en realidad. Una buena idea, una maravillosa idea, tanto por la forma de diseñar el conjunto de la estación futura como de la proyección de un inmenso rascacielos de 353 metros de altura, algo innovador y singular, terminó este viernes pasado en una trifurca entre socialistas y populares por las formas en que se había montado dicha presentación ante los medios de comunicación, sin el conocimiento previo y preceptivo del Ayuntamiento (como quedó estipulado en el convenio al crearse la Comisión de Seguimiento entre ambas instituciones públicas), buscando acomodo en la Diputación Provincial que es un organismo que no pinta nada en este asunto y dejando relegado al margen al alcalde de Huelva y a todos los miembros de la Corporación Municipal que representa a la ciudadanía de la capital, y todo para que en la foto oficial sólo pudieran estar presente los dirigentes socialistas. Que mira, si el proyecto diseñado por Calatrava fuera como una propuesta socialista y pagada con el dinero y recursos de dichas siglas, pues vale; pero vamos, que todo este montaje se haga con dinero público, de todos los ciudadanos y en la que tienen que participar otras instituciones, es algo inconcebible en estos tiempos de madurez democrática, entre otras muchas razones porque se trata de utilización indebida de fondos públicos para fines partidistas pero también porque ya no hay votante que se deje convencer por pamplinas de este tipo como si estuviéramos en una república bananera o populista bolivariana.

El proyecto de la nueva estación, que ya tendrá que hacerse así porque es una promesa de gobierno en ejercicio, es de tal encanto y riqueza que ensuciarlo con malas formas, mala educación y malos modales por parte de la clase dirigente socialista en la provincia de Huelva ha sido un tremendo error. Y error cometerían ahora también los populares si lo dejan todo en la afrenta y refriega, cuando lo que le viene bien a Huelva y a los ciudadanos capitalinos y de la provincia es que se hagan cosas, y que además las hagan cuanto antes. Como la palabra que le hemos empeñado a Manuel Chaves y Javier Barrero con el ‘tripuente’, anunciado en la campaña pasada de las municipales, que ya han aflorado los euros en el presupuesto del 2008 para que lo que parecía ser un farol más se empiece a hacer, por fin, realidad, que hora era. Quedarse ahora en afear las formas, cuando todo el mundo ya conoce el modo de operar y lo burdo de este modo de hacer campaña electoral, es una tontería. Lo que hay que pedir rápido es mayor información por la vía oficial (la del sello y el registro), el proyecto completo de Calatrava para tramitarlo y que tenga un procedimiento administrativo con urgencia, porque lo mejor que le puede seguir pasando a Huelva es que este tipo de faroles, como en el pócker, cuesten dinero al final de la partida a alguien y que ese dinero venga de unos presupuestos públicos en los que la provincia de Huelva viene siendo marginada, discriminada y olvidada desde hace muchos años. Lo demás, foto electoral incluida, se lo suele llevar el viento y el paso de los días. Las obras, el ‘tripuente’ y esta creativa estaciñon con rascacielos de 353 metros se quedan aquí, en Huelva, para disfrute de todos nosotros.

lunes, 17 de diciembre de 2007

¿Dónde está en el PP el Rato de Huelva?

Veo que el cotarro electoral se anima y eso que estamos en tiempos prenavideños de paz y amistad (hace unos días Javier Barrero y Pedro Rodríguez, en el acto del Día de la Constitución, hasta se miraron a los ojos y se saludaron protocolariamente, que ya es un éxito, es un decir, en democracia). La vedad es que mirando el calendario faltan menos de tres meses para una doble consulta electoral, en Andalucía y en España, y eso se tiene que notar en el ambiente porque nada más pasar Reyes se estarán presentando ya las candidaturas formales de cada formación política a cada comicios. En Huelva se van conociendo algunos nombres pero lo gordo, tanto en el PP como en el PSOE, falta por decidirse. Es más, haciendo recuentos, por ejemplo, entre los populares no acabo de ver los posibles candidatos femeninos para ocupar los puestos dos y cuatro en la lista del Parlamento andaluz ni donde piensan ubicar a José Luís Rodríguez, si en Andalucía o de dos en el Congreso de los Diputados, porque parece ser que desde Lepe, s alcalde, Manuel Andrés, aspira en serio a figurar de tres o cinco en la candidatura del Parlamento andaluz, además de la incógnita de Juan Carlos Lagares, de seguir en el Senado o de entrar en el equipo renovado que Arenas al parecer buscar para su futuro Grupo Parlamentario en Andalucía.
Decidan lo que decidan soy de los que piensan que en esta doble campaña los nombres que figuren en cada lista, hasta encabezando la misma, es lo de menos en estos momentos porque los ciudadanos, las familias, lo que buscan con ansiedad e inquietud es aquel partido, aquella formación política, que le explique bien y razonadamente cómo afrontar a diario la economía familiar, entre una cesta de la compra que seguirá subiendo (el IPC de diciembre puede ser de escándalo, y más cuando el mismo Gobierno recomienda que se consuman conejos en estas fiestas navideñas) y cómo se piensa dinamizar en la provincia la economía después de que parte de su bonanza, como en otros muchos sitios, se haya basado en el auge de la construcción y un poquito del turismo. En esta campaña el PP necesita en Huelva su Rato provincial, que ya lo comentaba yo en otra columna no hace mucho. Dejar estas explicaciones económicas a Pedro Rodríguez, cuando el mismo Ayuntamiento de Huelva está como está, no parece lo más oportuno ni lo más sensato. Fátima Reyes, a la que el partido ha dado ciertas responsabilidades en el área económica en el Congreso de los Diputados, debería de cambiar por estos tres meses su residencia habitual en Huelva, que es donde la necesita el partido si no quiere terminar siendo una candidata cunera pura, y fajarse en un casa por casa y pueblo a pueblo para explicar cómo se pudo da una bonanza económica en los tiempos de gobierno del PP y ahora se termina con el gobierno del PSOE con la despensa casi vacía y las familias españolas y onubenses cada días más asfixiadas. La campaña electoral se va a disputar en este marco de juego, ni tan siquiera las promesas de inversiones futuras, en la que todos gastan mucha saliva, le interesa al personal que piensa ir a votar o a aquellos que quieran quedarse en casa. El problema, y si no que los políticos bajen a la calle por unos días, está donde está y los ciudadanos van a dar su apoyo a quien le ofrezca mayor seguridad en estos momentos, máxime cuando los números económicos que se van a ir dando en los próximos meses (nada más hay que ver la cara de descomposición de Solbes y Calderas en sus últimas comparecencias) irán cada vez a peor y así, como mínimo., hasta pasado el verano del 2008. Y a esto que el Banco Central Europeo, como muchos temen, no tome la decisión, después de conocer otro mal dato de inflación en diciembre, de subir los tipos de interés a la vuelta de las vacaciones de navidad, que entonces el reventón puede ser de ‘aúpa’.
Los socialistas onubenses, ante tan sombrío panorama, van a jugar a dibujar en la provincia un paraíso artificial, como el que anunciaban este sábado de 20.000 viviendas en los próximos diez años (lo que quiere decir, tan sólo, 2.000 cada año toda una proeza en desarrollo, sí señor), y en ese error no pueden caer los populares subastando otras promesas artificiales, llámese AVE, carretera de Extremadura, etc., etc. Lo que hoy decide y decidirá el voto el día 9 de marzo es la seguridad y la confianza que cada partido proyecte a la ciudadanía en el terreno de la economía más doméstica y familiar en base a la realidad diaria que se da en la provincia y en todos los sectores económicos. Por ejemplo, porque será un tema candente en unos días, qué decisión piensa adoptar cada formación política cuando la Dirección General de Costas, en manos del PSOE, le comunique formalmente, en cumplimiento de la sentencia ganada en la Audiencia Nacional, cuanto tiempo le da para seguir vertiendo fosfoyesos en la marisma, si ni un día más o los doce años que pide la empresa para poder reordenar su actividad industrial. En el PP de Huelva alguien tendrá que coger este testigo de portavocía en cuestiones económicas si es que quiere proyectarse como partido serio, sólido y con ideas para gobernar además de unos candidatos que puedan o no caer simpáticos en un momento determinado, modelo que pienso que ya pasó y de ahí mucho de los males endémicos que vienen arrastrando los populares en la provincia antes el propio desconocimiento que el mismo Arenas parece tener de lo que en verdad interesa hoy entre la ciudadanía onubense, y eso que me consta de que en un reciente encuentro privado con empresarios de a pie andaluces algún que otro representante de empresas de Huelva le ha hablado bastante claro. En esta campaña, los populares, si quieren sumar en Huelva el cuarto diputado andaluz y ponerles a los socialistas la mayoría absoluta en Andalucía difícil, necesitan mucho más que el tirón electoral clásico de Pedro Rodríguez.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Valderas animará la campaña en Huelva

Tal vez porque no tenía otras salidas honrosas, al menos, en esta ocasión, se ha mostrado como un político inteligente y práctico. Forzar ir en Sevilla, para asegurarse el escaño que con toda seguridad da siempre esta provincia a Izquierda Unida, era enfrentarse abiertamente con toda la organización y las bases de esta coalición en dicho territorio y aceptar volver a Huelva, donde lo tiene difícil para poder sentarse en el Parlamento andaluz, suponía celebrar una asamblea regional en son de paz, hasta con sonrisas en el rostro para ser captada por los compañeros gráficos, y algo también muy importante mantener su cabeza de cartel como candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía frente a Manuel Chaves, Javier Arenas y Julián Alvarez, lo que le garantiza un seguimiento mediático preferente a lo largo de la campaña electoral.

Y una cosa también muy importante y que Diego Valderas conoce, a tenor de los sondeos que se hacen y de los que se filtran a los medios de comunicación sólo aquello que interesa a cada cual, el PSOE tiene su mayoría absoluta colgada de un hilo y en claro descenso en línea con el aumento de inflación y de las cifras de desempleados. El escaño de Huelva, que Izquierda Unida, lo puede alcanzar sumando unos pocos cientos de votos nada más a los que tradicionalmente ya tiene, puede resultar a noche electoral decisivo para un nuevo mapa político en Andalucía. Toda la estrategia de los últimos ocho años de la coalición de Izquierda Unida, cortando todos los vínculos con los populares, se ha basado en acercar posturas con el PSOE, vía Ayuntamiento, y desde el 2004 como sostén parlamentario del Gobierno de Rodríguez Zapatero, para que un aumento de presencia institucional le permita gobernar en coalición con los socialistas. Y uno de los gobiernos autonómicos marcados por la coalición como prioritarios es el de Andalucía, para lo cual es necesario que el PSOE pierda su holgada mayoría absoluta y que, además, no pueda contar con los andalucistas nunca como complemento, como ya pasó en legislaturas anteriores. La caída del Partido Andalucista, aunque ahora cuente con la suma del PSA de Pedro Pacheco, en lo que han dado en llamar Coalición Andalucistas, es una de las pocas cosas en que todas las encuestas coinciden, por lo que lo único que le queda a Izquierda Unida ahora es que los socialistas sigan bajando y necesiten de sus apoyos parlamentarios para gobernar. Para que esto sea posible, la coalición que ya lidera de manera formal Diego Valderas requiere sumar diputados autonómicos en todas las provincias, incluida Huelva, porque precisamente aquí es donde los socialistas lograron los mejores resultados de toda Andalucía y se alzaron, nada más y nada menos, de siete de los once parlamentarios que estaban en juego.

En el aire, por tanto, estará en Huelva, ya de entrada, el escaño que con toda seguridad perderán los andalucistas. Un diputado que, como mínimo, debe caer para los populares porque lo del 2004, quedándose tan sólo con tres de once representantes, fue excepcional y por las circunstancias que se dieron con el atentado de Madrid. Subir a cuatro es, por tanto, lo razonable y lo que todos en el PP esperan. Ahora bien, si la única incidencia electoral de la noche del 9 de marzo es ésta, pues mal vamos porque los socialistas seguirían con otros siete diputados por Huelva y, con toda seguridad, con otra amplia mayoría en la cámara andaluza. Cualquier opción de la coalición de Izquierda Unida para gobernar con los socialistas pasa por arrebatarle ese séptimo escaño en la provincia de Huelva y ese objetivo, como razonábamos en un anterior artículo en esta esquina de página, le corresponde asumirlo como propio a Diego Valderas porque él ha sido el que ha doblegado a su militancia en Bollullos y en Valverde, principalmente, a aguantar cosas que tienen difícil explicación. Me apena, por ello, que uno de los perjudicados del paso dado por el dirigente bollullero sea su compañero de localidad y amigo, Francisco Javier Camacho, porque al pasar como segundo en la lista por Huelva sus opciones de sentarse en el Parlamento andaluz son ya muy remotas.

Bienvenido sea, pues, el señor Valderas a Huelva otra vez. Era lo lógico y así se lo decíamos hace unos días y pensamos que con su presencia gana la campaña electoral porque vamos a tener a un peso pesado de la política regional, con amplio seguimiento mediático esos días, pronunciándose sobre cuestiones que afectan a la provincia. Ya nos contará, por ejemplo, si acompaña a sus compañeros de Comisiones Obreras con UGT en la manifestación por la industria o a los de la Mesa por la ría en otra garbanzada para que las empresas cierren, como otros muchos asuntos de actualidad rabiosa en los que la coalición que representa anda navegando en dos aguas y a veces contradictorias. Y nos queda, por último, que los socialistas se decidan por el cabeza de lista de las autonómicas. Isaías Pérez Saldaña se lo está gastando en papel impreso, de eso no hay duda cada día cuando se ojean los periódicos, pero en el PSOE de Huelva manda quien manda y Cinta Castillo es la preferida del aparato y a la que quieren hacer consejera en el cupo que en el Gobierno Chaves corresponde a Huelva.

lunes, 10 de diciembre de 2007

El consejero por Huelva en el Gobierno Chaves

Anda Isaías Pérez Saldaña, después de varias legislaturas figurando como el consejero por Huelva en los distintos gobiernos de Chaves, teniendo que pegar codazos para que el ‘aparato’ que maneja a su antojo las decisiones dentro del socialismo onubense le permita seguir en política, bien como parlamentario andaluz o, en el peor de los casos, como senador por designación de la cámara autonómica. Dinero público le está costando que su foto aparezca en las páginas que se editan en Huelva a fin de que, al menos, sus incondicionales se fijen en que su persona, con una amplia trayectoria política, no puede ser excluida como quisiera más de uno, algo que no resulta suficiente por la amplia capacidad que tiene Javier Barrero y su guardia pretoriana en todas las tomas de decisiones que afectan a Huelva porque detrás de ellos, no sabemos si por méritos propios o desméritos de los contrarios (que parte de esto también hay), hay unos buenos resultados electorales y muchas, muchísimas, colocaciones de casi todos los miembros que componen el Comité Provincial en los múltiples cargos de casi todas las administraciones públicas que manejan en la provincia.
Con Isaías Pérez Saldaña, primero en la consejería de Asuntos Sociales y luego en la de Agricultura y Pesca, Manuel Chaves ha cubierto con relativa facilidad el cupo de consejero –uno, como mínimo- que corresponde a la provincia de Huelva en sus distintos gobiernos. Quién será el sustituto o sustituta es la pregunta que nos hacemos mucho porque la elección no será fácil y más, si como todo indica, los dirigentes socialistas onubenses se alzan con otra aplastante victoria en las próximas elecciones generales y autonómicas, objetivo para el que trabajan a tope desde muchas semanas mientras los contrarios andan todavía jugando a las apariencias justificadas por cuatro ruedas de prensa, algunos a destiempo, como la que han protagonizado esta última semana para explicar sus supuestas enmiendas presupuestarias o dos visitas rutinarias para hacerse la foto con la que justificar una nota informativa.
Manuel Chaves siempre ha querido mostrar tanto para el interior como para el exterior de su partido que, pese al aval con que se presentan siempre los dirigentes de Huelva, él tiene libertad absoluta para decidir quien ocupa puesto en el Consejo de Gobierno, no así luego en las designaciones de las distintas delegaciones provinciales de las consejerías o en la presidencia relevante del Puerto de Huelva, donde fueron a por García Arreciado y terminaron por llevárselo por delante. La amplia trayectoria de este político, por cierto, le ha permitido recuperar y ganar enteros en el seno de su partido, a nivel nacional y de gobierno, como delegado del Gobierno en la comunidad autónoma de Ceuta.
Aspiraciones como consejero tiene desde hace mucho tiempo dos figuras del entorno de Javier Barrero, por un lado la impetuosa Cinta Castillo, a la que no vemos por mucho tiempo haciendo el papel de ‘mala’ en el Ayuntamiento de Huelva, y José Juan Díaz Trillo. En el equipo de Isaías Pérez Saldaña hay otros cargos públicos que pudieran optar, como ha ganado peso y experiencia, en la consejería de Cultura, la misma Guadalupe Ruiz. Pero en estas decisiones Manuel Chaves siempre resulta muy imprevisible y con una tónica mostrada durante los 17 años que lleva haciendo gobiernos: que mantiene la confianza de los elegidos por muchas presiones que pueda recibir desde los ocho reinos de taifas que componen el socialismo andaluz. Petronila Guerrero, a la que ha tenido en la Ejecutiva Regional llevando, nada más y nada menos, que los secretos financieros del partido, podrá haber sido esa persona preseleccionada para ocupar puesto en el Consejo de Gobierno pero la necesidad de dar un giro en la Diputación ante la presumible renovación –por pura inercia- dentro de la cúpula directiva del PSOE de Huelva la ha obligado a sentarse al frente de la institución provincial para poder controlar los movimientos partidistas en los pueblos.
La configuración de las listas definitivas del PSOE de Huelva que en unos días se darán a conocer con el sello figurado de un proceso de validación interna súper participativa, no desvelarán las intenciones finales de Manuel Chaves, que suele dejar esta toma de decisión para los días previos a su toma de posesión después del voto de investidura en el Parlamento andaluz. También hay que considerar si de nuevo los socialistas logran la mayoría absoluta para gobernar en solitario en Andalucía o si tienen que verse obligado a pactar con la coalición de Izquierda Unida, lo cual reduciría el número de consejerías a repartir por provincias y, por supuesto, el mismo perfil elegido para ser consejero porque la experiencia será un grado que el mismo Chaves se verá obligado a exigir para contar con un equipo más seguro al tener que compartir decisiones y nombramientos con una formación tan particular, dividida y especial como es Izquierda Unida en Andalucía. Los resultados electorales mostrarán en pocos meses la fortaleza y poder del núcleo de poder que comanda en el socialismo onubense desde hace años y que sólo en las elecciones del 2003 y en las generales y autonómicas del 2000 vio peligrar la situación privilegiada que durante más de veinticinco años ostenta en la provincia de Huelva. Tendrán muchos fallos y defectos, en especial al carácter sectario que imprimen a muchas de sus actuaciones, pero nadie puede discutirle que trabajan a conciencia cada consulta electoral, tal vez porque saben que en ello le va todo el poder del que gozan y disfrutan.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Políticos de espaldas a la realidad diaria

He rebuscado en la hemeroteca y nunca, nunca, se había producido una respuesta tan minoritaria de la ciudadanía a una convocatoria formulada desde toda la clase política, sindicatos y organizaciones empresariales como la que se ha dado hace unos días, en Madrid, tras el atentado terrorista que le ha costado la vida a dos jóvenes guardias civiles. Los periódicos sitúan la asistencia media entre cuatro y seis mil personas, cifra muy distinta a la que se dio cita semanas antes en la misma capital de España ante una cita promovida por la Asociación de Víctima del Terrorismo (ATV) y en la que los manifestantes se contaban por muchos cientos de miles. No sé si lo ocurrido, insisto, sin precedente en toda la historia de la democracia española, ha hecho reflexionar a la clase política en general porque no hay duda alguna de que se ha abierto una brecha importante entre lo que piensa y hace la ciudadanía y lo que hacen y dicen los políticos, pues no es la condena unánime al terrorismo lo que ha cambiado, en unos días, entre ambas convocatorias. Los ciudadanos, por razones que deberían de ser analizadas, no comulgan con muchas de las actitudes de la clase política española y optaron esta semana por no acompañarles en la calle y dejarlo, como quien dice, más solas que la una porque sólo con los escoltas y asesores que acompañaban a los políticos ya se cubrían las cuatro o seis mil personas de las que se ha escrito como únicos asistentes. Un palo en toda regla, que no existe antecedentes ni que creo que nadie pudiera predecir.
¿Por qué ocurre esta disfunción entre políticos y ciudadanía? Tengo la impresión, por lo que hablo con muchas personas de a pie, que las inquietudes y temáticas que interesan y de la que discuten los políticos a diario en los medios de comunicación andan muy alejadas, alejadísimas diría yo, de la que tienen, sienten y padecen los ciudadanos, las familias españolas y onubenses. Basta con repasar estos días las reacciones que se han producido ante lo que ya anunciábamos la semana pasada, en esta misma esquina de página, que las cifras del paro se iban a incrementar notablemente en la provincia con respecto al mismo mes del año anterior, como pensamos que seguirán ocurriendo de forma constante, desgraciadamente, en las próximas estadísticas. O lo que se ha dicho y analizado para la economía onubense del dato supernegativo de la inflación por encima del cuatro por ciento que arrojó el mes de noviembre y que también se repetirá en este mismo mes de diciembre. No se habla nada, no se plantea nada, es más, y eso sí que me preocupa todavía más, sindicatos y organizaciones empresariales de Huelva siguen sin reaccionar y hemos tenido que ver como el presidente de AIQB, Gerardo Rojas, se tiene que machar a Sevilla a ofrecer una rueda de prensa para alertar de la inseguridad jurídica que rodea su actividad en la provincia de Huelva, tal vez como el último recurso para que su voz llegue con más facilidad, por lo menos sí con más cercanía, a los despachos oficiales principales de la Junta de Andalucía porque lo que es aquí, en nuestra provincia, la delegada provincial de su ramo no sabe más allá de jugar con proyectitos empresariales o iniciativas de supuestos I+D+I, aparte de ferias de juguetes con ordenadores (estoy seguro, además, que desconoce la empresa onubense que más negocios ha generado desde un dominio web y más clientes y visitas tiene en sus páginas a diario, empresa a la que además el fondo de capital riesgo de su consejería le ha denegado apoyo inversor porque consideraba la actividad como no ‘estratégica’ y eso que da empleo todos los meses a más de cien personas).
Cada vez más me percato de este alejamiento entre el mundo oficial y la calle, un divorcio que puede deparar, como ya paso en las pasadas elecciones, una elevada abstención en la cita electoral del 9 de marzo, en autonómicas y generales. He venido escribiendo mucho las últimas semanas de la situación económica de la provincia porque considero que se hace urgente atajar la sangría de empleo que se ha producido y la que se va a producir y porque, además, lo malo de una crisis económica no es que llegue, porque entrar muchas veces por factores externos, sino que no sepamos ni tengamos claro como atajar sus efectos. Y en Huelva lo que se viene diciendo, que es poco, de su clase dirigente está tan alejado de la realidad social que cada día me produce más temor y preocupación. Fíjense ustedes que desde el mes de mayo hemos venido aumentando, mes a mes, y siempre de manera creciente, en cerca de 3.000 el número de trabajadores en paro, un 10% en cifras totales, y en esta provincia nadie se inmuta, es más se tiene puesto el cerco sobre tres empresas del sector químico para que las tres puedan caer de una sola vez y todo parece muy normal. O veo como el secretario provincial de organización empresarial de la construcción se reúne con autoridades senegalesas para regular el flujo migratorio para su sector (a lo mejor porque sus empresarios ven mejor que otros el resurgir inmediato de las ventas de pisos) cuando ya tenemos a más de 4.661 trabajadores de la construcción en el paro y 1381 de los desempleados en general son extranjeros, y eso que no están contados los muchos inmigrantes irregulares que nos trasladan desde Canarias y que andan deambulando, desorientados y olvidados por las calles de muchos pueblos de la provincia. Juro, por todo ello, que no entiendo nada. Y me sigo manteniendo en mis impresiones de la calle, lo que viene no pinta nada bien y Huelva, mucho me temo, que tiene una clase dirigente, que vive muy bien y de espaldas a la realidad, e incapaz de movilizar los recursos para afrontar esta crisis y tal vez por ello seremos de la provincia más castigada por los efectos de un mal momento económico. El tiempo nos lo dirá.

lunes, 3 de diciembre de 2007

La IU de Diego Valderas le reclama en Huelva

Aunque en las elecciones autonómicas y legislativas del 2004, como consecuencia del brutal atentado de Madrid, jugaron muchos factores, no es normal lo ocurrido con Izquierda Unida, que su candidato a la Presidencia de la Junta y cabeza de cartel, que iba primero en la lista por Huelva, no fuera capaz de sacar ni tan siquiera su escaño en el Parlamento andaluz. Fue un duro golpe para Diego Valderas y que a otro político, con otras sensibilidades, ética y compromiso, le hubiera obligado a marcharse, por pura decencia, a su casa. Escardado como está de aquel traspiés, el dirigente comunista bollullero busca a la desesperada que una provincia le asegura cuando menos el escaño en la próxima cita electoral, máxime cuando una pérdida de la mayoría absoluta por parte del PSOE le podría devolver, cuando menos, a ocupar la Presidencia del Parlamento, cargo en el se sentó hace años muy a gusto y al que parece haberle cogido cierto apego. Y por eso no quiere ir por Huelva, donde la cosa se presenta ajustada, sino que lo ha intentado, con un rechazo mayoritario de la militancia, por la provincia de Sevilla en la que las encuestas parecen dar un mejor resultado.
A expensas de lo que ocurra en la Asamblea Regional de Izquierda Unida, convocada para mediados de diciembre en Matalascañas, Diego Valderas debería ser consciente de que es, precisamente, en Huelva donde su formación más lo necesita ahora para asegurarse ese escaño que los socialistas, o el andalucismo de Miguel Romero, le birló en las pasadas elecciones. Toda la estrategia de estos últimos años de la coalición en la provincia de Huelva, desde las elecciones municipales del 2003, han venido marcadas por la línea marcada desde la ejecutiva regional y las directrices muy personales del mismo Diego Valderas de convertir a Izquierda Unida en la muletilla de apoyo de los socialistas hayan donde lo requieran para no mezclarse en nada con los votos o los apoyos de los populares en ningún municipio donde pudieran gobernar. Entregaron por unas migajas de despacho y unos cuantos asesores, y más después de la ‘opa’ que le hicieron en Aracena a su mejor candidato en la provincia, Manuel Guerra, las importantísimas alcaldías de Valverde y Bollullos par del Condado a los socialistas en el 2003, cuando el PSOE más debilitado había quedado. Y lo peor es que lo ha vuelto a hacer ahora, cediendo en Bollullos, cuando otra vez los socialistas le han vuelto a ‘opar’ a su candidato en las anteriores elecciones en Valverde para asegurarse con toda comodidad este notable ayuntamiento de la provincia. Le importó poco el feo de Ayamonte, donde ni se sentaron a hablaron con la coalición y los socialistas prefirieron de inmediato la comodidad de un Partido Andalucista en la deriva, ni parece preocuparle el acoso al que tienen sometido los mismos socialistas al alcalde y grupo municipal de la coalición en Cortegana. Diego Valderas ha defendido, pregonando y mantenido una estrategia de entrega absoluta al PSOE para que nadie le pueda recriminar desde la izquierda ningún pacto o compromiso con los populares y esa línea política es también la que los electores van a examinar en la cita del próximo 9 de marzo. Huelva le ha sido al dirigente regional de Izquierda Unida muy leal, disciplinada y no digamos de la resignación que muestran muchos miembros de la agrupación de Bollullos y debe servir, a cambio, la entrega y el empuje que toda candidatura en la que figura el número uno a la Presidencia de la Junta tiene. Desde mayores apoyos en soportes publicitarios para la campaña hasta una mayor atención del interés informativo. Izquierda Unida se va a jugar el escaño, y ellos lo saben, por un puñado de votos otra vez y si en el 2004 no salió, porque fue una consulta excepcional por el atentado, ahora presencia de Valderas en las listas por Huelva puede resultar decisiva. Se la juega Diego Valderas, es cierto, porque puede quedarse otra vez fuera y tiene que irse para casa de una manera forzada, pero también se la juega la misma coalición porque un escaño arriba o abajo en el cómputo regional puede ser la noche del 9 de marzo el que los socialistas vuelvan a seguir en Andalucía de paseo triunfal o que tenga que pactar con la coalición para formar gobierno.Las reacciones que exhibe Diego Valderas cuando se le menciona la posibilidad de que pueda ir como cabeza de lista por Huelva es la de un ‘candidato a palos’, forzado, y pensamos que se equivoca porque es ahora cuando más que nunca su compañeros le necesitan y de él mismo, sino hubiera sido tan medroso, debería haber salido asumir la responsabilidad de tirar de los votos en su provincia de origen. Todavía está a tiempo de rectificar y acudir a la convocatoria de la Asamblea Regional en Matalascañas como el dirigente comprometido que conocíamos y como quien anda asustado al búsqueda del mejor refugio antes de la retirada de la política, su oficio de casi toda la vida.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Demasiada deuda en las administraciones locales

Hay cosas que se ven venir y, a veces, aunque a uno no le gusta ir de ‘aguafiestas’, hay que asomarse a la cita con los lectores, desde esta esquina de página de periódico, con la responsabilidad de escribir en conciencia lo que uno piensa, guste a unos o disguste a otros. Por ejemplo, la semana pasada aventuraba en esta misma columna, al comentar la situación de la economía provincial, que la inflación se iba a disparar por encima del 4% y así, al final ha sido, que hemos alcanzado un terrible como amenazador 4,1% para la economía y disponibilidad monetaria mensual de muchas familias onubenses. Ahora vendrán las cifras del paro en unos días y lo más seguro, por la lógica del proceso económico que vivimos, es que aumente el paro con respecto al mismo mes del año anterior y así, sucesivamente, se irán produciendo cifras malas, en el terreno económico hasta que el Banco Central Europeo decida, si es que puede, empezar a reducir el precio del dinero. Dato, que a tenor de la tasa de inflación imperante en casi toda la Unión Europea, no veremos hecho realidad hasta muy entrado el segundo trimestre del 2008 y más por la devaluación constante del dólar, que alguien tendrá que frenar algún día en su diferencial con el euro, que por síntomas positivos de nuestra propia economía.
Llegados a estos escenarios de incertidumbre económica la acción dinamizadora de las administraciones públicas, en todos sus ámbitos, se hace absolutamente necesario para provocar la reactivación de nuevo de todo el engranaje. En Huelva, aparte de la miseria inversora que nos van a aprobar en los Presupuestos Generales del Estado y que la, por último, cierre el Parlamento andaluz, poco se puede esperar de las administraciones locales, ayuntamientos de la capital y de todos los pueblos de la provincia, además de la Diputación. Ya hemos visto esta semana, con el debate y aprobación de los Presupuestos capitalinos, como se encuentra el consistorio onubense, con una deuda reconocida públicamente, en el transcurso del pleno, por el concejal responsable de la materia, Juan Carlos Adame, de unos 240 o 250 millones de euros, en palabras suyas textuales y ante las preguntas inquisidoras de la oposición. Si los diputados populares en la oposición en el organismo provincial actúan con la misma eficacia y persistencia, la deuda que tendrá que reconocer Petronila Guerrero en la Diputación tendrá que ir más o menos por las mismas cifras, sino más. Y así podríamos ir sumando millones de euros si repasamos el estado real de las cuentas de casi todos los ayuntamientos de la provincia, gobierne quien gobierne. El montante global, ahora que se lleva tanto el comparativo de números macroeconómicos entre territorios, sería escalofriante en comparación con el resto de provincias. ¿Cabe esperar, pues, ante tan dramático panorama de endeudamiento alguna ayuda desde las administraciones locales a la reactivación económica onubense en los próximos meses? Todo lo contrario, este endeudamiento público, que es responsabilidad de toda la clase gobernante por igual y que viene desde hace años, lo están soportando muchas empresas de Huelva, a las que mayor castigo e injusticia tributaria se les ha obligado a adelantar a las arcas de Hacienda un IVA de facturas que todavía no se han cobrado y que en la mayoría de los casos datan de muchos años atrás.
Es cierto que el problema de financiación de los ayuntamientos y diputaciones es un problema estructural ya que han venido asumiendo competencias que no le corresponde en derecho y para las que no reciben ningún tipo de ingresos ni desde el Gobierno central ni del autonómico. Los alcaldes y presidentes de organismos provinciales tendrían que haberse rebelado contra esta situación hace muchos años reclamando, como han hecho las autonomías, la descentralización y transferencias de muchos impuestos a fin de poder soportar la carga pero no lo han hecho ni, posiblemente., lo harán por la dependencia que existe de sus representantes regionales y nacionales de los partidos que ejercen el poder en las administraciones de superior rango. Un signo alentador ha sido en estos días la reacción de los municipios de menos de 10.000 habitantes contra las limitaciones que le imponía el POTA y que le estrangulaba entradas de dinero desde el lado del urbanismo, que ha sido el recurso utilizado a la postre por todos para salir de la declaración de quiebra o insolvencia municipal.
No creo que las empresas que soportan las deudas municipales y de la diputación, ante la que se avecina, vayan a aguantar mucho como hasta ahora y explicar a estas alturas de dónde vienen los males, como he hecho yo en los párrafos anteriores, ayudará también bien poco a salvar el día. Los gobernantes tienen que ganar elecciones y ello les obliga a asumir compromisos y aceptar determinadas cargas sociales, ahora bien no es buen gobernante quien sólo se limita a dar saludos y decidir a todo que sí porque, tarde o temprano, la bola de nieve que se va creando con el incremento de la deuda termina por estallar. Los buenos gobernantes son los que buscan soluciones a los problemas, dan la cara y afrontan, si es necesario, el desgaste de tener que decir que no, que no se puede porque no hay más dinero, ante las peticiones y demanda de servicios que le llegan. Cuando no hay dinero, y se debe (con el incremento diario de la carga financiera por los intereses que ella misma genera) y mucho, como en el caso de todos los ayuntamientos y de la Diputación de Huelva, hay que tomar decisiones de saneamiento valiente, que puede ser duras en un principio pero que a la larga se agradecerán.. O se suben los impuestos o se bajan los gastos; o se privatizan empresas para aflorar ingresos o se privatizan servicios que se paguen por su uso. Aparte, por supuesto, de cuando menos exigir del funcionariado máxima eficacia en el control y gestión de cuanto se deba recaudar. Entramos en año electoral y ahora la clase gobernante usa la táctica de avestruz, ya ha ocurrido en el Ayuntamiento de la capital y veremos lo mismo en la Diputación (si cuanto menos los diputados que están en la oposición son capaces de levantar las alfombras como se tienen que levantar para que conozcamos la verdad), si bien pasado el verano, por la misma lógica de la situación de la economía provincial, tendrán todos que ponerse a buscar soluciones porque desde el mundo de la empresa la presión que les llegará será asfixiante y agobiante. No pueden unos vivir tan bien y otros que vivamos tan mal.